¿JUVENTUD DESCARRIADA?

Manuel Castells ha publicado un articulo en La Vanguardia titulado “¿Juventud descarriada?” en el que analiza los resultados de una encuesta del Ayuntamiento de Barcelona sobre la realidad de los jóvenes de la ciudad.

Los resultados son muy similares a otros que se han realizado en distintas partes de España y a los que cada cinco años publica la Fundación Santa María. No me voy a detener en detalles pero si me gustaría resaltar algo en lo que coinciden autores de distinta ideología como Manuel Castells, Josep Miró y la americana Cecilia Royals.

Los tres señalan que uno de los principales factores que afectan a la sociedad en general y a los jóvenes en particular es, además del consumismo, el individualismo. Miró lo define como “la sociedad desvinculada” en la que cada uno va a lo suyo y en la que solo interesa el otro en función del propio interés (utilitarismo).

En una encuesta de la Fundación Santa María se destaca que la juventud se interesa por causas solidarias y humanitarias en cerca de un 90% de los encuestados pero apenas un 10% hace algo.

Sin querer simplificar creo que uno de los problemas está en la diferencia entre valores y virtudes. Los valores son muy fáciles de tener, solo hace falta una cierta bondad, al fin y al cabo se trata de pensamientos que no suponen esfuerzo.

Las virtudes, por el contrario, son hábitos de vida y requieren un esfuerzo constante por ser vividas. Para ser sincero hay que hacer actos de sinceridad, para ser obediente hay que hacer actos de obediencia y así con el orden, la fortaleza, la laboriosidad, etc….

Una de las grandes lagunas del sistema educativo español es precisamente la falta de exigencia y la obsesión por el igualitarismo que lleva a la mediocridad y a la falta de ilusión.

¿Dónde radica el problema-raíz? Desde mi punto de vista en  que en las familias no se educan estas virtudes, no se exigen porque no se viven. Cuando Castells, en su articulo, dice que las familias no han sabido transmitir valores lo que debiera decir es que en las familias no se viven las virtudes.

Vivir las virtudes exige esfuerzo y convencimiento y son fuente de alegría y optimismo que puede ser vivido y transmitido. Todo lo que exige esfuerzo necesita de una motivación superior para ser realizado. Por ello pienso que es tan importante que el motor de la educación sea el amor y la búsqueda del bien del otro.

Por otro lado, la formación religiosa es una fuente especial de motivación que ayuda y empuja a hacer el bién.

Los padres necesitan formación como padres y tiempo para dedicar a sus hijos. Mientras los padres no asuman su responsabilidad no será posible enderezar ésta sociedad y eso es responsabilidad de todos: padres, gobernantes, empresarios, medios de comunicación, etc…

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2 comentarios

  1. duglas

     /  1 octubre, 2008

    debemos de ser mes conciente de nuestros actos respetar valorar y valorarnos no caer en las drogas querer a sus padres familias cree en dios

    Responder
  2. Anibal

     /  1 octubre, 2008

    Duglas deduzco que eres un joven, muchas gracias por tu comentario ¡ojalá muchos piensen como tu!. Saludos

    Responder

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