¿Cómo acompañar a nuestros hijos hacia la madurez?

Todos nos hacemos en algún momento preguntas cómo ¿porqué me porto de esta manera que no me gusta o parece incorrecta? ¿puedo cambiar? ¿cómo lo hago? Éstas mismas preguntas se las hacen los niños y los adolescentes, cada uno a su nivel.

Lo primero es tener la tranquilidad de que la lucha interior del hombre entre lo que quiere hacer y lo que hace es universal, no es nada nuevo. La complejidad de ideas, sentimientos, anhelos, apetitos, …. hace que la lucha sea constante. Lo importante es conseguir que las ideas, la voluntad, los deseos y las apetencias estén lo más cerca posible, es decir alcanzar la madurez.

Madurez significa que ni los estados de ánimo ni la fría razón son quienes guían de manera unidireccional la vida. Los estados de ánimo, los afectos y los sentimientos son humanos cuando trabajan conjuntamente con la razón si no, son peligrosos y meramente instintivos y animales. La razón y la voluntad son humanas cuando trabajan conjuntamente con el corazón si no, el hombre se convierte en un programa informático o un robot.

La persona madura es capaz de hacer una rica mezcla de cabeza y corazón: busca por medio de la reflexión la verdad y el bien un criterio moral que guié su vida. Reacciona de manera proporcionada ante la realidad, es flexible y se adapta a la realidad. Cultiva el buen humor dando a las situaciones la importancia que tienen, no exagerando ni por exceso ni por defecto. Intenta ponerse en la piel de los demás siendo comprensiva y colaborando por el bien común. Asume la responsabilidad de sus actos en su justa medida, sin agobios, pero sin desviarla u omitirla.

¿Cómo podemos acompañar a nuestros hijos hacia la madurez? Sin ninguna duda intentando vivir nosotros de acuerdo a estas ideas. Sólo en un ambiente maduro se puede madurar, y si bien es cierto que hay personas más o menos fogosas, más o menos extrovertidas o más o menos aprensivas, no es menos cierto que el ser humano es libre y capaz de madurar y ser más humano, más equilibrado, más persona.

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10 ideas para padres de adolescentes

Recientemente preguntaba a unos padres que era lo que más les molestaba de sus hijos adolescentes, me contestaron que las malas contestaciones, los silencios, la desobediencia. Yo les preguntaba acerca de lo que esto generaba, mal ambiente me contestaron.

Luego les pregunté cómo respondían ellos a esta situación. Ante su propia sorpresa me contestaron que con enfados, silencios, monosílabos, acerca de lo que esto generaba llegaron a la misma conclusión que antes, mal ambiente.

Educar es complicado, sin duda, pero cuando el ambiente es malo, cuando las relaciones personales son malas, la misión se vuelve casi imposible. Genera malos pensamientos, la creencia de que el otro hace las cosas para fastidiarme. Esto hace que el ambiente empeore no sólo exteriormente sino en los corazones.

Parece un quicio fundamental que en casa haya buen ambiente, sólo así las relaciones personales pueden ser óptimas para que todos crezcamos como personas, nos queramos y seamos mejores; que de eso se trata, de ser felices haciendo felices a los demás.

A modo de decálogo, he aquí 10 propuestas para mejorar el ambiente en casa. Sin perder de vista que mejorar el ambiente, en cualquier realidad humana, está en primera instancia en mi campo, soy yo quién tiene que dar el primer paso:

Procurar un ambiente tranquilo. Reservar momentos para ello, por ejemplo la comida en familia

Fomentar el trato cariñoso entre todos. Por ejemplo saludarse al entrar o salir de casa, ceder el paso, sonreír, preocuparse por los demás

Respetar su intimidad, lo cuál no significa no estar al tanto de los amigos y actividades.

Acercamientos indirectos (buscar gustos o aficiones comunes con los hijos). Llegar a acuerdos en temas “calientes”: salidas, estudio, orden en casa, etc …..

Exigir con cariño y respeto. Evitar los sarcasmos y las burlas

Ser modelo de lucha más que conferenciante sobre lo que está bien y lo que está mal

Abrir el hogar para que puedan estar con sus amigos

Fomentar una rebeldía sana, darles razones para actuar frente a las injusticias que tanto rechazan

Enseñarles a pedir perdón pidiéndolo nosotros cuando fallemos

Transmitirles una imagen positiva de sí mismos. Ayudarles a descubrir lo bueno que tienen y a lucha en aquello que pueden mejorar

Son 10 ideas que espero sirvan de orientación para padres “despistados” y de ánimo para padres cansados.

La fortaleza de la coherencia

Muchos padres no son conscientes de la poderosísima arma que para educar a sus hijos tienen en sus manos. Posiblemente lo más definitivo en la vida de una persona sea el ejemplo de los demás: su coherencia o incoherencia, su generosidad o egoísmo, su humildad o soberbia; en definitiva, sus luchas …..

Cuando unos padres no sabe que hacer para ayudar a su hijo, lo más inmediato es decirles que le den ejemplo. Sólo desde una vida coherente se puede exigir coherencia. Las personas somos más sensibles a lo que los demás hacen que a lo que dicen.

Unos padres que no paran en casa, ya sea por trabajo u ocio, difícilmente podrán construir un hogar acogedor, tendrán poca autoridad para regular horarios de salida y entrada. Quién está continuamente pendiente de las redes sociales, del postureo, de narrar su vida al cosmos; difícilmente podrá educar a sus hijos en la discreción, el pudor, la intimidad.

Si criticamos a los demás no podremos educar el respeto. Si dejamos todo manga por hombro, ¿como vamos a pedir a nuestros hijos que sean ordenados?

¿Cual es el argumento que muchos adultos emplean para no pagar impuestos, no cumplir obligaciones, trabajar lo justo? La falta de ejemplaridad de los políticos, los jefes; en resumen, los demás.

Con nuestros valores y comportamiento estamos ayudando a nuestros hijos a ser mejores o a dejarse llevar. No es lo mismo que nuestra meta profesional sea la fama, el prestigio egoísta o el dinero, es decir el ego; que la generosidad, la mejora como personas, la ayuda a quien lo necesita, es decir los demás.

Son ideas escritas a vuelapluma con las que quiero compartir la idea de que el mejor apoyo de los padres para educar es la lucha por llevar una vida coherente con lo que esperamos de nuestro hijos.

Si actuamos así, nos sentiremos fuertes para quererles y exigirles, y desaparecerá ese sentimiento de culpa que tantos sufre. Y ellos, a pesar de sus fallos, encontrarán razones para ser mejores.

 

 

Tres preguntas para saber si has madurado

Durante la adolescencia se dan una serie de comportamientos que están muy relacionados, por un lado con la inmadurez de la persona adolescente, y por otro con la fuerza con la que actúa la afectividad en todo ser humano.
La valoración afectiva de la realidad es, en todo ser humano, mucho más rápida que la racional; eso hace que el comportamiento de las personas inmaduras sea en muchas ocasiones tan poco racional. No son capaces de neutralizar y equilibrar ambas dimensiones.
La madurez humana se alcanza cuando se es capaz de atenuar los movimientos afectivos, los sentimientos, las pasiones y las emociones. El quid no es anularlos o reprimirlos sino atenuarlos, dejarles su espacio pero no permitir que sean dueños.
A grandes rasgos, el inmaduro permite la supremacía de lo apetecible sobre lo razonable, de la experiencia sobre el saber, de la imaginación sobre la lógica, del sentimiento sobre la inteligencia.
El inmaduro rechaza la autoridad ya que la ve como una imposición. Alaba la espontaneidad y lo confunde con “lo auténtico”. El narcisismo también tiene su nido en el inmaduro, esto hace que todo gire en torno al autoexamen, la introspección, lo que los demás piensan de mí. Todo para el inmaduro es lúdico y pasa por la satisfacción inmediata.
Escribo estas ideas mientras preparo una conferencia sobre la educación de la sexualidad en el adolescente. Me pregunto si este comportamiento inmaduro, lógico en el adolescente; no se da con demasiada frecuencia en personas que por su edad, debieran mostrar un comportamiento más equilibrado y racional.
Acabo con las tres preguntas anunciadas:
¿Eres capaz de actuar en contra de lo que te apetece haciendo caso a la razón?
¿Crees que la espontaneidad es lo autentico y que actuar de acuerdo a lo razonable es hacer teatro?
¿Rechazas lo “convencional” y cree que lo que más vale es lo último?

