La necesidad de lo permanente

De entrada confieso mi debilidad por Miguel Delibes y su obra. Es el escritor de lo sencillo y cotidiano, de las cosas pequeñas, de la naturaleza y de los sentimientos. He leído y releído casi toda su obra y no sabría con cuál quedarme: “La sombra del ciprés es alargada”, “Mi idolatrado hijo Sisí”, “El principe destronado”, “Señora de rojo sobre fondo gris”. Tantas y tantas obras intimistas en las que refleja la vida de una forma natural, ya sea en el campo o en la ciudad.

En los tiempos convulsos y de crisis siempre hacen falta referencias sólidas que nos permitan salvarnos de la vorágine. Recupero unas declaraciones suyas sobre el progreso que nos ha tocado vivir son un compendio de sabiduría natural y avisan del peligro de separar naturaleza y técnica. Delibes abogaba por la armonía y rechazaba el tecnicismo que arrasa lo natural, no solo referido a la naturaleza como medio ambiente sino a la naturaleza de las cosas, incluido lo consustancial al hombre.

Delibes se unía así a quienes denuncian la soberbia de la cultura tecno-ideológica actual que pretende construir una nueva “naturaleza” y un “hombre nuevo” borrando todo vestigio anterior, olvidando y enterrando lo heredado de nuestros antepasados. Para ello se manipula el significado de las palabras y se sustituye lo moral y propiamente humano por lo técnico.

Sus ideas me recuerdan la afirmación de C.S. Lewis: “El progreso es imposible si no hay algo permanente”.

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1 comentario

  1. José Sáez

     /  27 noviembre, 2008

    Aníbal, no sabes lo que me ha alegrado leer tu entrada. Yo también vibro con las novelas de Delibes, ese maestro de las cosas pequeñas, de lo cotidiano, de lo corriente. Pocos como él han sabido extraer de la más pura y sencilla realidad de cada día toda su grandeza. ¿Acaso hay otra forma de vivir que admirarse, sorpenderse y deleitarse de cada pequeño instante, de cada detalle normal, de cada segundo de existencia? ¡Desgraciado de aquel que sólo es capaz de saborear la vida a base de grandes acontecimientos y satisfacciones! La felicidad está mucho más cerca de lo sencillo, de lo humilde, de lo minúsculo, que de lo complicado, lo soberbio y lo gigantesco. Miguel Delibes ha sabido contarnoslo como nadie.

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