¿Cómo acompañar a nuestros hijos hacia la madurez?

Todos nos hacemos en algún momento preguntas cómo ¿porqué me porto de esta manera que no me gusta o parece incorrecta? ¿puedo cambiar? ¿cómo lo hago? Éstas mismas preguntas se las hacen los niños y los adolescentes, cada uno a su nivel.

Lo primero es tener la tranquilidad de que la lucha interior del hombre entre lo que quiere hacer y lo que hace es universal, no es nada nuevo. La complejidad de ideas, sentimientos, anhelos, apetitos, …. hace que la lucha sea constante. Lo importante es conseguir que las ideas, la voluntad, los deseos y las apetencias estén lo más cerca posible, es decir alcanzar la madurez.

Madurez significa que ni los estados de ánimo ni la fría razón son quienes guían de manera unidireccional la vida. Los estados de ánimo, los afectos y los sentimientos son humanos cuando trabajan conjuntamente con la razón si no, son peligrosos y meramente instintivos y animales. La razón y la voluntad son humanas cuando trabajan conjuntamente con el corazón si no, el hombre se convierte en un programa informático o un robot.

La persona madura es capaz de hacer una rica mezcla de cabeza y corazón: busca por medio de la reflexión la verdad y el bien un criterio moral que guié su vida. Reacciona de manera proporcionada ante la realidad, es flexible y se adapta a la realidad. Cultiva el buen humor dando a las situaciones la importancia que tienen, no exagerando ni por exceso ni por defecto. Intenta ponerse en la piel de los demás siendo comprensiva y colaborando por el bien común. Asume la responsabilidad de sus actos en su justa medida, sin agobios, pero sin desviarla u omitirla.

¿Cómo podemos acompañar a nuestros hijos hacia la madurez? Sin ninguna duda intentando vivir nosotros de acuerdo a estas ideas. Sólo en un ambiente maduro se puede madurar, y si bien es cierto que hay personas más o menos fogosas, más o menos extrovertidas o más o menos aprensivas, no es menos cierto que el ser humano es libre y capaz de madurar y ser más humano, más equilibrado, más persona.

¿Porqué conviene forjar el carácter?

Existe una tendencia muy extendida según la cuál se justifica todo con la idea de que “es que soy así” ¡ay, el es que! Se exaltan la naturalidad y la espontaneidad como virtudes sublimes y, cada vez más lideres sociales y políticos animan a convertir en derechos los deseos de cada cuál.

¿Es sostenible esta manera de pensar y vivir? ¿Podemos convivir en paz y armonía si cada cual actúa según su carácter? Parece claro que no. Debe haber unos límites.

El objeto de esos límites no debe ser únicamente la convivencia pacífica, también es importante el crecimiento y la maduración de cada persona. Actuando según nos dicta el carácter no somos libres, a menos que se piense que actuar con libertad es seguir los instintos y las tendencias. Idea por otra parte bastante extendida.

Y es que el carácter como tantas cualidades de la persona, como toda la persona diría; es educable. Es más, debe ser educado. Es obvio que llevamos impreso en nuestro ADN determinadas características. Pero lo propiamente humano es construir sobre ese humus, el temperamento, y no dejarse llevar por él.

No se nace generoso, ordenado, alegre, sincero, laborioso o respetuoso. Es cierto que para unas personas puede ser más fácil que para otras. Sin embargo lo propio del ser humano es forjarse como persona. Primero con la ayuda de los padres y el colegio, después cada vez con mayor autonomía.

No  tomar las riendas de la propia vida supone dejar que las toma por uno el ambiente, las circunstancias u otros intereses. Forjar el carácter supone marcarse un rumbo en la vida, saber a donde se quiere llegar.

Siempre existirá la lucha entre el apetecer y lo que se debe hacer, a veces coincidirá pero otras no. La base para una vida equilibrada y madura es saber que no es más humano dejarse llevar, sino actuar con libertad. Que no es lo mismo aunque lo parezca.

¿Sabes para qué educas?

Es importante cuando se inicia un viaje, o un negocio y tantas otras actividades humanas, saber el objetivo final. Una vez delimitado este ya se puede empezar a actuar y tomar medidas que siempre deberán estar en concordancia con el objetivo marcado. Si no se hace así, lo normal será deambular, zigzaguear y finalmente estrellarse o aparecer en donde no se quería.
Algo similar sucede con la vida. Hay quienes creen que son más libres porque no tienen hoja de ruta en su vida, se van dejando llevar de las circunstancias y se van adaptando a lo que surge. Es cierto que la vida de cada uno es un libro que está por escribir, pero también es cierto que cuando no se escribe sobre lineas, hace falta una plantilla para no torcerse excesivamente, o para volver al camino.
Sirva este largo preámbulo para hablar sobre lo que considero que debiera ser el objetivo fundamental de la educación: aprender a amar. Hace unos días leía en un libro del profesor Calderero (*) dos ideas muy nucleares: “se educa cuando ayudas al niño a que se interese por el bien, y el bienestar, de los demás” y “la ignorancia se combate con la sabiduría y la práctica del bien”
Ambas ideas dan por supuestas dos realidades que una gran parte de nuestra sociedad niega: existen la verdad y el bien.
Solamente en la medida en que existe la verdad existe el bien, y sólo si este existe podemos hacerlo.
Es buena cosa que la búsqueda del bien y su realización sean el hilo argumental de nuestra vida. Para que sea así es muy importante que la base de la educación sea enseñar a amar.
Aprender a amar desde pequeños hace mas fácil ser feliz, el hábito de olvidarse de uno mismo y pensar mas en los demás no es una quimera sino que se manifiesta en detalles concretos de la vida corriente: sonreir, ceder, preguntar, escuchar, alegrar … poner la mesa, sacar la bolsa de basura, servir el agua, dejar el aseo limpio ….
Aprender a amar y enseñarlo es tarea para toda la vida, para cada día. Sólo se puede enseñar si lo que se dice se acompaña con el ejemplo. Ese creo que es el objetivo fundamental de la educación.
(*) Educar no es domesticar J.F. Calderero. Ed. Sekotia

Descubriendo los valores del adolescente

Esta tarde daré una sesión para padres y madres con hijos adolescentes, difícil etapa con grandes posibilidades y retos. Os dejo la presentación que voy a utilizar:

Descubriendo los valores del adolescente

Tiempo de ocio para ser mejores

Tanto en la vida personal como en la educación de los hijos es conveniente tener en cuenta que el ser humano es unidad y que para vivir una vida equilibrada y feliz es necesario respetarla. Necesitamos ser coherentes y no dividir la vida en compartimentos. Difícilmente se pueden vivir virtudes en aspectos concretos de la vida y no en otros, la personalidad se resiente, y los padres transmitimos esa forma de vida a los hijos actuando así.

Los valores en los que creemos y que sirven para la vida de familia, deben ser los mismos en la vida social y profesional. La generosidad, la sinceridad, la responsabilidad y tantas otras virtudes, o se intentan vivir todo el día o se corre el riesgo acabar desequilibrado.

Me vienen estas ideas a la cabeza al pensar sobre el tiempo de ocio, tanto el de los jóvenes como el  de los adultos. Muchas personas tienen la idea de que el tiempo de ocio es tiempo para “desparramarse” o, en el mejor de los casos, para no hacer nada. El carácter integral de la persona hace que esto sea perjudicial e inhumano. El tiempo de ocio tiene que formar parte de la lucha por ser mejores,  los hijos tienen derecho a ser educados de esta manera.

Sobre optimismo y confianza

Existe la creencia bastante generalizada de que el optimismo y la confianza son características innatas de algunas personas. Aunque esta idea encierra cierta verdad, sin embargo, estas virtudes también se adquieren y se viven por la lucha personal. El optimismo está muy relacionado con el buen humor y este con saber dar a cada situación su importancia.
Algunas personas hacen de cualquier menudencia un drama. Ello supone, además de un tormento para los demás, una actitud paralizante para ellos mismos. Cuando falta el optimismo y la confianza, no se puede crecer y mejorar ya que esto supone, por definición, una cierta seguridad en uno mismo y en las propias capacidades.
El optimismo, al igual que la generosidad, se vive cuando se lucha por hacer la vida agradable a los demás, cuando se está mas pendiente de los otros que de uno mismo. El pesimismo es egocéntrico. El optimismo como virtud no se refiere a los inconscientes que no ven las dificultades, o a los autosuficientes que se creen infalibles. Se adquiere cuando uno mismo se conoce, se toma un poco en broma y sobre todo no se es demasiado susceptible a lo que dicen los demás.

