“Prometo serte fiel”

Hace unos días asistí a una boda y me fijé en una frase que se dicen los novios: “prometo serte fiel”. Esa es la afirmación que hombre y mujer se hacen al contraer matrimonio; no se dicen “prometo sentir siempre lo que siento ahora”. Esta idea me parece nuclear para entender y construir un matrimonio. Prometer fidelidad es sinónimo de esperanza, de libertad, de querer querer al otro. Supone entregar incondicionalmente el futuro y construir juntos la historia.

Lo que se siente es pasajero, cambia y en muchos casos no se es dueño de esas variaciones que dependen de factores externos. Se trata de una promesa imposible de cumplir, es más, me parece antihumana. ¿Cómo obligar a alguien a sentir lo que no siente? ¡que absurdo!.

Sin embargo ser fiel es algo muy humano, muy natural y…… muy posible. Depende en gran medida de creerse capaz de cumplir, de estar convencido y de ser consecuente cada día. Mañana escribiré más sobre la fidelidad.

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10 comentarios

  1. Llevo muchos años ayudando a los jóvenes en la preparación para el Sacramento del Matrimonio. He visto de todo. Cursos largos, cortos, a medida, con clase de cocina, puericultura, etc. Entiendo que siempre se quedan cortos en el comprobar que efectivamente, los contrayentes comprenden el significado de las palabras que pronuncian ante los testigos (calificado y los demás, que son también testigos y no solo invitados, y por lo tanto, como en las películas, podrían ser llamados a declarar!)

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  2. Anibal

     /  14 febrero, 2008

    Enhorabuena y animo Juan a. en esa tarea tan imprescindible de formar a los jovenes para el matrimonio. Me permito recomendarte un libro impresionante “El corazón de la familia” de Perez-Soba editado por la Facultad de Teología de San Dámaso, de verdad que es algo impresionante. Con respecto al tema de que los jovenes sepan lo que hacen, es fundamental, también se trata de que actualicen ese compromiso cada día, de fortalecer la voluntad, de creer que es posible. Un cordial saludo y muchas gracias por tus aportaciones.

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  3. Hola! Me encanta tu blog y esta entrada sobre la fidelidad, y te regalo estos versos robados:
    Cuéntamelo otra vez
    Cuéntamelo otra vez: es tan hermoso
    que no me canso nunca de escucharlo.
    Repíteme otra vez que la pareja
    del cuento fue feliz hasta la muerte,
    que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera
    se le ocurrió engañarla. Y no te olvides
    de que, a pesar del tiempo y los problemas,
    se seguían besando cada noche.
    Cuéntamelo mil veces, por favor:
    es la historia más bella que conozco.
    AMALIA BAUTISTA

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  4. Jardani

     /  17 febrero, 2008

    No puedo estar de acuerdo con el final del artículo: “ser fiel -se dice- es algo muy humano, muy natural y…… muy posible”. Creo -así me lo dice mi fe- que “querer-querer” incondicional solo hay uno, el de Dios (Alianza Nueva y ETERNA, dice la liturgia católica). Por ello, si algo hay de “no humano” y “no natural” en el matrimonio cristiano es la indisolubilidad. Precísamente lo que diferencia al sacramento del matrimonio de un contrato civil es hacer presente en la contingente historia humana un atismo de lo definitivo del Amor Incondicional de Dios. Solo quien se nutra del Amor Incondicional de Dios podrá hacer lo propio con el prógimo… lo demás quizás pueda llamarse “resignación”. Creo que es un error pensar que el matrimonio cristiano pueda adaptarse para los “no iniciados” a ser una mera empresa humana; irremisiblemente fracasará o será un infierno. Además, históricamente la indisolubilidad del matrimonio no existió ni en el derecho romano ni en el pueblo judío, solo apareció con el cristianismo. Y hoy día, ¿en virtud de qué autoridad podría exigirla el legislador civil?. A la larga, la indisolubilidad del matrimonio es tan imposible fuera de la fe como necesaria dentro de ella. Por ello ser fiel -creo- es algo divino, sobrenatural y… solo posible con mucha humildad para los hijos de Dios.

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  5. Anibal

     /  18 febrero, 2008

    Muchas gracias Amalia por tu comentario y los “versos robados”. Una maravilla. Saludos

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  6. Anibal

     /  18 febrero, 2008

    Tu comentario Jardani me parece muy oportuno. De hecho cuanto más profundizo en el matrimonio más me voy dando cuenta de que efectivamente lo que pienso y escribo es “propio” del matrimonio cristiano y que este es el icono de lo que es realmente el matrimonio. Sin embargo creo que la fidelidad es posible y exigible en la medida de las posibilidades humanas, y que además es un bien para la sociedad. Los poderes publicos deben velar por el bien común y por tanto debieran crear las condiciones sociales y politicas para que el matrimonio estuviera protegido.Es cierto que los cristianos gozamos del don impresionante del sacramento y la Gracia que produce, pero no vamos a dejar de compartir con los no creyentes nuestros anhelos y vivencias. Muchisimas gracias por tu comentario, sin duda es muy audaz y enriquecedor. Un cordial saludo

