Nos olvidamos de disfrutar de la vida

El verano pasado leí un clásico de la autoauyda, "Padre rico, padre pobre" de Robert Kiyosaki. Hoy una buena amiga me recordaba una de las ideas del libro:
 
Para adquirir riqueza debes hacerte a la idea de que los problemas nunca desaparecerán: en cuanto encuentres la solución de uno, seguramente surgirá otro. La clave es comprender que lo que enriquece es el proceso implícito en idear soluciones.
 
La riqueza no debe centrarse sólo en el aspecto económico, existen riquezas mucho más interesantes que se encuentran en el ámbito de lo espiritual y afectivo del ser humano. La idea de Kiyosaki sirve para nuestro día a día. Nos hemos acostumbrado a tener derecho a todo, no soportamos que se nos niegue aquello a lo que supuestamente tenemos derechos, toda contradicción nos produce frustración; y no nos damos cuenta de que la salsa de la vida son los retos, la lucha por mejorar y superarnos.
 
Os recomiendo la lectura de esta noticia publicada ayer. Con tanto pseudo derecho, tanto psicoánalisis y tanta contemplación, nos estamos olvidando de disfrutar de la vida.
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3 comentarios

  1. Anibal

     /  7 abril, 2010

    Hola Mita, son detalles como sonreir, callar cuando vas a decir algo que moleste, decir las cosas de manera agradable, estar pendiente de lo que el otro necesita, no empezar a comer hasta que ella se haya servido (las madres suelen ser las últimas)….. hacer sentir al otro bien, muy bien. ¡¡puf!! hay un montón de cosas … pero para eso hay que estar pendiente, alerta. Slds

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  2. ah, sí! Entendí entonces bien. Gracias
    Bss

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  3. Isabel Díaz

     /  8 abril, 2010

    Muy bueno el artículo. Estos conocimientos cada vez, gracias a Dios, se extienden más y la gente es más consciente de lo que le pasa.
    En un mundo donde a la pregunta de “¿qué tal estás?”, lo correcto es decir “bien”, aunque haya tantas “lágrimas calladas”…, a veces respondo: ¿Quieres la respuesta correcta o la verdadera?
    “La felicidad, decía uno, es como una manta pequeñita que nunca acaba por cubrirnos del todo”. Casi siempre le deja a uno pie fuera y hay que acostumbrarse a ello. Mucho más fácil cuando pensamos que estamos de paso y que esta vida es previa a la verdadera Vida. Pero todo requiere un aprendizaje.
    Ciertamente, no hay que dar demasiadas vueltas a las cosas y disfrutar el momento presente: “bástele a cada día su afán” sabemos Quién lo dijo y también diferenciar lo real de la imaginación, que como decía la Santa: “es la loca de la casa”.
    Mi abuela solía decir: “no llores por lo que todavía no ha ocurrido”… ciertamente libra a uno de muchos temores.

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