En recuerdo de Belén Langdon

Estos días consideraba que una de las mayores virtudes que puede tener una persona sea posiblemente vivir enamorada, con la ilusión y el deseo de buscar lo mejor. Twitee hace unos días que las personas jóvenes son aquellas que tienen más ilusiones que recuerdos. Descubro cada día que las personas enamoradas recrean la vida, buscan lo mejor y lo comparten, crean a su alrededor un ambiente alegre y optimista. Son conscientes de las dificultades y de las tristezas, pero no les llenan de amargura sino que ellas las llenan de sentido. Las personas enamoradas son delicadas, luchan en lo pequeño porque saben que ahí se encuentra el amor. Buscan y dan sentido a cada detalle pequeño de la vida.

¿Dónde y como se forjan estas personas? No hace falta ir a ningún lugar especial, sin duda en la familia. Por eso la labor de ser padres es tan grande, es en la familia donde crecen las personas enamoradas. Se trata del lugar natural para descubrir y hacer crecer el amor, esas pequeñas luchas y cuidados que son un anticipo del cielo. Cada pequeño detalle de arreglo personal, del adorno de la casa, de la preparación de la mesa, de estar pendiente de los demás encuentra su sentido en el amor; no se pueden entender de otra manera.

Y en medio de estos pensamientos me sorprendía la trágica muerte de Belén Langdon, triste suceso que ha mostrado lo mejor de la familia. El testimonio de amor y fe de Nick y Yolanda, de sus hijos y de las compañeras del colegio nos interpelan y empujan para querer ser mejores. Es como si en medio de la tundra apareciera una flor, y otra y otra.

Tu vida Belén ha sido, lo se, una vida enamorada. Corta, pero enamorada. Por eso deja mucho fruto y paz y serenidad, en medio del dolor.

Educar y forma de ser

En una entrevista publicada en la revista Familia y Cultura, el profesor López-Barajas afirma que “la educación de los hijos no es cuestión de técnica sino de forma de ser”.
Muchos padres argumentan que educar es muy difícil, les falta tiempo, no tienen preparación, la presión de la sociedad les puede. Las tres dificultades son ciertas, Y de ellas la más cierta sea la falta de tiempo.
En una sociedad que podríamos denominar del conocimiento y la eficacia, se tiende a pensar que la fórmula mágica, la solución a todo, está en la técnica y en los métodos. Esta idea no funciona en lo concerniente a las personas, ni en las relaciones sociales, ni en el trabajo y mucho menos en las relaciones familiares.
No seré yo quién niegue la importancia que tiene que los padres se formen para ser mejores, pero creo que sin duda la “piedra filosofal” de la educación está más en su manera de ser y actuar que en los muchos conocimientos que tengan. Se puede ser un gran teórico de la educación y un pésimo educador.
De poco serviría asistir a un curso o leer libros sobre educación si luego en el comportamiento diario, si en la forma de ser y relacionarse no aparece la persona que procura ser mejor, que comprende, que disculpa y que exige cuando hace falta.
Y Precisamente por este motivo afirmaba al principio, que el factor falta de tiempo es principal. Es imposible conocer a las personas, ver como actúan, establecer lazos afectivos, etc si no se dedica tiempo tranquilo. Por ello me atrevería a sugerir dos propuestas a quienes pueda interesar: dedicar tiempo a la familia y procurar la propia mejora como persona. Una de las grandezas del hombre es que la forma de ser siempre se puede mejorar. Con estos dos propósitos seguramente educar se tornará más asequible y complementado con la lectura de algún libro y la asistencia a un curso de orientación familiar, “miel sobre hojuelas”.

Austeridad sí ¿pero sólo en tiempo de crisis?

Solón fue uno de los siete sabios de Grecia. Poeta, reformador y legislador; su gobierno se caracterizó por reformas para hacer frente a las graves injusticias que padecían las clases más pobres. Así, condonó las deudas de los campesinos, rebajó los tipos de interés y protegió la pequeña propiedad, evitando la formación de latifundios.

A él se atribuye la frase la austeridad es una de las grandes virtudes de un pueblo inteligente.

Esta idea y una entrevista al economista Robert Skidelsky inspiran mi post de hoy.

La grave crisis económica que vivimos ha puesto en primera linea la palabra austeridad. Pareciera que la solución a estos malos tiempos pasara por retirarse a los cuarteles de inviernos (la austeridad) en espera de tiempos mejores para volver al gasto y el despilfarro.

Solón relaciona la austeridad con la virtud y la inteligencia y así lo creo. El mejor camino para ser felices es conocer las virtudes, encontrarles un sentido y querer vivirlas. La austeridad no es algo negativo sino que nos ayuda a crecer como personas, a ser dueños de nosotros mismos, a disfrutar de lo pequeño. Nos lleva a una idea nuclear: que es más importancia ser que tener.

Ser más  austeros, sencillos, prudentes, sinceros, pacientes, optimistas o laboriosos nos acerca a la felicidad y sólo depende de nosotros. Es lo que realmente nos llena y satisface, y además es gratis.

La austeridad no es sólo para tiempos de crisis, es una forma de vida que nos hace más humanos, mejores personas. Este creo que es el principal reto de los padres, ayudar a los hijos a luchar por ser mejores personas, a disfrutar de lo que realmente vale la pena, a encontrar lo valioso en lo pequeño. La vida de familia es el ámbito ideal para ello.

Citando a Robert Skidelsky:

“Nuestros hijos y nietos van a estar posiblemente peor que nosotros en términos de consumo y de PIB, pero pueden estar mejor en muchos otros sentidos, en términos de salud, felicidad, amistad, contacto con la naturaleza y todos los elementos que queramos incluir en eso que llamamos la ‘buena vida’. Las nuevas generaciones han sido testigos de hasta dónde nos han llevado nuestros errores, y seguramente serán menos insaciables de lo que hemos sido nosotros”

Descomplícate la vida, recurre a una brújula

Tan cierto es que la vida es compleja como que en demasiadas ocasiones la complicamos. Este pensamiento me venía a la cabeza escuchando a un amigo exponer unas ideas que me parecieron muy sensatas y sencillas.

Esa complejidad se descomplicaría si en vez de utilizar un gps recurrieramos a la brújula. Instrumento sencillo pero sumamente eficaz que utiliza cuatro puntos que orientan al caminante. Los cuatro puntos cardinales que conocemos y que indican el camino físico, bien pueden sustituirse por otros cuatro que orienten la vida: bien, mal, verdad y mentira.

Cada día tomamos decisiones, la mayoría de ellas son poco importantes. Sin embargo de vez en cuando surgen algunas muy importantes. El uso de esos cuatro puntos puede ser muy útil a la hora de decidir tanto en un caso como en otro.

La máxima “in medio virtus” aparece aquí en su verdadero significado. Entre dejarse llevar por las sensaciones, los sentimientos o las circunstancias o complicarse la vida con un gps para tomar decisiones, me quedo con el uso de la brújula.

La estupenda vida de familia

Decía Chesterton que si de verdad vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo a toda costa. Pienso que pocas cosas son tan importantes como la vida de familia, por eso es necesario que la cuidemos y mimemos. No basta con simple propósitos, tampoco vale improvisar sobre la marcha cuando no se tiene un criterio.

Se acerca el tiempo de verano, posiblemente el tiempo más caótico, espontáneo e imprevisible del calendario. Se corre el peligro de que las vacaciones se conviertan en un tiempo de no hacer nada; tantas horas y días sin un mínimo planning pueden no solo echar por tierra toda la labor educativa del año, si no hacernos perder un tiempo de oro para ser felices en familia y crecer como personas.

Hay quien cree que estar de vacaciones y descansar supone un dolce far niente sin caer en la cuenta que las personas no somos estáticos y que no hacer nada ya es hacer algo: el vago. Si educar supone un proceso de mejora creciendo en virtudes, hacer el vago y simplemente dejarse llevar nos lleva a ser peores personas. Por todo ello bastaría con un pequeño propósito de aprovechar el tiempo para que las vacaciones nos ayudaran a vivir como personas de altura.

Y es aquí donde le podemos dar el tiro de gracia a lo negativo de la improvisación viviendo un horario, eso sí veraniego. No estoy proponiendo pasar el verano en un cuartel, sino disfrutar del descanso, del cónyuge, de los hijos, de las aficiones. Me atrevo a proponer alguna idea en este pequeño espacio.

