Cuatro ideas a tener en cuenta si te vas a casar, vale también para casados

Según los datos del INE, cada año aproximadamente 85.000 parejas contraen matrimonio en España. Aunque en algunos casos no sea así, la mayoría lo hace asumiendo un compromiso de permanencia y poniendo en ello la máxima ilusión. Seguramente sea por eso que las rupturas matrimoniales siempre se consideran un fracaso. Para ayudar a quienes van a dar ese paso tan importante en su vida, comparto hoy cuatro ideas que bien pueden servir de brújula.

Indudablemente la primera tiene que ser cásate por amor. Cásate porque la persona con quien lo haces te emociona, sois complementarios, os gusta compartir la vida y proyectos de futuro. Cuando piensas en él o ella sientes hormigueo en el estomago, si le ves sonreír sonríes, si está preocupado te preocupas. Estáis llenos de planes de futuro y queréis hacerlo juntos.

Se atribuye a Chesterton la idea de que es feliz quien se casa con la persona a la que ama, pero que lo es más quien ama a la persona con la que se ha casado. Parece un trabalenguas pero esconde algo sustancial. Siendo importante que te cases por amor, lo es más casarte para amar. Se plantean aquí dos visiones del matrimonio: una pasiva, casarse por amor; y otra activa, casarse para amar. Ponte manos a la obra desde el primer día. Considerarlo como un trabajo, como algo en lo que hay que poner cariño y empeño. Para que el amor permanezca hay que mejorarlo con pequeños detalles.

Para poder avanzar y mejorar el matrimonio, es fundamental no confundir enamoramiento y amor. Los sentimientos son consustanciales a la persona humana, y por ello forman parte del amor. Sin embargo no tienen vocación de permanencia, no hagas recaer el peso del matrimonio en ellos, si lo haces perderás el timón de la barca. Lo fundamental es el compromiso de amar, independientemente de tus estados de animo o del momento.

Lo anterior refuerza esta cuarta idea: alimenta desde el primer día de matrimonio el sentimiento y la ilusión. Cuida los detalles en el trato, llena tu corazón de buenos propósitos y deseos de complacer a tu cónyuge. Focaliza el trabajo en tu mejora personal y cuando algo no vaya bien, piensa qué puedes hacer tú. Comparte esto con tu pareja, vuestro proyecto personal es ahora inseparable del proyecto común.

Cuatro ideas básicas: casarse por amor, casarse para amar, no confundir amor y sentimiento y alimentar el enamoramiento e ilusiones cada día. Los cuatro polos de la brújula del matrimonio.

Cultivar un amor para siempre

Todas las relaciones personales están sujetas al desgaste propio de la limitación humana. El roce del carácter propio y de los demás, las preocupaciones, los egoísmos, la búsqueda de la propia satisfacción y tantas otras realidades desgastan, y mucho, el trato entre las personas.
Lo mismo ocurre en el matrimonio. A las limitaciones personales se unen en muchos casos el acostumbramiento, la perdida de ilusiones, el pasar del tiempo y dejarse llevar de él.
Se me ocurren algunas ideas que pueden ser útiles para evitar el desgaste propio de la convivencia.
– Es bueno que el marido y la mujer gocen de cierta autonomía, que se dejen espacios. No es necesario compartirlo todo, ni tener las mismas aficiones. Es más, esa autonomía en ciertos asuntos enriquecen el matrimonio. Notese que me refiero a cierta autonomía y no a independencia. El limite se sitúa ante aquello que suponga perjuicio para el proyecto común.
– De la misma manera que es buena cierta autonomía, es imprescindible tener tiempo en común. Tiempo exclusivo para estar los dos solos, para pasear, hablar, recrear el compromiso, refrescar el amor. Se trata de algo siempre necesario, pero quizás más cuando los hijos pequeños absorben el tiempo.
– Si el sentido del humor es fundamental en cualquier ocasión, no lo es menos en el matrimonio. Es muy sano reír juntos, evitar el dramatismo, buscar el lado positivo de lo que ocurre.
– Cuando surgen problemas externos, ya sean de tipo laboral, económico u otros, es necesaria una unidad fuerte y nunca afrontarlos solos.
– Una gran delicadeza en el trato, cuidando las palabras y los gestos. Echando cada día pequeñas ramas que mantengan el fuego, alimentando el afecto, cuidando las relaciones intimas.
No es tan difícil, tampoco fácil, sin embargo el amor todo lo puede.

El amor no es sólo asunto del corazón

La sabiduría no es mero conocimiento sino que se caracteriza por integrar la realidad, ve o intuye la totalidad y rechaza la parcelación. Quizás por el exceso de información, por los prejuicios ideológicos o porque la sabiduría es exigente, no es esta algo característico de nuestro tiempo. Al pensar el amor hombre-mujer se tiende a separar el amor en compartimentos estancos: sentimientos, pasión, compromiso, deberes ….. sin considerar que forman una unidad armónica. El amor conyugal engloba todas las dimensiones, no son partes separables sino un todo que se retroalimenta.

Twiteé la semana pasada que amor verdadero no se puede fundamentar en las emociones o en sentir hormigueo en el estomago, sería un cimiento demasiado débil. Sin embargo es no sólo bueno, sino conveniente recrear esa dimensión del amor. El amor-sentimiento (enamoramiento) se puede fomentar con el amor-voluntad y viceversa. Con pequeños detalles de renuncia a la propia comodidad, a las manías, a ciertos planes o a la propia opinión.

Las pequeñeces de generosidad y desprendimiento alimentan las emociones y el enamoramiento.

Según se afirma en el vídeo, en el enamoramiento, tras el impulso emocional del inicio, se ponen en marcha los circuitos cerebrales de la confianza para consolidar el vínculo amoroso, y se silencian específicamente las áreas que crean distancias, aquellas que se activan en estados depresivos o de tristeza.

Sabiendo esto es más fácil vivir un amor inteligente e integrador. ¡Claro que es posible un amor para siempre si le guía la sabiduría de saber que el amor es sentimiento, inteligencia y voluntad. Maravilloso círculo virtuoso!

@anibal_cuevas

¿Le has preguntado a mamá? Una idea para que tus hijos obedezcan

Preocupa mucho a todos los padres la desobediencia de sus hijos. Suele ser el principal motivo de enfados y enfrentamientos, no sólo con ellos sino también entre los cónyuges. En educación no existen recetas pero sí pequeñas ideas que pueden ayudar, vamos con una para fomentar la obediencia.

En varias ocasiones he escrito en Ser Audaces que los hijos necesitan que los padres se quieran, que estén unidos. Creo que la piedra filosofal de la educación consiste en que el padre y la madre  estén de acuerdo en los principios educativos y que se muestren unidos ante los hijos. No existe nada más demoledor para la formación de los niños que comprobar que entre sus padres hay diferencias, y que decir si estas derivan en discusiones.

Es algo muy humano ir buscando los limites, ocurre en la vida social, laboral, etc….  Si nadie pone esos límites llega la anarquía. Los niños buscan, y necesitan esos limites, pero necesitan tenerlos claros. Por eso lo primero que tienen que hacer los padres si quieren que sus hijos obedezcan es estar de acuerdo y mostrarse unidos.

Me lo explicaba un amigo con un ejemplo muy práctico: ” Cuando mis hijos vienen a pedirme permiso para algo les pregunto si ya se lo han preguntado a mamá, si me dicen que sí les pregunto ¿entonces porque me preguntas a mí? y si me responden que no, entonces les digo que le pregunten a ella. Lo mismo hace mi mujer. Se trata de que los dos demos el mismo criterio. Si alguno de los dos no está de acuerdo en lo que ha dicho el otro, lo hablamos después a solas”

Esta unidad del matrimonio hace que los hijos se sientan seguros, exigidos y queridos; y además evita discusiones y ambientes tensos.

Preguntas y respuestas sobre el matrimonio y la vida de familia

Hoy recupero una entrevista que me hicieron recientemente sobre el matrimonio y la vida de familia. Espero que sea útil.

¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan los matrimonios hoy en día ¿qué propicia que se rompan el 50% de ellos en Europa? ¿Y las familias en general?

Sin duda se trata de un tema muy complejo que engloba muchos ámbitos de la vida, no solo influyen factores personales o de la pareja sino ambientales, sociales, laborales, económicos ….. Como me gusta ser práctico, enunciaré algunas de las causas de fracaso que está en la mano de los cónyuges evitar.

Nuestra sociedad es excesivamente afectiva y sentimentalista, existe una confusión muy grande entre lo que es el amor y lo que es el enamoramiento. Amar a alguien es querer el bien para él, hacer todo lo posible para que sea feliz, olvidarse de uno mismo ….. darse incondicionalmente. El enamoramiento tiene más que ver con estados de ánimo, sentimientos, etc… y es por tanto variable. ¿Es malo el enamoramiento? No, pero como base del matrimonio es muy endeble.

Otro factor de fracaso es el error de concepto entre ser libre y ser independiente. Cuando me caso lo hago libremente, puedo renunciar a cosas libremente, es decir puedo, y debo, ser libre en el matrimonio pero sin perder de vista que este no es la suma de 1+1 sino algo nuevo. La independencia supone desvinculación, falta de comunión , cada uno a lo suyo, estar a la defensiva para que no me anulen.

También quisiera destacar que las psicologías masculina y femenina son distintas, ni mejor ni peor una que otra. El hombre no puede pretender medir o interpretar lo que hace o dice la mujer de acuerdo a sus esquemas, y viceversa. Hay que ponerse en el lugar del otro, conocerle y conocer sus características propias.

