Cosa vs persona

Releer es una actividad que habría que reivindicar. Los buenos libros o artículos son siempre actuales y su relectura nos hace descubrir nuevos matices y nunca pasan de moda. Esto me ha ocurrido hoy al descubrir hoy en un cajón de mi mesa un artículo de Julián Marías titulado sencillamente "La cuestión del aborto" que fue publicado en 1994. Escribe Marías:

"Creo que hace falta un planteamiento elemental, accesible a cualquiera, independientemente de conocimientos científicos o teológicos, que pocos poseen, de una cuestión tan importante, que afecta a millones de personas y a la posibilidad de vida de millones de niños que nacerán o dejarán de nacer.

Esta distinción ha de fundarse en la distinción entre "cosa" y "persona", tal como aparece en el uso de la lengua. Todo el mundo distingue, sin la menor posibilidad de confusión, entre "qué" y "quién", "algo" y "alguien", "nada" y "nadie". Si se oye un gran ruido extraño, me alarmaré y preguntaré: "¿que pasa?" o "¿qué es eso?". Pero si oigo unos nudillos que llaman a la puerta, nunca preguntaré "¿qué es?", sino "quién es?".

Creo que el planteamiento de Julián Marías, un hombre de una honradez intelectual intachable, es una estupenda aportación al debate sobre el aborto lejos de los eslogans, frases hechas y prejuicios ideológicos.

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14 comentarios

  1. José Sáez

     /  21 octubre, 2008

    Pese a que comparto absolutamente el rechazo incondicional al aborto y entiendo muy bien el argumento de Julián Marías que citas, creo que no es del todo acertado. La discusión sobre si el ser humano concebido es o no persona, si es “algo” o es “alguien”, se adentra en conceptos antropológicos, diversos por cierto, que acaban liando más el tema para la gente sencilla. En mi opinión, sin abandonar la línea propuesta por Marías, el asunto central que debe llegar al público en general es que la vida humana es inviolable en cualquiera de sus etapas de desarrollo. La distinción entre lo que “es” persona y lo que “puede llegar” a serlo, siendo importante, pasa a un segundo plano: ese “algo” o “alguien” que es el óvulo fecundado, si no se le mata, es o será un ser humano. En ambos casos, la respuesta es la misma: no se le debe matar.

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  2. Un embrión nunca podrá ser una cosa. Evidentemente es un ser vivo, y por análisis genético es un ser humano, digan lo que digan los que tienen interés en acabar con ellos. Un saludo.

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  3. Dostoyevski

     /  21 octubre, 2008

    Aníbal no soy optimista en este tema.
    Jugamos con tahúres que juegan con la cartas marcadas y lo saben.
    En el S.XX se destruyeron millones de vidas en nombre de totalitarismos.
    En el S.XXI el genocidio del aborto se produce en nombre de la democracia.
    Insisto, que no se engañe nadie. La cultura de la muerte es el olor que delata el camino hacia el totalitarismo.
    Por cierto, ¡”La perspectiva cristiana” de Julián Marías, qué gran libro!

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  4. Es la distinción paralela a la de Buber entre “tú” y “ello” en Yo y tú.
    Respetos.
    Natalio

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  5. Anibal

     /  21 octubre, 2008

    José efectivamente los discursos antropológicos pueden confundir pero me parecen fundamentales. Seguramente mucha gente que está a favor del aborto, no por convicción sino por “dejadez” o “indiferencia” ante saber si denominar al embrión “algo” o “alguién” reflexionará. Como bien dices, son muchos los argumentos para ayudar a la lógica y el sentido común. Un abrazo

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  6. Anibal

     /  21 octubre, 2008

    María ¡claro que es genéticamente un ser humano!. Si es que lo del aborto no tiene ni pies ni cabeza. Saludos

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  7. Anibal

     /  21 octubre, 2008

    Dostoyeski lo del S. XIX y lo del XX es lo mismo, no ha cambiado nada. La democracia entendida simplemente como el poder de la mayoría es totalitarismo aunque se vista de amable. ¿optimista? Mi fe me invita a serlo que aunque no entendamos muchas cosas. Un abrazo

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  8. Anibal

     /  21 octubre, 2008

    Gracias Natalio por tu aportación leeré a Buber. saludos

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  9. Mikimoss

     /  22 octubre, 2008

    Este comentario de Marias es pura propaganda, como él mismo reconoce, puesto que de la semántica no podemos extraer conclusiones éticas legítimas. El proceso es justo al contrario. Es debido a que la tradición católica -que contamina nuestro medio ambiente cultural- viene considerando al embrión como dotado de alma, por lo que lo tratamos categorialmente como una personita, como a un quién, y no como a un qué. No merece mucha más consideración argumento tan falaz. Los filósofos también tienen derecho a situarse detrás de una pancarta a gritar consignas.