Descubriendo los valores del adolescente

Esta tarde daré una sesión para padres y madres con hijos adolescentes, difícil etapa con grandes posibilidades y retos. Os dejo la presentación que voy a utilizar:

Descubriendo los valores del adolescente

Tiempo de ocio para ser mejores

Tanto en la vida personal como en la educación de los hijos es conveniente tener en cuenta que el ser humano es unidad y que para vivir una vida equilibrada y feliz es necesario respetarla. Necesitamos ser coherentes y no dividir la vida en compartimentos. Difícilmente se pueden vivir virtudes en aspectos concretos de la vida y no en otros, la personalidad se resiente, y los padres transmitimos esa forma de vida a los hijos actuando así.

Los valores en los que creemos y que sirven para la vida de familia, deben ser los mismos en la vida social y profesional. La generosidad, la sinceridad, la responsabilidad y tantas otras virtudes, o se intentan vivir todo el día o se corre el riesgo acabar desequilibrado.

Me vienen estas ideas a la cabeza al pensar sobre el tiempo de ocio, tanto el de los jóvenes como el  de los adultos. Muchas personas tienen la idea de que el tiempo de ocio es tiempo para “desparramarse” o, en el mejor de los casos, para no hacer nada. El carácter integral de la persona hace que esto sea perjudicial e inhumano. El tiempo de ocio tiene que formar parte de la lucha por ser mejores,  los hijos tienen derecho a ser educados de esta manera.

Padres de adolescentes

La vida no es algo estático sino que evoluciona dando lugar a distintas etapas, infancia, adolescencia, juventud, edad adulta …… El paso de una a otra puede ser en algunos casos muy acentuado, en otros más suaves. Le ocurre tanto al niño que alrededor de los tres años descubre su yo, como al adolescente, al joven o al adulto. En esos cambios de etapa suelen producirse las temidas crisis que se manifiestan en pensamientos como “no se que me pasa”, “no me reconozco”. Pueden dar lugar a una cierta insatisfacción con la vida y en tener la sensación de que los pilares se derrumban. El fenómeno de las crisis tiene mala fama, sin embargo suponen simplemente el dar paso a una nueva realidad, transformándose en oportunidad para crecer, madurar y mejorar.

Cada persona es única e irrepetible, sin embargo en todos se dan una serie de características comunes cuyo conocimiento es muy útil para superar las temidas crisis. También en la vida familiar se puede producir el fenómeno que se ha dado en llamar la tormenta perfecta. La situación ideal para ello es lo que les ocurre a muchos matrimonios que rondando los cuarenta años, tienen hijos adolescente. En estos casos, a la crisis de los padres se junta la de los hijos: la tormenta perfecta.

La sensación cada vez más clara de los límites de las propias fuerzas, la perdida de la ilusión, la sensación de que la vida no se desarrolla como la habíamos planeado, el temor a haber fracasado en la educación de los hijos o el escepticismo pueden sorprender a más de uno y provocar fisuras personales y en el matrimonio. Si no se está en guardia pueden surgir desavenencias tanto por asuntos conyugales como por la educación de los hijos.

La primera idea que conviene apuntalar es que entra dentro de la normalidad que se puedan producir esas sensaciones, y que lejos de suponer un problema pueden ser un punto de inflexión en la vida personal, matrimonial y familiar.

Convendrá hablarlo en el matrimonio para superarlo juntos, ilusionarse por la nueva etapa, redescubrir lo que une, empeñarse en que nunca los posible problemas con los hijos provoquen el distanciamiento conyugal. Volver a enamorarse recreando el proyecto común adaptándolo a la nueva realidad.

En recuerdo de Belén Langdon

Estos días consideraba que una de las mayores virtudes que puede tener una persona sea posiblemente vivir enamorada, con la ilusión y el deseo de buscar lo mejor. Twitee hace unos días que las personas jóvenes son aquellas que tienen más ilusiones que recuerdos. Descubro cada día que las personas enamoradas recrean la vida, buscan lo mejor y lo comparten, crean a su alrededor un ambiente alegre y optimista. Son conscientes de las dificultades y de las tristezas, pero no les llenan de amargura sino que ellas las llenan de sentido. Las personas enamoradas son delicadas, luchan en lo pequeño porque saben que ahí se encuentra el amor. Buscan y dan sentido a cada detalle pequeño de la vida.

¿Dónde y como se forjan estas personas? No hace falta ir a ningún lugar especial, sin duda en la familia. Por eso la labor de ser padres es tan grande, es en la familia donde crecen las personas enamoradas. Se trata del lugar natural para descubrir y hacer crecer el amor, esas pequeñas luchas y cuidados que son un anticipo del cielo. Cada pequeño detalle de arreglo personal, del adorno de la casa, de la preparación de la mesa, de estar pendiente de los demás encuentra su sentido en el amor; no se pueden entender de otra manera.

Y en medio de estos pensamientos me sorprendía la trágica muerte de Belén Langdon, triste suceso que ha mostrado lo mejor de la familia. El testimonio de amor y fe de Nick y Yolanda, de sus hijos y de las compañeras del colegio nos interpelan y empujan para querer ser mejores. Es como si en medio de la tundra apareciera una flor, y otra y otra.

Tu vida Belén ha sido, lo se, una vida enamorada. Corta, pero enamorada. Por eso deja mucho fruto y paz y serenidad, en medio del dolor.

¿Qué hacer con tanto corazón “partío”?

Las declaraciones de José Ignacio Munilla en las que reflexiona sobre el origen del sufrimiento de tantos jóvenes pienso que van a la raiz de la cuestión. En ellas se refiere a la importancia que tienen la educación de la afectividad y la inteligencia en la maduración y equilibrio de la persona, situación a la que debe llegar toda persona al alcanzar la edad adulta y que tiene su origen en la infancia y continuación en la niñez, la adolescencia y la juventud.

En todas estas etapas los hijos necesitan tanto el cariño y la exigencia de los padres, como un ambiente familiar estable. Cuando ambos van unidos, los jóvenes crecen seguros en sus inseguridades, son capaces de asumir responsabilidades, no esperan que se les de todo hecho, valoran lo que tienen y su vida no está basada en el derecho a todo, se saben queridos y aprenden a darse a los demás, encuentran sentido a renunciar a sí mismos. Lo normal es que sean felices y dispongan de las herramientas para afrontar la vida.

Y junto a la educación del corazón hay que procurar la formación de la inteligencia, la búsqueda honrada y razonada de la verdad y el bien, que les lleve a la formación de sus propias ideas.

Pienso que sobre estos dos quicios gira el éxito o fracaso de la educación y en ello es crucial el papel de los padres. Por eso todo lo relativo a la educación pasa tanto por procurar familias estables en las que los padres asuman su papel y responsabilidad, como por el apoyo de la sociedad a esa tarea de los padres como primeros educadores. Si no se hace así de poco servirán los esfuerzos para dedicar más recursos materiales a las escuelas.

La responsabilidad de los padres es muy grande, pero es que traer un hijo al mundo es algo muy, muy serio.

Él tenía más padre

En los últimos días he visto dos grandes películas, “El discurso del rey” y “Encontrarás dragones”. Ambas muy entretenidas y recomendables, cada una con sus propias caracteristicas pero con un detalle en común que me anima hoy a escribir: la importancia de la figura del padre.

En numerosas ocasiones he escrito sobre el particular tanto en mis libros como en este blog. Ideologías, escuelas de psiquiatria, el pensamiento machista y el feminismo radical o la ideología de género se han encargado históricamente de destrozar la verdadera figura del padre, llegando a estar esta tan desdibujada que muchos varones no saben que se espera de ellos y que pueden dar como padres. Y es un hecho constatable que la falta de un padre exigente y a la vez cariñoso e implicado en la educación de los hijos crea graves problemas, por ello es necesario recuperar la figura y animar y enseñar a muchos padres a ejercer.

Vuelvo sobre las películas y las escenas que en “Encontrarás dragones” destacan el papel del padre de Josemaría Escrivá interpretado por Jordi Mollá, sencillamente conmovedor y humano. Son varias las escenas memorables que llevan al personaje de Manolo Torres a afirmar con tristeza “yo tenía más cosas pero Josemaría tenía más padre”.

