¿Cómo acompañar a nuestros hijos hacia la madurez?

Todos nos hacemos en algún momento preguntas cómo ¿porqué me porto de esta manera que no me gusta o parece incorrecta? ¿puedo cambiar? ¿cómo lo hago? Éstas mismas preguntas se las hacen los niños y los adolescentes, cada uno a su nivel.

Lo primero es tener la tranquilidad de que la lucha interior del hombre entre lo que quiere hacer y lo que hace es universal, no es nada nuevo. La complejidad de ideas, sentimientos, anhelos, apetitos, …. hace que la lucha sea constante. Lo importante es conseguir que las ideas, la voluntad, los deseos y las apetencias estén lo más cerca posible, es decir alcanzar la madurez.

Madurez significa que ni los estados de ánimo ni la fría razón son quienes guían de manera unidireccional la vida. Los estados de ánimo, los afectos y los sentimientos son humanos cuando trabajan conjuntamente con la razón si no, son peligrosos y meramente instintivos y animales. La razón y la voluntad son humanas cuando trabajan conjuntamente con el corazón si no, el hombre se convierte en un programa informático o un robot.

La persona madura es capaz de hacer una rica mezcla de cabeza y corazón: busca por medio de la reflexión la verdad y el bien un criterio moral que guié su vida. Reacciona de manera proporcionada ante la realidad, es flexible y se adapta a la realidad. Cultiva el buen humor dando a las situaciones la importancia que tienen, no exagerando ni por exceso ni por defecto. Intenta ponerse en la piel de los demás siendo comprensiva y colaborando por el bien común. Asume la responsabilidad de sus actos en su justa medida, sin agobios, pero sin desviarla u omitirla.

¿Cómo podemos acompañar a nuestros hijos hacia la madurez? Sin ninguna duda intentando vivir nosotros de acuerdo a estas ideas. Sólo en un ambiente maduro se puede madurar, y si bien es cierto que hay personas más o menos fogosas, más o menos extrovertidas o más o menos aprensivas, no es menos cierto que el ser humano es libre y capaz de madurar y ser más humano, más equilibrado, más persona.

Algo más sobre lo de “es que yo soy así”

Leí recientemente que, en contra de lo que podamos pensar, el hombre ha cambiado poco en su naturaleza a lo largo de los siglos. La soberbia, tan propia de nuestra civilización, nos hace pensar que el mero paso del tiempo es progreso, y que por tanto estamos en la cumbre. Que todo lo pasado ha sido superado.

Esto que puede ser cierto en el campo del desarrollo tecnológico, considero que no se corresponde con la dimensión moral y constitutiva de la persona humana. El conocimiento del hombre propio de los clásicos no han sido en absoluto superado. Se desconoce, se ningunea o se oculta, y  posiblemente buena parte de los problemas de nuestro tiempo podrían arreglarse recuperando sus ideas.

Los clásicos nos indican que el camino de la plenitud, del máximo progreso del hombre pasa por el cultivo de virtudes como la sabiduría y la prudencia. Una característica del hombre sabio y prudente, maduro en una palabra, consiste en asumir responsabilidades sin echar la culpa a otros.

El pensamiento blando nos inclina a pensar desde pequeños que si algo hacemos mal es por culpa del ambiente o de los otros. Y cuando esas excusas no sirven, se recurre al tan manido “argumento” es que yo soy así.

Es cierto que nacemos con un temperamento y que el ambiente y la educación recibidas nos marcan e inclinan en un sentido u otro en nuestra manera de comportarnos. Pero si lleváramos esto al extremo, nuestra libertad estaría en juego.

Porque si yo soy así y no puedo actuar de otra forma, no soy ni libre ni maduro. Madurez y libertad van de la mano.

 

 

¿Porqué conviene forjar el carácter?

Existe una tendencia muy extendida según la cuál se justifica todo con la idea de que “es que soy así” ¡ay, el es que! Se exaltan la naturalidad y la espontaneidad como virtudes sublimes y, cada vez más lideres sociales y políticos animan a convertir en derechos los deseos de cada cuál.

¿Es sostenible esta manera de pensar y vivir? ¿Podemos convivir en paz y armonía si cada cual actúa según su carácter? Parece claro que no. Debe haber unos límites.

El objeto de esos límites no debe ser únicamente la convivencia pacífica, también es importante el crecimiento y la maduración de cada persona. Actuando según nos dicta el carácter no somos libres, a menos que se piense que actuar con libertad es seguir los instintos y las tendencias. Idea por otra parte bastante extendida.

Y es que el carácter como tantas cualidades de la persona, como toda la persona diría; es educable. Es más, debe ser educado. Es obvio que llevamos impreso en nuestro ADN determinadas características. Pero lo propiamente humano es construir sobre ese humus, el temperamento, y no dejarse llevar por él.

No se nace generoso, ordenado, alegre, sincero, laborioso o respetuoso. Es cierto que para unas personas puede ser más fácil que para otras. Sin embargo lo propio del ser humano es forjarse como persona. Primero con la ayuda de los padres y el colegio, después cada vez con mayor autonomía.

No  tomar las riendas de la propia vida supone dejar que las toma por uno el ambiente, las circunstancias u otros intereses. Forjar el carácter supone marcarse un rumbo en la vida, saber a donde se quiere llegar.

Siempre existirá la lucha entre el apetecer y lo que se debe hacer, a veces coincidirá pero otras no. La base para una vida equilibrada y madura es saber que no es más humano dejarse llevar, sino actuar con libertad. Que no es lo mismo aunque lo parezca.

4 ideas para “acariciar con la mirada”

Esta mañana en una tertulia de radio se comentaba el odio que se destilaba en amplias capas de lideres políticos y sociales. Ese odio, o resentimiento, se vislumbra también en muchas relaciones sociales. Nunca es bueno que haya odio, pero percibo demasiado.

El odio genera un circulo vicioso que a quién más daño hace es al odiador, le impide crecer como persona y le impide ser feliz porque en el fondo, está cerrado en sí mismo; algo que es muy antihumano. La condición del hombre es abrirse a los demás.

En mayor o menor medida, creo que a todos nos puede ocurrir en alguna ocasión entrar en ese circulo vicioso. No se trata generalmente de grandes odios, pero sí de rencores, envidias, comparaciones ….

Para no entrar, o para salir de esa dinámica propongo 4 ideas:

Ejercitar el alegrarse con los demás, recrearse en el bien del otro. Es verdad que los demás no son perfectos, que tienen fallos y limitaciones, manías ….. ¡pero es que nosotros también somos el otro! Pasemos por alto esas pequeñeces. nos hará mucho bien

Conocerse, buscar esos defectillos, carencias o limitaciones. Seguramente serán las mismas que tanto nos molestan en los demás. Una vez que descubrimos esos defectos, es muy sano ser humildes y aceptar sin dramatismos que no somos tan majos como nos creemos, y a continuación perdonarnos a nosotros mismos.

Fomentar el cariño, que es mucho más que guardar las formas o ser educado. Romper los escudos de protección que en muchas ocasiones construimos y que nos hace distantes de los demás. Es bueno probar a mirar con cariño a alguien que no nos cae tan bien, automáticamente cambia la percepción que tenemos de él.

Estar pendientes de los pequeños resentimientos, envidias, etc …. que muchas veces son tan pequeños que apenas los percibimos. Sin embargo van endureciendo el corazón y rellenando las lista de agravios, a veces reales y casi siempre imaginarios.

En definitiva, es bueno cultivar el buen humor y querer al prójimo como a nosotros mismos.

Quierete en tres pasos

En plena época de rebajas y rodeados de mensajes publicitarios unos grandes almacenes nos impelen con el nuevo verbo #quiéreteme nos lo dicen y nos lo cantan.

Esto me da pie a escribir unas ideas sobre el amor a sí mismo, ¿es bueno quererse? ¿cómo quererse más y mejor? Yo diría que no sólo es bueno, sino que es necesario. Hay personas que no se quieren a sí mismas y hay otras que se quieren mal, el resultado es la infelicidad.

Tener una buena autoestima y disfrutar una vida plena pasa por el amor a uno mismo y a los demás.

¿Cuales son los tres pasos importantes para amarse? En primer lugar es necesario conocerse: conocer nuestro temperamento, nuestro carácter, saber cuáles son nuestros puntos fuertes y cuáles los débiles. ¿Tengo tendencia a la pereza? ¿al desorden? ¿soy generoso o egoísta? ¿me irrito con facilidad? y tantas otras preguntas

Una vez que nos conocemos el siguiente paso es aceptarse uno mismo. Esto no significa justificar lo negativo con la típica frase: “es que yo soy así” En este caso hablamos de la aceptación para intentar mejorar. Si se que tengo tendencia a la pereza o al enfado y acepto el hecho (no me excuso) estaré en buena disposición para mejorar.

El último paso es la exigencia con uno mismo. Sin agobios, con flexibilidad y poco a poco ir luchando en los pequeños detalles que nos ayuden a mejorar o desterrar hábitos que nos hacen daño.

