El factor invisible

Víctor García Hoz definía el ambiente familiar como el factor invisible de la educación. Sus ideas hacían referencia a lo definitivo que son el buen humor, la alegría y la amabilidad como base de una buena educación, forja de personas maduras y equilibradas. De igual manera, el mal humor, la acritud y los malos modales forjan personas tristes.

El amor y el bien generan ambientes humanos, e invitan a entrar en un circulo virtuoso. Producen alegría e invitan a repetir la experiencia.

Muchas personas se preguntan cómo es posible conseguir ese ambiente familiar adecuado. Si bien es cierto  que todos los miembros de la familia, padres, hijos, abuelos …. tienen su parte de responsabilidad, no podemos obviar de qué potente manera el trato entre los esposos puede influir en el ambiente familiar.

Leo en “Dulce hogar” de Dorothy Canfield (Ed. Palabra) lo siguiente:

“Después de meterse en la cama y apagar la luz, todavía podía escuchar el distante murmullo de las voces de papá y mamá haciendo planes: un murmullo cordial, alegre y desenfadado. Helen no recordaba la última vez que había oído a sus padres conversar de ese modo. Era como música en sus oídos. El último pensamiento que tuvo antes de dormirse fue: <<¡Qué feliz soy! ¡nunca había sido tan feliz!>>

Cordialidad, alegría, desenfado ….. y cómo resultado, ¡qué feliz soy! El factor invisible, el ambiente familiar.

 

Tres preguntas para saber si has madurado

Durante la adolescencia se dan una serie de comportamientos que están muy relacionados, por un lado con la inmadurez de la persona adolescente, y por otro con la fuerza con la que actúa la afectividad en todo ser humano.
La valoración afectiva de la realidad es, en todo ser humano, mucho más rápida que la racional; eso hace que el comportamiento de las personas inmaduras sea en muchas ocasiones tan poco racional. No son capaces de neutralizar y equilibrar ambas dimensiones.
La madurez humana se alcanza cuando se es capaz de atenuar los movimientos afectivos, los sentimientos, las pasiones y las emociones. El quid no es anularlos o reprimirlos sino atenuarlos, dejarles su espacio pero no permitir que sean dueños.
A grandes rasgos, el inmaduro permite la supremacía de lo apetecible sobre lo razonable, de la experiencia sobre el saber, de la imaginación sobre la lógica, del sentimiento sobre la inteligencia.
El inmaduro rechaza la autoridad ya que la ve como una imposición. Alaba la espontaneidad y lo confunde con “lo auténtico”. El narcisismo también tiene su nido en el inmaduro, esto hace que todo gire en torno al autoexamen, la introspección, lo que los demás piensan de mí. Todo para el inmaduro es lúdico y pasa por la satisfacción inmediata.
Escribo estas ideas mientras preparo una conferencia sobre la educación de la sexualidad en el adolescente. Me pregunto si este comportamiento inmaduro, lógico en el adolescente; no se da con demasiada frecuencia en personas que por su edad, debieran mostrar un comportamiento más equilibrado y racional.
Acabo con las tres preguntas anunciadas:
¿Eres capaz de actuar en contra de lo que te apetece haciendo caso a la razón?
¿Crees que la espontaneidad es lo autentico y que actuar de acuerdo a lo razonable es hacer teatro?
¿Rechazas lo “convencional” y cree que lo que más vale es lo último?

Sobre la naturaleza del matrimonio

Estoy consultando unas notas que tomé recientemente en una conferencia sobre el relativismo mientras preparo una sobre la naturaleza del matrimonio. Decía el ponente que la sensibilidad posmoderna refiere la vida como una narración sin guión, algo que va transcurriendo livianamente. Cuando intentas hablar de principios o de la naturaleza de algo, como por ejemplo el matrimonio, te dicen que cada uno tiene su idea, su vida, su experiencia …. que no existe un patrón, que no hay un criterio para medir, que no hay guión.
Con esta idea tan presente en nuestra sociedad, para unos el matrimonio es un compromiso, para otros un sentimiento; para unos sólo se da entre personas de distinto sexo, para otros da lo mismo; algunos creen que es propio de parejas, otros están abiertos a más personas.
Si intentas encontrar y defender la naturaleza y misión del matrimonio te tachan de intolerante. ¡Un lío!
Como digo, escribo esto mientras preparo una clase sobre naturaleza y misión del matrimonio. Soy de los que creen que existe la naturaleza de las cosas, que la vida del hombre no es sólo algo que simplemente va ocurriendo y que hay que dejar discurrir, creo en la libertad pero también en un guión.
Creo, con Aristóteles, que casi todo es discutible, y que esto precisamente es lo que fundamenta la existencia de la verdad porque ¿para qué discutir si ésta no existe? Crea cada uno lo que quiera y siga su camino.
La no existencia de la verdad anula el compromiso, es imposible comprometerse ante lo liviano, lo cambiable, lo volátil. Desde este punto de vista entiendo a quienes no creen en el matrimonio y su naturaleza.
Así las cosas, la institución matrimonial es uno de los estandartes de la defensa del compromiso, y por tanto de la existencia de lo verdadero.
¡Claro que el ser humano es capaz del compromiso, capaz de amar y ser fiel!
Una sociedad tristona y lánguida es incapaz de entender el amor como entrega incondicional y fuente de felicidad. Posiblemente por este motivo nuestro tiempo no cree en el matrimonio, porque no cree en la posibilidad de escribir la propia historia en la entrega personal, generosa e incondicional.

4 pasos para tomar decisiones de familia.

Muchos de los problemas que se plantean en el matrimonio se deben a que no se toman decisiones, dejándose llevar por los acontecimientos; o a una incorrecta toma de decisiones.
Para hacer una correcta elección, creo que es importante seguir estos 4 pasos:
1. Priorizar. Cuando se elige una opción se rechaza otra, por eso es importante saber que es lo prioritario. Lo normal en la vida familiar es que la prioridad sean el matrimonio y la familia por delante del trabajo. Pero esto no es estanco, Las prioridades no son estancas, por ejemplo, no es lo mismo elegir un tipo de trabajo u horario teniendo bebés, niños en edad escolar o jóvenes.
2. Pensar. No tomar decisiones instintivas sin haber reflexionado. Desde mi experiencia vital, pensar es rezar. Las decisiones hay que rezarlas, enfrentarse al porqué quiero esto o lo otro, si estoy siendo generoso o sólo pienso en mí. En la oración suele ser fácil descubrir si me engaño.
3. Consensuar. Es decir hablar, compartir, enriquecer la propia opinión. Ser flexible y generoso, respetar y querer la opinión del otro aunque en principio no estemos de acuerdo. Facilitar el encuentro evitando faltas de carácter, impaciencias, mal humor ….
4. Elegir y actuar. Ante las distintas posibilidades, elegir una y ponerla en marcha asumiendola ambos como propia, sin reservas mentales. Si el resultado es negativo, asumir el error como propio si no era esa nuestra idea. Somos uno, no la suma de dos.

Dejo un enlace sobre la Toma de decisiones que escribí hace algún tiempo.

¿Sabes para qué educas?