La escena a la que me refiero en “El discurso del rey” es la de Jorge VI contando un cuento a sus hijas, una escena realmente emotiva y que puede ser un acicate para que muchos padres se animen a asumir su papel; algo que sin duda beneficiará no sólo a los hijos si no a ellos mismos.

Y aprovecho para dejar un enlace a un video de la web de The Family Watch sobre la figura del padre

Para ser amigos

Los seres humanos somos sociales por naturaleza, necesitamos del trato con los demás para crecer y ser plenamente personas. Por eso es tan importante saber en qué consiste la amistad y educar a nuestros hijos en ella.

Ser amigos está reñido con ser cómplices o con ser uniformes, con mandar al otro o ser su esclavo. Tiene que ver con ayudar al amigo a mejorar, con respetar sus decisiones y opiniones aunque no coincidan con las propias. Los amigos son generosos y no se utilizan en provecho propio.

Son verdades de perogrullo, pero lo evidente conviene refrescarlo, y a la vez que ayudamos a nuestros hijos a aprender a ser buenos amigos preguntarnos si nosotros actuamos así.

Empezar cuanto antes

Muchos padres se lamentan de que les resulta muy dificil, a veces imposible, hablar con sus hijos. Lamentablemente en muchos hogares la poca comunicación que hay se limita a monosílabos, recriminaciones, enfrentamientos…. Lo peor es que en numerosas ocasiones he tratado con padres que creen que esto es lo normal, sobre todo durante la adolescencia.

Resulta un lugar común afirmar que la adolescencia es en sí misma una etapa de enfrentamientos, de "malos rollos" y quedarse tan tranquilo. Si bien es cierto que se trata de una etapa de transición, y como tal sujeta a crisis, no lo es que deba ser el enfrentamiento lo que la defina.

Para que esto no ocurra hay que empezar pronto, cuanto antes, creando un ambiente de tranquilidad y aceptación en el hogar. Esforzandose por defender momentos de tertulia familiar, por ejemplo las sobremesas; por escuchar a cada hijo cuando lo necesitan, elevando nuestra casa a la categoría de hogar donde cada uno es y se siente importante.

Todo esto es incompatible con las prisas, los cansancios y los egoísmos. No es fácil, claro que no; pero la solución no pasa por considerarlo normal si no por comenzar cuanto antes, aunque parezca tarde ya. Que luego las cosas pueden salir mal es obvio, lo que hace falta es que no sea por no haber puesto los medios. Y sin perder nunca la esperanza de que si se siembra se recoge.

Pilares sobre los que construir

Cuando uno se encuentra más o menos en la mitad de su vida, teniendo en cuenta la media de vida; puede empezar a recordar lo que pensaba de lo que le decían sus padres y ¡horror! extrapolarlo a lo que pensarán sus hijos de lo que él les dice.

Bromas aparte. Es un hecho que siempre ha existido el denominado “enfrentamiento generacional” que no es un invento del 68 si no algo mucho más antiguo, y por otro lado normal y sin mayores consecuencias si se actúa de manera civilizada. Por el lado de los adultos, los hay que piensan que los jóvenes son un desastre y también los hay que los encumbran a ellos y todo lo que hacen por el mero hecho de serlo.

El mundo en el que vivímos es el resultado de lo que los hombres de cada época han aportado, cosas buenas y cosas malas. Todas las generaciones han tenido virtudes, estoy absolutamente convencido de que la mayoría de las personas quieren el bien y lo conocen, sólo es cuestión de ayudarles a ponerlo por obra.

Me vienen estas ideas a la cabeza después de leer un interesante artículo titulado “Tres virtudes para la generación yo” que recomiendo. Sin duda hay muchísimas posibilidades en la juventud: autenticidad, pensamiento crítico y preocupación por los demás son sólidos pilares sobre los que construir y los padres jugamos un papel fundamental de apoyo con paciencia, cariño y fortaleza.

Jóvenes pesimistas?

Un reciente estudio realizado entre jóvenes españoles sugiere que hay demasiado pesimismo entre ellos. El 46,3 % de los encuestados manifiesta que encuentra el futuro muy poco prometedor, independientemente de la crisis económica.
Las encuestas hay que verlas con mucha distancia y no absolutizarlas. Sin embargo es preocupante que casi la mitad de los jóvenes sean pesimistas. A que se puede deber algo tan contrario a la juventud?
Quizás a que los últimos años hemos vivid
o demasiado cómodos? A que se experimentan tantas cosas que no queda capacidad de asombro ante lo cotidiano y pequeño?
Quizás a no saber encontrar la felicidad entre las contradicciones
y problemas?
La juventud se debe caracterizar por la ilusión y la esperanza, lo escribí en mi último post. Una Nación con pocos
jóvenes y con muchos de ellos sin esperanza es dificil que se
levante.
A cada uno de nosotros, jóvenes y mayores, corresponde cargarnos de ilusión buscando y aprovechando las oportunidades
que se nos presentan desde primeras horas de la mañana, oportunidades de ser mejores hombres y mujeres.
Como reza el encabezado de este blog, el futuro hay que hacerlo, no profetizarlo. La única manera de hacerlo brillante es con estudio, trabajo y esfuerzo.
O eso o cruzarse de brazos y lamentarse, el pesimismo no sirve para nada.

¿Por qué algunos adolescentes beben hasta perder el conocimiento?

Hace ya algún tiempo una médico del servicio de urgencias de un gran hospital me comentó el espectacular incremento de ingresos en fin de semana por coma etílico de adolescentes. Incluso me hablaba de casos de niños de doce y trece años. Leo un reportaje titulado “¿Por qué beben nuestros hijos?” y me doy cuenta de que esto va cada vez a más.

No es cuestión de alarmarse, es verdad que hace años también los adolescentes bebíamos alcohol. Sin embargo las gran diferencia es que el alcohol era una “añadido” a fiestas y actos sociales, es cierto que a veces acababa en borracheras. Hoy en día muchos adolescentes beben por beber, de manera consciente hasta conseguir perder el conocimiento.

La gran pregunta que se deben hacer muchos padres es ¿por qué beben nuestros hijos?. El autor de un estudio citado en el enlace da una serie de razones que comparto: para evadirse de la realidad, por qué no están contentos consigo mismo, ven una vida llena de problemas que les crea ansiedad. Sin embargo estas razones son características propias de la adolescencia por lo que se puede pensar que el problema es que estos adolescentes no tienen herramientas para superar esas razones y por ello buscan salidas “fáciles”.

Son muchas las realidades que me planteo ante esta situación: un culto exacerbado a lo material, falta de exigencia en el estudio, demolición de la autoridad en la familia, sexualidad como mero consumo. El hombre occidental del siglo XXI ha alcanzado tal nivel de bienestar y desarrollo tecnológico que se cree dueño absoluto de la situación.

La prevención del alcoholismo, la drogadicción y la promiscuidad sexual pasa por la recuperación del papel de los padres y profesores, del sentido de la autoridad, de la exigencia y la disciplina. Esto sólo se consigue cuando se conocen valores por los que merece la pena vivir y luchar. Unos padres con valores y con la fortaleza para transmitirlos son la piedra básica.

Afortunadamente no todos los adolescentes dedican su tiempo libre a inhibirse y deshumanizarse sino que encuentran mucho sentido a la vida en la amistad, la entrega a los demás y a causas justas, al estudio o el trabajo responsable. Ese es el camino.

¿Existe la adolescencia?

Existe una idea muy generalizada de que son propias de la adolescencia características como la  inmadurez, la irresponsabilidad, la inconstancia…… Según esta idea, que los adolescentes sean irresponsables o flojos de caracter obedece a algo fisiológico: la inmadurez de su cerebro.

Hasta ahora esta idea ha sido universalmente aceptada, sin embargo surgen muchas preguntas: cuando estas caracteristicas permanecen durante la juventud y madurez ¿son fruto también de la inmadurez cerebral?, ¿los adolescentes de paises pobres son tambien inmaduros, inconstantes o irresponsables?. Diversos estudios ponen en duda la verdad de esta creencia.

Frente a esta idea, comienzan a abrirse nuevos planteamientos muy interesantes que vienen a afirmar que la presunta inmadurez del cerebro adolescente no justifica conductas irresponsables. Cada vez más expertos señalan que la inmadurez e irresponsabilidad provienen de la falta de educación de la voluntad y el caracter, algo que debe comenzar desde pequeños.

