La importancia de los buenos hábitos

El alto índice de divorcios, separaciones y situaciones de fracaso matrimonial puede hacernos creer que el matrimonio es algo pasado de moda, una institución que ha fracasado en nuestros tiempos. Algo que estaba bien hace tiempo pero que ahora no vale ….. hay que organizar la familia, y por tanto la sociedad, de otra manera.

No es esa la visión que yo tengo; el elevado número de fracasos matrimoniales y de familias rotas no son consecuencia de que el matrimonio sea algo propio de otras épocas. Se trata más bien del resultado del comportamiento de las personas, no es pues responsabilidad de la institución sino de cómo nos relacionamos, de los valores que rigen nuestras vidas y de los hábitos que vivimos. La responsabilidad es personal, de cada uno.

Por definición los seres humanos somos limitados, capaces de lo mejor y de lo peor; y en mitad del camino, de la mediocridad y la falta de compromiso. Todos hablamos de los valores pero ¿cómo llevamos estos a la práctica? ¿son los valores algo etéreo, liviano, transparente? 

De poco sirve tener valores si no se llevan a la práctica. Es por ahí donde hay que empezar, la palabra clave es compromiso y la herramienta, los buenos hábitos. De ellos escribiré en los próximos días.
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