Sobre el amor, la amistad y otras pequeñeces

Diálogos tipo entre amigos. “- ¿Quedamos entonces el martes para cenar? – En principio sí”. O “- ¿Me puedes ayudar el sábado por la mañana a arreglar un mueble? – Es que llevo una semana muy ajetreada y tengo que descansar”. Son algunos de los ejemplos de lo bajo que está el nivel de la amistad.

El nivel de consideración de la amistad es tan bajo, que a cualquier relación la llamamos amistad, “fulanito es amigo mío”. A veces también decímos “es muy amigo mío”. Sin embargo no somos capaces de comprometernos para una cita o de renunciar a algo de descanso para hacer un favor.

El campo de la amistad se debe mover en el del amor, forman una unidad. Sin embargo lo abajamos a la apetencia y al propio interés. Nada que ver con dar lo mejor, a la renuncia por amor, incluso a fastidiarse por el bien del otro.

Amor, amistad y compromiso forman una trilogía inseparable y son una fuente de humanidad y felicidad. Es mucho lo que el ser humano pierde cuando no es capaz de darse por aquellos a los que dice  querer.

Existe mucha similitud con las relaciones de pareja, incluso con el matrimonio. Hay muchas personas que son incapaces de amar, de darse, de tener el sano prejuicio de pensar primero en el otro. ¡Y menos mal que somos amigos! Es mucho lo que se pierde con esta incapacidad de entrega, entre otras cosas: la humanidad y la tan ansiada felicidad.

2 comentarios sobre “Sobre el amor, la amistad y otras pequeñeces

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