Lo peor que podemos hacer los padres es subestimar la capacidad de los hijos adolescentes y justificar la pereza o la irresponsabilidad como normal, “es que es un adolescente sabe usted”. Los adolescentes son exactamente igual que los niños y los adultos, seres humanos y las personas se crecen ante los retos, responden ante las exigencias.

Por más que lo intento, no puedo imaginarme a un joven de Zambia, por poner un ejemplo, pasando el “pavo”. Me atrevo a afirmar que la adolescencia es un producto genuino de las sociedades ricas en donde no falta nada material.

Como tantas veces he escrito, la solución a muchos problemas sociales, familiares y educativos pasa por elevar el listón de la exigencia personal, empezando por la propia.

¿Sabemos que leen nuestras hijas?

Dibujo_2La revista semanal Doctor Familia, que se vende los sábados con La Gaceta, publica un interesante reportaje sobre las revistas para adolescentes. En la pagina 6 se incluye un artículo extraído de Ser Audaces. Pincha aquí para leerlo

Características de la adolescencia

En las distintas etapas de la evolución de la persona se dan una serie de características que son comunes, en mayor o menor medida a todos los mortales de esa misma edad. El conocimiento de esas características ayuda mucho en la tarea de educar.

En la etapa que nos ocupa, la adolescencia, conocer como son nuestros hijos y porque les pasan las cosas ayuda a tranquilizar a los padres y animarles a seguir en la lucha además de brindarles una herramienta para ayudar a superar con éxito esta etapa necesaria y de la que, aunque digan lo contrario se puede disfrutar.

La etapa es larga, y no es lo mismo a los 13 años que a los 16, a pesar de eso, se dan una serie de características generales como son:

-Un fuerte impulso de autoafirmación y una aparente seguridad cuando lo que ocurre realmente es que son muy inseguros. Aparecen intransigentes en sus ideas.

-Tienen un gran sentido del ridículo por lo que son muy sensibles a las criticas, más sin son en público.

-Se encierran mucho en si mismos dando vueltas y más vueltas a “sus problemas”. No les gusta ser interrogados, sí el dialogo.

-Se da un desbordamiento de la afectividad que les hace pasar de estados de tristeza a estados de euforia sin solución de continuidad y sin motivos aparentes. Esta es la razón de hacer las cosas cuando “me apetece”.

-Necesitan a los amigos, comienzan las amistades mas intimas.

-No soportan los discursos, exigen sinceridad y autenticidad. Buscan en los padres y mayores modelos de autenticidad y lucha por ser mejores.

-Necesitan y desean la vida en familia y el apoyo que esta les da, pero desde la autonomía y el respeto a su intimidad. Ante esta situación que a muchos desconcierta ¿Qué podemos hacer los padres?, desde luego no cruzarnos de brazos y esperar a que pase el chaparrón, podemos:

-Conocer y estudiar esta etapa y desde este conocimiento vivir la virtud de la paciencia, en actos cotidianos y concretos. Ver en que situaciones nos “sacan de quicio” y plantear luchas personales en esos momentos concretos. Con ello conseguiremos un ambiente familiar de sosiego que es lo que necesitamos todos.

Esa lucha personal de cada miembro de la familia por ser mejores será motivo de unión.

-Ayudarles a ser dueños de sí mismos. Tarea difícil ya que una de las características de la adolescencia es el desbordamiento de la afectividad, de los sentimientos. Esto se puede intentar en una lucha por vencer los caprichos, las marcas, etc..Tarea en la que los padres deberemos ser punto de referencia y ejemplo.

-Ayudarles a buscar la verdad y lo bueno y animarles a esforzarse por vivirlo. Los adolescentes son muy sensibles a las injusticias y a la necesidad ajena, pero necesitan orientación para el compromiso y concretarlo.

-Enseñarles a pensar y reflexionar antes de actuar o tomar una decisión. Ponderar objetivamente la situación y una vez tomada la decisión realizarla. No hacerles todo, aunque nos resulte más cómodo. Que no se dejen vencer al primer contratiempo o ante el “no me apetece” dejándose llevar por el estado de animo.

-Dar cada vez mas autonomía, buscar aspectos de su vida o de la vida familiar sobre los que puedan decidir. Ante el acierto alabar, ante el fracaso animar.

-Con el ejemplo enseñarles a pedir perdón, a asumir los fracasos a responsabilizarse de ellos evitando el victimismo.

-Aceptarles con todo lo que les pasa, ayudarles a aceptarse, identificando y explicando el porqué les pasan las cosas.

-Buscar situaciones de abrirse a los demás, procurando que no se encierren en sus problemas cotidianos, hacerles ver el sufrimiento ajeno 

Actitud de los padres de adolescentes

¿Cual debe ser la actitud de los padres de hijos adolescentes? Es necesario educar sobre todo con el ejemplo. Mucho dialogo , evitando las “charlas”, más bien escuchando. La educación de los hijos supone en los padres vivir una serie de virtudes como la paciencia, sinceridad, humildad, fortaleza, esperanza y optimismo, alegría, etc.

Paciencia para “no perder los papeles” y saber esperar, sinceridad y humildad para pedir perdón y reconocer que no siempre tenemos razón, fortaleza para exigir en aquello ante lo cual no debemos ceder aunque se arme la de “San Quintín”, esperanza, optimismo y alegría para no rendirnos ante los aparentes fracasos del día a día.

La adolescencia es una etapa en la que posiblemente los padres deban ejercitar mas virtudes lo cual redundará en bien de las hijas y mejora personal. Todo ello al final beneficia a toda la familia y acerca a sus miembros. No olvidemos nunca que los hijos buscan modelos que les orienten.

Autoevaluación de los padres

Las buenas intenciones no bastan hoy en día para tener éxito en el proceso educativo de los hijos. Es necesario que los padres tengan conocimiento de que es lo que pueden esperar y exigir de cada uno.

Deben plantearse objetivos claros y alcanzables. Quizás se centra en exceso el proceso en el hijo, sin ser conscientes de que los padres debemos autoevaluar de que manera actuamos. Con las siguientes líneas se pretende , por medio de preguntas, ayudar a los padres a encontrar vías concretas, objetivos claros y, sobre todo, intencionalidad en la educación.

Por tanto, no estamos ante un test o nada similar, lo único que se pretende es dar ideas, abrir caminos. Trasladen las preguntas al actuar diario. Busquen momentos en los que poder poner en práctica las ideas que se les ocurran. Utilicen papel y bolígrafo para plasmar esas ideas que, de otra manera, serían olvidadas a los pocos minutos. No busquen grandes soluciones.

Las situaciones y problemas se resuelven poco a poco y no a base de esfuerzos denodados, sino con una lucha constante llena de optimismo y alegría.

1.-La racionalidad es una característica del ser humano maduro, ¿cómo planteárselo a los adolescentes? La racionalidad nos lleva a recabar información para enjuiciar con criterios verdaderos, analizar las consecuencias positivas o negativas para la persona y para los demás antes de tomar una decisión y luego actuar o no de acuerdo con lo decidido.

Cuando se actúa de determinada forma sin antes haber ponderado las consecuencias, el resultado no es propiamente una actuación humana, sino fruto del instinto, de la obcecación, de lo que “apetece”, de cualquier cosa menos de lo propio del hombre: la razón.

Los procesos a los que se ha hecho referencia son:

-recabar información

-informarse de acuerdo a unos criterios

-juzgar

Para informarse es necesario comprender, observar y escuchar:

-¿Procura fomentar en sus hijos la lectura? ¿Existe en casa una biblioteca básica y atractiva? ¿Sabe si sus hijos entienden lo que leen?

-¿Comenta con sus hijos aquello que pueda fomentar su capacidad de observación (paisajes, edificios, etc..)?.

-Fomenta que en casa los miembros de la familia se escuchen unos a otros?

-¿Buscan momentos de tertulia familiar? ¿Respeta sus ideas preocupándose de que las razonen? -¿Escucha usted a sus hijos, dejando a un lado lo que esté haciendo (leyendo el periódico, por ejemplo)?

Es necesario informarse bien. En este sentido:

-¿Ha reconocido ante sus hijos haberse equivocado alguna vez?

