La mejor herramienta

Dentro de unos días moderaré una nueva sesión de orientación familiar, será la primera de un curso dirigido a padres con hijos de 0 a 3 años. Y aunque llevo tiempo impartiendo este y otros cursos, me sigue emocionando la capacidad que tenemos las mujeres y los hombres de ser mejores, más humanos, más felices; sabiendo que en gran medida depende de nosotros mismos.

No creo que la libertad humana tenga que ver con la espontaneidad, con hacer lo que "brota", por el contrario la encuentro más relacionada con hacer lo que creemos que debemos hacer. Pero dejemos este camino, entraríamos en honduras y no es esa mi intención con este post. Los padres que acuden a cursos de orientación familiar, a conferencias o que buscan asesoramiento lo hacen con ilusión, esperando encontrar herramientas que les ayuden en su tarea de educar a sus hijos.

Me gusta compartir con ellos que la mejor herramienta para que el matrimonio, la familia y los hijos sean aquello que anhelan es la pelea diaria y constante por pulirnos a nosotros mismos y dar lo mejor, tarea que nunca finaliza. Nuestros matrimonios y nuestras familias mejoran en la medida en que mejoramos nosotros, teniendo claro que este no es un estado inamovible si no que avanzamos o retrocedemos.

Me gusta repetir a los padres, y me repito a mi mismo, que no se debe perder nunca la ilusión y el compromiso con uno mismo de crecer como persona. Esa es la mejor herramienta.

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4 comentarios

  1. ¿Quedan plazas? ¿Es en Madrid? Un abrazo

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  2. Anónimo

     /  5 noviembre, 2011

    Y todo ello por amor (la mejor herramienta), es decir, libre y racionalmente.
    Como diría una hija mía: no podemos elegir las cartas que nos dan, pero sí cómo jugarlas.

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  3. Anónimo

     /  5 noviembre, 2011

    Cierto que lo de libre y racionalmente puede no parecer tan aplicable de 0 a 3 años, pero aún así es cierto que hay una lucha donde amor no significa siempre satisfacer todas las demandas del bebé.
    A los dos años, un niño ya te ha tomado la medida de cuánto eres capaz de ceder a sus deseos y caprichos.
    Si no hemos marcado unos límites entonces, podría decirse que ya hemos llegado tarde.

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  4. Por cierto, Aníbal, una pregunta: ¿puedo adquirir tu libro en formato electrónico?

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