Es importante cuando se inicia un viaje, o un negocio y tantas otras actividades humanas, saber el objetivo final. Una vez delimitado este ya se puede empezar a actuar y tomar medidas que siempre deberán estar en concordancia con el objetivo marcado. Si no se hace así, lo normal será deambular, zigzaguear y finalmente estrellarse o aparecer en donde no se quería.
Algo similar sucede con la vida. Hay quienes creen que son más libres porque no tienen hoja de ruta en su vida, se van dejando llevar de las circunstancias y se van adaptando a lo que surge. Es cierto que la vida de cada uno es un libro que está por escribir, pero también es cierto que cuando no se escribe sobre lineas, hace falta una plantilla para no torcerse excesivamente, o para volver al camino.
Sirva este largo preámbulo para hablar sobre lo que considero que debiera ser el objetivo fundamental de la educación: aprender a amar. Hace unos días leía en un libro del profesor Calderero (*) dos ideas muy nucleares: “se educa cuando ayudas al niño a que se interese por el bien, y el bienestar, de los demás” y “la ignorancia se combate con la sabiduría y la práctica del bien”
Ambas ideas dan por supuestas dos realidades que una gran parte de nuestra sociedad niega: existen la verdad y el bien.
Solamente en la medida en que existe la verdad existe el bien, y sólo si este existe podemos hacerlo.
Es buena cosa que la búsqueda del bien y su realización sean el hilo argumental de nuestra vida. Para que sea así es muy importante que la base de la educación sea enseñar a amar.
Aprender a amar desde pequeños hace mas fácil ser feliz, el hábito de olvidarse de uno mismo y pensar mas en los demás no es una quimera sino que se manifiesta en detalles concretos de la vida corriente: sonreir, ceder, preguntar, escuchar, alegrar … poner la mesa, sacar la bolsa de basura, servir el agua, dejar el aseo limpio ….
Aprender a amar y enseñarlo es tarea para toda la vida, para cada día. Sólo se puede enseñar si lo que se dice se acompaña con el ejemplo. Ese creo que es el objetivo fundamental de la educación.
(*) Educar no es domesticar J.F. Calderero. Ed. Sekotia

Entra en un círculo virtuoso

Ayer, medio en broma medio en serio, comentaba con un amigo las ideas de algunas personas que se empeñan en demostrar que la diferencia entre el ser humano y algunos animales son mínimas. Comentábamos que puede que así sea en el orden biológico, sin embargo existe otro orden que define al hombre y marca la diferencia abismal con todas las demás criaturas: la capacidad de amar, de darse a los demás de manera consciente, no por puro instinto o interés; superando egoísmos y apetencias.

Hoy que tanto se habla de mentalidad positiva, de fomentar un espíritu emprendedor, de superar dificultades y obstáculos ….. creo que el esfuerzo es menor si se hace desde el espíritu de servicio a los demás, esto es, desde el amor.  Así se entiende y encuentra sentido la renuncia en beneficio de otros, el no centrarse en uno mismo. Salir de uno mismo facilita la vida, descomplica, suaviza las relaciones y todo va mejor.

La idea me parece fundamental no sólo para la vida matrimonial y familiar, sino también en la vida social y en el trabajo. Creo que es muy motivador actuar buscando el bien de los demás. Es todo un reto plantearse entrar en un circulo virtuoso en el que una buena acción llama a otra.

Con espíritu de emprendedores …. en el matrimonio

Están muy de moda los emprendedores, parece que esa actitud es la que nos puede hacer salir de la crisis. Algo que se suele referir a quienes emprenden negocios, es perfectamente válido para los trabajadores, para la vida en general y para los casados en particular. Porque, ¿que es lo que hace un emprendedor? Me parece a mi que lo primero es estar convencido de lo que hace, es la única manera de ir a por todas, es imprescindible creérselo; también hace falta estar preparado, tener las capacidades adecuadas y calibrar el reto. Por último, ponerse a ello cada día, con la vista en el objetivo pero muy pendiente del día a día; no bastan ensoñaciones o quimeras para emprender y tener éxito.

Me parece que estas ideas sirven perfectamente para el matrimonio. Lo básico es estar convencido de que es posible comprometerse por amor para siempre, si esto falla construimos en terreno muy arenoso. ¿Como ser capaz de superar obstáculos si no estoy convencido de que puedo?

El matrimonio no debe ser un cajón de sastre donde quepa cualquier relación afectiva. Hace falta estar preparado humanamente, saber a que te comprometes; sin capacidad de entrega es prácticamente imposible llevarlo adelante. No es sólo estar convencido de que puedo, hay que hacerlo.

De la misma manera que el emprendedor se levanta cada mañana con la ilusión de seguir adelante y se marca nuevos propósitos, los esposos deben enamorarse cada día, mirar hacia adelante pero sin olvidar los detalles cotidianos.

Estar convencido de que es posible, querer hacerlo y poner los medios cada día, cueste lo que cueste. Espíritu de emprendedor.

Una buena idea para mejorar la comunicación en el matrimonio

Son numerosos los problemas que genera una mala comunicación en cualquier ámbito de la vida. Lo que he dicho, lo que no he dicho, lo que has entendido, lo que debía haber dicho, lo que no debía haber dicho. Hay quienes se empeñan en relacionar la comunicación con decirlo todo, como si comunicar fuera solo cuestión de sentimientos o palabras.
Detrás de una buena comunicación hay mucho más que el decir o no decir. Podría haber escrito seis ideas para mejorar la comunicación en el matrimonio, también cinco, catorce o veinte. Pero el camino se inicia con el primer paso así que vamos con una sola idea: conocimiento propio y del cónyuge.
Difícilmente se puede mantener una buena comunicación con la pareja si no se tiene con uno mismo. Esto pasa por madurar como persona, conocer los propios dones y aquello en lo que se puede mejorar. Hay que saber estar a solas con uno mismo y exigirse tanto como perdonarse.
Tiene que haber un conocimiento mutuo, y esto pasa por ser transparentes, profundos. Ser capaces de compartir temores, alegrías, anhelos. Evitar aquello que puede herir al otro, y si hay que decirlo hacerlo con cariño y delicadeza.
Es curioso que la agenda personal se utiliza normalmente para asuntos de trabajo, ocio, amistades … y sin embargo no para el cónyuge. La experiencia nos indica que en numerosas ocasiones solo se hace aquello que ha sido planificado. Si no cerramos huecos para la vida de pareja, seguramente queden “los restos del día”.
Compartir que somos un equipo y tener la seguridad de que nunca nos dejaremos solos el uno al otro. No en la riqueza ni en la pobreza, ni en la salud ni en la enfermedad.
Y por último, cultivar el sentido del humor. No dramatizar, quitar hierro a las situaciones tensas cotidianas. Aprender a reírse de uno mismo, no tomarse demasiado en serio.
Bueno se supone que era una sola idea, pero al desarrollarla salen varias. Pues adelante con el camino, a mejorar la comunicación con quien más amamos.

Cinco mensajes para compartir con tu cónyuge

Hace unos días coincidí con un amigo al que hacía tiempo que no veía. Al preguntarle que tal le iba me contestó “Bien pero sin presumir”, los dos nos echamos a reir. Luego pensé que existen personas a las que les va bien pero no solo no presumen de ello sino que ni se dan cuenta. La rutina hace perder la ilusión y provoca la falta de agradecimiento, roba la alegría y puede provocar que lo que va bien se tuerza.