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  7. Jardani

     /  18 febrero, 2008

    Anibal: Enhorabuena por tu blog. Lo encontré un día por casualidad y de vez en cuando le echo un vistazo. Me vienen muy bien tus reflexiones… estoy contigo en el mismo lado de la trinchera. Te recomiendo, tal vez ya los conozcas, dos videos de un amigo mio colgados en youtube sobre amor y sexualidad. Están hechos con muy pocos medios pero creo que son incisivos. Te paso los vínculos:


    Un fuerte abrazo. Juan Antonio Martínez (Jardani)

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  8. Cristina

     /  21 febrero, 2008

    Hola Aníbal
    Por Reyes nos regalaron tu libro…yo, ya me he aficionado a tu blog, así que, antes de nada…enhorabuena, por tener tan buenas reflexiones y ser capaz de expresarlas sin tapujos…¡Ánimo! A mi me ayudan.
    Después de leer tu comentario sobre la fidelidad en el matrimonio, no quiero pasar por alto una anécdota que me sucedió hace unos meses.
    Por primera vez asistí a una boda civil, era de unos amigos, tuve la sensación de estar en una especie de juicio…por el ambiente, la posición de los invitados, la persona que oficiaba…con bedel y todo…, pero lo que más me sorprendió, fue la lectura de un párrafo del código civil en el que se decía textualmente…y no una, sino dos veces…”los esposos están obligados a amarse…”
    Nunca había escuchado una cosa tan terrible… me parece tremendo empezar el camino del matrimonio con el yugo de semejante ley…por otra parte, imposible de cumplir, porque por mucho que lo diga el Código Civil, lo más importante que tiene el hombre es su libertad…y en el amor…es como poner puertas al campo.
    Para mi, la imposibilidad de amar por obligación está básicamente en que amar es un “reto diario”, no un “logro inmediato”, algo que cada día es nuevo.
    Porque yo no sé si me voy a encontrar a mu marido con cara de perro o con un ramo de rosas, y hay que estar preparado para afrontar el día a día, y “crear acciones diferentes”, que supongan; “pequeñas conquistas”
    Para lograrlo hace falta, alegría, confianza, sacrificio, ganas, y una dosis lógica de sufrimiento, pero que al final del día…te compensa. ¿No nos impresionamos con los documentales de Al Filo de lo Imposible? Pues igual…
    Esas acciones son las que dan sentido y emoción a la existencia, al por qué vivimos…porque si se puediera amar firmando un papel…qué poco valdría el amor.
    Hay que pelear…y trascender lo puramente humano para entender que no todo es un cuento de hadas y lo difícil, también puede lograrse…y disfrutarse, aunque cueste.
    La fidelidad…es una buena arma…y algo que sí está en nuestra mano lograr…
    En cualquier caso, no hay que desanimarse, porque aunque en eso se pueda fallar, con amor, también se puede superar…
    Voy a poner dos ejemplos relacionados con mi profesión:
    “Un artista pinta un cuadro…pero por más que lo mire…ni lo verá perfecto, ni lo verá acabado…porque siempre habrá algo más que decir y mucho más que expresar”.
    “Un restaurador mira fíjamente su último encargo de trabajo…es un cuadro antiguo, destrozado, apenas se puede apreciar lo que representa, tiene rotos, craqulados y está totalmente ennegrecido…¡¡¡Cuanto mejor!!! Todo un camino por delante para arreglar esa obra, que, aunque nunca vuelva a ser como antes…porque conservará algo de “la historia” que lleva a sus espaldas, al final, el resultado, nunca drefrauda.”
    Un Saludo
    Cristina

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  9. Anibal

     /  21 febrero, 2008

    Muchas gracias Cristina por tus cariñosas palabras. Sobre tu aportación al debate solo decirte que “chapeau”, has sido capaz de decir en pocas palabras muchas cosas. El matrimonio es algo grande, grande ques e hace a base de cosas pequeñas cada día. Creo que es el espiritu de alegria y optimismo de que es posible ser fiel y feliz lo que le da la salsa. No hay que bajar el listón. Un cordial saludo y te animo a abrir un blog.

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  10. Hola
    Excelente e inteligente reflexión sobre el detalle de la fidelidad -escuchado cien mil veces sin atención- en aquella boda. ¡Cómo nos perdemos detalles tan importantes! Sin embargo, permíteme señalar que el Matrimonio es una decisión hecha por amor y el amor no es sólo un sentimiento. El sentimiento es variable, voluble… un condimento. En cambio el amor lo es todo… pero hay que construirlo, con esa promesa de fidelidad, tanto en el dolor como en la alegría, a la luz y a la sombra, y en esas cotidianeidades ser además fiel a uno mismo.
    Saludos.

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