-Al hilo de alguna información de prensa, ¿ha analizado con su hijo lo que son hechos y lo que son opiniones?

-¿Ayuda a sus hijos a distinguir lo que es importante y lo que no lo es tanto? ¿Cómo?

-¿Ha comentado con sus hijos que se pueden tener ideas preconcebidas que impidan el juicio objetivo?

El último paso es juzgar:

-¿Alguna vez ha puesto a sus hijos en situación de tomar postura ante un hecho o idea después de haberlo analizado? ¿Ha fomentado que defiendan sus ideas con argumentos?

-¿Ayuda a sus hijos para que tomen decisiones de una manera racional?

2.-Frente al desbordamiento de la afectividad, propio de la adolescencia se puede fomentar un cierto autocontrol, en este sentido: No debe ser un objetivo educativo el que nuestros hijos sean personas frías, con un autodominio y un autocontrol total y absoluto sobre sus reacciones. Si que debiera serlo el luchar por canalizar y “templar” esas reacciones.

El ejemplo que den los padres es fundamental, como siempre.

-Cuándo ha perdido usted los papeles alguna vez, por ejemplo en un atasco, en una reunión, etc. ¿lo ha comentado con su hijo? Si a su hijo le ha ocurrido también, ¿han sacado consecuencias y alguna idea concreta para evitarlo?.

-¿Ha comentado con su hijo alguna vez el aspecto ridículo de una persona llevada de un exceso de afectividad (comiendo a dos carrillos, chillando como un energúmeno, etc..?(No para criticar a la persona sino utilizando la imagen) ¿Le ha ayudado para reflexionar sobre lo poco humano de esa situación?

-Seguro que en más de una ocasión ha callado ante un comentario que le haya molestado, ¿ha comentado con su hijo que no siempre hay que ser el que dice la última palabra? ¿Qué ante la injusticia no hay porqué, necesariamente responder con la misma moneda?

-¿Ha propuesto a su hijo como meta el dejar hablar a los demás, escuchándoles y callando si no es necesario hablar?

-¿Ha hablado con su hijo de que el ímpetu propio de la adolescencia no es malo en si, y que lo puede emplear para luchar por causas justas? ¿Comenta con el qué son causas justas?

-¿Comenta con su hijo lo superfluo de algunos gastos, y en este caso, se han situado en el supuesto de que no se hiciera dicho gasto y que ocurriría? ¿Ha analizado con su hijo que considera gastos superfluos y gastos necesarios? ¿Le ayuda para que no haga gastos superfluos, y le hace ver el lado positivo y alegre de dicha medida?

-En resumen: ¿Ha comentado con su hijo qué supone ser “señor de sí mismo”, dueño de sus actos?.

3.-La única manera de vivir en libertad es hacerlo con valentía, ésta se relaciona casi siempre, con no tener miedo a nada, sin haber ponderado los riesgos antes. Este comportamiento sería algo irracional.

Las personas valientes no son las que arriesgan o se tiran al vacío, sino los que soportan las adversidades y las influencias negativas para su mejora como persona y quienes se entregan para acometer grandes empresas o luchan por vencer las dificultades y las influencias negativas.

La Fortaleza es la virtud de los convencidos. Tiene varios aspectos: resistir, aguantar y acometer. Los enemigos de la valentía son la osadía, el temor y la indiferencia.

-¿Ha ayudado a su hijo a descubrir situaciones en las que se pueda demostrar la valentía, por ejemplo: ser sincero, decir la verdad asumiendo sus consecuencias, saber decir no a sus amigos cuando lo que le proponen supone estropearle como persona?

-¿Ha comentado con su hijo aspectos de su vida que le hagan saber que la misma tiene sentido?

-¿Ayuda a su hijo a vencer ese cierto sentido de victimismo que suelen experimentar los adolescentes?

-¿Le propone ideales por los que vale la pena luchar, aunque no reporten beneficios materiales?

Hasta aquí una serie de preguntas cuyo único fin es ayudar a la reflexión personal. No se pretende realizar un test y por tanto no hay puntuación. Que a algún padre le haya abierto alguna puerta para mejorar la relación con su hijo supone haber cumplido el objetivo de este documento

ANTES Y PEOR

Images_43El diario "El País" publica un interesante reportaje que titula "Los jovenes llegan antes al sexo, pero igual de mal"- Ni los padres, ni la escuela, ni el sistema sanitario acaban de cubrir las carencias de información sexual.

Dicho reportaje contiene en sí una de las soluciones al gran problema que plantea. Las continuas campañas de los gobiernos que animan a mantener sexo seguro son un autentico fracaso y sólo han conseguido que año tras año se adelante la edad en la que se comienza a mantener relaciones sexuales, así como el aumento del número de embarazos que acaban en aborto y el de las enfermedades de transmisión sexual.

El tema es muy complejo pero creo que debe situarse mas en el ambito de la formación que en el de la información. Los jovenes necesitan una formación integra que les ayude a vivir virtudes humanas tales como la generosidad, el esfuerzo, la renuncia, saber esperar, etc….que les ayuden a madurar.

Ya se que estas ideas pueden producir hilaridad cuando no risa en aquellos que piensan que la vida es algo superfluo y que lo importante es conseguir lo que quiero aquí y ahora. El fracaso de las iniciativas de la llamada "salud sexual" comienza cuando a los jovenes se les considera "animalitos en celo" y que basta con darles un condón.

No señor, no es esto: los jovenes, como los niños y los adultos, somos  seres humanos llenos de dignidad y capaces de saber esperar al momento adecuado que llegará con la madurez, producto de vivir como personas libres y responsables, dueños de sus actos.

¿SEXO SEGURO?

Nohagas_2   Por enesima vez comienza una nueva campaña del gobierno de España para frenar el sida, por enesima vez se vuelve a centrar exclusivamente en el preservativo como medio para evitar el contagio de enfermedades y los embarazos de adolescentes, por enesima vez volverá a fracasar y lo hará porque estas campañas están mal planteadas desde su raiz.

Los únicos paises que están consiguiendo frenar la infección del sida son aquellos que han adoptado las directrices de la OMS: Uganda que ha reducido en una decada el número de infectados del 15% al 5% y recientemente Zimbawe.

La OMS recomienda la implantación del ABC (astinencia, fidelidad, condón) en las politicas gubernamentales, sin embargo los prejuicios ideológicos y la obsesión con la Iglesia Católica hace que no se apliquen criterios cientificos y de salud y sin embargo se divulgue una falsa sensación de "sexo seguro" que invita a los adolescentes a mantener relaciones sexuales de manera irresponsable.

Mientras las politicas de salud sigan rigiendose por criterio ideológicos el sida y las demás enfermedades de transmisión sexual seguirán creciendo, lo harán también el número de embarazos de adolescentes y consecuentemente con la mentalidad dominante, el aborto.

Para mas info pinchar aquí y aquí

COMPROMISO Y LIBERTAD

Images_39En una reciente encuesta publicada en España se podía ver que a mas del 80% de los jóvenes de 14 a 25 años les parecía que era muy bueno ayudar a los demás y hacer algo para que el mundo sea mejor. Cuando se preguntó a esos mismos jóvenes si dedicaban algún tiempo a hacer algo concreto para ayudar a los demás y hacer un mundo mejor (en familia, colaborando con  ONGs , etc) la respuesta afirmativa estaba por debajo del 10%.

Hay algo que no cuadra: consideran algo como muy bueno , quieren hacer el bien …… pero muy pocos lo hacen. ¿A que se debe ésta contradicción?

Creo que buena parte se debe a la educación que damos a nuestros hijos en casa y en el colegio. Un tipo de educación que potenciada por los medios de comunicación les lleva a identificar amor con sentimiento, lo bueno con lo que les agrada y la libertad con poder hacer lo que les apetezca huyendo de todo compromiso.

En nuestra sociedad se da cada vez mas y no solo entre los adolescentes sino también entre los adultos la falta de compromiso. La incapacidad no ya para comprometer la vida sino para comprometerse de una semana para otra. Cada vez se es mas esclavo de lo que apetece en cada momento.

Esa es la gran tragedia de un Occidente lleno de bienestar y ansioso de seguridades. Ante el deseo innato de entrega, de amar y de hacer el bien surgen los miedos al compromiso.