Me gusta el verbo #Quiéreteme aunque no parezca muy correcto 

La mayor motivación

Tema complejo el de la motivación del ser humano. ¿Cuantos males se achacan a la falta de motivación, en el trabajo, en el colegio, en la vida? Una supuesta falta de motivación justifica muchas dejaciones o sinsentidos.

No pretendo agotar el tema, pero sí reflexionar sobre un par de ideas que a mí me van bien. Karol Wojtyla afirmó que uno de los grandes dramas actuales es que el hombre ya no se conoce, idea que comparto y que debe llevar a la reflexión.

Se pueden distinguir dos factores que a veces se confunden, uno es la razón o el motivo por el que hago algo, y otro son las ganas con que lo hago.

Generalmente se suele confundir la falta de motivación con las pocas ganas, con la alergia al esfuerzo. Cuando decimos que no estamos motivados, en muchas ocasiones debiéramos decir no me apetece, y casi siempre es porque no hemos encontrado la razón.

Y es que motivación no es tener ganas, sino tener motivos.

El hombre ha derivado en un ser básicamente afectivo, el bien y el mal, la verdad y la mentira, el hacer o no hacer pasa directamente por los sentimientos, son estos los que deciden y ejecutan. No somos conscientes de que esta manera de actuar es muy peligrosa, los estados de animo son tremendamente influenciables, cambiantes y manipulables. Su función no es decidir, sino acompañar, empujar, animar.

La motivación debe buscarse en el ámbito de la inteligencia y la razón (se encuentran razones pensando), tomar una decisión y ponerse en marcha con fortaleza y constancia acompañando todo con la pasión. Viviendo con pasión, no por pasión.

Son muchos y de distintos niveles los motivos que podemos tener para actuar: el ego, el prestigio, la autosatisfacción, contribuir a hacer una sociedad mejor, ayudar a los demás ….. Al final todo se reduce a: yo o los demás. Algo que, por otro lado, es perfectamente compatible

Cercano ya el día de Navidad, ¡que mejor ejemplo que el de un Dios Creador que se hace Niño por Amor! ¿Cabe mayor motivación que hacer las cosas por amor y ofrecérselas a ese Niño?

¡Feliz Navidad queridos amigos de La felicidad de andar por casa y que Dios os bendiga en 2017!

 

El factor invisible

Víctor García Hoz definía el ambiente familiar como el factor invisible de la educación. Sus ideas hacían referencia a lo definitivo que son el buen humor, la alegría y la amabilidad como base de una buena educación, forja de personas maduras y equilibradas. De igual manera, el mal humor, la acritud y los malos modales forjan personas tristes.

El amor y el bien generan ambientes humanos, e invitan a entrar en un circulo virtuoso. Producen alegría e invitan a repetir la experiencia.

Muchas personas se preguntan cómo es posible conseguir ese ambiente familiar adecuado. Si bien es cierto  que todos los miembros de la familia, padres, hijos, abuelos …. tienen su parte de responsabilidad, no podemos obviar de qué potente manera el trato entre los esposos puede influir en el ambiente familiar.

Leo en “Dulce hogar” de Dorothy Canfield (Ed. Palabra) lo siguiente:

“Después de meterse en la cama y apagar la luz, todavía podía escuchar el distante murmullo de las voces de papá y mamá haciendo planes: un murmullo cordial, alegre y desenfadado. Helen no recordaba la última vez que había oído a sus padres conversar de ese modo. Era como música en sus oídos. El último pensamiento que tuvo antes de dormirse fue: <<¡Qué feliz soy! ¡nunca había sido tan feliz!>>

Cordialidad, alegría, desenfado ….. y cómo resultado, ¡qué feliz soy! El factor invisible, el ambiente familiar.

 

Conversaciones de matrimonio

Son muchos los problemas matrimoniales que se despachan aludiendo a la falta de comunicación. Se trata de un diagnóstico simplista que en nada ayuda a las parejas a mejorar y ser felices.

En una relación matrimonial se pueden dar distintas situaciones. Pueden ser relaciones deterioradas en las que uno no aguanta al otro, también puede ser frías en las que hay poco corazón. Hay muchas parejas que se llevan bien, pero sin saberlo se abocan a caer en alguna de las dos situaciones anteriores.

Se trata de aquellas que llevándose bien, se dedican principalmente a gestionar su relación: horarios, planes de fin de semana, con quién dejan a los niños, quién hace esto o quién hace lo otro. Son matrimonios “gestoría”. Aparentemente no hay problemas de comunicación, hablan, se cuentan cosas …… el problema está en que no se comparten intimidades, anhelos…. Y antes o después dejarán de reconocerse.

Los matrimonios necesitan mantener conversaciones amistosas, cariñosas, llenas de ternura en las que se pone el corazón; en las que se mira al otro como a alguien profundamente amado. En las conversaciones de matrimonio debemos manifestar lo que nos llena el alma. El matrimonio necesita que marido y mujer crezcan juntos, y esto sólo se consigue compartiendo lo más íntimo.

¡Claro que hay que “gestionar” la vida familiar!, pero sobre todo hay que amarla, mimrla, cuidarla. Ver al cónyuge como a alguien único, cuidar los detalles, bucear en el corazón del otro, descubrir sus necesidades, manifestar las propias.

Y es que si no se hace así, en vez de ser uno se es dos. La diferencia tiene muchos matices.

Aquí os dejo el enlace a un divertido vídeo de matrimonio “gestor”

Cinco hábitos para que te vaya bien el día

Hay quienes esperan a que un buen día les llegue, incluso piensan que tienen derecho. Hay otros que desde que se levantan ya están haciendo que ese sea un buen día. Aquellos posiblemente no lo disfruten , estos seguro que sí. Son aquellos que cuando se levantan de la cama dan gracias por el nuevo día, los otros se centran en lo mal que han dormido o en el dolor de espalda.

Los que van a tener un buen día sonríen a quienes tienen alrededor, aunque sea despeinado y con algún bostezo. Piensan en las personas a quienes van a ver durante el día y se proponen sonreírles para que les vaya mejor.

Las personas a las que les va a ir bien el día,  en vez de ser cenizos y dificultar la vida a los demás, intentar hacer el día más liviano. Ayudan sin que se note, animan, no riñen; aportan soluciones, no pegas.

En el trabajo en vez de hacer una chapucilla – total, no se va a notar-; descubren la grandeza de hacer bien lo pequeño, aunque aparentemente nadie lo vea.

Antes de acostarse, dan gracias por el día; aunque no hayan salido las cosas como querían y aunque estén cansados. Y antes de cerrar los ojos se dicen “mañana volveré a intentarlo”.

Sobre la naturaleza del matrimonio

Estoy consultando unas notas que tomé recientemente en una conferencia sobre el relativismo mientras preparo una sobre la naturaleza del matrimonio. Decía el ponente que la sensibilidad posmoderna refiere la vida como una narración sin guión, algo que va transcurriendo livianamente. Cuando intentas hablar de principios o de la naturaleza de algo, como por ejemplo el matrimonio, te dicen que cada uno tiene su idea, su vida, su experiencia …. que no existe un patrón, que no hay un criterio para medir, que no hay guión.
Con esta idea tan presente en nuestra sociedad, para unos el matrimonio es un compromiso, para otros un sentimiento; para unos sólo se da entre personas de distinto sexo, para otros da lo mismo; algunos creen que es propio de parejas, otros están abiertos a más personas.
Si intentas encontrar y defender la naturaleza y misión del matrimonio te tachan de intolerante. ¡Un lío!
Como digo, escribo esto mientras preparo una clase sobre naturaleza y misión del matrimonio. Soy de los que creen que existe la naturaleza de las cosas, que la vida del hombre no es sólo algo que simplemente va ocurriendo y que hay que dejar discurrir, creo en la libertad pero también en un guión.
Creo, con Aristóteles, que casi todo es discutible, y que esto precisamente es lo que fundamenta la existencia de la verdad porque ¿para qué discutir si ésta no existe? Crea cada uno lo que quiera y siga su camino.
La no existencia de la verdad anula el compromiso, es imposible comprometerse ante lo liviano, lo cambiable, lo volátil. Desde este punto de vista entiendo a quienes no creen en el matrimonio y su naturaleza.
Así las cosas, la institución matrimonial es uno de los estandartes de la defensa del compromiso, y por tanto de la existencia de lo verdadero.
¡Claro que el ser humano es capaz del compromiso, capaz de amar y ser fiel!
Una sociedad tristona y lánguida es incapaz de entender el amor como entrega incondicional y fuente de felicidad. Posiblemente por este motivo nuestro tiempo no cree en el matrimonio, porque no cree en la posibilidad de escribir la propia historia en la entrega personal, generosa e incondicional.

Tres ideas, tres; para mejorar la vida matrimonial

Al hilo del titulo de mi última entrada y mientras preparo unas notas para una conferencia sobre “Alegrías y pruebas en el matrimonio” quiero compartir tres ideas para mejorar la vida matrimonial y superar las posibles crisis.