Por último, creo que muchos de los fracasos se dan por motivos relacionados con cómo se vive la sexualidad. Aquí la idea del hombre y la mujer son muy distintas. Cuando se circunscribe a lo meramente físico estamos en vías de fracasar; hay que recuperar lo afectivo y lo espiritual en las relaciones conyugales.

¿Qué se puede hacer para que el matrimonio se mantenga unido? 

De manera telegráfica: ser fiel al proyecto común, poner toda la carne en el asador, “quemar las naves”. Mostrar aprecio y respeto a la pareja en pequeños detalles cada día. Ser comprensivos uno con el otro, saber perdonar y pedir perdón, ser agradecidos. No permitir pensamientos tóxicos sobre la pareja sino positivos, fomentar durante el día las ganas de volver a casa; desterrar el victimismo y por último una vida sexual feliz, humana, integrada que busca algo más profundo que el mero goce físico y relacionada con lo más grande del amor: dar vida

¿Qué errores son los que comenten más frecuentemente tanto el hombre como la mujer una vez casados?

El genial Chumy Chumez afirmaba que el más eficaz disolvente del matrimonio es el aburrimiento y la monotonía. El matrimonio comienza con una ceremonia de compromiso, es desde ese momento cuando tenemos que cuidar lo que acaba de nacer. Estar enamorado no solo del cónyuge sino de la vida en general, buscar razones para vivir, y buscarlas juntos. Pienso que compartir una visión trascendente de la vida es muy importante. Hay que elevar la vida matrimonial, ponerla en otra dimensión y que no sea simplemente algo más de la vida diaria que a veces tanto oprime.

¿Qué diferencia los matrimonios actuales de los de antaño, que generalmente duraban toda la vida?

De entrada soy de los que piensan que cualquier tiempo pasado no fue mejor, no añoro otros tiempos. Es cierto que las legislaciones y el ambiente eran más propicios al matrimonio. Sin embargo lo importante es cada matrimonio, por eso frente a ese 50% de fracasos del que hablábamos al principio, hay otro 50% que cuida su matrimonio, que se preocupa de su cónyuge y sus hijos, que cultiva su amor, que está dispuesto a darse y que, además disfruta mucho de la vida de esta manera.

Quizás hace falta más compromiso, más atrevimiento, más audacia para afrontar cada día con ganas de sacar el matrimonio adelante. Una idea que me parece genial es lo que parece ser que le dijo el Canciller Bismarck a su esposa, “me casé contigo para amarte”. Es decir, me caso contigo porque te amo, pero lo hago para amarte. El amor es algo vivo que se recrea cada día en pequeños detalles.

¿Cómo afecta sobre los hijos la relación que mantienen los padres entre ellos?

Llevo bastantes años impartiendo cursos de orientación familiar y me he dado cuenta de que por mucho que los padres sepan sobre características de los hijos, sobre autoridad, uso del tiempo libre, etc.. el éxito en la educación está en el amor que se profesan ellos dos. Los hijos necesitan, para crecer equilibrados y alegres, que papá y mamá se quieran, un ambiente de seguridad física, afectiva y espiritual. Creo que ver a sus padres unidos, demostrándose en pequeños detalles cotidianos su amor e ilusión, verles afrontar juntos los malos momentos y disfrutar de los buenos, compartir criterios; en definitiva procurando  un ambiente familiar adecuado, es lo más importante.

¿Cree que los hijos serán un reflejo de lo que han visto en casa, ya sea un matrimonio desestructurado, o en cambio, tendrán una vida en pareja feliz si es lo que han respirado en casa?

Como ya he dicho, un buen ambiente familiar es fundamental para crecer felices y equilibrados. Los niños que se han sentido queridos, que han vivido en un ambiente alegre y optimista serán de adultos personas equilibradas y felices. Sin duda la relación de su padre y su madre será el paradigma para sus futuras relaciones de pareja. Ver cada día a unos padres unidos, delicados en el trato, que se aprecian y respetan marca pautas de comportamiento para el futuro. No olvidemos que la educación y la formación más que en los libros o las ideologías se aprenden viendo el comportamiento de otras personas.

¿Qué medidas establece en su casa para mantener la unidad familiar?

Quisiera resaltar una que me parece el quicio sobre el que apoyar las relaciones y la vida de familia: la comida. Si quieren tener éxito en su vida de familia recomendaría a los padres que realicen el mayor número de comidas en familia, si es posible una cada día. En un ambiente relajado y natural como es la comida, o la cena, se está en mejor disposición de escuchar, de hablar, de ser generosos, educados. Se dan momentos de diversión, de contar anécdotas que quedan en el recuerdo. Por supuesto, los llamados gadget electrónicos (móviles, smartphones, etc….) no están invitados. Es el momento de la familia por excelencia.

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Aprendiendo a disfrutar las puestas de sol pigmeas

El tiempo es algo objetivo y medible. Sin embargo las personas lo gestionamos de distinta manera, ante una misma tarea hay personas a las que les sobra tiempo mientras a otros les falta. También hay personas que van acelerados a todas partes mientras otros lo hacen más tranquilos. En el mundo laboral y social suele ser corriente vivir con prisas, se vive con la sensación de que no se llega. En ocasiones esto tiene que ver con maneras de ser. En otras, la presión de algunos jefes y empresas hacen que las personas tengan una visión de tubo de la realidad, incapaces de mirar a los lados se pierden muchos matices y realidades.

Vivir así es una desgracia ya que en muchas ocasiones, especialmente en el trabajo, no depende de uno mismo salir de esa situación. Lo peor de esto es que al llegar a casa se siga actuando y pensando de la misma manera. Se fijan los objetivos y la meta es alcanzarlos (visión de tubo) perdiendo todos los matices, olvidando que lo importante son las personas y las relaciones familiares. Se sucumbe ante la lógica de la eficacia en detrimento de la lógica del amor.

Al llegar a casa debiéramos ser capaces, o por lo menos intentarlo, de dejar el sombrero de las prisas, las brusquedades y la falta de delicadeza en la entrada, centrándonos en las personas que queremos.

Chesterton es siempre una fuente de inspiración, os dejo esta cita de su autobiografía:

“Yo admiraba más los grandes inventos científicos a pequeña escala. Siempre me atrajo mucho más el microscopio que el telescopio. Cuando de niño me hablaban de remotas estrellas a las que nunca llegaba el sol, me conmovía tan poco cuando de adulto me hablaban de un imperio en el que nunca se ponía el sol. No veía ninguna utilidad a un imperio sin puestas de sol. Sin embargo me sentía inspirado, emocionado, al mirar un cristal como una cabeza de alfiler a través de un agujerito y verlo cambiar de forma y color como una puesta de sol pigmea”

Para que los niños lean

No debiera resultar extraño hablar de la lectura a padres con hijos menores de seis años, cuando precisamente se aprende a leer a partir de esta edad. En las siguientes líneas pretendo mostrar que los lectores se forjan desde el nacimiento y que por tanto la lectura es un tema de formación para padres con hijos pequeños.

Los lectores se forman desde que nacen. ¿Quién no recuerda a Bastián (“La historia interminable”) gozando con un libro?. Cuantas sensaciones y vivencias extraordinarias se pueden vivir a través de un buen libro. Hoy en día la lectura, gran afición del tiempo libre, se encuentra minusvalorada y ha sido relegada en beneficio de lo audiovisual (consolas, tablets, etc…).

El ámbito más privilegiado para forjar lectores es la familia. Un hogar con libros, unos niños que vean leer libros a sus padres, son unos niños predispuestos a amar los libros. Los lectores se forjan en el hogar. Qué recuerdos podremos dejar a nuestros hijos contando o leyendo cuentos por la noche, o comentando con ellos sus libros. La lectura relaja, supone soledad, reflexión, pensar, es como un parón en esta vida tan ajetreada.

El niño, en los primeros meses se comunica por medio de lloros, gestos, pataleos… y también por medio de sonidos, que repite y repite, y le resultan muy divertidos. Es la época de los “cinco lobitos”, de “este puso un huevo…”, “aserrín, aserrán…”.

A estas edades a los niños les encanta ver cuentos con los mayores, libros de grandes imágenes y dibujos. A través de estos libros el niño aprenderá el nombre de las cosas, podremos jugar con él a encontrar cosas, y cuando lo encuentre le aplaudiremos, y reiremos juntos, le podremos contar cuentos cortos y poco a poco el niño relacionará los libros con momentos estupendos. Aprenderá palabras, y lo más importante, estará con papá y mamá.

Los libros unen a la familia.

-de 3 a 5 años (fantasía y realidad)

Por medio de la palabra el niño expresa sus sentimientos. En estas edades el mundo interior del niño es riquísimo y admite todo, lo real, lo absurdo, lo posible y lo imposible.

Nos encontramos en la etapa de la fantasía, de lo mágico. Es la edad de la imaginación y por lo tanto les encanta los cuentos, creen en los personajes, los imaginan, se alegran y sufren con ellos. Los cuentos deben ser rápidos, ágiles, con temas tales como hadas, animales personificados, etc…

Los libros evitan la uniformidad en el pensar, da rienda suelta a la imaginación, un libro puede ser leído varias veces y verse de distinta manera. La lectura no sólo sirve para entretener sino para formar. Por medio de la lectura podemos inculcar valores sociales, religiosos, morales, familiares.

