¿Condenados a ser infieles?

Son muchas las razones que hacen que considere que el ser humano es lo más grande de la Creación. Somos capaces de buscar y conocer el bien y de hacerlo, de conocer la verdad y progresar, de amar, de actuar libremente, de razonar, de pensar, de leer ……. Es verdad que existe la otra cara de la moneda y que precisamente la capacidad de conocer y actuar libremente hace que la elección del mal sea más perversa.

Desde que finalizó la II guerra mundial la tendencia general en Occidente, y especialmente en Europa, es a considerar al género humano como una calamidad. Existe una marcada tendencia al pesimismo existencial y se ha sustituido lo propio del ser humano que es la capacidad de asombro ante el bien por el morbo y la tendencia a destacar lo negativo.

Otra factor que se suma a esta visión negativa es la idea creciente del determinismo, cada vez se cree menos en la libertad de las personas y más en nuestra dependencia de los factores genéticos. El tema que estoy tocando es tremendamente complicado y sólo lo quería utilizar para dar pie a lo que leo en El País "Un estudio concluye que los hombres son proclives a la monogamia cuando carecen de una variante de un gen que influye en el cerebro". Se trata de un estudio al que hay que dar la importancia que tiene, poca dada la complejidad del hombre. Si la mayoría de las personas estudiadas llevaban calcetines negros también se podría haber deducido que llevar calcetines negros aboca a la infidelidad.

Claro que la genética influye en nosotros, mucho en lo que respecta a la dimensión biológica, bastante en lo concerniente a la intelectiva y mucho menos cuando nos referimos a la voluntad y la capacidad de ser libres.

La fidelidad, ya sea en el matrimonio, la amistad, el trabajo o la vida social, es una virtud y cómo tal puede ser desarrollada y vivida cada día, independientemente de la carga genética de cada cuál. Puede costar más o menos, pero todos la pueden vivir. Para quienes quieren justificar sus actuaciones infieles les puede servir de engaño creer que están determinados.

Cuando somos capaces de conocer el bien y el mal estamos abocados a elegir y ningún gen, entiendase que me refiero a personas normales, puede condicionar o justificar la elección del mal. Obviamente todo esto les resbala a los relativistas y mediocres pero ahi queda.

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8 comentarios

  1. Jose Sáez

     /  3 septiembre, 2008

    Es curioso, Aníbal, pero yo tengo las mismas inquietudes que tú respecto al tema que abordas. Parece una paradoja absurda que en estos tiempos, en los que el valor de la libertad parece haber escalado la pirámide axiológica hasta su cima, exista una tendencia paralela que se empeña en demostrarnos que, en realidad, no somos más que unos robots totalmente programados “de fábrica” con un software genético residente e imborrable.
    Me resisto a aceptar que estemos tan predeterminados por unas cuantas moléculas de adenina, citosina, guanina y timina. Es cierto que nuestra herencia genética configura nuestro “proyecto corporal” inicial, dotándonos de un organismo con ciertas características diferenciadas. Pero nuestro ser, incluso el físico, se va configurando a través de nuestra vida en interacción activa con el medio. Uno puede nacer con un oído extraordinario, pero sin las adecuadas oportunidades, aprendizajes y decisiones, no llegará a ser un gran violinista. Lo mismo ocurre con cualquier deportista, artista, etc.
    No somos un mero producto de nuestro NIF genético. Nuestro ser integral, físico, psíquico, social y moral, se construye, a partir de una dotación genética de partida, mediante aprendizajes, experiencias, educación, relaciones y, algo muy importante, mediante decisiones propias. Somos una historia viva, no un programa de Microsoft. En esa historia, que se desarrolla en un espacio y un tiempo concretos, aprendemos a ser y decidimos ser lo que somos.
    Hace muchos lustros que quedaron atrás las teorías innatistas sobre el comportamiento humano. También las ambientalistas radicales. La herencia genética no hace a nadie ni santo ni asesino, ni bueno ni malo, ni mejor o peor persona. Somos fruto de una compleja interacción de variables, en la que en una parte nos viene impuesta y otra procede de nuestra libertad. Somos responsables de nuestros actos, si es que no padecemos alguna grave enfermedad psiquiátrica.
    He ahí la grandeza del ser humano, su valor sobresaliente entre todas las demás criaturas: somos responsables de lo que somos y de lo que hacemos. Podemos secundar o no nuestras tendencias instintivas, podemos someternos al esquema estímulo-respuesta o podemos sustraernos a él, somos capaces de pensar, anticipar, crear, sopesar, discernir, creer, amar y decidir. Si la ciencia llega a convencer al Hombre de que es un simple hardware programado, de que no es libre, ni responsable, lo habrá destruido por completo.

