Identidad católica: los principios irrenunciables (I)

La negativa de Mary Ann Glendon a recibir la máxima distinción académica de la Universidad Católica de Notre Dame pone de actualidad el tema de la identidad católica. Glendon se ha negado a recibir el premio, así como a pronunciar su discurso, en protesta por la concesión al presidente Obama del doctorado “honoris causa” por la misma Universidad.

De sobra es conocida la posición de Obama  a favor del aborto, la experimentación con embriones humanos, la equiparación del matrimonio con la unión de personas del mismo sexo y otras ideas “progresistas”

Lo propio de cualquier religión, filosofía o sistema de creencias es poseer unos valores propios que definan su identidad. Esto parece respetarse siempre excepto cuando el que lo hace es católico; ejemplos claros hemos tenido en los últimos tiempos.

¿Cuál debe ser la posición de una institución o persona católica ante quienes se enfrentan a los valores innegociables que definen el catolicismo? Los obispos norteamericanos lo dejaron muy claro al afirmar que la doctrina católica sobre la vida humana y su dignidad se debe reflejar en todas las parroquias y en todas las áreas e iniciativas pastorales: educación, salud, y servicios sociales. La comunidad  católica y las instituciones católicas no deben homenajear a aquellos que abiertamente desafían nuestros principios morales fundamentales ni a aquellos que presentan plataformas políticas en las cuales se sugiere el apoyo a estas acciones.

Me pregunto ¿que hace un católico homenajeando, dando reconocimientos, premios u honores a quién defiende el aborto, la eutanasia o la experimentación con embriones humanos? Personalmente la postura de Glendon me parece valiente y acertada. Soy tan contrario a la imposición de creencias como a renunciar a ellas por cobardía o una falsa tolerancia. La tolerancia nada tiene que ver con la indiferencia o el relativismo.

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3 comentarios

  1. Efectivamente, Aníbal, la postura de Mary Ann Glendon es absolutamente coherente y loable. ¿Recibir de una Universidad Católica los mismos honores que de ella han recibido otras personas contrarias a la moral católica? No, gracias. No quiero estar en el mismo saco que aquellos que desprecian la vida humana, aunque el galardón sea dorado y goloso. Perfecto. Un ejemplo a seguir y un toque de atención en los morros de esa Institución “Católica”.

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  2. MH

     /  18 mayo, 2009

    Muy bien dicho

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  3. Bueno, ya veo, más o menos, el nivel de tu corrector ortográfico. Suerte con la bitácora, pero es una lástima ver tantas faltas.

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