Los libros no son neutros, transmiten valores o antivalores, por ello es muy importante que los padres sepamos que libros leen nuestros hijos. La lectura tiene que ser una actividad agradable, para ello deberemos estimular positivamente al niño, para que coger un libro sea para él un acto amable, positivo.

Cada edad tiene unas características, y por tanto no es lo mismo un libro para un niño de dos años que para uno de seis. Enseña a tu hijo a amar los libros. Los libros y las edades Decíamos que no es lo mismo un libro para un niño de dos años que para uno de seis.

Deberemos conocer las características propias de cada edad, además de la forma de ser del niño, pero básicamente valgan las siguientes indicaciones:

-De 0 a 3 años (aprendiendo a hablar)

La base de la lectura es la palabra, por tanto es fundamental la etapa de la adquisición del lenguaje.Conviene que les quede clara que es un cuento, y no realidad, y para ello podremos empezar diciendo aquello de “erase una vez”, “me contaron”.Deben existir pocos personajes y que intervengan niños y animales.

También es conveniente que quede bien delimitado el bien y el mal, no confundiendo conductas o sembrando dudas, y sobre todo debe existir un final feliz. El triunfo del bien.

-De 6 a 7 años (primeros lectores)

Es la edad ideal para motivar en la lectura, a través del cuento aprenden a amar los libros y a darse cuenta que leer entretiene y divierte. Convendrá que lean en bajo y también en alto, y de esta manera la familia participará de sus progresos y el niño saldrá reforzado en su motivación.

CONVIENE SABER QUE…

-Los lectores se forman desde que nacen.

-Existen libros para todas las edades.

-Para los más pequeños convienen libros con hojas duras y con grandes dibujos.

-Para los pre-lectores con algún libro de letras y dibujos.

-Es fundamental el ambiente de lectura en casa.

-Los libros no son neutros, dan valores o antivalores, hay que seleccionar.

-Debemos motivarles y disfrutar con ellos.

-El cuento es nuestro principal aliado para formar lectores, no nos cansemos de repetir el mismo cuento (les encanta y fomenta la memoria).

Diez tonterías para casados

Sin duda, los buenos sentimientos proporcionan una sensación de felicidad y equilibrio que todos anhelamos. En esta linea, es más inteligente moverlos que ser movidos por ellos. “No te dejes llevar por tu corazón, guíalo” es un sabio consejo.

Hoy quería compartir diez tonterías que pueden ser útiles para cuidar y mimar nuestro matrimonio. Nos ayudarán a guiar nuestro corazón y hacer crecer el amor verdadero.

1. Lucha con tu carácter, no permitas que te intoxiquen el pesimismo y el victimísmo. Son el peor virus para el amor.
2. Demuestrale con detalles concretos delicadeza y educación. El amor es educado. Por ejemplo cediendo el asiento, abriendo la puerta y cediendo el paso a la vez que sonríes.
3. Prepara el café como sabes que le gusta. Demostrarás amor tanto al prepararlo como al conocer sus gustos.
4. Ten algún detalle material, un pequeño regalo, de vez en cuando. Para acertar, deberás estar pendiente de sus gustos y comentarios.
5. Envía algún mensaje positivo cada día, del tipo tengo ganas de verte, etc…
6. No conviertas a tu cónyuge en el centro de tus frustraciones y decepciones. Se pueden compartir los malos momentos sin ser cenizo, haciéndolo en un ambiente positivo y compartiendo también esperanzas. El victimísmo machaca la relación.
7. Cuando cedas en algo, hazlo por amor, no lo eches en cara y olvídalo. No lo guardes en el “baúl de los recuerdos” listo para saltar en cualquier momento.
8. Cuida tu aspecto físico, tu arreglo y ropa para agradar a tu pareja. Hacerlo refleja interés en la persona y en la relación. La dejadez lleva al aburrimiento y la monotonía.
9. Haz de las relaciones intimas, una continuación de los deseos que durante el día has procurado poner en práctica para hacer feliz a tu cónyuge
10. No olvides que sólo se ama amando y que el amor verdadero está en lo pequeño. No esperes momentos heroicos para demostrarlo, no llegarán. Y si llegan, no estarás preparado.

Tiempo de ocio para ser mejores

Tanto en la vida personal como en la educación de los hijos es conveniente tener en cuenta que el ser humano es unidad y que para vivir una vida equilibrada y feliz es necesario respetarla. Necesitamos ser coherentes y no dividir la vida en compartimentos. Difícilmente se pueden vivir virtudes en aspectos concretos de la vida y no en otros, la personalidad se resiente, y los padres transmitimos esa forma de vida a los hijos actuando así.

Los valores en los que creemos y que sirven para la vida de familia, deben ser los mismos en la vida social y profesional. La generosidad, la sinceridad, la responsabilidad y tantas otras virtudes, o se intentan vivir todo el día o se corre el riesgo acabar desequilibrado.

Me vienen estas ideas a la cabeza al pensar sobre el tiempo de ocio, tanto el de los jóvenes como el  de los adultos. Muchas personas tienen la idea de que el tiempo de ocio es tiempo para “desparramarse” o, en el mejor de los casos, para no hacer nada. El carácter integral de la persona hace que esto sea perjudicial e inhumano. El tiempo de ocio tiene que formar parte de la lucha por ser mejores,  los hijos tienen derecho a ser educados de esta manera.

La felicidad es para los enamorados

John Lennon lo reflejó muy bien cuando cantaba “la vida es lo que pasa delante de ti mientras estás haciendo otros planes”. Y es que existe una cierta tendencia a ser espectadores de nuestra propia vida, como si las cosas ocurrieran porque sí y la vida fluyera por inercia.

Es lo que puede ocurrir en la vida matrimonial cuando los cónyuges no toman el mando de su relación desde el mismo día de la boda, y se dedican a vivir de las rentas. Hay que estar prevenidos ya que si los protagonistas no ponen los medios para que su amor sea para siempre, otros (la presión social, la rutina, el egoísmo …) lo harán para que no sea posible.

Saber cuáles son algunos de los principales enemigos del matrimonio puede ser muy útil para afrontarlos en positivo, vamos allá:

El tiempo y sus lógicas consecuencias que llevan a que la pasión de paso a un amor más tranquilo, y a que esto se confunda    con falta de amor
La falta de comunicación, y no solo de dialogo, sino de vibración con las mismas cosas
La rutina y el aburrimiento. Perder la capacidad de asombro y el deseo de sorprender y ser sorprendido.
Unas relaciones sexuales en las que falta la ternura y que no sirven para manifestarse amor.
No cuidarse para el cónyuge y buscar fuera sentirse atractivo/a y seductor/a

Releyendo estas lineas me doy cuenta de que son los mismos enemigos que impiden a tantos tener una vida feliz. Y es que al final, la felicidad sólo es para los enamorados.

Mi familia “mola”

Pregunté recientemente en un curso de orientación familiar ¿que creéis que quieren nuestros hijos de nosotros? Un padre contestó, ¡que construyamos una familia guay! me lo han dicho ellos. Fue una fantástica sesión en la que hablamos sobre cómo conseguirlo. Coincidimos todos en que cada familia debe crear una memoria familiar, un estilo propio, una cultura. Que las familias tienen que ser divertidas y que son perfectamente compatibles el buen humor, la alegría y el optimismo con la exigencia y la transmisión de valores.

Está demostrado que las familias que lo pasan bien juntas se mantienen juntas, y que una gran parte de la felicidad y el equilibrio personales pasan por disfrutar de un ambiente familiar adecuado. Ese ambiente no se encuentra, sino que lo hace cada uno. Es muy importante compartir y aprovechar el tiempo de ocio, no dejándose llevar de la improvisación; planificarlo y nunca imponer lo que se hace. Todos, desde los más pequeños, deben participar y aportar sus preferencias, sentirlo como algo propio.

La satisfacción de la vida familiar no se limita sólo al momento en que se disfruta del ocio, sino que se mantiene en el tiempo recordando las buenas experiencias. El objetivo de los padres debiera ser conseguir que tanto los adultos como los niños piensen que su familia “mola”

Felicitaciones de navidad

 Como cada navidad invito a los lectores de Ser Audaces a visitar la web www.tarjetones.com dónde podréis encontrar más de 60 modelos distintos de felicitaciones de navidad. Si lo deseáis, podéis comprarlos sin moveros de casa, con la seguridad de que en pocos días los tendréis en la mano.

Son muy elegantes y están impresos en papel de calidad. Todos hacen alusión al Misterio cristiano de las fiestas.

Padres de adolescentes

La vida no es algo estático sino que evoluciona dando lugar a distintas etapas, infancia, adolescencia, juventud, edad adulta …… El paso de una a otra puede ser en algunos casos muy acentuado, en otros más suaves. Le ocurre tanto al niño que alrededor de los tres años descubre su yo, como al adolescente, al joven o al adulto. En esos cambios de etapa suelen producirse las temidas crisis que se manifiestan en pensamientos como “no se que me pasa”, “no me reconozco”. Pueden dar lugar a una cierta insatisfacción con la vida y en tener la sensación de que los pilares se derrumban. El fenómeno de las crisis tiene mala fama, sin embargo suponen simplemente el dar paso a una nueva realidad, transformándose en oportunidad para crecer, madurar y mejorar.

Cada persona es única e irrepetible, sin embargo en todos se dan una serie de características comunes cuyo conocimiento es muy útil para superar las temidas crisis. También en la vida familiar se puede producir el fenómeno que se ha dado en llamar la tormenta perfecta. La situación ideal para ello es lo que les ocurre a muchos matrimonios que rondando los cuarenta años, tienen hijos adolescente. En estos casos, a la crisis de los padres se junta la de los hijos: la tormenta perfecta.

