Perder el miedo a las crisis

En un tiempo en que aparentemente el hombre lo tiene todo controlado resulta significativo que los mayores miedos sean ante el futuro, a aquello que todavia no ha ocurrido. Ante el matrimonio son numerosas las parejas que no dan el paso pensando en unas hipotéticas crisis que no se saben si ocurrirán.

Creo que la vida sin crisis sería un aburrimiento, de la misma manera el matrimonio. Circula por ahí un chiste que dice que si a partir de los cuarenta no duele nada al levantarse por la mañana es que se está muerto. El simil vale para la vida en general, si no duele nada es que has muerto.

Los conflictos y las divergencias son algo intrinseco a todas las relaciones humanas. Ante esta realidad son demasiados los que se centran en el hecho y no en las personas. En contra de lo que pensamos, en demasidas ocasiones no tenemos confianza en nosotros mismos, no confiamos en el ser humano y en su grandeza; somos esclavos de las circunstancias y estas nos llevan de un lado a otro.

Una crisis superada es un peldaño subido en la escalera de la vida. No hay que tenerlas miedo, hay que preparase para superarlas.

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4 comentarios

  1. ¡Muy buenos días y muchas gracias por estas palabras!
    Esta última frase, se la voy a pasar a mi hija. Ya sé que son cosas a veces tan importantes y evidentes que olvidamos decirlas de continuo.
    Besos

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  2. Isabel Díaz

     /  27 abril, 2010

    La cuestión es ¿cómo se pierde el miedo?
    Pienso que detrás del miedo ha habido experiencias negativas latentes en el subconsciente. El trabajo de sacarlas a la luz para dialogar con ellas y afrontarlas de otra manera, pueden ayudar a superarlas. Pero ése es un camino y una tarea personal, pues lo primero es superar el miedo al miedo.
    Es necesario, en primer lugar, saber que es posible y que convivir con fracasos y rechazos es normal, siempre que siga un trabajo reflexivo que nos permita usarlas como trampolín para la superación, al igual que los atletas no se rinden si no saltan la valla a la primera.

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  3. Supongo que el miedo a la crisis y los miedos en general son inversamente proporcionales a la fe y a la confianza en Dios cuando se ponen los medios que están en nuestra manos. A más Fe, menos miedo.

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  4. Isabel Díaz

     /  17 mayo, 2010

    Ciertamente la fe es el estímulo que nos ayuda a superar el miedo. Pero no es incompatible con descubrir los mecanismos que en un momento dado pueden bloquearnos ante una decisión importante. La una conduce a lo otro y al revés también, porque en la medida que superamos obstáculos nos reafirmamos en la fe.
    Cuando más pequeños e impotentes nos sentimos, más necesitados de Dios.

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