La libertad y la felicidad tienen mucho mas que ver con el compromiso y la lucha diaria por ser fiel que con la comodidad, el placer o la apetencia.

ADOLESCENTES Y MODA

¿Se puede educar la elegancia?¿Qué significa tener estilo?¿Significa algo la manera de vestir en relación a cómo es la persona?¿Da igual como se vista? Éstas y miles de preguntas más se pueden plantear cuando se trata el tema de la moda y la ropa.

Pienso que la moda no es ni buena ni mala. Como padre lo que sí me preocupa es que la moda puede hacer esclavos a los adolescentes imponiendoles exigencas momentáneas y cambiantes que en el fondo son sólo un negocio.

La familia es el ambito natural para dar criterio a los hijos, para ayudarles  a no ser manipulados por modas o tendencias, ya sea en la ropa, en las diversiones o en la manera de pensar. Los padres debemos, y podemos, ayudar a los adolescentes a ser dueños de sus decisiones.

Podemos ayudarles a dar mas importancia al ser que al tener, a ser criticos con la publicidad, a no tener miedo a decir que no, a saber distinguir lo superfluo de lo necesario, entre las necesidades reales y las creadas por la sociedad de consumo.

El niño o la niña deben ir desarrollando su propio estilo estético (“esto va con mi figura, esto va con mi edad, esto me hace ver como deseo ser….”) y un su propio pensamiento (“esto va con mis principios, esto va con mi forma de pensar, esto refleja mi personalidad ….”).

Se trata, en resumen, de ayudarles a crear un estilo propio acorde con su fisico y su manera de pensar. Por eso creo que la moda es útil siempre que esté al servicio de la mejora como personas.

COMPAÑERISMO

Compas La edad en la que comienza a desarrollarse y potenciarse el compañerismo es la edad del escolar, por ello vale la pena que los padres con hijos de 6 a 13 años nos preguntemos:

– ¿En casa se deja hablar a todos y se escucha con atención aunque uno tenga muchas ganas de contar lo suyo?.¿Cuando ha sido la última vez que hemos mantenido una conversación familiar?

– Cuando alguien critica o habla mal de algún amigo, vecino, conocido ¿que hacemos, “entrar al trapo” o procurar cortar la critica buscando lo positivo de esa persona?

– ¿Que detalles vivimos en casa encaminados a ayudar a los demás sin que nos los tengan que pedir?. Ante la natural falta de iniciativa de los hijos en este aspecto convendrá “darles pistas”. Hacer una lista y comentarla.

-En las actividades de grupo ¿ponemos el máximo empeño como si solo de nosotros dependiera el éxito, aunque luego el mérito se lo lleve otro, o solo nos esforzamos si vamos a “lucir” nuestras actividades?. ¿Cuando ha sido la última vez que esto nos ocurrió en el trabajo? ¿Que hicimos?. ¿Es tema de conversación en las tertulias con los hijos?

SABER ESPERAR

PacienciaLa paciencia ayuda a resistir aquellas cosas o situaciones que nos molestan, con serenidad.

Es una valor que va “a contrapelo” de nuestros tiempos, caracterizados por las prisas y la falta de capacidad de espera.

No vamos a proponer que todas las familias se vayan a pescar, pero pensar en lo que supone ir de pesca nos ayudará a entender mejor la paciencia.

– ¿Fomento en mis hijos actividades que requieren el ejercicio de la paciencia, por ejemplo: coleccionismo, aprender a tocar la guitarra, etc.?

– ¿Les doy razones para “soportar” a un compañero pesado, que se burlen ocasionalmente de ellos en el colegio, etc.?

– ¿Que razones les doy para que hagan bien las cosas? ¿Somos capaces de esperar resultados o los queremos de inmediato?.

– ¿Tenemos nosotros paciencia con sus limitaciones y defectos, para que de ésta manera ellos también la tengan?.

¿JUVENTUD DESCARRIADA?

Manuel Castells ha publicado un articulo en La Vanguardia titulado “¿Juventud descarriada?” en el que analiza los resultados de una encuesta del Ayuntamiento de Barcelona sobre la realidad de los jóvenes de la ciudad.

Los resultados son muy similares a otros que se han realizado en distintas partes de España y a los que cada cinco años publica la Fundación Santa María. No me voy a detener en detalles pero si me gustaría resaltar algo en lo que coinciden autores de distinta ideología como Manuel Castells, Josep Miró y la americana Cecilia Royals.

Los tres señalan que uno de los principales factores que afectan a la sociedad en general y a los jóvenes en particular es, además del consumismo, el individualismo. Miró lo define como “la sociedad desvinculada” en la que cada uno va a lo suyo y en la que solo interesa el otro en función del propio interés (utilitarismo).

En una encuesta de la Fundación Santa María se destaca que la juventud se interesa por causas solidarias y humanitarias en cerca de un 90% de los encuestados pero apenas un 10% hace algo.

Sin querer simplificar creo que uno de los problemas está en la diferencia entre valores y virtudes. Los valores son muy fáciles de tener, solo hace falta una cierta bondad, al fin y al cabo se trata de pensamientos que no suponen esfuerzo.

Las virtudes, por el contrario, son hábitos de vida y requieren un esfuerzo constante por ser vividas. Para ser sincero hay que hacer actos de sinceridad, para ser obediente hay que hacer actos de obediencia y así con el orden, la fortaleza, la laboriosidad, etc….

Una de las grandes lagunas del sistema educativo español es precisamente la falta de exigencia y la obsesión por el igualitarismo que lleva a la mediocridad y a la falta de ilusión.

¿Dónde radica el problema-raíz? Desde mi punto de vista en  que en las familias no se educan estas virtudes, no se exigen porque no se viven. Cuando Castells, en su articulo, dice que las familias no han sabido transmitir valores lo que debiera decir es que en las familias no se viven las virtudes.

Vivir las virtudes exige esfuerzo y convencimiento y son fuente de alegría y optimismo que puede ser vivido y transmitido. Todo lo que exige esfuerzo necesita de una motivación superior para ser realizado. Por ello pienso que es tan importante que el motor de la educación sea el amor y la búsqueda del bien del otro.

Por otro lado, la formación religiosa es una fuente especial de motivación que ayuda y empuja a hacer el bién.

Los padres necesitan formación como padres y tiempo para dedicar a sus hijos. Mientras los padres no asuman su responsabilidad no será posible enderezar ésta sociedad y eso es responsabilidad de todos: padres, gobernantes, empresarios, medios de comunicación, etc…

ANOREXIA Y FAMILIA

Leo en la prensa que en Argentina el gobierno va a crear comandos especiales para combatir la anorexia. Su función será controlar en las tiendas que las tallas de la ropa se correspondan con la realidad.

Los políticos se pasan el día creando comisiones, comandos y batallones, normas, leyes, regulaciones.

No tengo una varita mágica y se que es muy difícil combatir la anorexia y la bulimia pero propongo una idea a nuestros políticos.

La mayoría de los problemas de los adolescentes se podrían prevenir en la familia: las familias sanas tienen mas posibilidades de generar ciudadanos sanos. Cuando las familias están desestructuradas y no se les ayuda en su labor el resultado es el aumento de la violencia juvenil, el consumo de drogas, los problemas mentales y tantos otros problemas.

El gobierno socialista en España acaba de propinar dos rejones de muerte a la familia: por un lado la posibilidad de divorciarse de manera unilateral, sin motivos a los tres meses de casarse y por otro la equiparación de las uniones homosexuales al matrimonio.

Las posibilidades de que se produzcan casos de anorexia o bulimia es prácticamente nula en una familia que haga una comida juntos cada día ya  que ambas enfermedades  se manifiestan y son detectables antes de que sean un serio problema, por otro lado el ambiente que se produce en una comida facilita la comunicación.

El problema de nuestra sociedad es la desvinculación: las personas individuales son mas manejables por el Estado (marxismo) y por el consumo (capitalismo salvaje), es decir que “los extremos se tocan”.

Una sociedad basada en familias fuertes y estructuradas es una sociedad sana, fuerte y …… peligrosa para quienes nos dirigen.