Lo mejor, empezar por el principio, levantándose a una hora determinada, aseándose y desayunando en familia. Dedicar un tiempo a arreglar la casa entre todos, a hacer la compra. ¡Que las cosas de casa no son sólo de ella! La invasión de los gadget electrónicos es una realidad, por ello no podemos pretender hacerlos desaparecer, pero sí regularlos.

Considero que determinados momentos de la vida de familia son sagrados y deben excluir totalmente los whatsapp, sms, facebook, etc.. me refiero a las comidas y tertulias. Creo que en este terreno se debe ser especialmente estrictos. Cierto que los tiempos del ordeno y mando los tiramos a la basura, hay que hablarlo con los hijos, dar razones. Pero sacar un móvil durante la comida o tertulia es tan poco educado como hacerlo con un periódico o un libro para leer mientras los demás comentan. Supone una gran falta de delicadeza e interés hacia los demás.

También será bueno haber preparado alguna excursión, senderismo, visita cultural, bicicleta, deporte. Lógicamente todo esto depende de las edades de los hijos, a mayor edad mayor independencia y libertad. Si hemos hablado de un horario operativo para levantarse también será bueno que lo haya para acostarse.

Si no se hace así correremos el riesgo de caer en la improvisación y el pasar de los días. Flexibilidad, respeto a la libertad, autonomía pero también fortaleza para mimar y defender aquello que necesitamos y ayuda a ser mejores: el ambiente familiar, la estupenda vida de familia.

Artículo de Aníbal Cuevas publicado en la revista Hacer Familia (junio 2012)

6 ideas para mantener tu familia unida

“Ideas para mantener a la familia unida” titulé una ponencia centrada en la importante tarea de los padres como creadores del ambiente adecuado para que la familia pueda cumplir su papel de educadora y formadora de personas equilibradas, maduras y felices.

Si os interesa leerla completa podéis descargarla pinchando aquí

Para mantener la familia unida

Mientras preparaba unas notas para mi intervención en uno de los seminarios del Congreso Mundial de Familias al que he sido invitado como ponente, el dedicado a cómo mantener la familia unida; me daba cuenta de que aunque laborioso, mantener a la familia unida puede ser a la vez una tarea sencilla.

En demasiadas ocasiones complicamos las cosas por no saber encontrar el nucleo de la cuestión. Poniendo sobre el papel mis ideas, me iba dando cuenta de que todo lo que escribía estaba en la órbita del perdón y la gratitud; es decir, del amor.

Para enseñar a los hijos a pedir perdón, a perdonar por supuesto; y a ser agradecidos, los padres debemos ir por delante practicando aquello que decimos. Son muchas las "ideas" para mantener la familia unida pero creo que todas giran en torno al perdón y el agradecimiento.

La convivencia y el caracter propio y de los demás, generan roces que si no se curan suelen devenir en desunión cuando no en enfrentamiento. Enseñar a perdonar aquello que nos molesta y a pedir perdón cuando herimos a alguien, son un gran bálsamo para la convivencia. La gratitud genera un buen ambiente y es uno de los grandes eslabones que unen a los hombres.

¿Ideas para mantener la familia unida? Saber perdonar y ser agradecidos. Puede parecer poca cosa pero sin duda se trata de un programa de vida.

Tres ideas para mejorar la vida de familia

Termino de leer una preciosa carta que me invita a plantear tres ideas para mejorar la vida de familia. Algo que debe caracterizar las relaciones familiares es que todos deben sentirse queridos independientemente de cómo sean. En la familia unos deben cuidar de los otros, no vale aquella pregunta de ¿es que acaso soy yo el guardián de mi hermano? Querer nos debe llevar a cuidar del otro tanto en el aspecto físico como en el psicológico y en el espiritual. Quien ama procura el bien del otro, y para ello es necesario fijarse en él, conocerle, tratarle para poder animar, estimular y cuando sea necesario corregir. Primera idea para todos, pero especialmente para los padres.

La familia se enriquece en el trato con otras familias y se empobrece cuando se cierra en sí misma. Es cierto que la caridad comienza por uno mismo y los más cercanos, sin embargo no debe limitarse. Así como las personas crecen dandose a los demás, de la misma manera lo hacen las familias. Es bueno cultivar la caridad y participar en la vida comunitaria, sin cerrar los ojos a las necesidades de los demás. Segunda idea, para todos.

Sin duda lo más excitante de la vida humana es que siempre es posible mejorar y que esto depende en gran parte sólo de uno mismo. Es cierto que siendo seres sociales, la influencia externa influye para bien y para mal. Por eso la tercera idea es crear en el hogar un ambiente que invite a mejorar, a no conformarse con estar. Tercera idea, que es tarea de todo.

El ambiente adecuado

Recientemente leí que la manera de saber si un libro leído ha merecido la pena es considerar lo que nos ha quedado de él. Ésta semana he recuperado Rosa Krüger, un libro que leí hace algunos años y que efectivamente me dejó algo, la idea de que el amor hace que uno quiera ser bueno, "por ella fui algo y fui mejor".

Lo recordaba al escribir un artículo para una revista, sobre el papel del padre; y en concreto al hacer referencia a unas interesantes reflexiones de Garcia Hoz sobre la importancia del ambiente familiar a la hora de educar. Equipara el pedagógo el ambiente familiar al oxigeno, ambos ejercen una acción constante sobre las personas, ya sea para bien o para mal.

Un ambiente adecuado genera espontáneamente alegría, es atractivo e invita a participar, a mejorar.

Vidas que dan fruto

A lo largo de la historia ha habido muchísimas vidas fructiferas, unas han dejado fruto entre los más cercanos, otras han influido en millones de seres humanos. Unas han servido para hacer la vida más fácil a otros o para curar enfermedades, otras han dejado abierto un surco por el que transiten personas a lo largo de los siglos.

Investigadores, padres y madres, líderes sociales y espirituales, profesores …. Investigadores cuyos descubrimientos salvan vidas humanas o facilitan la vida y la comunicación, padres y madres que con su enseñanza y ejemplo de vida tanto bien han hecho y hacen a sus hijos, líderes que anteponen el bien común a los propios intereses, profesores volcados en sus alumnos. Todas ellas vidas fructíferas, sobre todo cuando han sido movidas por amor.

Quizás sean estas letras las que hoy me inspiran: "Que tu vida no sea una vida estéril. -Se útil. -Deja poso". Hoy hace 110 años que nació quién las escribió, una persona que dejó hondos surcos para que el camino de la santidad fuera más asequible y cuya vida dió mucho, mucho fruto. Hoy hace 110 años que nació en Barbastro San Josemaría, sabía y enseñó a amar. 

Día de regalos y algo más

Hemos comenzado un nuevo año que deseo muy venturoso a todos los lectores de Ser Audaces. Me planteaba estos días cuál es la diferencia entre el 1 de enero y el 12 de abril, y es que lo de celebrar el año nuevo no es sino un convencionalismo más de nuestra forma de medir el tiempo. Sería estupendo celebrar cada día con la ilusión y los buenos propósitos con que lo hacemos al comenzar cada año.

En un par de días celebraremos una de mis fiestas favoritas: la Epifanía o día de los Reyes Magos. El pasaje evangélico de los magos de oriente supone como todo en la Biblia un modelo de vida basado en la humildad y en saber buscar y disfrutar en lo pequeño. No podemos desligar ese día de los regalos, y pienso que es bueno; regalar significa querer hacer feliz a otro. Espero con impaciencia la mañana del 6 de enero, por los regalos que recibiré pero sobre todo por los que recibirán los que quiero, como el niño de este video.

El ambiente familiar

Los últimos post publicados se han referido tanto a la importancia de la presencia de los padres como a la de la conversación familiar. Y ambas cuestiones se relacionan para derivar en algo tan fundamental para la felicidad de los hijos como el ambiente familiar.

Los comportamientos y hábitos no se suelen aprender a través de charlas o la lectura de libros, la manera natural de adquirirlos es el ambiente en el que uno se desenvuelve. La afirmación de la personalidad, la formación moral y religiosa, la actitud ante la vida y los hábitos de convivencia se forman en el hogar, por activa o por pasiva.

Un ambiente adecuado genera de manera espontánea alegría y resulta atractivo, una ambiente inadecuado lleva por contra a la tristeza, a actitudes evasivas. Es un hecho constatado que la gran mayoría de los casos de fracaso escolar y/o delincuencia van unidos a un ambiente familiar inadecuado.