Es importante hacer la vida agradable, a uno mismo y al otro. Este consejo es válido no solo para la vida matrimonial. Cuantas veces llenamos de lamentos y comentarios negativos nuestras conversaciones. Hay quien lleva encima una pesadísima lista de agravios, la mayoría de ellos son producto de la imaginación y de estar pendientes de uno mismo. Amargan la vida al supuestamente agraviado y a los que están alrededor.
Es importante tener el sano prejuicio de pensar primero en la pareja, en aquello que le gusta, si conviene que haga tal o cual comentario ahora, en como lo hago.

Llenar el corazón de optimismo y confianza en uno mismo y en el cónyuge. Confiar en que algo bueno va a pasar y no quedarse esperándolo, ser protagonista de eso bueno. Aprender a alegrarse con pequeñas cosas: una sonrisa, una mirada tierna, descubrir aquello que hace feliz al otro. Es importante no dejarse llevar de los estados de ánimo o del mal carácter. Ser dueño de uno mismo está muy relacionado con saber sonreír aunque no apetezca.

Actuar con decisión para ser mejor persona, sabiendo que el camino no es siempre llano y asfaltado. Hay cuestas, piedrecillas, curvas…. Precisamente lo emocionante de la vida matrimonial es que aunque el camino es personal, se puede recorrer juntos, de la mano.

Espíritu transgresor para hacer el bien

El espíritu del hombre es, en el buen sentido del término, transgresor. Creo que de no ser así, supondría una limitación al crecimiento y mejora. Claro que la transgresión debe ser constructiva, no simplemente destructora. Debe servir para romper las barreras que nos impiden ser mejores, más humanos. Creo que lo mas transgresor que puede haber hoy en día es la obra bien hecha. Se trata de una auténtico terremoto frente a un tiempo propicio a la chapuza y la pereza.
Leo una entrevista al cantor de poetas, Amancio Prada. En ella reivindica la educación que deriva en el gusto por hacer bien las cosas.
Afirma que todo lo que hacemos es importante y que la sublimidad de un trabajo no está en el puesto que se ocupa, sino en cómo se hace, en el amor que se pone.
Según Prada, el fin del hombre no es triunfar sobre los demás, sino dar testimonio de la bondad.
Estas ideas se unen a aquella afirmación que tuitee hace unos días: la vida está para darla.

Entra en un círculo virtuoso

Ayer, medio en broma medio en serio, comentaba con un amigo las ideas de algunas personas que se empeñan en demostrar que la diferencia entre el ser humano y algunos animales son mínimas. Comentábamos que puede que así sea en el orden biológico, sin embargo existe otro orden que define al hombre y marca la diferencia abismal con todas las demás criaturas: la capacidad de amar, de darse a los demás de manera consciente, no por puro instinto o interés; superando egoísmos y apetencias.

Hoy que tanto se habla de mentalidad positiva, de fomentar un espíritu emprendedor, de superar dificultades y obstáculos ….. creo que el esfuerzo es menor si se hace desde el espíritu de servicio a los demás, esto es, desde el amor.  Así se entiende y encuentra sentido la renuncia en beneficio de otros, el no centrarse en uno mismo. Salir de uno mismo facilita la vida, descomplica, suaviza las relaciones y todo va mejor.

La idea me parece fundamental no sólo para la vida matrimonial y familiar, sino también en la vida social y en el trabajo. Creo que es muy motivador actuar buscando el bien de los demás. Es todo un reto plantearse entrar en un circulo virtuoso en el que una buena acción llama a otra.

Las tres “C” del matrimonio

Contraer matrimonio supone una importante toma de decisión y como tal, no puede hacerse a la ligera. Decidir casarse no es seguir como estábamos pero con papeles, tampoco puede ser algo que comienza llevados únicamente de lo afectivo.

Lo primero que necesita el matrimonio como tal es un compromiso De fidelidad, de seguir juntos y poner todos los medios para cumplirlo. Lo fundamental del compromiso es el acto libre de entregar la propia libertad por amor.

El mero compromiso puede parecer algo frío y poco humano, por eso es bueno aliñarlo con cariñoTodas las relaciones humanas están llamadas al desgaste, nada como el cariño y la delicadeza en el trato para lubricar los roces. No es el fundamento, pero sí algo muy necesario y útil para apuntalar el compromiso.

Y como en toda iniciativa o aventura, hace falta tener confianzaY ésta en una triple dimensión: confianza en uno mismo, en el otro y en la propia institución del matrimonio. La confianza en uno mismo empieza con el conocimiento propio, el fomento de la autoestima, queriéndose y exigiéndose y pidiendo ayuda cuando sea necesario. La confianza en el otro supone creer que es capaz de lo mejor y hacer todo lo posible por ayudarle. Y juntos, confianza en que el matrimonio es una institución perfectamente válida en el s XXI. Es cierto que pueden llegar malos momentos, en ese caso habrá que pedir ayuda y redoblar el compromiso, el cariño y la confianza, las tres “C” del matrimonio

El auténtico sentido del humor

Al referirse al sentido del humor se puede caer en el error de identificarlo con lo chistoso, lo gracioso o con la risa. No es ese el auténtico sentido del humor. Este guarda más relación con la forma de afrontar la vida, las distintas situaciones que se presentan; y en particular las propias limitaciones y las contradicciones. El sentido del humor ayuda a mantener la calma, va de la mano con la templanza al afrontar lo bueno y malo.

Aceptar la vida y sus vicisitudes con templanza y un sentido trascendente, nos conduce a disfrutar de un sentido alegre de la vida, a ser agradecidos. A tomar las cosas con buen humor. El sentido del humor necesita no estar demasiado pendiente de uno mismo y pensar más en los demás

Amar y sentirse amado descomplica mucho la vida y ayuda a vivir de manera generosa
y al servicio de los demás, algo muy difícil aunque no imposible. El buen humor se vive en los detalles menudos, en lo cotidiano. De nada sirve esperar grandes ocasiones que casi nunca llegan, además cuando lo hacen pueden pillarnos desentrenados.

Prepárate para superar la crisis de los 40

Mucho se habla de las crisis personales, a veces se les da demasiado dramatismo y terminan siendo traumáticas. Lo mejor es saber que existen, cuáles son sus manifestaciones y el porqué de ellas. Recupero unas notas de una conferencia que di recientemente sobre la famosa crisis de los 40.
La vida comienza prometiendo mucho, sobre todo en la infancia y la pubertad. Hasta que se llega a la mitad de la vida (los famosos 40 años) todo es nuevo, planes, ilusiones, deseos. La propia vivencia, si no se renueva la ilusión cada día, va creando la idea de que ya hay pocas novedades, que la vida pierde su frescor. Se experimenta que no todo es de color de rosa y la “existencia adquiere el carácter de lo ya sabido”, se empieza a estar de vuelta de todo.
Leí hace algún tiempo que “cuando la gente llega a los cuarenta, los casados quieren descasarse, los frailes hacerse curas; los médicos, abogados; los abogados, ingenieros; y todo así: es como una hecatombe espiritual”
¿Cómo superar esta situación? Creo que lo más sencillo es aprender a disfrutar de la vida en lo que nos ofrece cada día, en lo cotidiano. Tarea fundamental de los padres es transmitir a los hijos esta actitud optimista, esperanzada y agradecida. La clave está en el agradecimiento y en vivir la vida sorbo a sorbo. Hay quienes aconsejan vivir a tope, pasar los límites …. atragantarse de vida. Creo que es más sabio ir paso a paso y sin saltarse ninguno.
Que los niños sean niños el mayor tiempo posible, así también los adolescentes ….. ir paso a paso, sin adelantarse, sitúa a los cuarentones en una vida equilibrada y madura, ideal para disfrutar y superar la crisis de los cuarenta y seguir disfrutando de lo que venga por delante.

Ideas para disfrutar de una vida equilibrada

Es fácil experimentar que la felicidad y la plenitud tienen mucho en común con la armonía, el equilibrio y la madurez. Por contra cuando gobiernan la vida el capricho, los sentimientos exagerados o el mal carácter, las personas no se encuentran a gusto ni consigo mismos ni con el mundo. Resulta entonces difícil disfrutar de paz y ser feliz. Es cierto que en esta realidad de los sentimientos y de la afectividad hay una cierta base heredada, sin embargo es mucho lo que la educación puede hacer. Resulta necesario que la educación contemple la formación de la afectividad.

El núcleo gordiano de la educación consiste en encontrar el equilibrio entre lo que pide la afectividad: el placer y el bienestar; y lo que dicta la razón: el bien. Como ambas no suelen coincidir la lucha está servida entre lo que apetece hacer y lo que se debe hacer. Valga como ejemplo el del estudiante que sabe que debe estudiar pero al que apetece salir con los amigos o jugar con la videoconsola.