Lo recordaba el sábado cuando hablé a un grupo de matrimonios sobre “la comunicación como fundamento del amor conyugal”. Les decía que para vivir un buen matrimonio es muy importante ser capaces de comunicar cinco ideas a nuestra pareja:

1/ Tú me importas mucho 2/ Eres lo primero en mi vida 3/ Me ilusiona nuestro matrimonio 4/ Deseo ser mejor para hacerte feliz 5/ Nunca abandonaré esta aventura

Comunicar no se limita a hablar. No se trata de repetir al oido de nuestra mujer o marido estas ideas, mucho más importante es demostrarlo con el comportamiento cotidiano. Solo después de demostrarlo con hechos se puede confirmar con la palabra. Comportamiento y palabra deben coincidir para reforzar el mensaje y hacerlo creíble.

Cuando la libertad y la obediencia van de la mano …..

En el imaginario colectivo está impreso que libertad y obediencia son incompatibles. No sólo lo creen muchos niños y jóvenes, lo peor es que lo creen también padres y educadores. De esta guisa, solo hay dos opciones: si se obedece no se actúa libremente, y si se quiere actuar libremente no se debe obedecer.
La realidad es que una obediencia sin libertad es una contradicción en sí misma. Cuando una persona actúa según reglas que interiormente no acepta o cuyo sentido no entiende, no es libre.
Es la tarea educativa es fundamental ir preparando a los niños desde pequeños para que obedezcan inteligentemente, explicándoles el sentido de lo que hacen y porqué lo hacen.
La obediencia debe estar muy unida a la confianza y al amor. Sólo de esa manera se puede obedecer en libertad.
Si quieres que tus hijos te obedezcan dales pocos mandatos. Centrate en aquellos que afecten a aspectos importantes, y hazlo con fortaleza, con cariño y con coherencia en tu actuación. Mandar con prudencia es la antesala de la obediencia.
Los hombres no sólo somos libres, sino que necesitamos sentirnos libres.

Cultivar un amor para siempre

Todas las relaciones personales están sujetas al desgaste propio de la limitación humana. El roce del carácter propio y de los demás, las preocupaciones, los egoísmos, la búsqueda de la propia satisfacción y tantas otras realidades desgastan, y mucho, el trato entre las personas.
Lo mismo ocurre en el matrimonio. A las limitaciones personales se unen en muchos casos el acostumbramiento, la perdida de ilusiones, el pasar del tiempo y dejarse llevar de él.
Se me ocurren algunas ideas que pueden ser útiles para evitar el desgaste propio de la convivencia.
– Es bueno que el marido y la mujer gocen de cierta autonomía, que se dejen espacios. No es necesario compartirlo todo, ni tener las mismas aficiones. Es más, esa autonomía en ciertos asuntos enriquecen el matrimonio. Notese que me refiero a cierta autonomía y no a independencia. El limite se sitúa ante aquello que suponga perjuicio para el proyecto común.
– De la misma manera que es buena cierta autonomía, es imprescindible tener tiempo en común. Tiempo exclusivo para estar los dos solos, para pasear, hablar, recrear el compromiso, refrescar el amor. Se trata de algo siempre necesario, pero quizás más cuando los hijos pequeños absorben el tiempo.
– Si el sentido del humor es fundamental en cualquier ocasión, no lo es menos en el matrimonio. Es muy sano reír juntos, evitar el dramatismo, buscar el lado positivo de lo que ocurre.
– Cuando surgen problemas externos, ya sean de tipo laboral, económico u otros, es necesaria una unidad fuerte y nunca afrontarlos solos.
– Una gran delicadeza en el trato, cuidando las palabras y los gestos. Echando cada día pequeñas ramas que mantengan el fuego, alimentando el afecto, cuidando las relaciones intimas.
No es tan difícil, tampoco fácil, sin embargo el amor todo lo puede.

Diez tonterías para casados

Sin duda, los buenos sentimientos proporcionan una sensación de felicidad y equilibrio que todos anhelamos. En esta linea, es más inteligente moverlos que ser movidos por ellos. “No te dejes llevar por tu corazón, guíalo” es un sabio consejo.

Hoy quería compartir diez tonterías que pueden ser útiles para cuidar y mimar nuestro matrimonio. Nos ayudarán a guiar nuestro corazón y hacer crecer el amor verdadero.

1. Lucha con tu carácter, no permitas que te intoxiquen el pesimismo y el victimísmo. Son el peor virus para el amor.
2. Demuestrale con detalles concretos delicadeza y educación. El amor es educado. Por ejemplo cediendo el asiento, abriendo la puerta y cediendo el paso a la vez que sonríes.
3. Prepara el café como sabes que le gusta. Demostrarás amor tanto al prepararlo como al conocer sus gustos.
4. Ten algún detalle material, un pequeño regalo, de vez en cuando. Para acertar, deberás estar pendiente de sus gustos y comentarios.
5. Envía algún mensaje positivo cada día, del tipo tengo ganas de verte, etc…
6. No conviertas a tu cónyuge en el centro de tus frustraciones y decepciones. Se pueden compartir los malos momentos sin ser cenizo, haciéndolo en un ambiente positivo y compartiendo también esperanzas. El victimísmo machaca la relación.
7. Cuando cedas en algo, hazlo por amor, no lo eches en cara y olvídalo. No lo guardes en el “baúl de los recuerdos” listo para saltar en cualquier momento.
8. Cuida tu aspecto físico, tu arreglo y ropa para agradar a tu pareja. Hacerlo refleja interés en la persona y en la relación. La dejadez lleva al aburrimiento y la monotonía.
9. Haz de las relaciones intimas, una continuación de los deseos que durante el día has procurado poner en práctica para hacer feliz a tu cónyuge
10. No olvides que sólo se ama amando y que el amor verdadero está en lo pequeño. No esperes momentos heroicos para demostrarlo, no llegarán. Y si llegan, no estarás preparado.

En recuerdo de Belén Langdon

Estos días consideraba que una de las mayores virtudes que puede tener una persona sea posiblemente vivir enamorada, con la ilusión y el deseo de buscar lo mejor. Twitee hace unos días que las personas jóvenes son aquellas que tienen más ilusiones que recuerdos. Descubro cada día que las personas enamoradas recrean la vida, buscan lo mejor y lo comparten, crean a su alrededor un ambiente alegre y optimista. Son conscientes de las dificultades y de las tristezas, pero no les llenan de amargura sino que ellas las llenan de sentido. Las personas enamoradas son delicadas, luchan en lo pequeño porque saben que ahí se encuentra el amor. Buscan y dan sentido a cada detalle pequeño de la vida.

¿Dónde y como se forjan estas personas? No hace falta ir a ningún lugar especial, sin duda en la familia. Por eso la labor de ser padres es tan grande, es en la familia donde crecen las personas enamoradas. Se trata del lugar natural para descubrir y hacer crecer el amor, esas pequeñas luchas y cuidados que son un anticipo del cielo. Cada pequeño detalle de arreglo personal, del adorno de la casa, de la preparación de la mesa, de estar pendiente de los demás encuentra su sentido en el amor; no se pueden entender de otra manera.