Parece obvio que la labor de los padres es fundamental y que esta no es neutral. El ambiente familiar no se encuentra, no es algo dado si no que se construye cada día; y los principales actores responsables de construirlo son los padres. Su presencia, su alegría y buen humor, la preocupación por hacer del hogar un lugar agradable, el sentirse queridos y tantas otras "pequeñeces" crean el ambiente familiar adecuado.

La mejor herramienta

Dentro de unos días moderaré una nueva sesión de orientación familiar, será la primera de un curso dirigido a padres con hijos de 0 a 3 años. Y aunque llevo tiempo impartiendo este y otros cursos, me sigue emocionando la capacidad que tenemos las mujeres y los hombres de ser mejores, más humanos, más felices; sabiendo que en gran medida depende de nosotros mismos.

No creo que la libertad humana tenga que ver con la espontaneidad, con hacer lo que "brota", por el contrario la encuentro más relacionada con hacer lo que creemos que debemos hacer. Pero dejemos este camino, entraríamos en honduras y no es esa mi intención con este post. Los padres que acuden a cursos de orientación familiar, a conferencias o que buscan asesoramiento lo hacen con ilusión, esperando encontrar herramientas que les ayuden en su tarea de educar a sus hijos.

Me gusta compartir con ellos que la mejor herramienta para que el matrimonio, la familia y los hijos sean aquello que anhelan es la pelea diaria y constante por pulirnos a nosotros mismos y dar lo mejor, tarea que nunca finaliza. Nuestros matrimonios y nuestras familias mejoran en la medida en que mejoramos nosotros, teniendo claro que este no es un estado inamovible si no que avanzamos o retrocedemos.

Me gusta repetir a los padres, y me repito a mi mismo, que no se debe perder nunca la ilusión y el compromiso con uno mismo de crecer como persona. Esa es la mejor herramienta.

Tarea de padres

Que los padres son los primeros y principales responsables de la educación de los hijos es algo que en numerosas ocasiones he escrito en ser audaces. Se trata de una idea que conviene repetir una y otra vez ya que es fácil "olvidarlo", tanto cuando los problemas acechan como cuando parece que no existen.

En esta tarea es aplicable aquel sofisma que decía que en el medio se encuentra la virtud. No se debe caer ni en el autoritarismo controlador ni en el dejar hacer sin más. El ejercicio de la paternidad es una continua lucha de los propios padres por ser personas mejores. No existen compartimentos estancos en la vida personal, no se puede dar aquello que no se tiene o por lo que no se lucha.

Por eso la forma más eficaz de educar es el propio ejemplo por querer mejorar. Ellos ven cómo tratamos al cónyuge, a los hermanos, a los vecinos. Si actuamos de manera razonable, si sabemos disfrutar de lo bueno y decimos no a aquello que nos perjudica, si actuamos con libertad asumiendo responsablemente las consecuencias. El tema da para mucho, por eso en próximos post iré desarrollando y concretando ideas con el deseo de ser útil a otros padres y madres.

Adopta un libro

Como cada año, hace unos días cumplí con el ritual de visitar la Feria del libro de Madrid. El entorno del parque del Buen Retiro es ideal para disfrutar de un agradable paseo, además la temperatura acompañó y estuvo lejos de los calores de otros años.

Me encantó ver que había numerosos niños y adolescentes acompañados de sus profesores y me pregunté si estos niños serán lectores en el futuro, si aprenderán a disfrutar de la lectura. Me encantan las nuevas tecnologías, creo que tienen un gran potencial pero también implican riesgos; por ejemplo el abandono de la lectura, del ritmo pausado, del pensamiento racional.

Disponemos de acceso a una gran cantidad de información pero ¿cuanta nos sirve realmente para ser más humanos, más felices? Creo que es mucho más importante la formación y esta se adquiere por goteo, no en cascada.

El libro es una gran herramienta para formar la conciencia, descubrir valores morales, perfeccionar el lenguaje, saber disfrutar de los minutos, adquirir una sólida cultura. Además es algo asequible a cualquier persona y se puede disfrutar de él toda la vida.

Las Nuevas Tecnologías y el libro son compatibles, sin embargo si no defendemos el libro podemos vernos arrollados por lo inmediato y cómodo. Por eso me permito aconsejar a los padres que fomenten la cultura del libro en el hogar formando una pequeña biblioteca familiar eligiendo cuidadosamente los libros, dar ejemplo leyendo, escuchar atentamente las opiniones de los hijos sobre lo que leen, hablar de vez en cuando del libro que leo. De esta manera se fomenta la tertulia familiar, se transmiten valores, se aprende a hablar y a escuchar.

Las vacaciones son un buen momento para leer. Por ese motivo me permito recomendar unos enlaces que pueden servir de orientación ya que no todos los libros son buenos ni sanos: aceprensa , club del lector

¿Ser ama de casa?

Hay temas muy pero que muy complejos que, además de ser conflictivos, se despachan con demasiada ligereza y casi siempre encerrados en parámetros ideológicos o en ideas política y socialmente correctas.

La experiencia me ha demostrado durante muchos años que si hay algo que provoca chispas en lo concerniente a la familia, es sin duda el papel de la mujer como ama de casa. Hoy es muy raro encontrar casos en los que la madre de familia elige únicamente ser ama de casa renunciando a una vida profesional fuera de ella. Las razones son diversas, las respeto todas.

Estoy seguro que ya a estas alturas de lectura habrá más de un lector encendido por lo que acabo de escribir. Y es que la labor del ama de casa es vista como la peste, como algo marginal, un mal rollo que hay que cumplir y que es mejor sufrir entre todos.

Sin embargo conozco casos de mujeres perfectamente preparadas, cultas y femeninas que deciden renunciar a un futuro profesional porque consideran que su sitio es su hogar, su función es cuidar a su marido y a sus hijos "full time", hacer de su casa un hogar agradable dónde apetece estar, crear una cultura de familia propia.

Por supuesto que respeto las decisiones que cada mujer, cada matrimonio, cada familia tome sobre su vida. Lo que me rebela es el menosprecio con el que se trata en demasiadas ocasiones a quien dedica todo su tiempo a "sus labores".

Tengo muy superada y asumida, por formación y creencia, la igualdad de todas las personas. Se que no escribo desde la cultura actual y que eso hace dificil que se entienda lo que pretendo transmitir.

He escrito este post a partir de una idea que me ha venido esta tarde a la cabeza y que rápidamente he twiteado, la dignidad de lo que hacemos depende de nosotros mísmos: "Sólo tú puedes transmitir la grandeza y dignidad de lo que haces. A ver si lo leen muchas amas de casa y ponemos esa misión donde merece". Yo la tengo en un altar

El éxito de lo pequeño

Los últimos tiempos están demostrando el éxito de lo pequeño. Son numerosas las iniciativas de emprendedores que con ideas sencillas, nuevas y audaces consiguen hacerse un hueco en el mercado. También es cada vez mayor la influencia del marketing boca a oído o del marketing viral frente a las clásicas, y generalmente grandes, campañas de publicidad.

Mi idea no es escribir sobre el marketing, si no sobre la fuerza y eficacia de lo pequeño aplicado a la vida personal, familiar, social y laboral. ¿Cuántas veces hacemos propósitos de mejora, de no volver a caer en aquello que repetimos una y otra vez y que sabemos nos hace daño no sólo a nosotros si no a aquellos que tenemos más cerca y queremos?

Posiblemente la mejor manera de fracasar en el intento de mejora sea hacer un propósito grande y general. De poco valen las grandes intenciones si no van aompañadas de pequeños actos concretos. El mal humor, el egoísmo, la pereza y tantos otros defectos y limitaciones sólo pueden ser corregidos por medio de pequeños gestos diarios como sonreír, hoy y ahora, a quién nos cae mal; prestar, hoy y ahora, aquello a lo que estamos tan apegados; levantarse hoy a la hora prevista ….

Posiblemente por cada éxito debamos apuntar algún fracaso, no importa, el camino se hace al andar.

 

Manos a la obra

Hace unos días me decía un amigo que los propósitos están para no cumplirse, y no por falta de sinceridad o ganas si no porque las buenas intenciones son fáciles de pensar pero no tan fáciles de llevar a cabo, en la mayoría de las ocasiones requieren esfuerzo para ser puestas en práctica.

Lo fundamental para poder llevar a cabo aquello que nos proponemos consiste en partir de que sea posible, que seamos capaces, que esté a nuestro alcance, que tengamos tiempo ….

La semana pasada visité dos colegios para impartir una sesión de orientación familiar. Como en tantas ocasiones, algunos padres me pidieron que sugiriera algunas ideas que fueran de fácil aplicación para mejorar la vida de familia.