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  2. dejeri

     /  3 septiembre, 2008

    Creo que el “cientifico” que escribió eso, o dedujo eso, en vez de plantearse que la “infedilidad genética” (tal vez la suya) es un buen argumento para engañar a su mujer y que ésta encima no solo le perdone, sino que además le siga cuidando y mirándole a los ojos, de esa forma mantiene su casa y sus bienes a salvo de divisiones y poder seguir viviendo sin privarse de nada.
    Pero lo malo es que arrastra a muchos/as que aunque tienen neuronas aún no las han estrenado. Y podemos fijarnos por ejemplo en el movimiento feminista que es el más machista que existe sobre la faz de la Tierra, y si encima viene y lo dice un individuo que se dedica a la ciencia, pero que sus neuronas solo las emplea para mirar especímenes microscópicos y lanzar una hipótesis totalmente anormal y seguro que como excusa para los enfermos sexuales que en vez de ser internados o tratados siquicamente incluyéndose él mismo, ya tenemos otra cosa más para separar a los católicos de Dios y de la Iglesia.
    Veo esto como algo que va en la misma linea del feminismo y nazismo. No les sale bien la intentona de “sexo libre” a pesar de lo que han conseguido los zerolos, que hacia falta que un “cientifico” de guardia les echase un cable.

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  3. Rex

     /  3 septiembre, 2008

    Menos mal que existen las relaciones abiertas para para los que no creemos en la monogamia 😉

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  4. Alfonso Osorio

     /  3 septiembre, 2008

    Anibal, estoy básicamente de acuerdo contigo, pero considero que en tu argumentación hay una falacia y una inexactitud (que hacen flaco favor a la tesis principal).
    El ejemplo de los calcetines negros creo que no está bien enfocado. Si todos los participantes los hubieran llevado, el estudio no concluiría nada al respecto. Desconozco los detalles del estudio (El País no lo cita), pero parece que, de todos los estudiados, al separarlos en dos grupos (los que tienen el gen y los que no lo tienen), entre los primeros la infidelidad es más frecuente. Sería muy difícil que sucediera algo así con el ejemplo de los calcetines.
    Respecto a la frase “ningún gen (…) puede condicionar o justificar la elección del mal”, hay que matizarla. Ningún gen determina ni justifica, pero sí condiciona, en el sentido de que influye en la decisión.
    Muchos factores (biológicos, educativos, sociales…) influyen en las decisiones humanas libres. Un hombre que viaja a menudo con compañeras de trabajo puede tener más difícil ser fiel a su mujer (y probablemente las estadísticas lo confirmarían). Lo mismo puede decirse de alguien que ha sido educado en un entorno favorable a la infidelidad, de alguien que tiene un impulso sexual muy fuerte, de alguien muy deseado… Pero uno sigue siendo libre y la infidelidad no queda en absoluto justificada.
    Estamos condicionados y somos libres. Ambas realidades son perfectamente compatibles.
    –Alfonso

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  5. Anibal

     /  5 septiembre, 2008

    Efectivamente Jose, asi es. Resulta patetico cuando nos dicen que somos muy parecidos a los monos o las moscas por compartir una gran parte de ADN. La diferencia es abismal y no tiene que ver con genes. Raciocinio, libertad, responsabilidad, eleccion, son tantas las cosas que hacen al ser humano tan grande.Y como bien dices, el hombre con un bajo concepto de lo que es està a merced de los poderosos. Saludos

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  6. Anibal

     /  5 septiembre, 2008

    Efectivamente Dejeri, la idea que plantea la noticia es sumamente machista y considera al ser humano como algo carente de libertad

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  7. Anibal

     /  5 septiembre, 2008

    Claro que si Rex, pero asumiendo la libertad y la eleccion de lo que se hace y no justificandola en razones geneticas o deterministas.

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  8. Anibal

     /  5 septiembre, 2008

    Alfonso, coincido con tu comentario. Lo de los calcetines negros era una broma y con ello querìa decir que los estudios pueden ser manipulados o guisados al gusto de quienes los hacen. Efectivamente la genetica, el ambiente, etc… nos condicionan, es algo que tambien escribo en mi post. Sin embargo en el caso de una persona normal sin enfermedades psicològicas, existe la libertad y la responsabilidad de lo que se hace. No vale decir que se es infiel por genetica. saludos

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