Y en medio de estos pensamientos me sorprendía la trágica muerte de Belén Langdon, triste suceso que ha mostrado lo mejor de la familia. El testimonio de amor y fe de Nick y Yolanda, de sus hijos y de las compañeras del colegio nos interpelan y empujan para querer ser mejores. Es como si en medio de la tundra apareciera una flor, y otra y otra.

Tu vida Belén ha sido, lo se, una vida enamorada. Corta, pero enamorada. Por eso deja mucho fruto y paz y serenidad, en medio del dolor.

Test de estrés matrimonial

Se han puesto muy de moda los denominados test de estrés a la banca. Supongo que debe tratarse de unos examenes para ver hasta dónde son capaces de aguantar los bancos sin quebrar. La verdad es que me interesa bastante poco el asunto, sin embargo la idea me parece interesante para comentar brevemente un estudio sobre la relación entre la calidad del matrimonio y la generosidad de los cónyuges.
A la vista de las conclusiones, se puede afirmar que un test de estrés al matrimonio pasa por medir la generosidad de los cónyuges. A mayor generosidad de cada uno, mayor resistencia del matrimonio a romperse. Y no sólo eso, sino mayor capacidad de ser felices.
En la medida en que se está más dispuesto al sacrificio, la calidad conyugal aumenta. ¿Cómo medirlo? ¿Que indicadores medir en el test? El estudio comienza por los pequeños detalles cotidianos como preparar el café por la mañana, y se centra en lo que denomina circulos de virtud. Es decir, aquellos actos de generosidad que a fuerza de ser repetidos generan un comportamiento y un ambiente positivos que animan a seguir actuando así.
También son indicadores de la calidad conyugal las manifestaciones de cariño y perdón. Se trata de sutilezas tales como una forma de mirar o de sonreir, que envían un mensaje positivo y que alimentan no solo el compromiso y el cariño, sino la pasión y el enamoramiento.
Me comentaba un amigo la importancia de recurrir al origen de las cosas para ser más humanos.
¿No es acaso el amor uno de los pilares del matrimonio? Y ¿no es el amor la entrega incondicional y generosa al otro? Pues ahí encontramos no sólo el origen, sino la garantía de que nuestro matrimonio sea capaz de resistir un test de estrés conyugal.

Para crear un buen ambiente familiar

Durante el año las largas jornadas escolares y de trabajo, así como el cansancio y las prisas suponen una agresión a la vida de familia. Y no sólo por la falta de tiempo si no por la falta de tranquilidad. En demasiadas ocasiones los hogares se convierten en alojamientos y falta tiempo hasta de mirarse a los ojos. En diversas ocasiones he escrito sobre la importancia de la comida familiar durante todo el año para evitar que esto suceda.

Estamos ya en verano y practicamente todas las familias disfrutarán de algún tiempo para descansar y estar juntos. Este tiempo cada vez suele ser menor y por eso conviene aprovecharlo al máximo. Por eso me permito aconsejar a los padres que se relajen, que dejen actuar con libertad a los hijos, que sólo intervengan para corregir actitudes graves, y que lo hagan “vis a vis” y con cariño.

Es importante buscar y aprovechar los buenos momentos para educar, y estos pasan por un ambiente de confianza, alegría y buen humor. Crear ese ambiente puede ser un buen propósito, sabiendo que conseguirlo pasa por una lucha personal con el propio caracter; y no sólo de los padres sino también de los hijos. Una lucha de toda la familia.

El amor se aprende

Cuando un matrimonio se rompe no existe una única causa, el fracaso suele suponer la concatenación de varias. Algunas tienen que ver con la personalidad y comportamiento de los cónyuges, otras son de origen más “teórico”. Es en una de éstas en la que me quiero detener hoy.

Son numerosas las parejas que se casan sin saber realmente lo que significa amar al otro. Muchos llegan al matrimonio con la idea, muy extendida en nuestro tiempo, de que amor y sentimiento son lo mismo, confunden el amor verdadero con el enamoramiento. Mientras el primero está más ligado a la voluntad y la libertad de la persona, el segundo supone más bien un dejarse llevar.

Creo que el enamoramiento es maravilloso y necesario para una relación satisfactoria de pareja. Sin embargo es un tremendo error situarlo como eje nuclear de la misma.

El amor verdadero se aprende y se practica. Supone buenas dosis de generosidad, humildad, entrega y búsqueda del bien del otro antes que del propio. Y esa misma dinámica conlleva premio ya que, como un boomerang, se vuelve hacia uno mismo haciéndole feliz.

El enamoramiento sin amor verdadero es egoista, centra a la persona en sí misma. Busca más la propia satisfacción que la felicidad del otro. Por eso es fácil estar enamorado, basta dejarse llevar. Amar es algo más complicado y apasionante.

El amor verdadero se aprende de manera natural cuando desde pequeños se encuentra sentido al sacrificio y la entrega en la familia. Aprende a amar el niño que ve cómo papá y mamá se dan el uno al otro sin echarse nada en cara, el que les ve sonreir ante las dificultades y contradicciones, las pequeñas de cada día. El que descubre la alegría de hacer pequeños encargos que hacen la vida más agradable a los demás.

Ese niño cuando sea adulto sabrá amar con amor verdadero porque lo ha aprendido y vivido desde pequeño. Por eso es tan importante la familia, porque aquello que nos hace más felices se aprende, de manera práctica, en ella.

Un hombre libre

Es más fácil dejarse llevar por las circunstancias o actuar de acuerdo al interés del momento. Es más fácil, pero no es mejor. Hace que en el fondo el hombre no se sienta libre, se de cuenta de que no hace realmente aquello que quiere.

Para evitar esa esclavitud de las circunstancias, parece claro que son necesarios unos principios que guien la vida, que sirvan de soporte y ayuden a actuar libremente. Sin embargo ¡cuantas veces, a pesar de esos principios, se actua de manera contraria y se cae victimas del posibilismo!

Sin embargo no sólo hacen falta unos principios, si no también unos ejemplos que indiquen cómo llevar a la práctica lo que se cree y, sobre todo, que animen a pensar que es posible actuar conforme a cómo se cree. Para ello me parecen muy interesante leer las biografías de quienes han vivido de manera cotidiana aquello que creemos.

Hoy celebramos la fiesta de Tomás Moro, un estupendo ejemplo para todos y especialmente para los padres de familia. Los escritos de Moro reflejan una persona luchadora por ser fiel a su fe, no sólo en las grandes decisiones si no en el día a día.

Me encanta su sentido del humor en medio de grandes tribulaciones, saber vivir dignamente con mucho o con poco, la manera de transmitir paz a su mujer y a sus hijos y la importancia que le dió a mantener la familia unida , posiblemente la mejor vacuna inventada para no perder la esperanza y la alegría.

Supo hacer girar su vida sobre lo que considero un importante quicio, decía “dame, mi buen Señor, la gracia de esforzarme para conseguir las cosas que en la oración te pido”. No sólo voluntarismo orgulloso, tampoco espiritualismo angelical.

