Personalísmo y comunitarísmo: ¿se está gestando el futuro?

La historia nos enseña que las grandes revoluciones han sido precedidas de corrientes de pensamiento que se han gestado durante decenas de años. Una labor callada, en muchas ocasiones oculta a la gran mayoría de las personas, puede estallar en un momento histórico y llenar de luz o de sombras a la humanidad.

Opino que así ha ocurrido con el actual pensamiento dominante en occidente. La conjunción de diversas corrientes como el idealismo, el existencialismo, el marxismo o el feminismo radical han desembocado en un sistema ideológico cerrado y excluyente que domina las acciones políticas y que denominamos "ideología de género". 

El año pasado leí un libro que recomendé a mis amigos para el verano, se trataba de "El guardián de mi hermano" del sociólogo Amitai Etzione quién fue asesor del presidente Clinton. En el libro Etzione desglosa su vida y pensamiento. Está considerado el padre del comunitarismo, un movimiento intelectual que reivindica el valor de la persona y de la comunidad frente al individualismo.

Recientemente también leí un libro del profesor Burgos sobre otra corriente de pensamiento denominada personalismo. El personalismo centra su mensaje en el valor de la persona considerada en todas sus dimensiones frente a la visión reduccionista del individuo.

En la Encíclica "Caritas in veritate" (n 42) Benedicto XVI anima a favorecer una orientación cultural personalista y comunitaria. Desde Ser Audaces recomiendo la lectura de ambos libros y de la Encíclica para comprender la revolución cultural silenciosa que se está larvando y que está llamada a hacer del S. XXI un siglo humanista. 


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3 comentarios

  1. Me alegra haber encontrado tu blog en COPE. Te seguiré por los feeds.

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  2. Creo que hasta el fin de los tiempos el trigo y la cizaña crecerán siempre juntos -¡qué sabiduría encierran las parábolas de los evangelios!-. Los tiempos que nos han tocado vivir son apasionantes, y es cierto que hay un gran combate no entre ideologías, sino entre concepciones globales de la realidad. Y Vd. tiene claro que es en el saber sobre la condición humana donde se plantean con más fuerza los contrastes. Leer a Benedicto XVI es muy ilustrador, porque él es un testigo privilegiado de ese combate, un gran paladín de la causa de los que creemos en el poder del hombre para conocer la verdad y para recibir una Salvación inmerecida, porque pertenece a un orden diferente. Por cierto, es curioso cómo Vd. puede aparejar comentarios sencillos sobre el día a día con planteamientos tan hondos. Supongo que por eso llamará a su blog “ser audaces”. Pues eso.

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  3. Isabel Díaz Figueras

     /  29 septiembre, 2009

    Recuerdo un tiempo en que la escuela, la acusación de individualista -jugando a baloncesto por ejemplo- venía cargada de otras connotaciones que nada tenían que ver con el juego: En el colegio de las modernas religiosas parecía significar, fuera del equipo, de la comunidad, no tienes salvación. Toda la propaganda y la educación estaba centrada en el trabajo en equipo, frente a una especie de robinson “capitalista” que defendía la libertad de que aunque naufragara en una isla desierta su deber sería el de seguir alabando a Dios y darle gracias por haberle salvado la vida, a la espera de que algún barco le rescatara o no…, pero entre tanto debería seguir luchando por la supervivencia.
    Después parece que cambiaron las tornas. Superada la crisis de los años 70, el burgués acomodado se volvió gregario e instalado en un tipo de vida “homologado” por las marcas, donde se pone de moda que el ser pensante es el hipercrítico, sobre todo con la jerarquía, de izquierdas, el individualista provocador. Aclaro que lo que explico no son más que mis impresiones, aunque algo de verdad deben de tener.
    Agradezco a un buen profesor de religión que tuve en los Sagrados Corazones haberme explicado un significado de la Cruz del cristiano. En la Cruz murió Cristo, Dios y Hombre verdadero, para que vivieramos todos eternamente. El palo vertical mira hacia el cielo, como indicando la divinidad. Es el más grande, y si lo pensamos Dios son tres personas. Persona es un ser espiritual, racional y libre. En cuanto al otro, el horizontal, que parece abrazarnos, representa la humanidad. Somos un ser compuesto de alma y cuerpo, y éste segundo nos permite “sentir” en nuestra carne y conocer, a través de ella, las cosas en el tiempo y con una limitación pero también con un tipo especial de gozo y placer. Nosotros que hemos sido hechos a imagen del Hijo de Dios, es decir, de Cristo, cuanto más personas seamos mejor dominaremos nuestro cuerpo libremente para poder interactuar con la comunidad. Pero ante todo hay que haber recorrido el camino del Maestro. Éste es para mí el humanismo cristiano y no cabe otro mejor.

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