Una buena educación pasa por colocar en su lugar la afectividad: conseguir que esta sea activada y dirigida por la voluntad (guía a tu corazón, no te dejes llevar por él). Actuar de esta manera resulta difícil ya que ante una disyuntiva la valoración de la afectividad es más rápida y fuerte que la racional. Los movimientos afectivos necesitan gobierno y moderación.

¿Qué hacer para conseguir este orden y equilibrio entre afectividad y racionalidad? La batalla se mantiene cada día y sólo se gana en lo pequeño. Son los pequeños vencimientos diarios los que ordenan la cabeza y el corazón. Por ejemplo venciendo la pereza a la hora de levantarse de la cama o cumpliendo un horario de estudio.

Otras ideas que ayudan a mantener ese equilibrio pueden ser:

– un ritmo alimenticio adecuado: comer a determinadas horas y no cuando el estomago quiere

– alternar durante el día momentos de cansancio con otros de descanso

– dormir las horas adecuadas a la edad: acostarse y levantarse a horas previstas y razonables

– realizar actividad física que siempre supone un mayor o menor esfuerzo y vencimiento

La idea es que el mapa final sea este: la racionalidad tiene el poder político, la afectividad se deja gobernar y el cuerpo se resigna y ofrece una menor resistencia. Para que esto ocurra hay que mantener pequeñas luchas cada día en un ambiente familiar alegre y optimista.

Aprendiendo a disfrutar las puestas de sol pigmeas

El tiempo es algo objetivo y medible. Sin embargo las personas lo gestionamos de distinta manera, ante una misma tarea hay personas a las que les sobra tiempo mientras a otros les falta. También hay personas que van acelerados a todas partes mientras otros lo hacen más tranquilos. En el mundo laboral y social suele ser corriente vivir con prisas, se vive con la sensación de que no se llega. En ocasiones esto tiene que ver con maneras de ser. En otras, la presión de algunos jefes y empresas hacen que las personas tengan una visión de tubo de la realidad, incapaces de mirar a los lados se pierden muchos matices y realidades.

Vivir así es una desgracia ya que en muchas ocasiones, especialmente en el trabajo, no depende de uno mismo salir de esa situación. Lo peor de esto es que al llegar a casa se siga actuando y pensando de la misma manera. Se fijan los objetivos y la meta es alcanzarlos (visión de tubo) perdiendo todos los matices, olvidando que lo importante son las personas y las relaciones familiares. Se sucumbe ante la lógica de la eficacia en detrimento de la lógica del amor.

Al llegar a casa debiéramos ser capaces, o por lo menos intentarlo, de dejar el sombrero de las prisas, las brusquedades y la falta de delicadeza en la entrada, centrándonos en las personas que queremos.

Chesterton es siempre una fuente de inspiración, os dejo esta cita de su autobiografía:

“Yo admiraba más los grandes inventos científicos a pequeña escala. Siempre me atrajo mucho más el microscopio que el telescopio. Cuando de niño me hablaban de remotas estrellas a las que nunca llegaba el sol, me conmovía tan poco cuando de adulto me hablaban de un imperio en el que nunca se ponía el sol. No veía ninguna utilidad a un imperio sin puestas de sol. Sin embargo me sentía inspirado, emocionado, al mirar un cristal como una cabeza de alfiler a través de un agujerito y verlo cambiar de forma y color como una puesta de sol pigmea”

Diez tonterías para casados

Sin duda, los buenos sentimientos proporcionan una sensación de felicidad y equilibrio que todos anhelamos. En esta linea, es más inteligente moverlos que ser movidos por ellos. “No te dejes llevar por tu corazón, guíalo” es un sabio consejo.

Hoy quería compartir diez tonterías que pueden ser útiles para cuidar y mimar nuestro matrimonio. Nos ayudarán a guiar nuestro corazón y hacer crecer el amor verdadero.

1. Lucha con tu carácter, no permitas que te intoxiquen el pesimismo y el victimísmo. Son el peor virus para el amor.
2. Demuestrale con detalles concretos delicadeza y educación. El amor es educado. Por ejemplo cediendo el asiento, abriendo la puerta y cediendo el paso a la vez que sonríes.
3. Prepara el café como sabes que le gusta. Demostrarás amor tanto al prepararlo como al conocer sus gustos.
4. Ten algún detalle material, un pequeño regalo, de vez en cuando. Para acertar, deberás estar pendiente de sus gustos y comentarios.
5. Envía algún mensaje positivo cada día, del tipo tengo ganas de verte, etc…
6. No conviertas a tu cónyuge en el centro de tus frustraciones y decepciones. Se pueden compartir los malos momentos sin ser cenizo, haciéndolo en un ambiente positivo y compartiendo también esperanzas. El victimísmo machaca la relación.
7. Cuando cedas en algo, hazlo por amor, no lo eches en cara y olvídalo. No lo guardes en el “baúl de los recuerdos” listo para saltar en cualquier momento.
8. Cuida tu aspecto físico, tu arreglo y ropa para agradar a tu pareja. Hacerlo refleja interés en la persona y en la relación. La dejadez lleva al aburrimiento y la monotonía.
9. Haz de las relaciones intimas, una continuación de los deseos que durante el día has procurado poner en práctica para hacer feliz a tu cónyuge
10. No olvides que sólo se ama amando y que el amor verdadero está en lo pequeño. No esperes momentos heroicos para demostrarlo, no llegarán. Y si llegan, no estarás preparado.

Sobre optimismo y confianza

Existe la creencia bastante generalizada de que el optimismo y la confianza son características innatas de algunas personas. Aunque esta idea encierra cierta verdad, sin embargo, estas virtudes también se adquieren y se viven por la lucha personal. El optimismo está muy relacionado con el buen humor y este con saber dar a cada situación su importancia.
Algunas personas hacen de cualquier menudencia un drama. Ello supone, además de un tormento para los demás, una actitud paralizante para ellos mismos. Cuando falta el optimismo y la confianza, no se puede crecer y mejorar ya que esto supone, por definición, una cierta seguridad en uno mismo y en las propias capacidades.
El optimismo, al igual que la generosidad, se vive cuando se lucha por hacer la vida agradable a los demás, cuando se está mas pendiente de los otros que de uno mismo. El pesimismo es egocéntrico. El optimismo como virtud no se refiere a los inconscientes que no ven las dificultades, o a los autosuficientes que se creen infalibles. Se adquiere cuando uno mismo se conoce, se toma un poco en broma y sobre todo no se es demasiado susceptible a lo que dicen los demás.

En recuerdo de Belén Langdon

Estos días consideraba que una de las mayores virtudes que puede tener una persona sea posiblemente vivir enamorada, con la ilusión y el deseo de buscar lo mejor. Twitee hace unos días que las personas jóvenes son aquellas que tienen más ilusiones que recuerdos. Descubro cada día que las personas enamoradas recrean la vida, buscan lo mejor y lo comparten, crean a su alrededor un ambiente alegre y optimista. Son conscientes de las dificultades y de las tristezas, pero no les llenan de amargura sino que ellas las llenan de sentido. Las personas enamoradas son delicadas, luchan en lo pequeño porque saben que ahí se encuentra el amor. Buscan y dan sentido a cada detalle pequeño de la vida.

¿Dónde y como se forjan estas personas? No hace falta ir a ningún lugar especial, sin duda en la familia. Por eso la labor de ser padres es tan grande, es en la familia donde crecen las personas enamoradas. Se trata del lugar natural para descubrir y hacer crecer el amor, esas pequeñas luchas y cuidados que son un anticipo del cielo. Cada pequeño detalle de arreglo personal, del adorno de la casa, de la preparación de la mesa, de estar pendiente de los demás encuentra su sentido en el amor; no se pueden entender de otra manera.

Y en medio de estos pensamientos me sorprendía la trágica muerte de Belén Langdon, triste suceso que ha mostrado lo mejor de la familia. El testimonio de amor y fe de Nick y Yolanda, de sus hijos y de las compañeras del colegio nos interpelan y empujan para querer ser mejores. Es como si en medio de la tundra apareciera una flor, y otra y otra.

Tu vida Belén ha sido, lo se, una vida enamorada. Corta, pero enamorada. Por eso deja mucho fruto y paz y serenidad, en medio del dolor.

Austeridad sí ¿pero sólo en tiempo de crisis?

Solón fue uno de los siete sabios de Grecia. Poeta, reformador y legislador; su gobierno se caracterizó por reformas para hacer frente a las graves injusticias que padecían las clases más pobres. Así, condonó las deudas de los campesinos, rebajó los tipos de interés y protegió la pequeña propiedad, evitando la formación de latifundios.

A él se atribuye la frase la austeridad es una de las grandes virtudes de un pueblo inteligente.

Esta idea y una entrevista al economista Robert Skidelsky inspiran mi post de hoy.

La grave crisis económica que vivimos ha puesto en primera linea la palabra austeridad. Pareciera que la solución a estos malos tiempos pasara por retirarse a los cuarteles de inviernos (la austeridad) en espera de tiempos mejores para volver al gasto y el despilfarro.