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  10. Anibal

     /  22 octubre, 2008

    Mikimoss, dice que la tradición católica contamina nuestro ambiente cultural. Cuando dices “nuestro” ¿a quienes te refieres?, ¿estamos incluidos los que no pensamos como tu o tambien contaminamos?.¿Que propones? ¿quizás desfumigarnos o reprogramarnos por medio de Educación para la Ciudadanía?. Sinceramente me admira la capacidad que tienes de pasar de colocar rollos larguisimos e insoportables que seguramente nadie lee a trivializar y pasar al slogan y las frases e ideas hechas.

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  11. Mikimoss

     /  22 octubre, 2008

    No señor. Toda tradición es un contaminante cultural del que hay que liberarse mediante la crítica responsable y argumentada. Sólo así progresa la ética, tal y como recordaba Aranguren. Otro sabio, creo que Popper, advirtió de que es importante que luchen los argumentos para que no tengan que luchar las personas, razón por la cual hay que denunciar cualquier creencia que pulule por nuestro medio ambiente intelectual sin los papeles del rigor en regla.

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  12. Anibal

     /  22 octubre, 2008

    Mikimoss dice “hay que denunciar cualquier creencia que pulule por nuestro medio ambiente intelectual sin los papeles del rigor en regla”. Ya me lo has dejado claro, es que no lo entendía. Claro lo que hay que hacer es pasar por la ventanilla en la que a uno de dicen si su creencia tiene los papeles en regla. En esa ventanilla están los “no contaminados” como tú y esa es la labor por ejemplo de EpC: descontaminar a los niños para que tengan sus creencias en regla. ¿Puedo seguir escribiendo en mi blog o te paso los post cada día para que me des el visto bueno y compruebes que las ideas se adecuan a los parametros establecidos?. Te creces con tus comentarios cada día maestro de la libertad y la democracia.

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  13. Mikimoss

     /  23 octubre, 2008

    Oiga, hay que pasar por la ventanilla de la crítica, como la que le he hecho yo aquí a Julián Marías, ni más ni menos. Francamente, no entiendo esa manía persecutoria que se ha manifestado en muchos católicos desde que estamos en democracia, pero que no daba síntomas cuando Franco era conducido bajo palio y la Educación para el Espíritu Nacional se impartía obligatoriamente hasta la Universidad.
    Es como si la enseñanza de los valores dictatoriales les agradase, pero la enseñanza de los valores democráticos les diese repelús, quizá porque éstos instituyen la libertad de conciencia y la crítica a los prejuicios como fundamento de la autonomía individual, cuando, justo al contrario, cierta encíclica condenaba que se considerase
    “que la libertad de conciencia y cultos es un derecho propio de todo hombre, derecho que debe ser proclamado y asegurado por la ley en toda sociedad bien constituida; y que los ciudadanos tienen derecho a la libertad omnímoda de manifestar y declarar públicamente y sin rebozo sus conceptos, sean cuales fueren, ya de palabra o por impresos, o de otro modo, sin trabas ningunas por parte de la autoridad eclesiástica o civil”

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  14. Anibal

     /  23 octubre, 2008

    Mikimoss dice “Oiga, hay que pasar por la ventanilla de la crítica, como la que le he hecho yo aquí a Julián Marías, ni más ni menos”, y se queda tan ancho, ¿de verdad considera que lo que usted ha escrito alcanza el nivel de crítica?
    Sobre el resto de su comentario, mire no le voy a decir la edad que yo tenía cuando murió Franco, lo que si le digo es que llevaba pantalón corto. Después de casi 35 años desde que murió, recurrir a Franco para desacreditar la religión revela muy pocos argumentos. Aburren ustedes mucho a los que miramos el futuro, las batallitas del abuelo valen para una noche de tertulia pero no para sacar un país adelante. ¿Un consejo? Hágaselo ver. Saludos

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