 

No sabemos valorar lo que tenemos

Vicente del Bosque, entrenador de la selección española de futbol, es además de un tipo humilde, sabio. Suele ser normal que ambas cualidades vayan unidas. Pues bien, ante el último triunfo de la selección española ha afirmado que “hemos pasado de pobres a ricos en tan poco tiempo que no sabemos valorar lo que tenemos. Hay que trasladar optimismo, no pesimismo. Somos la única selección que no se ha abrazado con el pase a cuartos. ¡La única! Cuando la clasificación ha sido estupenda, perfecta”

Recordaba la afirmación del humorista Chummy Chumez cuando decía que no creía en la indisolubilidad del matrimonio, que este se deshacía con facilidad en el aburrimiento.

Añadiría que no sólo el matrimonio sino la familia, la amistad, la vida en general se disuelven cuando no sabemos valorar lo que tenemos. Y no es posible vivir de las rentas, hay que recordarlo cada mañana y actualizarlo durante el día. La felicidad es para los valientes y luchadores que la buscan, no para los vaguetes que simplemente la esperan.

La estupenda vida de familia

Decía Chesterton que si de verdad vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo a toda costa. Pienso que pocas cosas son tan importantes como la vida de familia, por eso es necesario que la cuidemos y mimemos. No basta con simple propósitos, tampoco vale improvisar sobre la marcha cuando no se tiene un criterio.

Se acerca el tiempo de verano, posiblemente el tiempo más caótico, espontáneo e imprevisible del calendario. Se corre el peligro de que las vacaciones se conviertan en un tiempo de no hacer nada; tantas horas y días sin un mínimo planning pueden no solo echar por tierra toda la labor educativa del año, si no hacernos perder un tiempo de oro para ser felices en familia y crecer como personas.

Hay quien cree que estar de vacaciones y descansar supone un dolce far niente sin caer en la cuenta que las personas no somos estáticos y que no hacer nada ya es hacer algo: el vago. Si educar supone un proceso de mejora creciendo en virtudes, hacer el vago y simplemente dejarse llevar nos lleva a ser peores personas. Por todo ello bastaría con un pequeño propósito de aprovechar el tiempo para que las vacaciones nos ayudaran a vivir como personas de altura.

Y es aquí donde le podemos dar el tiro de gracia a lo negativo de la improvisación viviendo un horario, eso sí veraniego. No estoy proponiendo pasar el verano en un cuartel, sino disfrutar del descanso, del cónyuge, de los hijos, de las aficiones. Me atrevo a proponer alguna idea en este pequeño espacio.

Lo mejor, empezar por el principio, levantándose a una hora determinada, aseándose y desayunando en familia. Dedicar un tiempo a arreglar la casa entre todos, a hacer la compra. ¡Que las cosas de casa no son sólo de ella! La invasión de los gadget electrónicos es una realidad, por ello no podemos pretender hacerlos desaparecer, pero sí regularlos.

Considero que determinados momentos de la vida de familia son sagrados y deben excluir totalmente los whatsapp, sms, facebook, etc.. me refiero a las comidas y tertulias. Creo que en este terreno se debe ser especialmente estrictos. Cierto que los tiempos del ordeno y mando los tiramos a la basura, hay que hablarlo con los hijos, dar razones. Pero sacar un móvil durante la comida o tertulia es tan poco educado como hacerlo con un periódico o un libro para leer mientras los demás comentan. Supone una gran falta de delicadeza e interés hacia los demás.

También será bueno haber preparado alguna excursión, senderismo, visita cultural, bicicleta, deporte. Lógicamente todo esto depende de las edades de los hijos, a mayor edad mayor independencia y libertad. Si hemos hablado de un horario operativo para levantarse también será bueno que lo haya para acostarse.

Si no se hace así correremos el riesgo de caer en la improvisación y el pasar de los días. Flexibilidad, respeto a la libertad, autonomía pero también fortaleza para mimar y defender aquello que necesitamos y ayuda a ser mejores: el ambiente familiar, la estupenda vida de familia.

Artículo de Aníbal Cuevas publicado en la revista Hacer Familia (junio 2012)

Tres ideas para mejorar la vida de familia

Termino de leer una preciosa carta que me invita a plantear tres ideas para mejorar la vida de familia. Algo que debe caracterizar las relaciones familiares es que todos deben sentirse queridos independientemente de cómo sean. En la familia unos deben cuidar de los otros, no vale aquella pregunta de ¿es que acaso soy yo el guardián de mi hermano? Querer nos debe llevar a cuidar del otro tanto en el aspecto físico como en el psicológico y en el espiritual. Quien ama procura el bien del otro, y para ello es necesario fijarse en él, conocerle, tratarle para poder animar, estimular y cuando sea necesario corregir. Primera idea para todos, pero especialmente para los padres.

La familia se enriquece en el trato con otras familias y se empobrece cuando se cierra en sí misma. Es cierto que la caridad comienza por uno mismo y los más cercanos, sin embargo no debe limitarse. Así como las personas crecen dandose a los demás, de la misma manera lo hacen las familias. Es bueno cultivar la caridad y participar en la vida comunitaria, sin cerrar los ojos a las necesidades de los demás. Segunda idea, para todos.

Sin duda lo más excitante de la vida humana es que siempre es posible mejorar y que esto depende en gran parte sólo de uno mismo. Es cierto que siendo seres sociales, la influencia externa influye para bien y para mal. Por eso la tercera idea es crear en el hogar un ambiente que invite a mejorar, a no conformarse con estar. Tercera idea, que es tarea de todo.

Elogio de la conversación familiar

¿Sirve de algo dedicar tiempo a los hijos si no se sabe aprovechar? ¿basta simplemente estar con ellos? ¿existe tiempo de calidad y “tiempo basura”? Son muchas las preguntas que se pueden plantear a raiz del post que escribí la pasada semana sobre la imprescindible presencia de los padres en el hogar.

Indudablemente cuando se hace referencia a la presencia en el hogar nos referimos a una presencia activa, a ser capaces de crear un ambiente de familia. Si cada miembro de la familia se pasara la mayor parte del tiempo encerrado en su cuarto estaríamos hablando de una residencia, no de un hogar.

Seguramente la mejor y más humana herramienta que tienen las personas para comunicarse sea la conversación. Conviene aquí aclarar que no sólo la palabra es conversación, lo es también la escucha, los gestos, las miradas. Por medio de la conversación las personas se relacionan desde lo más trivial hasta lo más íntimo, se transmiten y comparten emociones, sentimientos, formas de entender la vida … es en fin, un medio estupendo para educar.

Yendo al terreno práctico, nunca será suficiente reivindicar una y otra vez el valor incalculable de la cotidiana tertulia familiar como medio para que la familia y sus miembros crezcan sobre terreno sólido.

Bienestar y familia

Recientemente pude leer un resumen del estudio Philips Index: Bienestar y Salud en España 2010. De los datos se deduce que el ámbito familiar es determinante del sentimiento de salud y bienestar que experimentamos y que, a su vez, es el primero que se ve impactado por cambios en dicho sentimiento.