Solón relaciona la austeridad con la virtud y la inteligencia y así lo creo. El mejor camino para ser felices es conocer las virtudes, encontrarles un sentido y querer vivirlas. La austeridad no es algo negativo sino que nos ayuda a crecer como personas, a ser dueños de nosotros mismos, a disfrutar de lo pequeño. Nos lleva a una idea nuclear: que es más importancia ser que tener.

Ser más  austeros, sencillos, prudentes, sinceros, pacientes, optimistas o laboriosos nos acerca a la felicidad y sólo depende de nosotros. Es lo que realmente nos llena y satisface, y además es gratis.

La austeridad no es sólo para tiempos de crisis, es una forma de vida que nos hace más humanos, mejores personas. Este creo que es el principal reto de los padres, ayudar a los hijos a luchar por ser mejores personas, a disfrutar de lo que realmente vale la pena, a encontrar lo valioso en lo pequeño. La vida de familia es el ámbito ideal para ello.

Citando a Robert Skidelsky:

“Nuestros hijos y nietos van a estar posiblemente peor que nosotros en términos de consumo y de PIB, pero pueden estar mejor en muchos otros sentidos, en términos de salud, felicidad, amistad, contacto con la naturaleza y todos los elementos que queramos incluir en eso que llamamos la ‘buena vida’. Las nuevas generaciones han sido testigos de hasta dónde nos han llevado nuestros errores, y seguramente serán menos insaciables de lo que hemos sido nosotros”

El amor se aprende

Cuando un matrimonio se rompe no existe una única causa, el fracaso suele suponer la concatenación de varias. Algunas tienen que ver con la personalidad y comportamiento de los cónyuges, otras son de origen más “teórico”. Es en una de éstas en la que me quiero detener hoy.

Son numerosas las parejas que se casan sin saber realmente lo que significa amar al otro. Muchos llegan al matrimonio con la idea, muy extendida en nuestro tiempo, de que amor y sentimiento son lo mismo, confunden el amor verdadero con el enamoramiento. Mientras el primero está más ligado a la voluntad y la libertad de la persona, el segundo supone más bien un dejarse llevar.

Creo que el enamoramiento es maravilloso y necesario para una relación satisfactoria de pareja. Sin embargo es un tremendo error situarlo como eje nuclear de la misma.

El amor verdadero se aprende y se practica. Supone buenas dosis de generosidad, humildad, entrega y búsqueda del bien del otro antes que del propio. Y esa misma dinámica conlleva premio ya que, como un boomerang, se vuelve hacia uno mismo haciéndole feliz.

El enamoramiento sin amor verdadero es egoista, centra a la persona en sí misma. Busca más la propia satisfacción que la felicidad del otro. Por eso es fácil estar enamorado, basta dejarse llevar. Amar es algo más complicado y apasionante.

El amor verdadero se aprende de manera natural cuando desde pequeños se encuentra sentido al sacrificio y la entrega en la familia. Aprende a amar el niño que ve cómo papá y mamá se dan el uno al otro sin echarse nada en cara, el que les ve sonreir ante las dificultades y contradicciones, las pequeñas de cada día. El que descubre la alegría de hacer pequeños encargos que hacen la vida más agradable a los demás.

Ese niño cuando sea adulto sabrá amar con amor verdadero porque lo ha aprendido y vivido desde pequeño. Por eso es tan importante la familia, porque aquello que nos hace más felices se aprende, de manera práctica, en ella.

No sabemos valorar lo que tenemos

Vicente del Bosque, entrenador de la selección española de futbol, es además de un tipo humilde, sabio. Suele ser normal que ambas cualidades vayan unidas. Pues bien, ante el último triunfo de la selección española ha afirmado que “hemos pasado de pobres a ricos en tan poco tiempo que no sabemos valorar lo que tenemos. Hay que trasladar optimismo, no pesimismo. Somos la única selección que no se ha abrazado con el pase a cuartos. ¡La única! Cuando la clasificación ha sido estupenda, perfecta”

Recordaba la afirmación del humorista Chummy Chumez cuando decía que no creía en la indisolubilidad del matrimonio, que este se deshacía con facilidad en el aburrimiento.

Añadiría que no sólo el matrimonio sino la familia, la amistad, la vida en general se disuelven cuando no sabemos valorar lo que tenemos. Y no es posible vivir de las rentas, hay que recordarlo cada mañana y actualizarlo durante el día. La felicidad es para los valientes y luchadores que la buscan, no para los vaguetes que simplemente la esperan.

6 ideas para mantener tu familia unida

“Ideas para mantener a la familia unida” titulé una ponencia centrada en la importante tarea de los padres como creadores del ambiente adecuado para que la familia pueda cumplir su papel de educadora y formadora de personas equilibradas, maduras y felices.

Si os interesa leerla completa podéis descargarla pinchando aquí

Para mantener la familia unida

Mientras preparaba unas notas para mi intervención en uno de los seminarios del Congreso Mundial de Familias al que he sido invitado como ponente, el dedicado a cómo mantener la familia unida; me daba cuenta de que aunque laborioso, mantener a la familia unida puede ser a la vez una tarea sencilla.

En demasiadas ocasiones complicamos las cosas por no saber encontrar el nucleo de la cuestión. Poniendo sobre el papel mis ideas, me iba dando cuenta de que todo lo que escribía estaba en la órbita del perdón y la gratitud; es decir, del amor.

Para enseñar a los hijos a pedir perdón, a perdonar por supuesto; y a ser agradecidos, los padres debemos ir por delante practicando aquello que decimos. Son muchas las "ideas" para mantener la familia unida pero creo que todas giran en torno al perdón y el agradecimiento.

La convivencia y el caracter propio y de los demás, generan roces que si no se curan suelen devenir en desunión cuando no en enfrentamiento. Enseñar a perdonar aquello que nos molesta y a pedir perdón cuando herimos a alguien, son un gran bálsamo para la convivencia. La gratitud genera un buen ambiente y es uno de los grandes eslabones que unen a los hombres.

¿Ideas para mantener la familia unida? Saber perdonar y ser agradecidos. Puede parecer poca cosa pero sin duda se trata de un programa de vida.

Ser el mejor padre posible

Las razones del abandono de Rick Santorum en la carrera por la nominación del partido republicano son un claro ejemplo de lo que escribí en el ultimo post sobre el puzzle de la vida. Santorum está casado y es padre de 7 hijos, una de sus hijas gravemente enferma desde que nació está hospitalizada.

En la rueda de prensa, en la que junto a su familia anunció su renuncia, afirmó que había pasado unos días cuidando de su hija, que había tenido tiempo de rezar y pensar y que había decidido con su familia que lo más importante era ser el mejor padre posible.

Aparecen en este caso personal la vida profesional y la familiar así como una importante toma de decisión. A la vista de su curriculum parece claro que estamos ante una persona con unos fuerte valores familiares, seguramente su familia ocupe el primer lugar en sus prioridades lo que no ha impedido que temporalmente su vida profesional le haya ocupado más tiempo.

Ante un cambio de situación, el agravamiento de su hija, su prioridad número uno vuelve a ocupar más tiempo.

¿Cómo ha tomado una decisión tan importante? Tiempo para rezar y pensar, toma de decisión personal en última instancia, pero colegiada en el proceso; y objetivo claro: ser el mejor padre posible.

Objetivo claro, analizar, consultar y decidir. Creo que podemos aprender mucho de este caso ¿qué te parece?

El puzzle de la vida

Diariamente nos cruzamos con frase llenas de enjundia. Puede ser leyendo un periódico, un libro, en una conversación informal …. La mayoría se nos escapan pero otras se quedan, como me ocurrió hace unos días leyendo una entrevista (no recuerdo dónde ni a quién)

Si puedo decir que era una mujer la entrevistada y que su idea era que demasiados andan muy centrados en su vida laboral y profesional dejando a un lado su amor. Unos no lo buscan, otros lo encuentran pero no lo cuidan y lo olvidan.

Pensaba que en demasiadas ocasiones la vida profesional es un monstruo de numerosas cabezas que lo devora todo, incluido nuestro anhelo de felicidad. El monstruo además de bestial y fuerte, es inteligente y nos hace creer que el totem de la felicidad está precisamente en ese desarrollo profesional desproporcionado.

Y no digo que la vocación profesional y el trabajo no formen parte importante de la vida del hombre, tampoco que no puedan ser camino de felicidad. Lo que si me atrevo a afirmar es que la vida humana es riquísima y que sólo somos capaces de tocar la felicidad cuando encajamos las piezas del puzzle de nuestra vida de manera correcta.

El desarrollo personal y el anhelo de felicidad se ven satisfechos cuando ocupan un lugar primero el amor así como el deseo de darse a los demás empezando por los más cercanos. Junto con ellos, la fe y la cultura así como el desarrollo de la vocación profesional son algunas de las piezas fundamentales del puzzle que es la vida y que sólo estará bien encaminado cuando haya equilibrio en el cuadro.

Para que pueda darse ese equilibrio tiene que haber prioridades y también flexibilidad.

