¿Quieres que tus hijos te obedezcan?

Para educar no existen fórmulas mágicas, pero si criterios generales que suelen funcionar. Muchos padres y madres se quejan de que sus hijos no les obedecen, quizás sea una de sus mayores preocupaciones. Si alguien descubriera la receta para que los hijos obedezcan coparía las portadas de los periódicos.

No existe la fórmula mágica por la sencilla razón de que los hombres somos libres y no mecánismos automáticos o animalitos. Como criterio general se puede dar este, quien quiera ser obedecido debe dar pocos mandatos. Todos, incluidos nuestros hijos, no sólo somos libres sino que necesitamos sentirnos libres. 

Claro que, para dar pocos mandatos hay que tener muy claro que es lo importante y que lo accesorio en la educación. Esto supone tener un proyecto de vida propio, matrimoial y familiar. Para aplicar esta máxima es necesario no actuar en función del humor, el tiempo o las prisas sino de criterios claros y básicos.

Pocos mandatos y ejemplo de vida propia son dos maneras de actuar que nos ayudarán en la tarea educativa. 
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1 comentario

  1. Estoy de acuerdo. Aumentar los mandatos sólo lleva a que los hijos no nos hagan caso. Deben tener un margen de maniobra. Por otra parte, de nada sirve predicar sin el ejemplo. Un saludo.

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