Detalle pequeño, detalle heróico

En más de una ocasión lo he señalado en Ser Audaces y también lo recojo en "Más allá del sí, te quiero": la convivencia matrimonial y familiar se basa en los pequeños detalles cotidianos. Nuestra sociedad, basada en el exceso, el consumo y el gasto, nos acostumbra a valorar lo grande y despreciar lo pequeño.

A nadie se le ocurre poder correr los cien metros lisos en menos de diez segundos sin antes haber entrenado, o ser un experto economista sin haber estudiado. De la misma manera resulta muy dificil hacer grandes cosas sin saber apreciar y hacer las pequeñas, que son las que ordinariamente se nos presentan.

En muchas ocasiones se desprecian pequeñas cosas de la convivencia diaria por considerarse convencionalismos sociales o mera apariencia. No comparto esa idea, los detalles en lo cotidiano y más en el ámbito conyugal y familiar son pruebas de amor. Muchas disputas y rupturas matrimoniales son resultado de no haber cuidado cada día lo ordinario.

Esposas y madres suelen saber mucho de esto: de prequeño me enseñaron que era cuestión de educación escoger la peor manzana para uno mismo y dejar las buenas para los demás. Yo diría que es cuestión de amor y que sólo las personas enamoradas son capaces de entender esto y muchas otras cosas. Desde la lógica del amor se entiende muy bien la lucha en lo pequeño.

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2 comentarios

  1. Cristina

     /  5 marzo, 2008

    Cuando eres madre o padre de familia…en mi caso, numerosa…eso de los pequeños detalles lo observo con claridad en mis hijos.
    El otro día mi hijo mayor me pidió que jugase con él a la consola…¡¡¡Horror!!! Pensé…”Aparte de que me va a dar una paliza tengo miles de cosas por hacer”…Sin embargo, la cara que puso cuando le dije que sí y el rato que pasamos juntos…confieso que se paga con nada.
    Ellos no me exigen grandes cosas, proyectos inalcanzables, planes imposibles; les encanta simplemente que juegue con ellos un rato, que les ayude a hacer un puzzle, o que les compre su padre cromos cuando les recoge los viernes del cole..
    Cambiando los papeles se ponen locos de contento si les digo que hagan un pequeño recado doméstico, participen en la elaboración de la cena, o me ayuden a bañar al hermano pequeño…
    Mucha gente cree que si tienes muchos hijos no les puedes dedicar el tiempo suficiente, no les puedes dar las mismas oportunidades que si tienes uno o les estás privando de ciertos privilegios.
    Sin embargo, hay pequeñas cosas cotidianas a las que todos necesariamente dedicamos tiempo…y ellos pueden tener cabida en ese tiempo y encima estar encantados.
    En cuanto a las oportunidades que tengan…yo creo que estarán en parte en función de la personalidad y la valía de cada uno…yo intento que sean buenas personas, que valoren el cariño que comparten con sus hermanos y aprecien el amor con que sus padres luchan por ellos…simplemente para que en un futuro, puedan hacer lo mismo. Esto es posible simplemente, dedicándoles parte de mi tiempo.
    Participando en la vida cotidiana de su familia numerosa creo que ellos encuentran su lugar y el sentido de su existencia, se forjan como personas con humanidad y valores…y sobre todo crecen en un amor abundante que como a toda persona, les llena.
    Respecto a los privilegios…yo creo que, en general, todos intentamos dar a nuestros hijos lo mejor de nosotros y de nuestras posibilidades…también eso depende de la escala de valores de cada uno. No creo que lo fundamental de la vida dependa de lo material, pero a lo material, también se puede llegar.
    Del contacto y la cercanía con los hijos se aprende qué cosas valoran ellos, cuales son sus ilusiones…y de ese modo ofrecerles lo que nosotros encontramos fundamental y necesario para ellos y a la vez, cosas que les motiven, todo ello sin necesidad de ser millonario ni atiborrarles a miles de actividades.
    Sinceramente, las pequeñas cosas de nuestra vida son las que encuentro que de verdad nos hacen ser una familia unida, luchadora y muy afortunada, no lo cambio por nada…y estoy segura que mis hijos, tampoco.
    Cris

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  2. Aníbal

     /  5 marzo, 2008

    Estimada Cris, ante tu comentario lleno de sencillez y grandeza solo me cabe quitarme el sombrero y homenajear a todas las buenas madres de familia numerosa, entre ellas mi mujer. Un cordial saludo y muchas gracias por tus comentarios siempre tan humanos y oportunos.

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