Despertar aficiones en los adolescentes

Ya hemos visto las características de la adolescencia. Una de las mas significativas es el desbordamiento de la afectividad que lleva a constantes cambios de humor, falta de motivación, etc. En la primera sesión de este curso se vio que es fundamental la existencia de un horario y unas aficiones para “templar” ese desbordamiento de lo afectivo. Efectivamente un horario estable y unas aficiones que llenen el tiempo libre (y nuestras hijas tienen mucho) ayudan a superar con éxito la etapa de la adolescencia y además crean hábitos que ayudarán en la maduración personal y a disfrutar de la vida. Pasar el tiempo, empezar algo y no acabarlo, pasarse el día tumbada, etc genera una tendencia a la desmotivación y al abandono personal. Por el contrario la exigencia cariñosa de los padres, la existencia de un horario, el fomento de aficiones, etc..ayuda a nuestros hijos a estar “tensos” y a “vivir” la vida y no simplemente “pasarla”, a estar motivados. ¿Qué aficiones fomentar? ¿Cómo? Que duda cabe que cada uno tiene sus intereses y gustos, pero difícilmente podremos despertar aficiones si nosotros, padres, no las tenemos y nos limitamos a “pasar” el tiempo. Posible aficiones e intereses a fomentar: -Lectura : La lectura forma o deforma , no existe una literatura neutra. Los libros, los comics, las revistas juveniles transmiten ideas, formas de entender la vida, etc. Es necesario seleccionar lo que se lee (y no solo para nuestros hijos sino también nosotros).Además de las ideas que transmiten , también los libros enseñan a hablar y a aumentar nuestro vocabulario. En estas edades es muy interesante que lean biografías de personas que han hecho algo por la humanidad, aventuras, etc.. (se adjunta una lista de libros para esta edad). -Deportes: el deporte, además de ayudar a mantener en forma el cuerpo es una válvula de escape para las presiones internas y una escuela de convivencia. Además tiene la ventaja de que se puede practicar en familia (tenis, baloncesto, etc..) -Solidaridad y ayuda en casa: las aficiones no deben ser consideradas únicamente como algo para divertirse y pasarlo bien. Las aficiones forjan el carácter y en este sentido las obras de caridad y ayuda a los demás hacen que los “problemas” de la persona se pongan en su sitio ante las necesidades de los demás. Ayudar a los demás “descomplica” la cabeza y , teniendo en cuenta que las mayoría de los problemas están en la imaginación y que el aburrimiento los aumenta, la ayuda a los demás a quién primero beneficia es a quien lo hace. Está bien ayudar a los demás pero sin olvidar a los más próximos. Los padres debemos exigir la ayuda en casa y no ceder ante lo más fácil que es hacerlo todo nosotros, estaríamos haciendo un flaco favor a nuestros hijos. -Montaña (amor a la naturaleza) Las salidas al campo o a la montaña son una escuela de virtudes. Allí se aprende a pasar frío, calor, cansancio, sed, etc.. y se puede aprender a “perder el tiempo” observando la naturaleza. Observar la naturaleza acerca a Dios de la misma manera que ayudar al que lo necesita. El tiempo libre y las aficiones ayudan al hombre a acercarse a Dios. -Juegos de mesa, familiares o en solitario. Monopoly, Trivial, Risk, parchís, cartas, y muchos mas juegos pueden llenar una tarde en familia. Además de pasar un rato muy agradable se puede observar a los hijos y ayudarles a saber perder y a tener paciencia. -Cine y televisión selectivos. Ni el cine ni la televisión son neutros, están mandando mensajes subliminales ( y a veces no tan subliminales) continuamente. Las imágenes y frases cortas dichas por personajes admirados marcan la conducta de las personas. A veces no somos conscientes del daño que una imagen o una actitud o comentario pueden hacer en una mente en proceso de maduración. Las clasificaciones de las películas y programas que ofrecen los periódicos o el Ministerio de Cultura no son en absoluto fiables. Si realmente se está interesado en conocer la valoración de una película hay que acudir a fuentes fiables. En la sección de enlaces de este Blog hay link a criticas de cine. Es estupendo ver películas con ellos, de esa manera surgen temas de conversación y podemos ayudarles a formar criterio y a ser criticos. -Visitas culturales, museos, pueblos, etc. No tiremos la toalla. A estas edades es posible realizar salidas con los hijos. Hay que dejarles participar en la elección del lugar, el viaje, la comida, invitar a algunos amigos, etc.. -Idiomas. El estudio de idiomas también puede ser una buena manera de aprovechar el tiempo libre. Bien en academias o por medios audiovisuales en casa, por cierto, también los padres podríamos aprovechar para hacerlo con ellas. -Informática. Es un hecho que las Nuevas Tecnologías son el presente y el futuro, por tanto utilizar parte del tiempo libre en la Informática puede ser bueno para su formación profesional y para pasar el rato. A través de Internet llega de todo, cosas muy buenas y cosas muy malas, el uso de filtros educativos (Optenet, Nanny Net, etc..) ayudan para que a nuestro ordenador no llegue racismo, violencia o pornografía, aunque esto no es un seguro 100% ya que también otros estudian como saltarse los filtros. En cualquier caso, debemos educar en libertad y responsabilidad. Nadie ha dicho que educar sea fácil. Exige tiempo y esfuerzo y sobre todo dosis de optimismo. CUANTO MÁS HACES A MÁS LLEGAS. CUANTO MENOS, MENOS FUERZA DE VOLUNTAD, MÁS PEREZA, MENOS ORDEN, MÁS PERDIDA DE TIEMPO.

Pautas para educar en la adolescencia

  INTRODUCCION

En las distintas etapas de la evolución de la persona se dan una serie de características que son comunes, en mayor o menor medida a todos los mortales de esa misma edad. Su conocimiento ayuda mucho en la tarea de educar.

En la etapa que nos ocupa, la adolescencia, conocer como son nuestros hijos y porque les pasan las cosas ayuda a tranquilizar a los padres y animarles a seguir en la lucha además de brindarles una herramienta para ayudar a superar con éxito esta etapa necesaria y de la que, aunque digan lo contrario se puede disfrutar.

La etapa es larga, y no es lo mismo a los 13 años que a los 16, a pesar de eso, se dan una serie de características en la adolescencia como son:

-Un fuerte impulso de autoafirmación y una aparente seguridad cuando lo que ocurre realmente es que son muy inseguros. Aparecen intransigentes en sus ideas.

-Tienen un gran sentido del ridículo por lo que son muy sensibles a las criticas, más sin son en público.

-Se encierran mucho en si mismos dando vueltas y más vueltas a “sus problemas”. No les gusta ser interrogados, sí el dialogo.

-Se da un desbordamiento de la afectividad que les hace pasar de estados de tristeza a estados de euforia sin solución de continuidad y sin motivos aparentes. Esta es la razón de hacer las cosas cuando “me apetece”.

-Necesitan a los amigos, comienzan las amistades mas intimas.

-No soportan los discursos, exigen sinceridad y autenticidad. Buscan en los padres y mayores modelos de autenticidad y lucha por ser mejores.

-Necesitan y desean la vida en familia y el apoyo que esta les da, pero desde la autonomía y el respeto a su intimidad. Ante esta situación que a muchos desconcierta ¿Qué podemos hacer los padres?, desde luego no cruzarnos de brazos y esperar a que pase el chaparrón, podemos:

-Conocer y estudiar esta etapa y desde este conocimiento vivir la virtud de la paciencia, en actos cotidianos y concretos. Ver en que situaciones nos “sacan de quicio” y plantear luchas personales en esos momentos concretos. Con ello conseguiremos un ambiente familiar de sosiego que es lo que necesitamos todos.

Esa lucha personal de cada miembro de la familia por ser mejores será motivo de unión.

-Ayudarles a ser dueños de sí mismos. Tarea difícil ya que una de las características de la adolescencia es el desbordamiento de la afectividad, de los sentimientos. Esto se puede intentar en una lucha por vencer los caprichos, las marcas, etc..Tarea en la que los padres deberemos ser punto de referencia y ejemplo.

-Ayudarles a buscar la verdad y lo bueno y animarles a esforzarse por vivirlo. Los adolescentes son muy sensibles a las injusticias y a la necesidad ajena, pero necesitan orientación para el compromiso y concretarlo.

-Enseñarles a pensar y reflexionar antes de actuar o tomar una decisión. Ponderar objetivamente la situación y una vez tomada la decisión realizarla. No hacerles todo, aunque nos resulte más cómodo. Que no se dejen vencer al primer contratiempo o ante el “no me apetece” dejándose llevar por el estado de animo.