Nos ha tocado vivir una época en la que el bien más preciado es el tiempo, su falta hace mucho daño a la convivencia familiar. Por eso siempre que me piden un consejo de este tipo suelo animar a recuperar algo relativamente fácil: la comida familiar.

Sus ventajas son numerosas, la principal: ocasión para hablar de manera natural y distendida. Además diversos estudios demuestran que puede servir como prevención de alteraciones alimentarias, adicciones e incluso fracaso escolar. Y es que es un hecho que la vida de familia y el cariño ayudan a que las persona sean más equilibradas y seguras.

¿No merece la pena hacer un pequeño esfuerzo para comer o cenar juntos? Creo que se trata de un propósito posible de cumplir ….. pues manos a la obra.

Para ser amigos

Los seres humanos somos sociales por naturaleza, necesitamos del trato con los demás para crecer y ser plenamente personas. Por eso es tan importante saber en qué consiste la amistad y educar a nuestros hijos en ella.

Ser amigos está reñido con ser cómplices o con ser uniformes, con mandar al otro o ser su esclavo. Tiene que ver con ayudar al amigo a mejorar, con respetar sus decisiones y opiniones aunque no coincidan con las propias. Los amigos son generosos y no se utilizan en provecho propio.

Son verdades de perogrullo, pero lo evidente conviene refrescarlo, y a la vez que ayudamos a nuestros hijos a aprender a ser buenos amigos preguntarnos si nosotros actuamos así.

Descubrir la misión de la familia

Recientemente me invitaron a dar una conferencia sobre educación. Los organizadores me pidieron que fuera muy concreto y me indicaron que los asistentes querían que se les diera soluciones, ideas para poner en práctica al llegar a casa. Reconozco que aún siendo algo muy frecuente no deja de sorprenderme. En una sociedad agobiada por las prisas resulta más rápido y cómodo acudir a las recetas que reflexionar y buscar las propias y especificas para nuestra situación.

Las relaciones personales y la educación en la familia corren el riesgo de verse guiadas por un manual de instrucciones. Considero que se trata del mayor peligro al que se enfrenta la vida familiar, verse reducida a una cuestión de gestión eficaz del tiempo y las personas.

Creo que sería un ejercicio maravilloso intentar cambiar la lógica desde la que vemos, con frecuencia sin ser conscientes de ello, nuestras familias. Lo principal consistiría en empezar desde el principio: reflexionar acerca de la misión de la familia, su razón de ser, a qué está llamada. Para este ejercicio he encontrado dos artículos muy interesantes (uno y otro) que pueden ayudar a dar el paso de una visión utilitarista a una lógica más humana, más personal, más familiar. 

Y una vez dado el paso más importante, pasar al siguiente: ¿cómo lo hago?

Empezar cuanto antes

Muchos padres se lamentan de que les resulta muy dificil, a veces imposible, hablar con sus hijos. Lamentablemente en muchos hogares la poca comunicación que hay se limita a monosílabos, recriminaciones, enfrentamientos…. Lo peor es que en numerosas ocasiones he tratado con padres que creen que esto es lo normal, sobre todo durante la adolescencia.

Resulta un lugar común afirmar que la adolescencia es en sí misma una etapa de enfrentamientos, de "malos rollos" y quedarse tan tranquilo. Si bien es cierto que se trata de una etapa de transición, y como tal sujeta a crisis, no lo es que deba ser el enfrentamiento lo que la defina.

Para que esto no ocurra hay que empezar pronto, cuanto antes, creando un ambiente de tranquilidad y aceptación en el hogar. Esforzandose por defender momentos de tertulia familiar, por ejemplo las sobremesas; por escuchar a cada hijo cuando lo necesitan, elevando nuestra casa a la categoría de hogar donde cada uno es y se siente importante.

Todo esto es incompatible con las prisas, los cansancios y los egoísmos. No es fácil, claro que no; pero la solución no pasa por considerarlo normal si no por comenzar cuanto antes, aunque parezca tarde ya. Que luego las cosas pueden salir mal es obvio, lo que hace falta es que no sea por no haber puesto los medios. Y sin perder nunca la esperanza de que si se siembra se recoge.

Voluntad de querer ser mejores

Hay personas de las que se dice que bueno es, en muchas ocasiones simplemente porque no hace nada malo, o es simpático o tranquilo. Sin embargo la bondad no es un estado, no es algo que se tiene o no se tiene si no que es algo que crece o disminuye, algo que se aprende y que también se puede olvidar.

Resulta sorprendente escuchar a personas ya maduras decir que no se arrepienten de nada de lo que han hecho. ¿Puede alguien afirmar que no ha hecho nada de lo que arrepentirse? Posiblemente un gran lastre de nuestro tiempo sea la perdida del sentido del pecado, palabra denostada y odiada pero que significa sencillamente la posibilidad que tenemos los hombres de hacer el mal.

La condición del hombre nos lleva a ser capaces de lo mejor pero también de lo peor. Y entre medias nos movemos en un mundo de posibilidades; porque no hace falta matar o robar para arrepentirse, cada día podemos encontrar decenas de ocasiones en las que no hemos actuado correctamente.

Reconocer esto es la única manera de poder mejorar, por eso es tan importante cultivar en los hijos el sentido del bien y del mal, la conciencia de querer ser mejores y la voluntad decidida de luchar por ello. Y como siempre, los padres por delante.

Liderazgo ético

Cuando palabras como ética, liderazgo y autoridad andan de rebajas, es intersante escuchar hablar sobre ellas a personas que tienen algo que decir. Recientemente tuve la oportunidad de escuchar una conferencia de Alfred Sonnenfel sobre el asunto, en ella departió sobre su último libro sobre liderazgo ético.

Se trata de un tema muy amplio ya que lo que sirve para el liderazgo político sirve para el empresarial, el social y el familiar. Fueron muchas las ideas expuestas pero me quedé con ésta, sin comportamiento ético personal no hay liderazgo ético.

Sonnenfel anima al conocimiento de uno mismo para a partir de las propias debilidades, errores y vulnerabilidades ir avanzando. En esta tarea el papel de las virtudes personales es fundamental, nos enseñan a discernir para llegar al bien.

La propia lucha y el ejemplo es el fundamento sobre el que se sustenta la autoridad más valiosa y verdadera, la moral. Se trata de una idea muy interesante para dirigentes políticos, sociales, maestros y padres.

Pilares sobre los que construir

Cuando uno se encuentra más o menos en la mitad de su vida, teniendo en cuenta la media de vida; puede empezar a recordar lo que pensaba de lo que le decían sus padres y ¡horror! extrapolarlo a lo que pensarán sus hijos de lo que él les dice.

Bromas aparte. Es un hecho que siempre ha existido el denominado “enfrentamiento generacional” que no es un invento del 68 si no algo mucho más antiguo, y por otro lado normal y sin mayores consecuencias si se actúa de manera civilizada. Por el lado de los adultos, los hay que piensan que los jóvenes son un desastre y también los hay que los encumbran a ellos y todo lo que hacen por el mero hecho de serlo.

El mundo en el que vivímos es el resultado de lo que los hombres de cada época han aportado, cosas buenas y cosas malas. Todas las generaciones han tenido virtudes, estoy absolutamente convencido de que la mayoría de las personas quieren el bien y lo conocen, sólo es cuestión de ayudarles a ponerlo por obra.

Me vienen estas ideas a la cabeza después de leer un interesante artículo titulado “Tres virtudes para la generación yo” que recomiendo. Sin duda hay muchísimas posibilidades en la juventud: autenticidad, pensamiento crítico y preocupación por los demás son sólidos pilares sobre los que construir y los padres jugamos un papel fundamental de apoyo con paciencia, cariño y fortaleza.

Lo primero mi familia

Cada mañana tenemos una nueva oportunidad de mejorar, diría que cada segundo de nuestra vida es un momento para recomenzar. Es una de las maravillosas ideas que me ha aportado el ser cristiano, tras la caída siempre existe la oportunidad de levantarse y volver a comenzar.

El cambio de año suele ser especialmente propicio para hacer propósitos de mejora. Estamos pues ante una nueva oportunidad y hoy me gustaría centarme en mejorar la vida de familia, el cenáculo de la felicidad.

Es bueno hacer propósitos de mejora en la vida matrimonial pero no basta, hay que concretar. Ahí van algunas ideas: tener al cónyuge en la cabeza y en el corazón, fomentar los deseos de estar juntos, cuidar los detalles y la delicadeza en el trato, demostrar el cariño con las palabras y los gestos, dedicarse tiempo cada día.