Me los quedo como son

No cabe duda que la sabiduría popular es riquísima y útil. El refranero está lleno de sentido común y sencillez fruto de la mera observación de la naturaleza y las personas. Ayer topé con un dicho italiano que me inspiró este post, reza así Mogli, mariti e figli, come so´… te li pigli!. Traducido al castellano viene a decir que la mujer, el marido y los hijos … ¡te los quedas como son!

Me recordó que uno de los fundamentos del amor es la aceptación incondicional del otro. Ahí está precisamente lo característico de la familia y el motivo por el que se trata del mejor ambito para vivir y desarrollarse como personas. Saberse querido incondicionalmente genera seguridad y es una base sólida que anima a mejorar y crecer.

¡Te los quedas como son! puede sonar a una especie de castigo pero no lo es. Es más bien una llamada a considerar que los lazos matrimonial y familiar son para siempre. Un pensamiento que se torna un gran aliado para intentar apuntalar cada día el matrimonio y no rendirse ante los contratiempos.

En el matrimonio se acepta al cónyuge tal y como es asumiendo el reto de crecer juntos, de mejorar uno mismo para ayudar al otro, asumiendo responsabilidades y no simplemente buscando culpables. No creando problemas donde no los hay y amando al otro con sus defectos, eso sí ayudandole a superarlos con cariño y delicadeza. 

Tres ideas para mejorar la vida de familia

Termino de leer una preciosa carta que me invita a plantear tres ideas para mejorar la vida de familia. Algo que debe caracterizar las relaciones familiares es que todos deben sentirse queridos independientemente de cómo sean. En la familia unos deben cuidar de los otros, no vale aquella pregunta de ¿es que acaso soy yo el guardián de mi hermano? Querer nos debe llevar a cuidar del otro tanto en el aspecto físico como en el psicológico y en el espiritual. Quien ama procura el bien del otro, y para ello es necesario fijarse en él, conocerle, tratarle para poder animar, estimular y cuando sea necesario corregir. Primera idea para todos, pero especialmente para los padres.

La familia se enriquece en el trato con otras familias y se empobrece cuando se cierra en sí misma. Es cierto que la caridad comienza por uno mismo y los más cercanos, sin embargo no debe limitarse. Así como las personas crecen dandose a los demás, de la misma manera lo hacen las familias. Es bueno cultivar la caridad y participar en la vida comunitaria, sin cerrar los ojos a las necesidades de los demás. Segunda idea, para todos.

Sin duda lo más excitante de la vida humana es que siempre es posible mejorar y que esto depende en gran parte sólo de uno mismo. Es cierto que siendo seres sociales, la influencia externa influye para bien y para mal. Por eso la tercera idea es crear en el hogar un ambiente que invite a mejorar, a no conformarse con estar. Tercera idea, que es tarea de todo.

Cinco claves sobre el matrimonio y la familia

La falta de tiempo y las prisas, hacen que en muchas ocasiones no concretemos aquello que nos hemos propuesto. A veces incluso somos incapaces de proponernos metas concretas por falta de reflexión. Por eso es muy de agradecer que otros nos ayuden.

En un breve vídeo cinco expertos en matrimonio y familia nos proponen cinco claves para mejorar la vida matrimonial. Sus propuestas me parecen muy acertadas, concretas, radicales y posibles. Van desde algo tan pequeño como puede ser dedicar cada día unos segundos a proponernos algún detalle de cariño con el cónyuge, hasta lo más general de ser generosos y confiar en Dios, pasando por valorar de qué manera nos enriquecen las diferencias y la complementariedad, o atreverse a ser felices y pensar que el matrimonio es para siempre, algo que ayudará en momentos difíciles.

 

 

El ambiente adecuado

Recientemente leí que la manera de saber si un libro leído ha merecido la pena es considerar lo que nos ha quedado de él. Ésta semana he recuperado Rosa Krüger, un libro que leí hace algunos años y que efectivamente me dejó algo, la idea de que el amor hace que uno quiera ser bueno, "por ella fui algo y fui mejor".

Lo recordaba al escribir un artículo para una revista, sobre el papel del padre; y en concreto al hacer referencia a unas interesantes reflexiones de Garcia Hoz sobre la importancia del ambiente familiar a la hora de educar. Equipara el pedagógo el ambiente familiar al oxigeno, ambos ejercen una acción constante sobre las personas, ya sea para bien o para mal.

Un ambiente adecuado genera espontáneamente alegría, es atractivo e invita a participar, a mejorar.

El valor de la armonía

Muchas películes reflejan relaciones de pareja, ya sean matrimoniales o no, en las que destacan hombres y mujeres gritando, tensos, llenos de culpas y reproches. Personas inmaduras que pasan del efluvio sentimental a echarse todo en cara en cuestión de segundos, las dos caras de una misma moneda. Lo pensé un momento y afirme con él.

La influencia del cine y la televisión en el comportamiento de muchas parejas es grande, y seguramente sea esa una más de las razones de tantas rupturas y sufrimientos. Muchas relaciones de pareja se construyen sobre el equilibrio precario de dos fuerzas contrapuestas, cada una tirando para su lado.

Que lejos este equilibrio de fuerzas de lo que creo que debe ser consustancial al matrimonio: la armonía. La armonía permite que cada uno aporte su personalidad y se enriquezca con la del otro, que nadie se sienta herido o anulado. Hace unos días asistí a un concierto de música clásica, orquesta y coro. Allí nadie pretendía anular al otro, por contra eran conscientes de que el exito propio era el del grupo.

Vidas que dan fruto

A lo largo de la historia ha habido muchísimas vidas fructiferas, unas han dejado fruto entre los más cercanos, otras han influido en millones de seres humanos. Unas han servido para hacer la vida más fácil a otros o para curar enfermedades, otras han dejado abierto un surco por el que transiten personas a lo largo de los siglos.

Investigadores, padres y madres, líderes sociales y espirituales, profesores …. Investigadores cuyos descubrimientos salvan vidas humanas o facilitan la vida y la comunicación, padres y madres que con su enseñanza y ejemplo de vida tanto bien han hecho y hacen a sus hijos, líderes que anteponen el bien común a los propios intereses, profesores volcados en sus alumnos. Todas ellas vidas fructíferas, sobre todo cuando han sido movidas por amor.

Quizás sean estas letras las que hoy me inspiran: "Que tu vida no sea una vida estéril. -Se útil. -Deja poso". Hoy hace 110 años que nació quién las escribió, una persona que dejó hondos surcos para que el camino de la santidad fuera más asequible y cuya vida dió mucho, mucho fruto. Hoy hace 110 años que nació en Barbastro San Josemaría, sabía y enseñó a amar. 

Día de regalos y algo más

Hemos comenzado un nuevo año que deseo muy venturoso a todos los lectores de Ser Audaces. Me planteaba estos días cuál es la diferencia entre el 1 de enero y el 12 de abril, y es que lo de celebrar el año nuevo no es sino un convencionalismo más de nuestra forma de medir el tiempo. Sería estupendo celebrar cada día con la ilusión y los buenos propósitos con que lo hacemos al comenzar cada año.

En un par de días celebraremos una de mis fiestas favoritas: la Epifanía o día de los Reyes Magos. El pasaje evangélico de los magos de oriente supone como todo en la Biblia un modelo de vida basado en la humildad y en saber buscar y disfrutar en lo pequeño. No podemos desligar ese día de los regalos, y pienso que es bueno; regalar significa querer hacer feliz a otro. Espero con impaciencia la mañana del 6 de enero, por los regalos que recibiré pero sobre todo por los que recibirán los que quiero, como el niño de este video.

A la felicidad por el camino de lo sencillo

Leo una entrevista a uno de los gurús de la comunicación a propósito de su libro "La simplicidad brutal del pensamiento". En él reivindica la sencillez como arma para ser feliz. Un "pero", el entrevistador traduce como simple lo que en castellano es sencillo, no es lo mismo.

Pienso que uno de los mayores inconvenientes con que topamos a la hora de ser sencillos o mejor dicho de pensar sencillo, es la cantidad de información que recibimos, las prisas con que vivimos, la hiperactividad reinante que hace que parezcamos marcianitos de los antiguos juegos electrónicos.

Resulta imposible actuar conscientemente y con eficacia en ese nivel de hiperactividad física y mental y lo que es peor, es imposible ser feliz. Las ideas de la entrevista que se centra en el mundo de la publicidad, pueden ser extrapoladas a la vida personal y familiar:

el cambio de mi matrimonio y de mi familia empieza en mí lucha por ser mejor

en la educación de los hijos, y en mi mejora, es más eficiente centrarse en algo concreto que andar como los marcianitos locos de un lado para otro, es necesario conocer y tratar a los hijos

evitemos zozobras, mantengamos el proyecto de familia y sólo cambiemos lo imprescindible para hacerlo más atractivo

¡¡A la felicidad por el camino de lo sencillo!!