La familia y el hogar continuan siendo el centro del bienestar para los españoles, algo que se demuestra tanto en el día a día como en las situaciones de dificultad económica o física. La constatación de esta realidad nos debie animar a cuidar más nuestra familia y nuestro hogar, empezando por lo nuclear: nuestro matrimonio. Estoy convencido de que una buena relación conyugal es el origen de la mayor y mejor felicidad de todos los miembros de la familia.

La base del amor verdadero

En contra de lo que muchos piensan, la esencia del amor no es el sentimiento, no puede serlo, sino la voluntad decidida de buscar el bien del otro. Y esto independientemente de los estados de ánimo y de cualquier otra circunstancia. Claro que los sentimientos son importantes, pero en ningún caso pueden ser la base sólida sobre la que construir una familia; son un estímulo y hay que ciudarlos y fomentarlos.

La inteligencia y el sentido común deben ser los dueños de la casa. Como ya he escrito en varias ocasiones, hay que cultivar el amor cada día, en detalles pequeños. Y hay que hacerlo también en los momentos de desamor, cuando más cuesta. Es esta la base del amor verdadero, el que merece la pena.

Para mejorar tu matrimonio

Ninguna relación humana es fácil, los seres humanos somos libres, limitados, con virtudes y defectos, capaces de lo mejor y también de lo peor. El matrimonio comienza siempre fundamentado en la ilusión y los proyectos, sin embargo no es inmune a las limitaciones humanas y a los problemas que toda relación humana genera.

Es un error considerar el matrimonio como una fase más de una relación, no se trata de regular lo anterior sino en comenzar a construir algo nuevo. La base del exito consiste en reconocer las limitaciones propias y las del otro alimentando los deseo de mejora personal. El riesgo del deseo de mejora es que se quede en algo meramente sentimental o afectivo, en un deseo que se ve inalcanzable.

Los deseos de mejora deben materializarse en detalles diarios de generosidad, de atención al cónyuge, en pasar por alto cosas que molestan, en no guardar una lista de agravios, en buscar lo mejor del otro y disfrutar de ello; y la única manera de avanzar es concretando cada día propósitos de mejora. No hay mayor misterio.

Antes de dormir, un beso y un abrazo

Hace unos días escribí sobre una investigación en marcha para conocer los motivos que pueden llevar a una pareja a quererse toda la vida. El estudio citaba, además de razones “químicas”, la importancia de los gestos. Hoy navegando por la red me encuentro con la noticia de un matrimonio de centenarios que celebró su ochenta aniversario en 2005.

Lo llamativo es que resaltan que su secreto está en “no llevar los problemas a la cama” y “darse un abrazo y un beso antes de acostarse”. Sin duda alguna las cosas grandes, llamadas a permanecer, se construyen con pequeños gestos.

Tenerte en la más alta estima

Sin duda alguna el matrimonio de los padres es el cimiento de lo que será el futuro matrimonio de los hijos. La fuerza de los hábitos y comportamientos que los niños aprenden en casa a través del ejemplo de los padres es fundamental en su desarrollo y, aunque es verdad que la vida es muy larga y rica y son muchas las influencias, los años de la infancia y adolescencia son cruciales. De cómo se traten los padres dependerá en gran medida cómo trataran los hijos a sus propios cónyuges.

Por eso me parece muy importante intentar poner en práctica este consejo: "enseñaré con mi ejemplo a nuestros hijos a tenerte en la mayor estima".  Es el padre con su trato diario quien transmite el respeto, la delicadeza y el cariño con que la madre debe ser tratada.

Intentaré no ser tu cruz

Todos experimentamos los problemas y limitaciones propias de nuestra naturaleza. Afirmar que la vida matrimonial es un camino de rosas sería devirtuarla, la convivencia no es fácil y son muchos los factores internos y externos que hay que superar. Es importante no añadir más a los que realmente existen; en muchas ocasiones los problemas no son reales y sólo están en nuestra cabeza.

En este sentido me gusta una de las ideas de Stephen Gabriel que traducida dice así: "Intentaré no ser la cruz que estás llamada a cargar cada día, sino el amigo que te ayuda a llevar las que surgen en tu vida". En la vida matrimonial es necesario descomplicarse y mirar más al otro, ver cuáles son sus necesidades.

Buscaré motivos para estar agradecido

Creo que si hubiera que buscar la "piedra filosofal" de la felicidad seguramente ésta sería la capacidad de agradecimiento. Saber dar las gracias hace que el corazón se haga más grande y ayuda para que las relaciones mejoren. Esto que es algo aplicable a la vida en general, se vuelve imprescindible en la vida familiar y matrimonial.

Dar las gracias supone estar pendientes de los detalles y hace ver al otro que se le aprecia y considera. Normalmente los hombres somos más descuidados para esto, no estamos en los detalles sino en las generalidades. Hace algún tiempo leí una entrevista que le hicieron a Paul Newman y sobre el motivo de su exito matrimonial, más de cuarenta años casado con la misma mujer, contestó que la "división de tareas". El periodista le pidió que concretara y Newman afirmó, más o menos así: "Yo me dedico a las cosas más importantes y mi mujer a las de menor relevancia. Yo me preocupo de los problemas de la bolsa, las crísis políticas, las negociaciones de reducción de armamentos y mi mujer de recoger a los niños en el colegio, de las fiestas de cumpleaños, de llevarles al médico, etc….".

Que importante es estar en los detalles y agradecerlos.

Recordaré nuestros aniversarios

Hoy quiero compartir una confidencia con los lectores de Ser Audaces, ¿no es un blog al fin y al cabo una bitácora o diario?. Hay momentos en los que escribiendo sobre algunas de la ideas que Stephan Gabriel expone en su libro "To be a father" me siento un poco ridículo por lo básico o incluso infantil que puedan resultar. Los hispanos tendemos a elucubrar y darle vueltas a las cosas, los anglosajones y en especial los norteamericanos van más a lo práctico. Escribir sobre lo importante que es recordar el aniversario puede parecer prosáico, sin embargo estoy convencido de que hay muchos matrimonios que no le dan importancia.

A este respecto me parece ilustrativo el testimonio que me hacen llegar unos amigos que organizaron un Curso de Orientación Familiar sobre "amor matrimonial", un matrimonio que habia asistido estaba próximo a cumplir 10 años de casados y no pensaban celebrarlo. Durante el curso aprendieron que los esposos deben enamorarse continuamente y después de una sesión él le obsequió un anillo y una cena en un lugar especial.

Creo que son esos pequeños detalles cotidianos los que consiguen mantener encendido el amor. Mi consejo: ¡Acordaros de apuntar la fecha de aniversario y celebrarlo!

Te escucharé aunque no me apetezca

"Te escucharé cada día aunque en alguna ocasión no me apetezca". La base del amor matrimonial no puede ser lo que me apetece sino lo que es necesario para mantener ese amor. Las personas que están realmente enamoradas están más pendientes del otro que de sí mismos. Quizás algún escéptico se sonría y piense que se trata de cinismo, es lo que les suele pasar a los que no saben lo que es el amor.