Lo mismo vale para la relación con los hijos. Hay que dedicarles tiempo diario y lo mismo deben hacer ellos, reservar momentos para mantener tertulias, compartir aficiones, escuchar, sonreir, hablar, tener buen humor y no dar importancia más que a aquello que realmente lo tiene, estar todos pendientes de servir a los demás.

El hogar y la vida de familia dependen de cada uno de nosotros y se hace a base de pequeños detalles. Cada uno somos únicos y lo que yo no aporte no lo puede hacer otro. Si nos reservamos y guardamos privamos a los demás de algo grande y la vida familiar se resiente.

Vale la pena poner a la familia en primer lugar. Especialmente en la vida de familia es más feliz quien más da, manos a la obra.

A todos mis amigos lectores de Ser Audaces os deseo una muy feliz noche y que 2011 traíga aquello que deseamos si nos conviene. 

Personas de calidad

La búsqueda de la calidad, de la excelencia siempre ha estado unida al hombre. En algunos casos ligada a lo más profundo del ser humano, a su conversión; en demasiados casos, cada vez más en nuestros tiempos, como un barniz o imagen virtual centrada en obtener los máximos beneficios económicos.

Cuando los antiguos se referían a la calidad pensaban en la mejora como personas, en la lucha por adquirir una serie de comportamientos y principios que ayudaran al hombre a ser más humano; poco o ningún interés crematístico había en ello. Hoy, por contra, observamos demasiada superficialidad y marketing, se busca más la imagen que la calidad real.

Dando por supuesta la dignidad de todo ser humano por el mero hecho de serlo, no parece que todos los seres humanos desarrollen su humanidad de la misma manera. Es más, se dan muchos casos en los que más bien se produce un retroceso. ¿Cual es la base de lo que entiendo como personas de calidad?: el papel de la educación entendida como el proceso de mejora contínua, más allá de la mera adquisición de conocimientos, de las formas correctas en las relaciones sociales o de la inteligencia para manejar las emociones.

Claro que para medir la calidad antes hay que aclarar los parámetros que la definen, necesitamos un módelo de ser humano y para ello hace falta que exista lo mejor.

Lo principal por hacer

Ser joven o mayor es mucho más que un concepto temporal, se trata de una actitud ante la vida. ¿De que sirve tener pocos años si se está de vuelta de todo o no se confía en el futuro? Leo una entrevista al último nobel de literatura y me quedo con esta frase. "Tener la sensación de que lo principal está aún por hacer …… Si tienes la conciencia de que lo principal ya lo has hecho, esto es desalentador. Te hace perder la vida"

La idea sirve para todos y en todas las ocasiones, no sólo para un nobel. Cada mañana hay que levantarse con la idea de que todavía queda lo principal por hacer; y no necesariamente lo principal es lo que sale en los periódicos. Queda lo principal por hacer en el matrimonio, la familia, los amigos, el trabajo, la sociedad que nos ha tocado vivir y, por supuesto, en la vida espiritual. No es cuestión de grandes cosas, basta una sonrisa, saber ceder, escuchar, ayudar a terminar un trabajo …… ¡tantas cosas que podemos hacer por los demás!

No es humano ir arrastrandose por la vida, tampoco lo es buscar siempre el camino más cómodo, ni pasar el día lloriqueando supuestas desgracias o temiendo el futuro. La edad la llevamos en la cabeza y en el corazón, por eso se puede no envejecer y vivir la vida con la ilusión de que lo principal está por hacer.

Liderazgo y virtudes

Este fin de semana he leído una interesantísima entrevista con cuyo contenido me he sentido muy identificado, no en vano el tema tiene que todo que ver con el tema recurrente que desde hace años se repite en Ser Audaces: la lucha personal por vivir las virtudes humanas como fuente de felicidad.

Destaco el papel que el carácter tiene como esencia del liderazgo, algo muy alejado de la excusa tan manida de "es que yo soy así", idea que justifica la mediocridad; la excusa propia de personas acomodadas y no dispuestas a mejorar ya que esto supone compromiso y esfuerzo. Salir de la zona de comodidad que cada uno tenemos para lanzarnos a liderar nuestra propia mejora supone partir de la más básica virtud del líder: la humildad.

¡Que aparente contrasentido y que lejos del pensamiento dominante! Para nuestra cultura, liderazgo y humildad son un contrasentido; quizás sea una de las razones de su decadencia.

Siempre, siempre

"Siempre adelante,

siempre hacia arriba,
siempre más,
siempre mejor,
no te acompañes de los tibios"

Recojo esta cita de San Bernardo que acabo de leer, refleja muy bien el camino para ser feliz. Sirve para la vida espiritual, la familiar, la profesional y la social. Solo le hago una pequeña objeción, mejor que no acompañarse de los tibios es ayudarles a salir de su tibieza; eso si, sin dejarse contaminar por los famosos hombres grises de Momo. 

La importancia de los buenos hábitos

El alto índice de divorcios, separaciones y situaciones de fracaso matrimonial puede hacernos creer que el matrimonio es algo pasado de moda, una institución que ha fracasado en nuestros tiempos. Algo que estaba bien hace tiempo pero que ahora no vale ….. hay que organizar la familia, y por tanto la sociedad, de otra manera.

No es esa la visión que yo tengo; el elevado número de fracasos matrimoniales y de familias rotas no son consecuencia de que el matrimonio sea algo propio de otras épocas. Se trata más bien del resultado del comportamiento de las personas, no es pues responsabilidad de la institución sino de cómo nos relacionamos, de los valores que rigen nuestras vidas y de los hábitos que vivimos. La responsabilidad es personal, de cada uno.

Por definición los seres humanos somos limitados, capaces de lo mejor y de lo peor; y en mitad del camino, de la mediocridad y la falta de compromiso. Todos hablamos de los valores pero ¿cómo llevamos estos a la práctica? ¿son los valores algo etéreo, liviano, transparente? 

De poco sirve tener valores si no se llevan a la práctica. Es por ahí donde hay que empezar, la palabra clave es compromiso y la herramienta, los buenos hábitos. De ellos escribiré en los próximos días.

Los caballeros, en su momento

Veo en un aeropuerto carteles escritos en inglés de una campaña publicitaria de una bebida, dicen más o menos "los hombres lo quieren ya, los caballeros en su momento"


Independientemente del doble sentido que se le quiera buscar, creo que la frase es aplicable a muchos aspectos de la vida. Sirve para orientar el comportamiento de los adultos y para la educación de nuestros hijos. El exceso de supuestos derechos nos ha llevado a una cultura del aquí y ahora que, además de ser frustrante, deshumaniza al hombre. Porque ¿que hace más feliz, tener algo ya o disfrutar esperándolo?

Rehabilitar la virtud

Mi experiencia personal me indica que hay personas prefieren oír hablar de valores antes que de virtudes; he llegado a la conclusión de que en la mayoría de los casos lo que se denominan valores no complican la vida, uno simplemente se adhiere a ellos y poco más. Sin embargo las virtudes suponen una lucha personal que pocos están dispuestos a asumir.

Max Scheler publicó un estudio titulado Rehabilitación de la virtud. En él afirmaba que había descubierto en el ser humano contemporáneo una actitud espiritual contraria a la virtud hasta llegar a lo que denominaba resentimiento. El origen de este resentimiento lo situaba en que vivir la virtud supone un mayor esfuerzo de la voluntad, algo que a muchos les espanta.

Afirmaba Scheler que con el fin de librarse de esa "obligación", incluso para convencerse de su inexistencia; la persona llega a disminuir o negar su importancia considerandolo incluso como un mal. La posmodernidad presenta la virtud como algo adusto y desagradable. Ha vaciado el corazón del hombre del deseo de hacer el bien y de ser mejor y lo ha sustituido por el sucedáneo del mero bienestar fisiológico. Con estas ideas, no es dificil entender que se pretenda desterrar de los colegios, institutos y universidades la excelencia y el esfuerzo.

La importancia de ser agradecido

Uno de los grandes secretos para ser feliz es ser agradecido, saber apreciar los pequeños favores y agradecerlos. El soberbio sólo está en sus cosas y es incapaz de agradecer; piensa que todo le es debido.

Hay que empezar por la familia, apreciando en nuestro propio hogar lo que los demás hacen por nosotros y aportando lo nuestro para que los demás también estén a gusto, pero también hacerlo extensivo a la vida cotidiana, al trato con los vecinos, los compañeros o los clientes. La convivencia humana está llena de pequeños servicios mutuos. La gratitud es propia de un corazón grande.