El ambiente familiar

Los últimos post publicados se han referido tanto a la importancia de la presencia de los padres como a la de la conversación familiar. Y ambas cuestiones se relacionan para derivar en algo tan fundamental para la felicidad de los hijos como el ambiente familiar.

Los comportamientos y hábitos no se suelen aprender a través de charlas o la lectura de libros, la manera natural de adquirirlos es el ambiente en el que uno se desenvuelve. La afirmación de la personalidad, la formación moral y religiosa, la actitud ante la vida y los hábitos de convivencia se forman en el hogar, por activa o por pasiva.

Un ambiente adecuado genera de manera espontánea alegría y resulta atractivo, una ambiente inadecuado lleva por contra a la tristeza, a actitudes evasivas. Es un hecho constatado que la gran mayoría de los casos de fracaso escolar y/o delincuencia van unidos a un ambiente familiar inadecuado.

Parece obvio que la labor de los padres es fundamental y que esta no es neutral. El ambiente familiar no se encuentra, no es algo dado si no que se construye cada día; y los principales actores responsables de construirlo son los padres. Su presencia, su alegría y buen humor, la preocupación por hacer del hogar un lugar agradable, el sentirse queridos y tantas otras "pequeñeces" crean el ambiente familiar adecuado.

La imprescindible presencia de los padres en el hogar

¿Cuántas veces se escucha a padres y madres que justifican el poco tiempo que están con sus hijos bajo la excusa de la calidad del poco que les dedican? Como si dedicar mucho tiempo a los hijos fuera en detrimento de la calidad. Me recuerdan esos menús delicatessen, platos grandes y bien adornados en los que se adivina algo para hincar el diente en el centro. Una vez que se termina el ágape los comensales se retiran a comer algo sustancioso.

Es de lógica que el tiempo que se dedica a los hijos ha de ser de calidad, pero no en pequeñas dosis delicatessen. Los hijos necesitan el roce, la presencia de los padres; y no sólo para que jueguen con ellos o les ayuden en los estudios. También necesitan ver su forma de actuar, que su conducta es coherente con sus enseñanzas.

Sólo con la presencia del padre y la madre en casa es posible crear un ambiente familiar que proporciona tantas seguridades, física, psicológica y afectiva, necesarias para criar personas equilibradas y felices. Un estilo de hogar y familia se construye con personas, no con cosas. Los hijos serán más alegres, generosos, ordenados … en la medida en que vean esta lucha en sus padres y tendrán más oportunidades de disfrutar de conversaciones espontáneas. Para todo ello se hace imprescindible la presencia cotidiana de los padres.

 

El amigo que necesita referencias ….

Hace unos días visité a un amigo gravemente enfermo ingresado en cuidados intensivos. Después de cuarenta y ocho horas y una fuerte medicación para atenuar los dolores, no sabía donde estaba, qué le había pasado, qué hora era y tampoco reconocia a las personas que le visitaban. El médico que le atendía nos comentó que necesitaba que le visitaran familiares muy cercanos para de esta manera comenzar a recuperar referencias.

Llevé estas consideraciones a la vida diaria porque ¡qué necesarias son las referencias para no andar perdidos! Un buen sistema de referencias siempre es la columna sobre la que construir la propia vida, un camino al que volver, las alas que nos hacen realmente libres cuando se asume como propio.

Y pensaba en la suerte que tengo de ser católico, de conocer el mejor sistema de referencias, de aceptarlo cada día libremente y de tener la posibilidad de volver a él cuando lo abandono o pierdo.

 

 

Contaminando el amor y el matrimonio

No me extraña nada la idea cada vez más generalizada y vulgar que se tiene del matrimonio como algo casi despreciable. La ingente cantidad de fracasos propios y ajenas hace que a su desprecio y ridiculización se sumen propios y extraños.

En apenas veinticuatro horas he podido ver en televisión la secuencia de una película en la que una hija le pregunta a su madre "¿cómo puedo prometer a alguien que sentiré lo mismo por él durante toda la vida?", esperando una contestación propia de alguien maduro me encuentro con el silencio y con la conclusión: el matrimonio es un engaño.

Cambio de canal y me encuentro con un programa basura en el que una presentadora, bastante ordinaria y vulgar por cierto, se atreve a pontificar que el matrimonio es algo antiguo, cutre, que solo se creen los curas. Suma y sigue …..

Y para terminar, un grupo de compañeras de trabajo comentan sobre el matrimonio y el divorcio. Ante el divorcio de una que llevaba treinta años casada y que considera que su vida ha fracasado las demás le animan diciendole que no, que ha "aguantado" mucho.

El antídoto me ha llegado esta misma tarde viendo una gran película mexicana titulada "El estudiante" con la que he disfrutado con situaciones, personajes y frases que me han situado en la realidad de lo que es el matrimonio y el amor verdaderos.

Dar tiempo al tiempo

Las nuevas tecnologías me parecen muy útiles, me alegra el inmenso avance tecnológico que estamos viviendo en la última decada y estoy convencido de que esto va a más. Sin embargo no puedo dejar de preocuparme si esto se hace a costa de las Humanidades y de lo que estas conllevan: la capacidad de razonar, de ser crítico, de disfrutar del reposo y de saber "dar tiempo al tiempo".

Desde hace años las carreras universitarias de moda son las ingenierias y las relacionadas con el mundo de la empresa; año tras año todo lo concerniente a las Humanidades ha quedado relegado a puro testimonio. No conozco las cifras exactas pero dudo mucho que sobrepase el 5% el número de alumnos que eligen carreras de esta especialidad.

Sin duda necesitamos médicos, ingenieros, empresarios …. pero necesitamos que sean humanistas, no meros técnicos. Estoy convencido de que los hombres y mujeres necesitamos más estudio de las Humanidades, bien sea de manera directa o transversal. Para avanzar y progresar con cierta seguridad es necesario el conocimiento de la historia y del hombre, el fomento del pensamiento racional y crítico, aprender a admirar lo bello y verdadero, crecer con cierta lentitud, echar raíces.

El gran riesgo de la humanidad es que nos convirtamos en meras maquinas, robots programados para "triunfar"; y nos olvidemos de lo que de verdad importa: ser felices "humanamente". 

Cultivar el arte de pedir perdón y de perdonar

Como somos humanos y por ello seres limitados, es obvio que de la misma manera que hacemos cosas bien las hacemos mal. Sucede en todas las facetas de la vida, en las relaciones familiares, en el trabajo, en la vida social y por supuesto en la vida matrimonial. 

Cada día se producen pequeñas o grandes heridas en la relación matrimonial. Pequeños descuidos, faltas de delicadeza o contestaciones exasperadas que en un sólo día pueden afectar poco a la relación, pero que sumando pueden llegar a producir una herida grande y peligrosa. Normalmente las crisis matrimoniales no son resultado de grandes culpas, cuando estas llegan ya antes se han producido otras pequeñas que no se han curado.

Por eso es importante hacer un alto cada día y descubrir esos pequeños egoísmos, esa soberbia que nos lleva a no cultivar el amor y que socava la relación. Es la soberbia uno de los grandes enemigos de la convivencia en general y, como no, también del matrimonio. Por eso es bueno cultivar tanto el arte de pedir perdón como el de perdonar, sobre todo cuando se piense que se tiene razón. Sin duda la humildad siempre es buena compañera, nunca se equivoca y nos hace más humanos.

Por lo que merece la pena luchar

En un reciente artículo publicado en el diario británico The Telegraph y recogido en aceprensa, se daban algunas claves no sólo para salvar el matrimonio sino para ser muy felices. La autora comienza por abordar algunas de las principales causas de fracaso matrimonial: el aburrimiento y el exceso peso de la afectividad; se trata de un tema tratado en varias ocasiones en Ser Audaces. Conviene preguntarse que se ha ido a buscar al matrimonio. Si ha sido la propia satisfacción la solución pasa por algo más profundo que unas actitudes o hábitos, hay que replantearse el sentido de la vida. Sólo es posible salvar un matrimonio si ambos cónyuges trabajan codo con codo dispuestos a resistir las adversidades juntos, es lo que hace crecer el amor y por tanto el matrimonio. La clave por tanto está en saber qué se busca en el matrimonio y en ser capaz de cambiar el propio comportamiento. Una vez que se está dispuesto a trabajar codo con codo y se entiende que el sufrimiento forma parte de la vida humana, se puede pasar a las “recetas”: comidas juntos, escapadas. Y en cualquier caso, vale la pena.

Lo que marca la diferencia

Hay quienes se quejan de la monotonía de su vida, de su matrimonio, de su trabajo …. casi siempre lo achacan a factores externos, pocas veces se dan cuenta que el origen está en su falta de pasión por la vida. Es algo triste y poco humano pasar por la vida dejándose llevar y sin tomar el timón.

No hacen falta grandes cosas para poner pasión en lo que se hace, basta con la pequeña semilla de los detalles. Esto me trae a la memoría el gran valor de la pequeña semilla de mostaza de la parábola del evangelio. Es fácil estar en los detalles si se está pendiente de los demás, de aquello que les pueda agradar.