La sensación cada vez más clara de los límites de las propias fuerzas, la perdida de la ilusión, la sensación de que la vida no se desarrolla como la habíamos planeado, el temor a haber fracasado en la educación de los hijos o el escepticismo pueden sorprender a más de uno y provocar fisuras personales y en el matrimonio. Si no se está en guardia pueden surgir desavenencias tanto por asuntos conyugales como por la educación de los hijos.

La primera idea que conviene apuntalar es que entra dentro de la normalidad que se puedan producir esas sensaciones, y que lejos de suponer un problema pueden ser un punto de inflexión en la vida personal, matrimonial y familiar.

Convendrá hablarlo en el matrimonio para superarlo juntos, ilusionarse por la nueva etapa, redescubrir lo que une, empeñarse en que nunca los posible problemas con los hijos provoquen el distanciamiento conyugal. Volver a enamorarse recreando el proyecto común adaptándolo a la nueva realidad.

Sobre optimismo y confianza

Existe la creencia bastante generalizada de que el optimismo y la confianza son características innatas de algunas personas. Aunque esta idea encierra cierta verdad, sin embargo, estas virtudes también se adquieren y se viven por la lucha personal. El optimismo está muy relacionado con el buen humor y este con saber dar a cada situación su importancia.
Algunas personas hacen de cualquier menudencia un drama. Ello supone, además de un tormento para los demás, una actitud paralizante para ellos mismos. Cuando falta el optimismo y la confianza, no se puede crecer y mejorar ya que esto supone, por definición, una cierta seguridad en uno mismo y en las propias capacidades.
El optimismo, al igual que la generosidad, se vive cuando se lucha por hacer la vida agradable a los demás, cuando se está mas pendiente de los otros que de uno mismo. El pesimismo es egocéntrico. El optimismo como virtud no se refiere a los inconscientes que no ven las dificultades, o a los autosuficientes que se creen infalibles. Se adquiere cuando uno mismo se conoce, se toma un poco en broma y sobre todo no se es demasiado susceptible a lo que dicen los demás.

En recuerdo de Belén Langdon

Estos días consideraba que una de las mayores virtudes que puede tener una persona sea posiblemente vivir enamorada, con la ilusión y el deseo de buscar lo mejor. Twitee hace unos días que las personas jóvenes son aquellas que tienen más ilusiones que recuerdos. Descubro cada día que las personas enamoradas recrean la vida, buscan lo mejor y lo comparten, crean a su alrededor un ambiente alegre y optimista. Son conscientes de las dificultades y de las tristezas, pero no les llenan de amargura sino que ellas las llenan de sentido. Las personas enamoradas son delicadas, luchan en lo pequeño porque saben que ahí se encuentra el amor. Buscan y dan sentido a cada detalle pequeño de la vida.

¿Dónde y como se forjan estas personas? No hace falta ir a ningún lugar especial, sin duda en la familia. Por eso la labor de ser padres es tan grande, es en la familia donde crecen las personas enamoradas. Se trata del lugar natural para descubrir y hacer crecer el amor, esas pequeñas luchas y cuidados que son un anticipo del cielo. Cada pequeño detalle de arreglo personal, del adorno de la casa, de la preparación de la mesa, de estar pendiente de los demás encuentra su sentido en el amor; no se pueden entender de otra manera.

Y en medio de estos pensamientos me sorprendía la trágica muerte de Belén Langdon, triste suceso que ha mostrado lo mejor de la familia. El testimonio de amor y fe de Nick y Yolanda, de sus hijos y de las compañeras del colegio nos interpelan y empujan para querer ser mejores. Es como si en medio de la tundra apareciera una flor, y otra y otra.

Tu vida Belén ha sido, lo se, una vida enamorada. Corta, pero enamorada. Por eso deja mucho fruto y paz y serenidad, en medio del dolor.

Educar y forma de ser

En una entrevista publicada en la revista Familia y Cultura, el profesor López-Barajas afirma que “la educación de los hijos no es cuestión de técnica sino de forma de ser”.
Muchos padres argumentan que educar es muy difícil, les falta tiempo, no tienen preparación, la presión de la sociedad les puede. Las tres dificultades son ciertas, Y de ellas la más cierta sea la falta de tiempo.
En una sociedad que podríamos denominar del conocimiento y la eficacia, se tiende a pensar que la fórmula mágica, la solución a todo, está en la técnica y en los métodos. Esta idea no funciona en lo concerniente a las personas, ni en las relaciones sociales, ni en el trabajo y mucho menos en las relaciones familiares.
No seré yo quién niegue la importancia que tiene que los padres se formen para ser mejores, pero creo que sin duda la “piedra filosofal” de la educación está más en su manera de ser y actuar que en los muchos conocimientos que tengan. Se puede ser un gran teórico de la educación y un pésimo educador.
De poco serviría asistir a un curso o leer libros sobre educación si luego en el comportamiento diario, si en la forma de ser y relacionarse no aparece la persona que procura ser mejor, que comprende, que disculpa y que exige cuando hace falta.
Y Precisamente por este motivo afirmaba al principio, que el factor falta de tiempo es principal. Es imposible conocer a las personas, ver como actúan, establecer lazos afectivos, etc si no se dedica tiempo tranquilo. Por ello me atrevería a sugerir dos propuestas a quienes pueda interesar: dedicar tiempo a la familia y procurar la propia mejora como persona. Una de las grandezas del hombre es que la forma de ser siempre se puede mejorar. Con estos dos propósitos seguramente educar se tornará más asequible y complementado con la lectura de algún libro y la asistencia a un curso de orientación familiar, “miel sobre hojuelas”.

¿Qué hacer con tanto corazón “partío”?

Las declaraciones de José Ignacio Munilla en las que reflexiona sobre el origen del sufrimiento de tantos jóvenes pienso que van a la raiz de la cuestión. En ellas se refiere a la importancia que tienen la educación de la afectividad y la inteligencia en la maduración y equilibrio de la persona, situación a la que debe llegar toda persona al alcanzar la edad adulta y que tiene su origen en la infancia y continuación en la niñez, la adolescencia y la juventud.

En todas estas etapas los hijos necesitan tanto el cariño y la exigencia de los padres, como un ambiente familiar estable. Cuando ambos van unidos, los jóvenes crecen seguros en sus inseguridades, son capaces de asumir responsabilidades, no esperan que se les de todo hecho, valoran lo que tienen y su vida no está basada en el derecho a todo, se saben queridos y aprenden a darse a los demás, encuentran sentido a renunciar a sí mismos. Lo normal es que sean felices y dispongan de las herramientas para afrontar la vida.

Y junto a la educación del corazón hay que procurar la formación de la inteligencia, la búsqueda honrada y razonada de la verdad y el bien, que les lleve a la formación de sus propias ideas.

Pienso que sobre estos dos quicios gira el éxito o fracaso de la educación y en ello es crucial el papel de los padres. Por eso todo lo relativo a la educación pasa tanto por procurar familias estables en las que los padres asuman su papel y responsabilidad, como por el apoyo de la sociedad a esa tarea de los padres como primeros educadores. Si no se hace así de poco servirán los esfuerzos para dedicar más recursos materiales a las escuelas.

La responsabilidad de los padres es muy grande, pero es que traer un hijo al mundo es algo muy, muy serio.

Test de estrés matrimonial

Se han puesto muy de moda los denominados test de estrés a la banca. Supongo que debe tratarse de unos examenes para ver hasta dónde son capaces de aguantar los bancos sin quebrar. La verdad es que me interesa bastante poco el asunto, sin embargo la idea me parece interesante para comentar brevemente un estudio sobre la relación entre la calidad del matrimonio y la generosidad de los cónyuges.
A la vista de las conclusiones, se puede afirmar que un test de estrés al matrimonio pasa por medir la generosidad de los cónyuges. A mayor generosidad de cada uno, mayor resistencia del matrimonio a romperse. Y no sólo eso, sino mayor capacidad de ser felices.
En la medida en que se está más dispuesto al sacrificio, la calidad conyugal aumenta. ¿Cómo medirlo? ¿Que indicadores medir en el test? El estudio comienza por los pequeños detalles cotidianos como preparar el café por la mañana, y se centra en lo que denomina circulos de virtud. Es decir, aquellos actos de generosidad que a fuerza de ser repetidos generan un comportamiento y un ambiente positivos que animan a seguir actuando así.
También son indicadores de la calidad conyugal las manifestaciones de cariño y perdón. Se trata de sutilezas tales como una forma de mirar o de sonreir, que envían un mensaje positivo y que alimentan no solo el compromiso y el cariño, sino la pasión y el enamoramiento.
Me comentaba un amigo la importancia de recurrir al origen de las cosas para ser más humanos.
¿No es acaso el amor uno de los pilares del matrimonio? Y ¿no es el amor la entrega incondicional y generosa al otro? Pues ahí encontramos no sólo el origen, sino la garantía de que nuestro matrimonio sea capaz de resistir un test de estrés conyugal.

Austeridad sí ¿pero sólo en tiempo de crisis?

Solón fue uno de los siete sabios de Grecia. Poeta, reformador y legislador; su gobierno se caracterizó por reformas para hacer frente a las graves injusticias que padecían las clases más pobres. Así, condonó las deudas de los campesinos, rebajó los tipos de interés y protegió la pequeña propiedad, evitando la formación de latifundios.

A él se atribuye la frase la austeridad es una de las grandes virtudes de un pueblo inteligente.