No se trata sólo de escuchar sino de comprender, de ponerse en el lugar del otro, de aceptar cambiar de opinión cuando haga falta, de ceder. Los hombres y las mujeres somos distintos y de distinta manera nos aproximamos a las situaciones cotidianas. Es bueno que los dos tengamos esto en cuenta para no hacer un drama de algo natural.

Porqué me casé contigo

"Te recordaré a menudo porqué me casé contigo y te aseguraré que lo volvería a hacer". Haya pasado poco o mucho tiempo es bueno recordar el momento de la boda, el porqué del matrimonio, las ilusiones y promesas. Si no se actualizan esas disposiciones y deseos, el paso del tiempo tiende a borrarlos o a hacerlos entrar en una especie de leyenda que queda muy lejana. Por eso es bueno recordar "porqué me casé contigo".

Los expertos que asesoran a los matrimonios en tiempos de crisis recurren a herramientas como ayudar a recordar los proyectos e ilusiones del principio. Me parece que para esto no hace falta esperar que lleguen malos tiempos, es mejor hacerlo desde el primer día.

Te seguiré cortejando

El exito de una familia comienza por el cuidado del amor matrimonial. La educación de los hijos se cimienta sobre el amor de los padres y así, el autor de "To be a father" ("Ser padre") comienza su libro con promesas a la esposa, el título del primer capítulo es "Nuestro romance".

Muchos padres y madres de familia no son conscientes de lo importante que es para sus hijos la relación entre ellos. El hijo/a que ve a su padre respetar y tratar con delicadeza a su madre crece con una gran seguridad psicológica y afectiva y tienden además a repetir en su vida los patrones de conducta que ha observado en su infancia.

"Te seguiré cortejando" es una promesa que implica acción, protagonismo, iniciativa y no mero estar o esperar. Está lejos del amor como mero sentimiento y a la vez lo alimenta. Según voy escribiendo me doy cuenta de que la palabra "cortejar" es realmente hermosa y respira dignidad, señorio ….. Me parece que se ha perdido su uso y que debiéramos recuperarla.

Un “amor” pobretón

Mucho se ha escrito y se escribe sobre el amor. Hace unos días un personaje del mundo de la cultura afirmaba que el amor era muy importante en su vida, y le daba la puntilla definiéndolo como un estado de ánimo. No se porqué me sigo extrañando ante afirmaciones de este estilo, lo característico de nuestro tiempo es la perdida o confusión del significado de las palabras.

Identificar el amor con un estado de ánimo es empobrecerlo y reducirlo a algo banal. Hacer depender una relación de amor, por ejemplo el matrimonio, de un estado de animo es muy pobretón y tiene pocas posibilidades de exito más allá de pasar un buen rato. No es de extrañar que la gente que piensa así no sea capaz de mantener una relación estable.

Es cierto que el amor influya en los estados de animo y que cuando se está enamorado se ven las cosas de otra manera, pero el amor ni es un estado de ánimo ni puede depender de él. Los estados de ánimo no son ni más ni menos que el reflejo de nuestra situación personal en un momento concreto. Son oscilantes, variables, suben y bajan y dependen generalmente de cosas tan prosaicas como un atasco de tráfico, el calor, los cambios hormonales o un dolor de muelas.

Mientras se siga identificando el amor con un estado de ánimo seremos incapaces de encontrar sentido a las situaciones que nos incomodan o molesta. La experimentación y la vivencia del bien llena a las persona de paz y de una felicidad que va más allá del estado de ánimo; las personas que aman de verdad son felices aunque sufran.

Yo creo que lo que le pasa a la señora famosa es que sufre el sindrome de Peter Pan adolescente y sigue pensando, como muchos, que el amor se limita a sentir gusanitos en el estomago, a ir con una flor en la mano o a dar grititos.

“Resetear” el matrimonio

¿A quién no se le ha quedado "colgado" alguna vez el ordenador?. Dicen que los usuarios de Mac no sufren cuelgues, inestabilidad u otros incidentes similares, pero quienes utilizamos Windows sabemos mucho sobre el uso de las famosa tríada de teclas alt+ctrl+sup para seguir adelante, o de tener que hacer un reset blando o incluso tener que formatear el disco duro para volver al origen.

Al hilo de esta consideración pensaba en las veces que en el matrimonio nos quedamos colgados o congelados, aparentemente sin posibilidades de seguir adelante. En estos casos puede ser bueno plantearse la necesidad de un reset o un formateo para salir de una situación de inestabilidad. Resetear o formatear el disco duro, aún siendo soluciones distintas, tienen en común la vuelta a una situación anterior estable.

Pienso que el simil puede ser útil para salir de muchas situaciones. Cuando se instale la inestabilidad, cuando se sufra un "cuelgue" y no se sepa que hacer, puede servir hacer un reset a la relación, vencer egoísmos, aburrimientos y monotonías y volver al principio. Estabilizarse y lanzarse nuevamente a la aventura diaria del matrimonio.

Esas pequeñas cosas

Hace unos días pronuncié una conferencia sobre el matrimonio en un colegio, asistieron numerosas parejas jovenes. Al día siguiente, me llegó el correo que transcribo a continuación y que es una pequeña muestra de cosas que se pueden hacer para mantener viva la relación. A veces nos empeñamos en hacer cosas grandes y llamativas, no hace falta, basta con poner cada día un poco de sal.

“Te escuché ayer en X. Aunque llegué a las 7, aún me dio tiempo para escuchar sabrosos consejos que me hicieron reflexionar. Por la noche estuve leyendo tu libro. Tampoco he leído mucho: Pasé del epílogo a la portada y ahí me quede.

El epílogo me sugirió nuevas ideas para mejorar en el trato con los de mi casa. De ahí pasé a escudriñar la portada. La portada me cautivó, pues me hizo recordar el tiempo de cuando era novio. No se, tiene esa portada algo magnético.

Hoy volví por X y, me sorprendí repitiendo un pequeño detalle que llevo a cabo desde el año 95: Arranco una ramita de un árbol de mimosas que hay en un jardín de X, y se lo llevo a mi mujer. Cuando empezamos a salir, allá por diciembre del 94, tomé nota en un papelito de las cosas que le gustaban, pues quería conquistarla. Un mes después ya éramos novios pero el papelito seguía cumpliendo su función.

El otro día lo encontré en una vieja agenda de papel, metido en una especie de bolsillito. Me emocioné, pues allí estaban escritas cosas que he asimilado. Es curioso: ya no me daba cuenta de que aquello tan sencillo había logrado forjar una relación eterna”

Lo que nos hace mejores

El pasado verano leí un libro, Rosa Krüger, que recomendé en su momento y a una de cuyas frases dediqué un post titulado "El amor verdadero nos hace mejores". Lo he recordado en estos días de Navidad mientras leía la nueva Encíclica de Benedicto XVI dedicada a la Esperanza, Spe salvi.

Confieso que, hijo de mi tiempo, comencé leyendo la Encíclica en mi pda. Después de algunos días decidí ir a una librería y comprarla en papel. Fue una sabia decisión, gracias a la publicación en papel he podido disfrutarla más y más, he usado el lápiz para subrayar una y otra vez, para apuntar ideas, ….. la estoy exprimiendo como un limón.