Ideas cuando comienza el “cole”

Los datos sobre la enseñanza en España son realmente dantescos y preocupantes. Ocupamos los lugares de cola en cuanto a la calidad de la enseñanza y los de cabeza en cuanto a fracaso escolar. Muchas de las culpas están en el terreno de la administración y de las leyes educativas que fomentan la mediocridad y desprecian el esfuerzo y la superación personal.

Ante esta situación los padres no podemos permanecer parados, es mucho lo que podemos hacer. En lo que respecta a la labor en el hogar es importante que estimulemos en nuestros hijos el afán por ser mejores, por dar lo máximo. Algunas ideas útiles pueden ser:

Poner las calificaciones en su lugar dando más importancia al esfuerzo y el estudio. Al fin y al cabo las notas deben ser el resultado de ese esfuerzo.

Exigir a cada hijo de acuerdo a sus capacidades. Para ello es necesario conocerles y mantener un contacto estable con el profesor encargado. Es importante ayudarles y animarles a que den lo mejor, es mucho más educativo animar y plantear metas que reñir.

Procurar un ambiente de estudio en casa evitando, por ejemplo, que durante la semana se vea la televisión, se use el ordenador para jugar o chatear, o se juegue con la videoconsola. Puede parecer una medida radical, lo es, pero no usar estos aparatos entre semana libera de mucha tensión y "enganche" a los niños. Negociar un horario para su uso se hace más complicado.

Para crear ese ambiente de trabajo y estudio es necesario que en casa haya libros y se les de importancia. El fomento de la lectura ayuda a desarrollar la capacidad de estudio.

Dedicar tiempo a los hijos procurando estar al tanto de lo que estudian y de su vida escolar. De esta manera sentirán que nos preocupamos por su vida y que son importantes para nosotros.

Es muy bueno participar en la vida colegial a través de las asociaciones de padres y madres, asistir a los actos académicos, competiciones deportivas. Mantener contacto con otros padres, sobre todo con los de los amigos de nuestros hijos.

Fomentar en casa un ambiente de tertulia por medio de la cena familiar en la que cada uno vaya contando las cosas que le han pasado y en la que muestren interés unos por otros. Organizar periodicamente excursiones o salidas culturales con los amigos de nuestros hijos y/o con sus familias.

Se trata de pequeñas ideas expuestas a vuela pluma pero que estoy seguro que pueden ayudar. No sólo la prevención del fracaso escolar sino el cultivo de la excelencia tienen un gran campo de trabajo en casa.

Anestesiar la vida de familia

Hace unos dias vì un anuncio promocional de un diario que podrìamos afirmar que defiende la Familia. La promociòn consistìa en que por la entrega de una cartilla rellena con los cupones que cada dìa se consiguen comprando dicho periòdico, màs una pequeña cantidad de dinero; entregan un lector de DVD junto con dos pantallas para el coche.

El anuncio decìa que el DVD y las dos pantallas sirven para que durante un viaje en coche no nos enteremos de que los hijos viajan con nosotros, es decir, que no nos den la lata; se trata màs o menos de anestesiar a los niños con la pantalla. Mi pregunta es ¿còmo podemos defender la instituciòn familiar si no defendemos y disfrutamos de la vida en Familia?. Es cierto que los niños suelen cansarse en los viajes en coche y que ponen nerviosos a los padres; pero tambièn los viajes son una ocasiòn estupenda para disfrutar de la vida familiar.

Se pueden organizar concursos, contar àrboles, coches de tal o cuàl color, consultar en un mapa y marcar la ruta que seguìmos, cantar canciones juntos, hacer adivinanzas….. La vida en Familia es algo maravilloso que hace disfrutar y que nunca se olvida; hay que aprender a hacerlo en la vida cotidiana, no hace falta esperar grandes acontecimientos.

La defensa de la Familia pasa por disfrutar de la vida familiar cada dìa màs que por teorizar sobre ella.

Proteger a los niños

Resulta chocante que en más del ochenta por ciento de los hogares españoles los ordenadores dispongan de antivirus y sin embargo no llega al veinte por ciento el de los que tienen instalado algún sistema para filtrar contenidos.

Internet es una herramienta fantástica …… y también diabólica. Lo mejor y lo peor se juntan en la red y por eso resulta fundamental enseñar a los hijos a navegar seguros y poner barreras para protegerles. Como no puedo creer que haya padres que consideren más importante defender el ordenador de un virus que a sus hijos de la pornografia, la droga o las sectas, deduzco que es un problema de ignorancia.

Recientemente ha comenzado a funcionar un buscador que utilizando la tecnología de google y además filtra las búsquedas impidiendo la aparición de webs e imagenes inconvenientes. No se trata de algo seguro cien por cien pero sí muy efectivo, es el buscador buigle.

Recomiendo también a los padres que instalen un filtro en el ordenador, por ejemplo el de optenet y que entren de vez en cuando en protégeles. Los ordenadores infectados se pueden formatear, los hijos no.

Me quedo con esta juventud

Univ200820cmyk_autobus_3Desde el pasado 15 de marzo y hasta hoy dia 23, se han reunido en Roma más de 3.500 jovenes universitarios procedentes de los cinco continentes. Convocados al Congreso UNIV 2008, han compartido la Semana Santa en un ambiente que ha combinado la alegría de la gente joven con el recogimiento de la Semana Santa y han demostrado, una vez más, que es perfectamente compatible juventud y compromiso, creencias religiosas y libertad, alegría y piedad.

Los encuentros UNIV, así como las Jornadas de la Juventud convocadas por el Papa, demuestran con hechos que muchísima gente joven se encuentra cómoda y a gusto en la Iglesia Católica. La mayoría de los medios gustan de mostrar lo negativo y retorcido, prefieren resaltar la crítica y los lugares comunes en vez de hacer el esfuerzo de buscar y estudiar en la realidad positiva de cada día.

Me quedo con el estupendo ejemplo de los 3.500 jóvenes que han  acudido estos días a Roma desde todos los rincones. Muchos han pagado el viaje con el dinero que han ido ganando haciendo pequeños trabajos a lo largo del año, otros han viajado de manera incómoda en autocares durante 36 horas, y todo ello para vivir la Semana Santa como un nuevo encuentro con Jesús a quién tienen por amigo real.

El Papa les recibió en Audiencia el miércoles y les propuso diez ideas para poner en práctica, se trata de ideas muy concretas que también a los adultos nos pueden ser útiles:

1) Dialogar con Dios, 2) Contarle las penas y alegrías, 3) No desconfiar de Cristo, 4) Estar alegres: querer ser santos, 5) Dios: tema de conversación con los amigos, 6) El domingo, ir a Misa, 7) Demostrar que Dios no es triste, 8 ) Conocer la fe, 9) Ayudar: ser útil, 10) Leer la Biblia

Pinchar aquí para leer las palabras completas del Papa y aquí para recordar momentos entrañables de otros Congresos UNIV.

Detalle pequeño, detalle heróico

En más de una ocasión lo he señalado en Ser Audaces y también lo recojo en "Más allá del sí, te quiero": la convivencia matrimonial y familiar se basa en los pequeños detalles cotidianos. Nuestra sociedad, basada en el exceso, el consumo y el gasto, nos acostumbra a valorar lo grande y despreciar lo pequeño.

A nadie se le ocurre poder correr los cien metros lisos en menos de diez segundos sin antes haber entrenado, o ser un experto economista sin haber estudiado. De la misma manera resulta muy dificil hacer grandes cosas sin saber apreciar y hacer las pequeñas, que son las que ordinariamente se nos presentan.

En muchas ocasiones se desprecian pequeñas cosas de la convivencia diaria por considerarse convencionalismos sociales o mera apariencia. No comparto esa idea, los detalles en lo cotidiano y más en el ámbito conyugal y familiar son pruebas de amor. Muchas disputas y rupturas matrimoniales son resultado de no haber cuidado cada día lo ordinario.

Esposas y madres suelen saber mucho de esto: de prequeño me enseñaron que era cuestión de educación escoger la peor manzana para uno mismo y dejar las buenas para los demás. Yo diría que es cuestión de amor y que sólo las personas enamoradas son capaces de entender esto y muchas otras cosas. Desde la lógica del amor se entiende muy bien la lucha en lo pequeño.