Esta idea y una entrevista al economista Robert Skidelsky inspiran mi post de hoy.

La grave crisis económica que vivimos ha puesto en primera linea la palabra austeridad. Pareciera que la solución a estos malos tiempos pasara por retirarse a los cuarteles de inviernos (la austeridad) en espera de tiempos mejores para volver al gasto y el despilfarro.

Solón relaciona la austeridad con la virtud y la inteligencia y así lo creo. El mejor camino para ser felices es conocer las virtudes, encontrarles un sentido y querer vivirlas. La austeridad no es algo negativo sino que nos ayuda a crecer como personas, a ser dueños de nosotros mismos, a disfrutar de lo pequeño. Nos lleva a una idea nuclear: que es más importancia ser que tener.

Ser más  austeros, sencillos, prudentes, sinceros, pacientes, optimistas o laboriosos nos acerca a la felicidad y sólo depende de nosotros. Es lo que realmente nos llena y satisface, y además es gratis.

La austeridad no es sólo para tiempos de crisis, es una forma de vida que nos hace más humanos, mejores personas. Este creo que es el principal reto de los padres, ayudar a los hijos a luchar por ser mejores personas, a disfrutar de lo que realmente vale la pena, a encontrar lo valioso en lo pequeño. La vida de familia es el ámbito ideal para ello.

Citando a Robert Skidelsky:

“Nuestros hijos y nietos van a estar posiblemente peor que nosotros en términos de consumo y de PIB, pero pueden estar mejor en muchos otros sentidos, en términos de salud, felicidad, amistad, contacto con la naturaleza y todos los elementos que queramos incluir en eso que llamamos la ‘buena vida’. Las nuevas generaciones han sido testigos de hasta dónde nos han llevado nuestros errores, y seguramente serán menos insaciables de lo que hemos sido nosotros”

Tres ideas para tener un buen matrimonio

Pretender reducir el éxito del matrimonio a tres ideas es como poco, una ingenuidad. Sin embargo pocas ideas, si son nucleares sí que pueden inspirar y ser útiles. Esa es mi idea de hoy.
La primera y fundamental es creer realmente que el matrimonio es para toda la vida. Comenzar algo tan comprometido pensando que tiene fecha de caducidad supone bajar el nivel, rendirse antes de comenzar, pretender vivir de las rentas del noviazgo ….. Nuestra limitación es que no estamos acostumbrados a “quemar las naves”, todo en la vida actual es reversible. Obviamente esto nos lleva a un tema crucial, no casarse con cualquiera. Saber elegir, estar unidos por algo más que los afectos. “Quemar las naves” los dos.
La siguiente idea es creerse que es posible el matrimonio para siempre. Que no es sólo una teoría bonita, sino una meta alcanzable. Me parece fundamental tener una visión positiva de la vida, esa visión será la que alimente el día a día, la que ayudará a superar las dificultades.
Y por último, enamorarse cada día. Sorprenderse ante lo pequeño y cotidiano. Saber renunciar a egoísmos, disculpar, ceder, sonreír. Buscar juntos el Bien.
¿Lo fundamental? Estar de acuerdo los dos en estas tres ideas y querer llevarlas a cabo juntos. Antes de casaros, hablarlo. Si no estáis de acuerdo, no vale la pena “quemar las naves”.

Practicum veraniego de vida familiar

Hoy me siento inspirado y me gustaría compartir algunas buenas ideas para intentar poner en práctica durante estos días de vacaciones en familia. Son días relajados que bien pueden servir para adquirir buenos hábitos para el resto del año. 

Es fácil criticar y ponerse de mal humor, crear mal ambiente. Suele ser por faltas de caracter y a nadie hace feliz. Bien, vamos a intentar ser dueños de nosotros mismo procurando ser comprensivos con los demás, fijandonos más en tantas cosas positivas que tienen. Utilizar un tono cordial, sin enfados. Evitar las críticas a los demás, no solo ante otros sino en nuestra propia mente. Disculpar y defender si oímos a otros criticar. Corregir sí, pero lo necesario y siempre con cariño.
¿Porqué hacer esto? ¿Para mantener la paz? Si ¿Para estar más a gusto? También. Pero sobre todo por amor, el motor más fuerte de la familia. Y por supuesto no puedo dejar algo fundamental en el tintero, rezar por cada uno de la familia.
Espero que nos sea útil.

 

Para crear un buen ambiente familiar

Durante el año las largas jornadas escolares y de trabajo, así como el cansancio y las prisas suponen una agresión a la vida de familia. Y no sólo por la falta de tiempo si no por la falta de tranquilidad. En demasiadas ocasiones los hogares se convierten en alojamientos y falta tiempo hasta de mirarse a los ojos. En diversas ocasiones he escrito sobre la importancia de la comida familiar durante todo el año para evitar que esto suceda.

Estamos ya en verano y practicamente todas las familias disfrutarán de algún tiempo para descansar y estar juntos. Este tiempo cada vez suele ser menor y por eso conviene aprovecharlo al máximo. Por eso me permito aconsejar a los padres que se relajen, que dejen actuar con libertad a los hijos, que sólo intervengan para corregir actitudes graves, y que lo hagan “vis a vis” y con cariño.

Es importante buscar y aprovechar los buenos momentos para educar, y estos pasan por un ambiente de confianza, alegría y buen humor. Crear ese ambiente puede ser un buen propósito, sabiendo que conseguirlo pasa por una lucha personal con el propio caracter; y no sólo de los padres sino también de los hijos. Una lucha de toda la familia.

Sígueme en twitter @anibal_cuevas

He abierto una cuenta en twitter en la que voy dejando ideas breves, libros que leo y me atrevo a recomendar y otras cosas que se me vayan ocurriendo. Si quieres seguirme estoy en @anibal_cuevas

El amor se aprende

Cuando un matrimonio se rompe no existe una única causa, el fracaso suele suponer la concatenación de varias. Algunas tienen que ver con la personalidad y comportamiento de los cónyuges, otras son de origen más “teórico”. Es en una de éstas en la que me quiero detener hoy.

Son numerosas las parejas que se casan sin saber realmente lo que significa amar al otro. Muchos llegan al matrimonio con la idea, muy extendida en nuestro tiempo, de que amor y sentimiento son lo mismo, confunden el amor verdadero con el enamoramiento. Mientras el primero está más ligado a la voluntad y la libertad de la persona, el segundo supone más bien un dejarse llevar.

Creo que el enamoramiento es maravilloso y necesario para una relación satisfactoria de pareja. Sin embargo es un tremendo error situarlo como eje nuclear de la misma.

El amor verdadero se aprende y se practica. Supone buenas dosis de generosidad, humildad, entrega y búsqueda del bien del otro antes que del propio. Y esa misma dinámica conlleva premio ya que, como un boomerang, se vuelve hacia uno mismo haciéndole feliz.

El enamoramiento sin amor verdadero es egoista, centra a la persona en sí misma. Busca más la propia satisfacción que la felicidad del otro. Por eso es fácil estar enamorado, basta dejarse llevar. Amar es algo más complicado y apasionante.

El amor verdadero se aprende de manera natural cuando desde pequeños se encuentra sentido al sacrificio y la entrega en la familia. Aprende a amar el niño que ve cómo papá y mamá se dan el uno al otro sin echarse nada en cara, el que les ve sonreir ante las dificultades y contradicciones, las pequeñas de cada día. El que descubre la alegría de hacer pequeños encargos que hacen la vida más agradable a los demás.

Ese niño cuando sea adulto sabrá amar con amor verdadero porque lo ha aprendido y vivido desde pequeño. Por eso es tan importante la familia, porque aquello que nos hace más felices se aprende, de manera práctica, en ella.

Descomplícate la vida, recurre a una brújula

Tan cierto es que la vida es compleja como que en demasiadas ocasiones la complicamos. Este pensamiento me venía a la cabeza escuchando a un amigo exponer unas ideas que me parecieron muy sensatas y sencillas.

Esa complejidad se descomplicaría si en vez de utilizar un gps recurrieramos a la brújula. Instrumento sencillo pero sumamente eficaz que utiliza cuatro puntos que orientan al caminante. Los cuatro puntos cardinales que conocemos y que indican el camino físico, bien pueden sustituirse por otros cuatro que orienten la vida: bien, mal, verdad y mentira.

Cada día tomamos decisiones, la mayoría de ellas son poco importantes. Sin embargo de vez en cuando surgen algunas muy importantes. El uso de esos cuatro puntos puede ser muy útil a la hora de decidir tanto en un caso como en otro.

La máxima “in medio virtus” aparece aquí en su verdadero significado. Entre dejarse llevar por las sensaciones, los sentimientos o las circunstancias o complicarse la vida con un gps para tomar decisiones, me quedo con el uso de la brújula.

Un hombre libre

Es más fácil dejarse llevar por las circunstancias o actuar de acuerdo al interés del momento. Es más fácil, pero no es mejor. Hace que en el fondo el hombre no se sienta libre, se de cuenta de que no hace realmente aquello que quiere.

Para evitar esa esclavitud de las circunstancias, parece claro que son necesarios unos principios que guien la vida, que sirvan de soporte y ayuden a actuar libremente. Sin embargo ¡cuantas veces, a pesar de esos principios, se actua de manera contraria y se cae victimas del posibilismo!

Sin embargo no sólo hacen falta unos principios, si no también unos ejemplos que indiquen cómo llevar a la práctica lo que se cree y, sobre todo, que animen a pensar que es posible actuar conforme a cómo se cree. Para ello me parecen muy interesante leer las biografías de quienes han vivido de manera cotidiana aquello que creemos.