-Dar cada vez mas autonomía, buscar aspectos de su vida o de la vida familiar sobre los que puedan decidir. Ante el acierto alabar, ante el fracaso animar.

-Con el ejemplo enseñarles a pedir perdón, a asumir los fracasos a responsabilizarse de ellos evitando el victimismo.

-Aceptarles con todo lo que les pasa, ayudarles a aceptarse, identificando y explicando el porqué les pasan las cosas.

-Buscar situaciones de abrirse a los demás, procurando que no se encierren en sus problemas cotidianos, hacerles ver el sufrimiento ajeno

ACTITUD DE LOS PADRES

¿Cual debe ser la actitud de los padres? Es necesario educar sobre todo con el ejemplo. Mucho dialogo , evitando las “charlas”, más bien escuchando. La educación de los hijos supone en los padres vivir una serie de virtudes como la paciencia, sinceridad, humildad, fortaleza, esperanza y optimismo, alegría, etc.

Paciencia para “no perder los papeles” y saber esperar, sinceridad y humildad para pedir perdón y reconocer que no siempre tenemos razón, fortaleza para exigir en aquello ante lo cual no debemos ceder aunque se arme la de “San Quintín”, esperanza, optimismo y alegría para no rendirnos ante los aparentes fracasos del día a día.

La adolescencia es una etapa en la que posiblemente los padres deban ejercitar mas virtudes lo cual redundará en bien de las hijas y mejora personal. Todo ello al final beneficia a toda la familia y acerca a sus miembros. No olvidemos nunca que los hijos buscan modelos que les orienten.

PAUTAS DE AUTOEVALUACION DE LOS PADRES

Las buenas intenciones no bastan hoy en día para tener éxito en el proceso educativo de los hijos. Es necesario que los padres tengan conocimiento de que es lo que pueden esperar y exigir de cada uno.

Deben plantearse objetivos claros y alcanzables. Quizás se centra en exceso el proceso en el hijo, sin ser conscientes de que los padres debemos autoevaluar de que manera actuamos. Con las siguientes líneas se pretende , por medio de preguntas, ayudar a los padres a encontrar vías concretas, objetivos claros y, sobre todo, intencionalidad en la educación.

Por tanto, no estamos ante un test o nada similar, lo único que se pretende es dar ideas, abrir caminos. Trasladen las preguntas al actuar diario. Busquen momentos en los que poder poner en práctica las ideas que se les ocurran. Utilicen papel y bolígrafo para plasmar esas ideas que, de otra manera, serían olvidadas a los pocos minutos. No busquen grandes soluciones.

Las situaciones y problemas se resuelven poco a poco y no a base de esfuerzos denodados, sino con una lucha constante llena de optimismo y alegría.

1.-La racionalidad es una característica del ser humano maduro, ¿cómo planteárselo a ls adolescentes? La racionalidad nos lleva a recabar información para enjuiciar con criterios verdaderos, analizar las consecuencias positivas o negativas para la persona y para los demás antes de tomar una decisión y luego actuar o no de acuerdo con lo decidido.

Cuando se actúa de determinada forma sin antes haber ponderado las consecuencias, el resultado no es propiamente una actuación humana, sino fruto del instinto, de la obcecación, de lo que “apetece”, de cualquier cosa menos de lo propio del hombre: la razón.

Los procesos a los que se ha hecho referencia son:

-recabar información

-informarse de acuerdo a unos criterios

-juzgar

Para informarse es necesario comprender, observar y escuchar:

-¿Procura fomentar en sus hijos la lectura? ¿Existe en casa una biblioteca básica y atractiva? ¿Sabe si sus hijos entienden lo que leen?

-¿Comenta con sus hijos aquello que pueda fomentar su capacidad de observación (paisajes, edificios, etc..)?.

-Fomenta que en casa los miembros de la familia se escuchen unos a otros?

-¿Buscan momentos de tertulia familiar? ¿Respeta sus ideas preocupándose de que las razonen? -¿Escucha usted a sus hijos, dejando a un lado lo que esté haciendo (leyendo el periódico, por ejemplo)?

Es necesario informarse bien. En este sentido:

-¿Ha reconocido ante sus hijos haberse equivocado alguna vez?

-Al hilo de alguna información de prensa, ¿ha analizado con su hijo lo que son hechos y lo que son opiniones?

-¿Ayuda a sus hijos a distinguir lo que es importante y lo que no lo es tanto? ¿Cómo?

-¿Ha comentado con sus hijos que se pueden tener ideas preconcebidas que impidan el juicio objetivo?

El último paso es juzgar:

-¿Alguna vez ha puesto a sus hijos en situación de tomar postura ante un hecho o idea después de haberlo analizado? ¿Ha fomentado que defiendan sus ideas con argumentos?

-¿Ayuda a sus hijos para que tomen decisiones de una manera racional?

2.-Frente al desbordamiento de la afectividad, propio de la adolescencia se puede fomentar un cierto autocontrol, en este sentido: No debe ser un objetivo educativo el que nuestros hijos sean personas frías, con un autodominio y un autocontrol total y absoluto sobre sus reacciones. Si que debiera serlo el luchar por canalizar y “templar” esas reacciones.

El ejemplo que den los padres es fundamental, como siempre.

-Cuándo ha perdido usted los papeles alguna vez, por ejemplo en un atasco, en una reunión, etc. ¿lo ha comentado con su hijo? Si a su hijo le ha ocurrido también, ¿han sacado consecuencias y alguna idea concreta para evitarlo?.

-¿Ha comentado con su hijo alguna vez el aspecto ridículo de una persona llevada de un exceso de afectividad (comiendo a dos carrillos, chillando como un energúmeno, etc..?(No para criticar a la persona sino utilizando la imagen) ¿Le ha ayudado para reflexionar sobre lo poco humano de esa situación?

-Seguro que en más de una ocasión ha callado ante un comentario que le haya molestado, ¿ha comentado con su hijo que no siempre hay que ser el que dice la última palabra? ¿Qué ante la injusticia no hay porqué, necesariamente responder con la misma moneda?

-¿Ha propuesto a su hijo como meta el dejar hablar a los demás, escuchándoles y callando si no es necesario hablar?

-¿Ha hablado con su hijo de que el ímpetu propio de la adolescencia no es malo en si, y que lo puede emplear para luchar por causas justas? ¿Comenta con el qué son causas justas?

-¿Comenta con su hijo lo superfluo de algunos gastos, y en este caso, se han situado en el supuesto de que no se hiciera dicho gasto y que ocurriría? ¿Ha analizado con su hijo que considera gastos superfluos y gastos necesarios? ¿Le ayuda para que no haga gastos superfluos, y le hace ver el lado positivo y alegre de dicha medida?

-En resumen: ¿Ha comentado con su hijo qué supone ser “señor de sí mismo”, dueño de sus actos?.

3.-La única manera de vivir en libertad es hacerlo con valentía, ésta se relaciona casi siempre, con no tener miedo a nada, sin haber ponderado los riesgos antes. Este comportamiento sería algo irracional.

Las personas valientes no son las que arriesgan o se tiran al vacío, sino los que soportan las adversidades y las influencias negativas para su mejora como persona y quienes se entregan para acometer grandes empresas o luchan por vencer las dificultades y las influencias negativas.

La Fortaleza es la virtud de los convencidos. Tiene varios aspectos: resistir, aguantar y acometer. Los enemigos de la valentía son la osadía, el temor y la indiferencia.

-¿Ha ayudado a su hijo a descubrir situaciones en las que se pueda demostrar la valentía, por ejemplo: ser sincero, decir la verdad asumiendo sus consecuencias, saber decir no a sus amigos cuando lo que le proponen supone estropearle como persona?

-¿Ha comentado con su hijo aspectos de su vida que le hagan saber que la misma tiene sentido?

-¿Ayuda a su hijo a vencer ese cierto sentido de victimismo que suelen experimentar los adolescentes?

-¿Le propone ideales por los que vale la pena luchar, aunque no reporten beneficios materiales?

Hasta aquí una serie de preguntas cuyo único fin es ayudar a la reflexión personal. No se pretende realizar un test y por tanto no hay puntuación. Que a algún padre le haya abierto alguna puerta para mejorar la relación con su hijo supone haber cumplido el objetivo de este documento

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