Pasar más tiempo en casa

Hay una idea, bastante generalizada, de que las familias deben pasar más tiempo juntas, que los padres deben atender más y mejor a sus hijos y que para ello los horarios laborales deben ser más flexibles. Confieso que el otro día me quedé alucinado escuchando una noticia en TV sobre este asunto: en un reportaje se explicaba que hay colegios que abren sus puertas durante las vacaciones de Navidad para que los niños puedan acudir al centro escolar mientras sus padres están en el trabajo.

Lo delirante de la noticia es que tal medida se ofrece como una forma de conciliar trabajo y familia. Es decir, como los padres están trabajando durante las vacaciones de los hijos, la manera de conciliar es que los hijos puedan pasar el tiempo de sus vacaciones de Navidad en ……. ¡¡¡el colegio!!!. Los padres se pasan un montón de horas fuera de casa en detrimento de la vida familiar y nos proponen como solución que los hijos pasen más tiempo en el colegio. Realmente alucinante.

En los años ´90 el gobierno laborista británico comenzó un programa denominado "Sure start", denominación que se puede traducir como "comienzo seguro". El objetivo de este programa es crear miles de guarderías para que los niños puedan acudir a ellas desde bien pequeños. En este proyecto llevan gastados ya más de 30 millones de euros.

Jay Belsky, un psicólogo americano contratado como asesor para fiscalizar "Sure start" ha declarado hace unos días, basándose en la experiencia y en diversos estudios ingleses y americanos: "los niños que pasan más tiempo lejos de sus padres experimentan de alguna manera relaciones madre-hijo menos armoniosas y empiezan el colegio siendo más agresivos y desobedientes que los niños educados en casa. Estos efectos no son atribuibles a la mala calidad de las guarderías y parecen más probables y duraderos cuanto antes es separado el niño de sus padres".

Una de sus propuestas consiste en que, en vez de gastar los impuestos de los ciudadanos en crear guarderías, se les deje esos impuestos a los padres y madres para que decidan si prefieren quedarse en casa en vez de trabajar para ganar más o, por el contrario, seguir trabajando e invertirlo en guarderías.

No creo que haga falta ser un gurú de la psicología para saber que donde mejor están los niños pequeños es en su casa, con sus padres y sus hermanos. El sentido común lo indica, siempre que dejemos al sentido común hacer su papel. Mientras tanto, repetiré a los gobernantes que tanto gustan de solucionar la vida de los ciudadanos, aquello que leí en cierta ocasión: "¡¡Quiten sus sucias manos de mis cosas!!".

Una comida diaria en familia

Cada vez preocupan más las enfermedaes asociadas a problemas alimentarios. La anorexia y la bulimia son enfermedades que afectan gravemente a personas de todas la edades, pero especialmente a niños y jovenes. A ellas se une la obesidad, que cada vez preocupa más a los medicos.

No soy experto en estos temas pero me atrevo a asegurar que hay algo común a todas ellas: se pueden prevenir, y se puede hacer de manera relativamente fácil. Creo que no es una temeridad afirmar que con sólo mantener una comida diaria en familia, muchas personas no caerían en estas situaciones tan graves.

Una simple comida familiar cada día puede dar pautas a los padres de cómo y qué comen nuestros hijos, comer en familia es una escuela de modales y, sobre todo, un lugar de encuentro, de hablar, de reír. Lo ideal es que ese momento se considere “sagrado” y que no haya televisión ni teléfonos por medio.

Lógicamente supone un esfuerzo: adaptar horarios y renunciar a otras cosas, pero les puedo asegurar que merece la pena y que es posible. La solución a tantos males de nuestro tiempo está asociada a la recuperación de la vida de familia y del hogar.

¿Educar para ser el mejor?

Existe una cierta confusión cuando se habla de educación, hay quienes lo confunden con instrucción, se trata de un error que tiene consecuencias. Mientras la instrucción se refiere a la adquisición de conocimientos, la educación tiene más que ver con el crecimiento como persona y está relacionada con la adquisición de hábitos, virtudes y valores.

Muchos padres se centran excesivamente en la instrucción, lo que más les preocupa es que sus hijos aprueben y que saquen buenas notas. Hacen que lo más importante en la “educación” de sus hijos esté centrado en los resultados. Efectivamente las notas son importantes, es cierto que vivimos en una sociedad competitiva, que hay que luchar por conseguir un puesto de trabajo. Sin embargo considero que el error está en buscar el resultado como fin y no como consecuencia.

Ésta visión de la educación aboca a muchos jovenes al fracaso y crea problemas, enfrentamientos y  frustración. No todos los hijos tienen las mismas capacidades intelectuales, no todos tienen la misma agudeza y vivacidad. Hace falta dotarles de herramientas para que puedan dar lo mejor de sí, y esto debe ir acompañado de la exigencia cariñosa y motivadora. En el fondo subyacen dos visiones muy distintas de la educación: quién educa para ser el mejor y quién educa para dar lo mejor de sí.

Si fuesemos capaces de cambiar el enfoque y nos centrasemos más en el desarrollo de virtudes tales como el orden, la fortaleza o la prudencia, estaríamos dando a los hijos herramientas para que puedan dar lo mejor de sí y las notas serían las mejores … que ellos pueden dar.

Lo que un padre debe desear para su hijo no es que sea el mejor, sino que de lo mejor de sí mismo y acompañarle en ese camino. Estoy absolutamente convencido que el éxito académico pasa por la educación de virtudes y hábitos, y esa es tarea principal de la familia.

El papel de los padres en la educación de los hijos (entrevista en La Gaceta)

El periodísta Alfredo Urdaci ha publicado en La Gaceta de los Negocios una  entrevista que mantuvimos recientemente. En ella hablo sobre cuál pienso que debe ser el papel de los padres y de las instituciones en la educación de los hijos. Si os interesa podéis leerla y descargarla pinchando en Descargar EntrevistaLaGaceta.pdf

Ver a mamá y a papá

UntitledLa necesidad de tener que hacer algo es característico de nuestra sociedad. El ritmo que nos impone la vida hace que en numerosas ocasiones seamos incapaces de pararnos a contemplar y saborear la vida.

Esta necesidad de hacer cosas se traslada a los distintos ámbitos de nuestra vida, tanto en el orden profesional como en el social o familiar. En numerosas ocasiones, llevados del ritmo frenético, los padres de familia buscan recetas para poder educar a los hijos.

Un amigo me hacía hoy la siguiente reflexión: " Los padres buscan recetas, listas de cosas que hacer para educar a sus hijos. Estas listas suelen ser largas y como falta tiempo y, en el fondo, razones para actuar de tal o cual manera, al final no sirven para nada. Los padres no se dan cuenta que sus hijos necesitan, principalmente, ver a papá y mamá juntos y tratándose con respeto y cariño. Lo importante para la educación de los hijos es que el niño,  tirado por el suelo jugando con un coche, levante la vista y vea que papá y mamá se quieren".

Me ha gustado la idea, me ha hecho reflexionar. Creo que es importante fijar objetivos y metas con los hijos, sin embargo esto no sirve para nada si no se sabe el por qué y para qué. Si no se hace desde el amor, sería pura teoría.

Buenos ciudadanos

20061115191526ciudadanosConfieso que a veces tengo complejo de raro y simple. No entiendo que cosas sencillas puedan hacerse  tan complicadas. Me explico, creo que todos estaremos de acuerdo en que hay que educar a los niños para que sean buenos ciudadanos. Seguro que también estamos de acuerdo en que ser buen ciudadano significa respetar a los demás, colaborar en el bien común, cumplir las normas establecidas, dar lo mejor para progresar, etc….

Desde que me dedico a esta tarea de la Orientación Familiar, y ya va para cerca de 20 años, he tenido claro, y los hechos me lo confirman, que los mejores ciudadanos son aquellos que procuran vivir virtudes humanas como el orden, la obediencia, la sinceridad, la responsabilidad, la fortaleza, la austeridad y un largo etcétera.

¿Hay alguien que dude que si conseguimos inculcar virtudes y hábitos buenos en las personas, si conseguimos que los niños quieran ser buenos, no va a haber buenos ciudadanos?

¿Porqué entonces ese empeño en forzar el estudio de una asignatura como EpC en la que no aparece ni por asomo nada de lo que vengo exponiendo y que solo consigue desunir? ¿Es verdaderamente un interés pedagógico y democrático lo que mueve a sus promotores, o hay algo más?.

La solución es bien sencilla aunque requiere un gran esfuerzo por parte de todos: enseñemos y apoyemos a los padres y maestros para que ayuden a los niños a vivir virtuosamente. Esa acción será un auténtico semillero de buenos ciudadanos.

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