Hoy celebramos la fiesta de Tomás Moro, un estupendo ejemplo para todos y especialmente para los padres de familia. Los escritos de Moro reflejan una persona luchadora por ser fiel a su fe, no sólo en las grandes decisiones si no en el día a día.

Me encanta su sentido del humor en medio de grandes tribulaciones, saber vivir dignamente con mucho o con poco, la manera de transmitir paz a su mujer y a sus hijos y la importancia que le dió a mantener la familia unida , posiblemente la mejor vacuna inventada para no perder la esperanza y la alegría.

Supo hacer girar su vida sobre lo que considero un importante quicio, decía “dame, mi buen Señor, la gracia de esforzarme para conseguir las cosas que en la oración te pido”. No sólo voluntarismo orgulloso, tampoco espiritualismo angelical.

 

No sabemos valorar lo que tenemos

Vicente del Bosque, entrenador de la selección española de futbol, es además de un tipo humilde, sabio. Suele ser normal que ambas cualidades vayan unidas. Pues bien, ante el último triunfo de la selección española ha afirmado que “hemos pasado de pobres a ricos en tan poco tiempo que no sabemos valorar lo que tenemos. Hay que trasladar optimismo, no pesimismo. Somos la única selección que no se ha abrazado con el pase a cuartos. ¡La única! Cuando la clasificación ha sido estupenda, perfecta”

Recordaba la afirmación del humorista Chummy Chumez cuando decía que no creía en la indisolubilidad del matrimonio, que este se deshacía con facilidad en el aburrimiento.

Añadiría que no sólo el matrimonio sino la familia, la amistad, la vida en general se disuelven cuando no sabemos valorar lo que tenemos. Y no es posible vivir de las rentas, hay que recordarlo cada mañana y actualizarlo durante el día. La felicidad es para los valientes y luchadores que la buscan, no para los vaguetes que simplemente la esperan.

如何維持家庭凝聚力 o cómo mantener la familia unida

La globalización y las nuevas tecnologías traen cada día nuevas y agradables sorpresas. La de hoy ha sido encontrar una traducción al chino de mi ponencia presentada en el World Congress of Families . Mi buen amigo José Eugenio Borao, profesor de la Universidad Nacional de Taiwan, ha hecho un resumen que ha publicado en el blog que le sirve de apoyo para enseñar español a sus alumnos.

如何維持家庭凝聚力 suena muy muy bien, quiere decir cómo mantener la familia unida. Pensar que dije 情侶結婚前應考慮未來要組成的家庭會是什麼樣的文化。例如,重視家庭慣例的程度、如何運用家庭照,甚至如何運用上一代的照片。這是由於了解到自己身為團體的一份子能產生安全感與喜悅,並且這也是[子女]均衡發展的基礎。me impresiona mucho.

Y ya hablando en serio, para mí es un honor y un orgullo compartir ideas e inquietudes sobre la familia con amigos del extremo oriente. Pincha aquí si quieres practicar tu chino y leer algunas ideas para mantener tu familia unida.

Aprovecho para invitarte a que me sigas en mi nueva cuenta twitter @anibal_cuevas y para cerrar este post, te invito a escuchar la ponencia

La estupenda vida de familia

Decía Chesterton que si de verdad vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo a toda costa. Pienso que pocas cosas son tan importantes como la vida de familia, por eso es necesario que la cuidemos y mimemos. No basta con simple propósitos, tampoco vale improvisar sobre la marcha cuando no se tiene un criterio.

Se acerca el tiempo de verano, posiblemente el tiempo más caótico, espontáneo e imprevisible del calendario. Se corre el peligro de que las vacaciones se conviertan en un tiempo de no hacer nada; tantas horas y días sin un mínimo planning pueden no solo echar por tierra toda la labor educativa del año, si no hacernos perder un tiempo de oro para ser felices en familia y crecer como personas.

Hay quien cree que estar de vacaciones y descansar supone un dolce far niente sin caer en la cuenta que las personas no somos estáticos y que no hacer nada ya es hacer algo: el vago. Si educar supone un proceso de mejora creciendo en virtudes, hacer el vago y simplemente dejarse llevar nos lleva a ser peores personas. Por todo ello bastaría con un pequeño propósito de aprovechar el tiempo para que las vacaciones nos ayudaran a vivir como personas de altura.

Y es aquí donde le podemos dar el tiro de gracia a lo negativo de la improvisación viviendo un horario, eso sí veraniego. No estoy proponiendo pasar el verano en un cuartel, sino disfrutar del descanso, del cónyuge, de los hijos, de las aficiones. Me atrevo a proponer alguna idea en este pequeño espacio.

Lo mejor, empezar por el principio, levantándose a una hora determinada, aseándose y desayunando en familia. Dedicar un tiempo a arreglar la casa entre todos, a hacer la compra. ¡Que las cosas de casa no son sólo de ella! La invasión de los gadget electrónicos es una realidad, por ello no podemos pretender hacerlos desaparecer, pero sí regularlos.

Considero que determinados momentos de la vida de familia son sagrados y deben excluir totalmente los whatsapp, sms, facebook, etc.. me refiero a las comidas y tertulias. Creo que en este terreno se debe ser especialmente estrictos. Cierto que los tiempos del ordeno y mando los tiramos a la basura, hay que hablarlo con los hijos, dar razones. Pero sacar un móvil durante la comida o tertulia es tan poco educado como hacerlo con un periódico o un libro para leer mientras los demás comentan. Supone una gran falta de delicadeza e interés hacia los demás.

También será bueno haber preparado alguna excursión, senderismo, visita cultural, bicicleta, deporte. Lógicamente todo esto depende de las edades de los hijos, a mayor edad mayor independencia y libertad. Si hemos hablado de un horario operativo para levantarse también será bueno que lo haya para acostarse.

Si no se hace así correremos el riesgo de caer en la improvisación y el pasar de los días. Flexibilidad, respeto a la libertad, autonomía pero también fortaleza para mimar y defender aquello que necesitamos y ayuda a ser mejores: el ambiente familiar, la estupenda vida de familia.

Artículo de Aníbal Cuevas publicado en la revista Hacer Familia (junio 2012)

6 ideas para mantener tu familia unida

“Ideas para mantener a la familia unida” titulé una ponencia centrada en la importante tarea de los padres como creadores del ambiente adecuado para que la familia pueda cumplir su papel de educadora y formadora de personas equilibradas, maduras y felices.

Si os interesa leerla completa podéis descargarla pinchando aquí

Para mantener la familia unida

Mientras preparaba unas notas para mi intervención en uno de los seminarios del Congreso Mundial de Familias al que he sido invitado como ponente, el dedicado a cómo mantener la familia unida; me daba cuenta de que aunque laborioso, mantener a la familia unida puede ser a la vez una tarea sencilla.

En demasiadas ocasiones complicamos las cosas por no saber encontrar el nucleo de la cuestión. Poniendo sobre el papel mis ideas, me iba dando cuenta de que todo lo que escribía estaba en la órbita del perdón y la gratitud; es decir, del amor.

Para enseñar a los hijos a pedir perdón, a perdonar por supuesto; y a ser agradecidos, los padres debemos ir por delante practicando aquello que decimos. Son muchas las "ideas" para mantener la familia unida pero creo que todas giran en torno al perdón y el agradecimiento.

La convivencia y el caracter propio y de los demás, generan roces que si no se curan suelen devenir en desunión cuando no en enfrentamiento. Enseñar a perdonar aquello que nos molesta y a pedir perdón cuando herimos a alguien, son un gran bálsamo para la convivencia. La gratitud genera un buen ambiente y es uno de los grandes eslabones que unen a los hombres.

¿Ideas para mantener la familia unida? Saber perdonar y ser agradecidos. Puede parecer poca cosa pero sin duda se trata de un programa de vida.

Entrevistas

Entrevistas en TV

 Popular TV

 The Family Watch

Entrevistas en prensa

 La Gaceta (El Estado tiene que ayudar a los padres, no usurpar sus funciones)

 Epoca (La entrevista impertinente)

 Alba (La entrega al otro es fuente de felicidad)

 La Gaceta (Los padres no podemos perder la iniciativa)

 Arvo (El matrimonio es mucho más que un contrato)

 Somos hermanos (Los gobiernos no salvan el mundo)

Entrevistas en radio

 La estrella polar

 La tarde de cope

 Radio Capital (México)

 Radio María (Colombia)

 

Enlaces

Mis blogs favoritos:

 

Sobre responsabilidades sociales

Sería por mi parte una osadia pretender escribir sobre el origen económico o financiero de la gravísima crisis que nos acecha, tengo muy poca idea sobre el particular. Sin embargo creo que todo lo concerniente a las relaciones entre los hombres, y la economía y las finanzas forman parte de ellas, tiene que ser analizado no sólo técnicamente, sino tambien en su faceta moral y ética.

Escuché hace unos días una tertulia radiofónica en la que se debatía sobre el problema del paro. Un tertuliano afirmó que el empresario no tiene ninguna responsabilidad ni vocación social, que su misión es ganar dinero …. y se quedó tan tranquilo. Lo peor según mi parecer, es que se hizo un silencio pero ningún contertulio le rebatió.

¿Os imaginais que alguien hubiera dicho que la misión del trabajador fuera trabajar lo menos posible o simplemente cumplir?

