Autoevaluación de los padres

Las buenas intenciones no bastan hoy en día para tener éxito en el proceso educativo de los hijos. Es necesario que los padres tengan conocimiento de que es lo que pueden esperar y exigir de cada uno.

Deben plantearse objetivos claros y alcanzables. Quizás se centra en exceso el proceso en el hijo, sin ser conscientes de que los padres debemos autoevaluar de que manera actuamos. Con las siguientes líneas se pretende , por medio de preguntas, ayudar a los padres a encontrar vías concretas, objetivos claros y, sobre todo, intencionalidad en la educación.

Por tanto, no estamos ante un test o nada similar, lo único que se pretende es dar ideas, abrir caminos. Trasladen las preguntas al actuar diario. Busquen momentos en los que poder poner en práctica las ideas que se les ocurran. Utilicen papel y bolígrafo para plasmar esas ideas que, de otra manera, serían olvidadas a los pocos minutos. No busquen grandes soluciones.

Las situaciones y problemas se resuelven poco a poco y no a base de esfuerzos denodados, sino con una lucha constante llena de optimismo y alegría.

1.-La racionalidad es una característica del ser humano maduro, ¿cómo planteárselo a los adolescentes? La racionalidad nos lleva a recabar información para enjuiciar con criterios verdaderos, analizar las consecuencias positivas o negativas para la persona y para los demás antes de tomar una decisión y luego actuar o no de acuerdo con lo decidido.

Cuando se actúa de determinada forma sin antes haber ponderado las consecuencias, el resultado no es propiamente una actuación humana, sino fruto del instinto, de la obcecación, de lo que “apetece”, de cualquier cosa menos de lo propio del hombre: la razón.

Los procesos a los que se ha hecho referencia son:

-recabar información

-informarse de acuerdo a unos criterios

-juzgar

Para informarse es necesario comprender, observar y escuchar:

-¿Procura fomentar en sus hijos la lectura? ¿Existe en casa una biblioteca básica y atractiva? ¿Sabe si sus hijos entienden lo que leen?

-¿Comenta con sus hijos aquello que pueda fomentar su capacidad de observación (paisajes, edificios, etc..)?.

-Fomenta que en casa los miembros de la familia se escuchen unos a otros?

-¿Buscan momentos de tertulia familiar? ¿Respeta sus ideas preocupándose de que las razonen? -¿Escucha usted a sus hijos, dejando a un lado lo que esté haciendo (leyendo el periódico, por ejemplo)?

Es necesario informarse bien. En este sentido:

-¿Ha reconocido ante sus hijos haberse equivocado alguna vez?

-Al hilo de alguna información de prensa, ¿ha analizado con su hijo lo que son hechos y lo que son opiniones?

-¿Ayuda a sus hijos a distinguir lo que es importante y lo que no lo es tanto? ¿Cómo?

-¿Ha comentado con sus hijos que se pueden tener ideas preconcebidas que impidan el juicio objetivo?

El último paso es juzgar:

-¿Alguna vez ha puesto a sus hijos en situación de tomar postura ante un hecho o idea después de haberlo analizado? ¿Ha fomentado que defiendan sus ideas con argumentos?

-¿Ayuda a sus hijos para que tomen decisiones de una manera racional?

2.-Frente al desbordamiento de la afectividad, propio de la adolescencia se puede fomentar un cierto autocontrol, en este sentido: No debe ser un objetivo educativo el que nuestros hijos sean personas frías, con un autodominio y un autocontrol total y absoluto sobre sus reacciones. Si que debiera serlo el luchar por canalizar y “templar” esas reacciones.

El ejemplo que den los padres es fundamental, como siempre.

-Cuándo ha perdido usted los papeles alguna vez, por ejemplo en un atasco, en una reunión, etc. ¿lo ha comentado con su hijo? Si a su hijo le ha ocurrido también, ¿han sacado consecuencias y alguna idea concreta para evitarlo?.

-¿Ha comentado con su hijo alguna vez el aspecto ridículo de una persona llevada de un exceso de afectividad (comiendo a dos carrillos, chillando como un energúmeno, etc..?(No para criticar a la persona sino utilizando la imagen) ¿Le ha ayudado para reflexionar sobre lo poco humano de esa situación?

-Seguro que en más de una ocasión ha callado ante un comentario que le haya molestado, ¿ha comentado con su hijo que no siempre hay que ser el que dice la última palabra? ¿Qué ante la injusticia no hay porqué, necesariamente responder con la misma moneda?

-¿Ha propuesto a su hijo como meta el dejar hablar a los demás, escuchándoles y callando si no es necesario hablar?

-¿Ha hablado con su hijo de que el ímpetu propio de la adolescencia no es malo en si, y que lo puede emplear para luchar por causas justas? ¿Comenta con el qué son causas justas?

-¿Comenta con su hijo lo superfluo de algunos gastos, y en este caso, se han situado en el supuesto de que no se hiciera dicho gasto y que ocurriría? ¿Ha analizado con su hijo que considera gastos superfluos y gastos necesarios? ¿Le ayuda para que no haga gastos superfluos, y le hace ver el lado positivo y alegre de dicha medida?

-En resumen: ¿Ha comentado con su hijo qué supone ser “señor de sí mismo”, dueño de sus actos?.

3.-La única manera de vivir en libertad es hacerlo con valentía, ésta se relaciona casi siempre, con no tener miedo a nada, sin haber ponderado los riesgos antes. Este comportamiento sería algo irracional.

Las personas valientes no son las que arriesgan o se tiran al vacío, sino los que soportan las adversidades y las influencias negativas para su mejora como persona y quienes se entregan para acometer grandes empresas o luchan por vencer las dificultades y las influencias negativas.

La Fortaleza es la virtud de los convencidos. Tiene varios aspectos: resistir, aguantar y acometer. Los enemigos de la valentía son la osadía, el temor y la indiferencia.

-¿Ha ayudado a su hijo a descubrir situaciones en las que se pueda demostrar la valentía, por ejemplo: ser sincero, decir la verdad asumiendo sus consecuencias, saber decir no a sus amigos cuando lo que le proponen supone estropearle como persona?

-¿Ha comentado con su hijo aspectos de su vida que le hagan saber que la misma tiene sentido?

-¿Ayuda a su hijo a vencer ese cierto sentido de victimismo que suelen experimentar los adolescentes?

-¿Le propone ideales por los que vale la pena luchar, aunque no reporten beneficios materiales?

Hasta aquí una serie de preguntas cuyo único fin es ayudar a la reflexión personal. No se pretende realizar un test y por tanto no hay puntuación. Que a algún padre le haya abierto alguna puerta para mejorar la relación con su hijo supone haber cumplido el objetivo de este documento

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