Dos pequeños ajustes para que tu matrimonio funcione

Lo grande suele estar anclado sobre lo pequeño. Pensemos en cualquier mecanismo técnico, es tan fundamental un tornillo como un motor. En muchas ocasiones un pequeño desajuste puede acabar con todo: un aspa que roce, una vibración ….. de manera aislada no produce daño, pero de manera continuada es capaz de destrozar la maquina.

De la misma manera, las relaciones humanas están basadas en pequeños detalles. Son ellos quienes marcan la diferencia. Pequeños ajustes en nuestro comportamiento personal son los que hacen que una relación sea satisfactoria y enriquecedora o termine en la distancia cuando no en el odio o la indiferencia.

El matrimonio se sustenta sobre un gran ideal, pero se actualiza cada día en pequeñeces. Esas pequeñeces las tiene que poner cada uno, y no esperar a que de el primer paso el otro. Hoy escribo sobre dos pequeños comportamientos que pueden mejorar mucho la relación: la generosidad y la humildad. Los dos van unidos, difícilmente se puede ser generoso si no se es humilde; y así, las personas humildes suelen ser generosas.

La base es no creerse superior al otro, olvidar un poco las propias apetencias, ceder en opiniones… ¡Cuantos enfrentamientos y frialdades se alimentan de la soberbia! Es cierto que la humildad y la generosidad son grandes virtudes, forman parte del fundamento del amor; pero se alimentan de pequeñeces. Como todo lo grande.

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