¡Claro que el empresario tiene una responsabilidad y vocación social! Y por supuesto también debe ganar dinero. De la misma manera, el trabajador tiene una responsabilidad personal y social, y debe trabajar lo mejor posible. En este aspecto tiene mucho que aportar la doctrina social de la iglesia . No es un tratado de economía, no contiene recetas ni milagros; pero si mucha sabiduria que puede servir de guia en estos momentos de zozobra.

Ser el mejor padre posible

Las razones del abandono de Rick Santorum en la carrera por la nominación del partido republicano son un claro ejemplo de lo que escribí en el ultimo post sobre el puzzle de la vida. Santorum está casado y es padre de 7 hijos, una de sus hijas gravemente enferma desde que nació está hospitalizada.

En la rueda de prensa, en la que junto a su familia anunció su renuncia, afirmó que había pasado unos días cuidando de su hija, que había tenido tiempo de rezar y pensar y que había decidido con su familia que lo más importante era ser el mejor padre posible.

Aparecen en este caso personal la vida profesional y la familiar así como una importante toma de decisión. A la vista de su curriculum parece claro que estamos ante una persona con unos fuerte valores familiares, seguramente su familia ocupe el primer lugar en sus prioridades lo que no ha impedido que temporalmente su vida profesional le haya ocupado más tiempo.

Ante un cambio de situación, el agravamiento de su hija, su prioridad número uno vuelve a ocupar más tiempo.

¿Cómo ha tomado una decisión tan importante? Tiempo para rezar y pensar, toma de decisión personal en última instancia, pero colegiada en el proceso; y objetivo claro: ser el mejor padre posible.

Objetivo claro, analizar, consultar y decidir. Creo que podemos aprender mucho de este caso ¿qué te parece?

El puzzle de la vida

Diariamente nos cruzamos con frase llenas de enjundia. Puede ser leyendo un periódico, un libro, en una conversación informal …. La mayoría se nos escapan pero otras se quedan, como me ocurrió hace unos días leyendo una entrevista (no recuerdo dónde ni a quién)

Si puedo decir que era una mujer la entrevistada y que su idea era que demasiados andan muy centrados en su vida laboral y profesional dejando a un lado su amor. Unos no lo buscan, otros lo encuentran pero no lo cuidan y lo olvidan.

Pensaba que en demasiadas ocasiones la vida profesional es un monstruo de numerosas cabezas que lo devora todo, incluido nuestro anhelo de felicidad. El monstruo además de bestial y fuerte, es inteligente y nos hace creer que el totem de la felicidad está precisamente en ese desarrollo profesional desproporcionado.

Y no digo que la vocación profesional y el trabajo no formen parte importante de la vida del hombre, tampoco que no puedan ser camino de felicidad. Lo que si me atrevo a afirmar es que la vida humana es riquísima y que sólo somos capaces de tocar la felicidad cuando encajamos las piezas del puzzle de nuestra vida de manera correcta.

El desarrollo personal y el anhelo de felicidad se ven satisfechos cuando ocupan un lugar primero el amor así como el deseo de darse a los demás empezando por los más cercanos. Junto con ellos, la fe y la cultura así como el desarrollo de la vocación profesional son algunas de las piezas fundamentales del puzzle que es la vida y que sólo estará bien encaminado cuando haya equilibrio en el cuadro.

Para que pueda darse ese equilibrio tiene que haber prioridades y también flexibilidad.

Me los quedo como son

No cabe duda que la sabiduría popular es riquísima y útil. El refranero está lleno de sentido común y sencillez fruto de la mera observación de la naturaleza y las personas. Ayer topé con un dicho italiano que me inspiró este post, reza así Mogli, mariti e figli, come so´… te li pigli!. Traducido al castellano viene a decir que la mujer, el marido y los hijos … ¡te los quedas como son!

Me recordó que uno de los fundamentos del amor es la aceptación incondicional del otro. Ahí está precisamente lo característico de la familia y el motivo por el que se trata del mejor ambito para vivir y desarrollarse como personas. Saberse querido incondicionalmente genera seguridad y es una base sólida que anima a mejorar y crecer.

¡Te los quedas como son! puede sonar a una especie de castigo pero no lo es. Es más bien una llamada a considerar que los lazos matrimonial y familiar son para siempre. Un pensamiento que se torna un gran aliado para intentar apuntalar cada día el matrimonio y no rendirse ante los contratiempos.

En el matrimonio se acepta al cónyuge tal y como es asumiendo el reto de crecer juntos, de mejorar uno mismo para ayudar al otro, asumiendo responsabilidades y no simplemente buscando culpables. No creando problemas donde no los hay y amando al otro con sus defectos, eso sí ayudandole a superarlos con cariño y delicadeza. 

Tres ideas para mejorar la vida de familia

Termino de leer una preciosa carta que me invita a plantear tres ideas para mejorar la vida de familia. Algo que debe caracterizar las relaciones familiares es que todos deben sentirse queridos independientemente de cómo sean. En la familia unos deben cuidar de los otros, no vale aquella pregunta de ¿es que acaso soy yo el guardián de mi hermano? Querer nos debe llevar a cuidar del otro tanto en el aspecto físico como en el psicológico y en el espiritual. Quien ama procura el bien del otro, y para ello es necesario fijarse en él, conocerle, tratarle para poder animar, estimular y cuando sea necesario corregir. Primera idea para todos, pero especialmente para los padres.

La familia se enriquece en el trato con otras familias y se empobrece cuando se cierra en sí misma. Es cierto que la caridad comienza por uno mismo y los más cercanos, sin embargo no debe limitarse. Así como las personas crecen dandose a los demás, de la misma manera lo hacen las familias. Es bueno cultivar la caridad y participar en la vida comunitaria, sin cerrar los ojos a las necesidades de los demás. Segunda idea, para todos.

Sin duda lo más excitante de la vida humana es que siempre es posible mejorar y que esto depende en gran parte sólo de uno mismo. Es cierto que siendo seres sociales, la influencia externa influye para bien y para mal. Por eso la tercera idea es crear en el hogar un ambiente que invite a mejorar, a no conformarse con estar. Tercera idea, que es tarea de todo.

Cinco claves sobre el matrimonio y la familia

La falta de tiempo y las prisas, hacen que en muchas ocasiones no concretemos aquello que nos hemos propuesto. A veces incluso somos incapaces de proponernos metas concretas por falta de reflexión. Por eso es muy de agradecer que otros nos ayuden.

En un breve vídeo cinco expertos en matrimonio y familia nos proponen cinco claves para mejorar la vida matrimonial. Sus propuestas me parecen muy acertadas, concretas, radicales y posibles. Van desde algo tan pequeño como puede ser dedicar cada día unos segundos a proponernos algún detalle de cariño con el cónyuge, hasta lo más general de ser generosos y confiar en Dios, pasando por valorar de qué manera nos enriquecen las diferencias y la complementariedad, o atreverse a ser felices y pensar que el matrimonio es para siempre, algo que ayudará en momentos difíciles.

 

 

El ambiente adecuado

Recientemente leí que la manera de saber si un libro leído ha merecido la pena es considerar lo que nos ha quedado de él. Ésta semana he recuperado Rosa Krüger, un libro que leí hace algunos años y que efectivamente me dejó algo, la idea de que el amor hace que uno quiera ser bueno, "por ella fui algo y fui mejor".

Lo recordaba al escribir un artículo para una revista, sobre el papel del padre; y en concreto al hacer referencia a unas interesantes reflexiones de Garcia Hoz sobre la importancia del ambiente familiar a la hora de educar. Equipara el pedagógo el ambiente familiar al oxigeno, ambos ejercen una acción constante sobre las personas, ya sea para bien o para mal.

Un ambiente adecuado genera espontáneamente alegría, es atractivo e invita a participar, a mejorar.

El valor de la armonía

Muchas películes reflejan relaciones de pareja, ya sean matrimoniales o no, en las que destacan hombres y mujeres gritando, tensos, llenos de culpas y reproches. Personas inmaduras que pasan del efluvio sentimental a echarse todo en cara en cuestión de segundos, las dos caras de una misma moneda. Lo pensé un momento y afirme con él.

La influencia del cine y la televisión en el comportamiento de muchas parejas es grande, y seguramente sea esa una más de las razones de tantas rupturas y sufrimientos. Muchas relaciones de pareja se construyen sobre el equilibrio precario de dos fuerzas contrapuestas, cada una tirando para su lado.

Que lejos este equilibrio de fuerzas de lo que creo que debe ser consustancial al matrimonio: la armonía. La armonía permite que cada uno aporte su personalidad y se enriquezca con la del otro, que nadie se sienta herido o anulado. Hace unos días asistí a un concierto de música clásica, orquesta y coro. Allí nadie pretendía anular al otro, por contra eran conscientes de que el exito propio era el del grupo.

Vidas que dan fruto

A lo largo de la historia ha habido muchísimas vidas fructiferas, unas han dejado fruto entre los más cercanos, otras han influido en millones de seres humanos. Unas han servido para hacer la vida más fácil a otros o para curar enfermedades, otras han dejado abierto un surco por el que transiten personas a lo largo de los siglos.

Investigadores, padres y madres, líderes sociales y espirituales, profesores …. Investigadores cuyos descubrimientos salvan vidas humanas o facilitan la vida y la comunicación, padres y madres que con su enseñanza y ejemplo de vida tanto bien han hecho y hacen a sus hijos, líderes que anteponen el bien común a los propios intereses, profesores volcados en sus alumnos. Todas ellas vidas fructíferas, sobre todo cuando han sido movidas por amor.