Creo que la idea es útil para la vida matrimonial y familiar, para las amistades, para el trabajo. El inicio del curso puede ser un buen momento para comenzar de nuevo. Cuando hay ilusión es más fácil estar en los detalles, a su vez el cuidado de los detalles alimentan la ilusión.

Desde hace unos meses utilizo twitter. Os animo a seguírme en @anibal_cuevas

Adopta un libro

Como cada año, hace unos días cumplí con el ritual de visitar la Feria del libro de Madrid. El entorno del parque del Buen Retiro es ideal para disfrutar de un agradable paseo, además la temperatura acompañó y estuvo lejos de los calores de otros años.

Me encantó ver que había numerosos niños y adolescentes acompañados de sus profesores y me pregunté si estos niños serán lectores en el futuro, si aprenderán a disfrutar de la lectura. Me encantan las nuevas tecnologías, creo que tienen un gran potencial pero también implican riesgos; por ejemplo el abandono de la lectura, del ritmo pausado, del pensamiento racional.

Disponemos de acceso a una gran cantidad de información pero ¿cuanta nos sirve realmente para ser más humanos, más felices? Creo que es mucho más importante la formación y esta se adquiere por goteo, no en cascada.

El libro es una gran herramienta para formar la conciencia, descubrir valores morales, perfeccionar el lenguaje, saber disfrutar de los minutos, adquirir una sólida cultura. Además es algo asequible a cualquier persona y se puede disfrutar de él toda la vida.

Las Nuevas Tecnologías y el libro son compatibles, sin embargo si no defendemos el libro podemos vernos arrollados por lo inmediato y cómodo. Por eso me permito aconsejar a los padres que fomenten la cultura del libro en el hogar formando una pequeña biblioteca familiar eligiendo cuidadosamente los libros, dar ejemplo leyendo, escuchar atentamente las opiniones de los hijos sobre lo que leen, hablar de vez en cuando del libro que leo. De esta manera se fomenta la tertulia familiar, se transmiten valores, se aprende a hablar y a escuchar.

Las vacaciones son un buen momento para leer. Por ese motivo me permito recomendar unos enlaces que pueden servir de orientación ya que no todos los libros son buenos ni sanos: aceprensa , club del lector

Verás como llega alguien y lo estropea

En España existe una conocida frase que dice “hoy puede ser un gran día, verás como llega alguien y lo estropea”, en realidad utiliza una palabra más fuerte que estropear pero vamos a dejarlo así por decoro.

Lo recordaba hace unos días cuando, durante un trayecto corto en coche, sintonicé una conocida emisora de radio española en la que se estaba tratando el tema de la convivencia en el matrimonio. La presentadora entrevistaba a una experta que, a mi juicio, decía cosas muy útiles e interesantes. Reivindicaba que cada día había que cuidar el trato con la pareja, ser detallistas, cuidar el lenguaje no verbal que a veces hace más daño que las palabras, fomentar la ilusión …..

Reconocía las dificultades de la relación en el matrimonio pero afirmaba que era posible reinventar el amor cada día; en resumen, se trataba de una intervención motivadora y constructiva.

La presentadora dió entrada a una oyente que directamente afirmó que había estado cuarenta años casada, que se había divorciado y que era muy feliz. Me sorprendí mucho y me pregunté cuál sería en el fondo la razón que llevaba a la oyente a llamar al programa. Me dió pena y después de pensar que siempre hay alguien que intenta estropearte un buen día, apagué la radio y me quedé con las ideas de la experta.

¿Ser ama de casa?

Hay temas muy pero que muy complejos que, además de ser conflictivos, se despachan con demasiada ligereza y casi siempre encerrados en parámetros ideológicos o en ideas política y socialmente correctas.

La experiencia me ha demostrado durante muchos años que si hay algo que provoca chispas en lo concerniente a la familia, es sin duda el papel de la mujer como ama de casa. Hoy es muy raro encontrar casos en los que la madre de familia elige únicamente ser ama de casa renunciando a una vida profesional fuera de ella. Las razones son diversas, las respeto todas.

Estoy seguro que ya a estas alturas de lectura habrá más de un lector encendido por lo que acabo de escribir. Y es que la labor del ama de casa es vista como la peste, como algo marginal, un mal rollo que hay que cumplir y que es mejor sufrir entre todos.

Sin embargo conozco casos de mujeres perfectamente preparadas, cultas y femeninas que deciden renunciar a un futuro profesional porque consideran que su sitio es su hogar, su función es cuidar a su marido y a sus hijos "full time", hacer de su casa un hogar agradable dónde apetece estar, crear una cultura de familia propia.

Por supuesto que respeto las decisiones que cada mujer, cada matrimonio, cada familia tome sobre su vida. Lo que me rebela es el menosprecio con el que se trata en demasiadas ocasiones a quien dedica todo su tiempo a "sus labores".

Tengo muy superada y asumida, por formación y creencia, la igualdad de todas las personas. Se que no escribo desde la cultura actual y que eso hace dificil que se entienda lo que pretendo transmitir.

He escrito este post a partir de una idea que me ha venido esta tarde a la cabeza y que rápidamente he twiteado, la dignidad de lo que hacemos depende de nosotros mísmos: "Sólo tú puedes transmitir la grandeza y dignidad de lo que haces. A ver si lo leen muchas amas de casa y ponemos esa misión donde merece". Yo la tengo en un altar

El éxito de lo pequeño

Los últimos tiempos están demostrando el éxito de lo pequeño. Son numerosas las iniciativas de emprendedores que con ideas sencillas, nuevas y audaces consiguen hacerse un hueco en el mercado. También es cada vez mayor la influencia del marketing boca a oído o del marketing viral frente a las clásicas, y generalmente grandes, campañas de publicidad.

Mi idea no es escribir sobre el marketing, si no sobre la fuerza y eficacia de lo pequeño aplicado a la vida personal, familiar, social y laboral. ¿Cuántas veces hacemos propósitos de mejora, de no volver a caer en aquello que repetimos una y otra vez y que sabemos nos hace daño no sólo a nosotros si no a aquellos que tenemos más cerca y queremos?

Posiblemente la mejor manera de fracasar en el intento de mejora sea hacer un propósito grande y general. De poco valen las grandes intenciones si no van aompañadas de pequeños actos concretos. El mal humor, el egoísmo, la pereza y tantos otros defectos y limitaciones sólo pueden ser corregidos por medio de pequeños gestos diarios como sonreír, hoy y ahora, a quién nos cae mal; prestar, hoy y ahora, aquello a lo que estamos tan apegados; levantarse hoy a la hora prevista ….

Posiblemente por cada éxito debamos apuntar algún fracaso, no importa, el camino se hace al andar.

 

Él tenía más padre

En los últimos días he visto dos grandes películas, “El discurso del rey” y “Encontrarás dragones”. Ambas muy entretenidas y recomendables, cada una con sus propias caracteristicas pero con un detalle en común que me anima hoy a escribir: la importancia de la figura del padre.

En numerosas ocasiones he escrito sobre el particular tanto en mis libros como en este blog. Ideologías, escuelas de psiquiatria, el pensamiento machista y el feminismo radical o la ideología de género se han encargado históricamente de destrozar la verdadera figura del padre, llegando a estar esta tan desdibujada que muchos varones no saben que se espera de ellos y que pueden dar como padres. Y es un hecho constatable que la falta de un padre exigente y a la vez cariñoso e implicado en la educación de los hijos crea graves problemas, por ello es necesario recuperar la figura y animar y enseñar a muchos padres a ejercer.

Vuelvo sobre las películas y las escenas que en “Encontrarás dragones” destacan el papel del padre de Josemaría Escrivá interpretado por Jordi Mollá, sencillamente conmovedor y humano. Son varias las escenas memorables que llevan al personaje de Manolo Torres a afirmar con tristeza “yo tenía más cosas pero Josemaría tenía más padre”.

La escena a la que me refiero en “El discurso del rey” es la de Jorge VI contando un cuento a sus hijas, una escena realmente emotiva y que puede ser un acicate para que muchos padres se animen a asumir su papel; algo que sin duda beneficiará no sólo a los hijos si no a ellos mismos.

Y aprovecho para dejar un enlace a un video de la web de The Family Watch sobre la figura del padre

Para ser amigos

Los seres humanos somos sociales por naturaleza, necesitamos del trato con los demás para crecer y ser plenamente personas. Por eso es tan importante saber en qué consiste la amistad y educar a nuestros hijos en ella.

Ser amigos está reñido con ser cómplices o con ser uniformes, con mandar al otro o ser su esclavo. Tiene que ver con ayudar al amigo a mejorar, con respetar sus decisiones y opiniones aunque no coincidan con las propias. Los amigos son generosos y no se utilizan en provecho propio.

Son verdades de perogrullo, pero lo evidente conviene refrescarlo, y a la vez que ayudamos a nuestros hijos a aprender a ser buenos amigos preguntarnos si nosotros actuamos así.

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