Quizás sean estas letras las que hoy me inspiran: "Que tu vida no sea una vida estéril. -Se útil. -Deja poso". Hoy hace 110 años que nació quién las escribió, una persona que dejó hondos surcos para que el camino de la santidad fuera más asequible y cuya vida dió mucho, mucho fruto. Hoy hace 110 años que nació en Barbastro San Josemaría, sabía y enseñó a amar. 

Día de regalos y algo más

Hemos comenzado un nuevo año que deseo muy venturoso a todos los lectores de Ser Audaces. Me planteaba estos días cuál es la diferencia entre el 1 de enero y el 12 de abril, y es que lo de celebrar el año nuevo no es sino un convencionalismo más de nuestra forma de medir el tiempo. Sería estupendo celebrar cada día con la ilusión y los buenos propósitos con que lo hacemos al comenzar cada año.

En un par de días celebraremos una de mis fiestas favoritas: la Epifanía o día de los Reyes Magos. El pasaje evangélico de los magos de oriente supone como todo en la Biblia un modelo de vida basado en la humildad y en saber buscar y disfrutar en lo pequeño. No podemos desligar ese día de los regalos, y pienso que es bueno; regalar significa querer hacer feliz a otro. Espero con impaciencia la mañana del 6 de enero, por los regalos que recibiré pero sobre todo por los que recibirán los que quiero, como el niño de este video.

Navidad, tiempo de humildad y felicidad

Las cosas más sencillas suelen ser de una gran importancia, algo dificil de entender en un mundo tan dado al espectáculo y la publicidad cuando no a la estridencia. El hecho histórico más grande de la historia de la humanidad se consumó en una gruta hace algo más de 2000 años: Dios se hizo hombre. ¿Puede existir una manera más humilde?

Mi deseo para todos los lectores de Ser Audaces es que sean muy felices. Un buen camino es precisamente la humildad. Luchar por vivírla nos lleva, entre otras cosas, a disfrutar de lo pequeño, a encontrar sentido a la vida y a endulzar la vida de quienes nos rodean.

¡¡Feliz Navidad queridos amigos y amigas!!

A la felicidad por el camino de lo sencillo

Leo una entrevista a uno de los gurús de la comunicación a propósito de su libro "La simplicidad brutal del pensamiento". En él reivindica la sencillez como arma para ser feliz. Un "pero", el entrevistador traduce como simple lo que en castellano es sencillo, no es lo mismo.

Pienso que uno de los mayores inconvenientes con que topamos a la hora de ser sencillos o mejor dicho de pensar sencillo, es la cantidad de información que recibimos, las prisas con que vivimos, la hiperactividad reinante que hace que parezcamos marcianitos de los antiguos juegos electrónicos.

Resulta imposible actuar conscientemente y con eficacia en ese nivel de hiperactividad física y mental y lo que es peor, es imposible ser feliz. Las ideas de la entrevista que se centra en el mundo de la publicidad, pueden ser extrapoladas a la vida personal y familiar:

el cambio de mi matrimonio y de mi familia empieza en mí lucha por ser mejor

en la educación de los hijos, y en mi mejora, es más eficiente centrarse en algo concreto que andar como los marcianitos locos de un lado para otro, es necesario conocer y tratar a los hijos

evitemos zozobras, mantengamos el proyecto de familia y sólo cambiemos lo imprescindible para hacerlo más atractivo

¡¡A la felicidad por el camino de lo sencillo!!

El ambiente familiar

Los últimos post publicados se han referido tanto a la importancia de la presencia de los padres como a la de la conversación familiar. Y ambas cuestiones se relacionan para derivar en algo tan fundamental para la felicidad de los hijos como el ambiente familiar.

Los comportamientos y hábitos no se suelen aprender a través de charlas o la lectura de libros, la manera natural de adquirirlos es el ambiente en el que uno se desenvuelve. La afirmación de la personalidad, la formación moral y religiosa, la actitud ante la vida y los hábitos de convivencia se forman en el hogar, por activa o por pasiva.

Un ambiente adecuado genera de manera espontánea alegría y resulta atractivo, una ambiente inadecuado lleva por contra a la tristeza, a actitudes evasivas. Es un hecho constatado que la gran mayoría de los casos de fracaso escolar y/o delincuencia van unidos a un ambiente familiar inadecuado.

Parece obvio que la labor de los padres es fundamental y que esta no es neutral. El ambiente familiar no se encuentra, no es algo dado si no que se construye cada día; y los principales actores responsables de construirlo son los padres. Su presencia, su alegría y buen humor, la preocupación por hacer del hogar un lugar agradable, el sentirse queridos y tantas otras "pequeñeces" crean el ambiente familiar adecuado.

Elogio de la conversación familiar

¿Sirve de algo dedicar tiempo a los hijos si no se sabe aprovechar? ¿basta simplemente estar con ellos? ¿existe tiempo de calidad y “tiempo basura”? Son muchas las preguntas que se pueden plantear a raiz del post que escribí la pasada semana sobre la imprescindible presencia de los padres en el hogar.

Indudablemente cuando se hace referencia a la presencia en el hogar nos referimos a una presencia activa, a ser capaces de crear un ambiente de familia. Si cada miembro de la familia se pasara la mayor parte del tiempo encerrado en su cuarto estaríamos hablando de una residencia, no de un hogar.

Seguramente la mejor y más humana herramienta que tienen las personas para comunicarse sea la conversación. Conviene aquí aclarar que no sólo la palabra es conversación, lo es también la escucha, los gestos, las miradas. Por medio de la conversación las personas se relacionan desde lo más trivial hasta lo más íntimo, se transmiten y comparten emociones, sentimientos, formas de entender la vida … es en fin, un medio estupendo para educar.

Yendo al terreno práctico, nunca será suficiente reivindicar una y otra vez el valor incalculable de la cotidiana tertulia familiar como medio para que la familia y sus miembros crezcan sobre terreno sólido.

La imprescindible presencia de los padres en el hogar

¿Cuántas veces se escucha a padres y madres que justifican el poco tiempo que están con sus hijos bajo la excusa de la calidad del poco que les dedican? Como si dedicar mucho tiempo a los hijos fuera en detrimento de la calidad. Me recuerdan esos menús delicatessen, platos grandes y bien adornados en los que se adivina algo para hincar el diente en el centro. Una vez que se termina el ágape los comensales se retiran a comer algo sustancioso.

Es de lógica que el tiempo que se dedica a los hijos ha de ser de calidad, pero no en pequeñas dosis delicatessen. Los hijos necesitan el roce, la presencia de los padres; y no sólo para que jueguen con ellos o les ayuden en los estudios. También necesitan ver su forma de actuar, que su conducta es coherente con sus enseñanzas.

Sólo con la presencia del padre y la madre en casa es posible crear un ambiente familiar que proporciona tantas seguridades, física, psicológica y afectiva, necesarias para criar personas equilibradas y felices. Un estilo de hogar y familia se construye con personas, no con cosas. Los hijos serán más alegres, generosos, ordenados … en la medida en que vean esta lucha en sus padres y tendrán más oportunidades de disfrutar de conversaciones espontáneas. Para todo ello se hace imprescindible la presencia cotidiana de los padres.

 

La mejor herramienta

Dentro de unos días moderaré una nueva sesión de orientación familiar, será la primera de un curso dirigido a padres con hijos de 0 a 3 años. Y aunque llevo tiempo impartiendo este y otros cursos, me sigue emocionando la capacidad que tenemos las mujeres y los hombres de ser mejores, más humanos, más felices; sabiendo que en gran medida depende de nosotros mismos.

No creo que la libertad humana tenga que ver con la espontaneidad, con hacer lo que "brota", por el contrario la encuentro más relacionada con hacer lo que creemos que debemos hacer. Pero dejemos este camino, entraríamos en honduras y no es esa mi intención con este post. Los padres que acuden a cursos de orientación familiar, a conferencias o que buscan asesoramiento lo hacen con ilusión, esperando encontrar herramientas que les ayuden en su tarea de educar a sus hijos.

Me gusta compartir con ellos que la mejor herramienta para que el matrimonio, la familia y los hijos sean aquello que anhelan es la pelea diaria y constante por pulirnos a nosotros mismos y dar lo mejor, tarea que nunca finaliza. Nuestros matrimonios y nuestras familias mejoran en la medida en que mejoramos nosotros, teniendo claro que este no es un estado inamovible si no que avanzamos o retrocedemos.

Me gusta repetir a los padres, y me repito a mi mismo, que no se debe perder nunca la ilusión y el compromiso con uno mismo de crecer como persona. Esa es la mejor herramienta.

Padres eficaces

Vivimos tiempos que se caracterizan, excesivamente, por las meras buenas intenciones que en demasiadas ocasiones se quedan solamente en eso. Los hechos demuestran que para hacer no bastan los propósitos, es necesario actuar. No es suficiente querer ser mejor, los buenos pensamientos deben salir de uno mismo, manifestarse al exterior, corregir conductas.

Creo que la idea encaja en cualquier aspecto de la vida: la familia, el trabajo, la política, la vida social; y como no, en la tarea de ser no sólo buenos padres, si no padres eficaces que ponen los medios para ejercer su función. Decía el profesor García Hoz que la eficacia de los padres como tales pasa por tres aspectos: presencia, conducta y conversación. Los tres ayudan a construir algo indispensable para una buena educación, un factor invisible y constante: el mejor "ambiente familiar".

Y como decíamos al principio de este post; el ambiente familiar no se encuentra ni tan solo se piensa si no que se construye. En próximos post desarrollaré estas ideas.

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