En estos tiempos de relativismo y, por tanto, de escepticismo; las reflexiones de Benedicto XVI son un regalo para el alma. La Encíclica rezuma esperanza por todos lados, anima a vivir, a disfrutar, a encontrar sentido a todo, a lo bueno y a lo malo.

Digo, que la lectura de Spe salvi me recordaba la frase del protagonista de Rosa Krüger cuando el Papa afirma: "Cuando uno experimenta un gran amor en su vida, se trata de un momento de redención que da un nuevo sentido a su existencia." (n 26). También he recordado otro libro fantástico de C.S. Lewis, "Cautivado por la alegría". No es extraño, esperanza y alegría van de la mano.

Seguramente en los próximos días dejaré caer algún post más sobre Spe salvi, son muchas las notas que he tomado. Y un propósito que hago: nunca volver a leer cosas serias y profundas en la pda, a partír de ahora papel y lápiz.

Dar gracias, decir te quiero

Aunque se empeñen algunos en negar la naturaleza de las cosas, los hombres y las mujeres no somos iguales y por tanto, la percepción que tenemos de la vida es distinta. Forma parte del éxito en el matrimonio entender esto.

Hoy pongo dos ejemplos que considero muy claros: no es lo mismo estar agradecido que dar gracias y no es lo mismo querer que decir te quiero. La mayoría de los varones considerarán que es suficiente estar agradecido y querer a la mujer. Sin embargo ellas afirmarán que no es suficiente sentir algo, hace falta expresarlo.

Muchos distanciamientos comienzan cuando no se sabe dar lo que el otro espera, la mayoría de las veces porque ni siquiera se sabe que lo espera. Yo me pregunto:¿Tan dificil es que los hombres digamos “gracias” y “te quiero”?. Si nos consta que a ellas les gusta que lo sintamos y que lo digamos ¿porqué dar las cosas por supuestas?.

Ya se que se trata de cosas pequeñas, pero es que son precisamente las cosas menudas las que sostienen a las grandes.

El matrimonio y los estados de animo

  Los estados de animo reflejan como está nuestra afectividad, provocan que veamos las cosas de una manera subjetiva, positiva o negativamente. Por contra la inteligencia ve la realidad de forma objetiva .

Saber que en el matrimonio ocurre algo similar a los ciclos de la luz sobre el planeta tierra puede ayudar a discernir sobre el papel de la afectividad en las relaciones conyugales. La luz del sol sobre la tierra admite muchas tonalidades: amanecer, mediodía, crepúsculo, anochecer… La luz del sol se da siempre, la luz depende de la tierra.

Los estados de animo son las distintas posiciones de la tierra, el sol está siempre ahí. Con los cambios de los estados de animo cambia nuestra percepción del amor, del otro, lo cual no significa que no haya sol. Somos así. Y así, cuando anochezca habrá que procurar pasar la noche y esperar a que salga el sol ¡que siempre sale! Resulta muy importante nunca tomar decisiones conyugales en función del estado de animo.

Querer querer

Nuestra sociedad, tan dada al bienestar y el sentimentalismo, ha reducido el amor a mero sentimiento y ha aplicado esta idea al matrimonio: en la medida que siento amo. Parecíera que la “prueba del algodón” del amor matrimonial fuera estar continuamente sintiendo cosquillas en el estomago u oyendo campanillas.

Resulta curioso que este sentimiento que parece imprescindible para el amor matrimonial, no lo sea para el amor a los hijos. Cualquier padre o madre afirmaría que quiere a sus hijos a pesar de los problemas que les puedan plantear.

De la conjunción de ambos amores, el matrimonial y el paternal, podemos derivar que el amor se compone de sentimientos y de voluntad. Considero que para que el amor matrimonial sea exitoso es necesario reforzar su dimensión volitiva, se hace imprescindible “querer querer” y desde el principio. No se puede esperar a que el sentimiento oscile o decaiga, que decaerá, para poner voluntad ya que seguramente se llegará tarde.

Se hace necesario enseñar a las personas que se casan que además de sentir cosquillas en el estomago, algo que no depende de ellos, deben fomentar los deseos de querer al otro y acompañarlo con los detalles y el cuidado de la relación cada día .

Herramientas para salvar el matrimonio (1)

 La ruptura matrimonial es un drama se mire como se mire. Supone demasiado sufrimiento para demasiadas personas, el marido, la mujer y sobre todo los hijos. El pensamiento dominante nos dice que hay que ayudar a las parejas para que se separen de la manera menos traumática posible. Esta es la politica que se aplica cada vez en más paises.

Este planteamiento me parece un tremendo error. La postura correcta es: “Vamos a hacer lo posible para que ese matrimonio no se deshaga, vamos a ayudarles a salir adelante”

En el fondo lo que hay son dos ideas antagónicas de la sociedad y por tanto de su base que son, el matrimonio y la familia. Por un lado se presenta una visión individualista y hedonista de la vida, enemiga de los compromisos y del esfuerzo. Su justificación es supuestamente evitar todo sufrimiento.

Por otra parte hay una visión mas elevada del ser humano que define que lo característico del hombre y la mujer es su capacidad de compromiso y de cumplir lo prometido, el hombre y la mujer son capaces de entregarse y ser fieles. El sufrimiento en la vida existe queramoslo o no, démosle sentido.

Bajo este planteamiento escribiré en los próximos días sobre algunas herramientas que pueden ser útiles cuando lo que que se quiere es salvar un matrimonio y ahorrar sufrimientos a los seres mas queridos.

Herramientas para salvar el matrimonio (2)

Herram2 Es una verdad experimentable que las cosas se ven de distinta manera según se sea actor o espectador de las mismas. Muchos pueden considerar el divorcio como un gran progreso social, sin embargo dudo mucho que quienes hayan sufrido un divorcio piensen de igual manera.

La mayoría de los divorciados lo consideran un fracaso personal y de hecho no conozco a nadie que esté encantado de su divorcio. Todos, absolutamente todos han sufrido y muchos se arrepienten de no haber hecho mas por salvar su matrimonio.

¿Que diferencia hay entre las parejas que se divorcian y las que mantienen su matrimonio? Para muchos expertos la respuesta es que quienes tienen éxito en su matrimonio saben gestionar mejor las crisis y las situaciones dificiles.

Para defender el matrimonio es necesario superar el ambiente negativo y resignado que existe sobre él y no se debe admitir que el divorcio sea un mal necesario. Esta manera de pensar nos permite disponer de nuestra primera herramienta: ser positivos y vivir la virtud de la alegría.

Tener una actitud positiva no significa ocultar la realidad ya que los conflictos y las dificultades existen. Asumir esto desde una actitud constructiva nos pone en camino de

Herramientas para salvar el matrimonio (3)

Herramientas3 Otra herramienta importante para gestionar bien las posibles crisis en el matrimonio es según Diane Sollee “dejarse influir por el otro”, aprender a escuchar y valorar sus opiniones y consejos, buscar sus valores.

Es importante buscar tiempo para estar juntos, salir al encuentro de la pareja buscando aquellas cosas que al otro le gustan, dejarse seducir una y otra vez. Muchas veces es mas dificil dejarse querer que querer.

Uno de los principales peligros de la vida en común es el amor propio, el orgullo que muchas veces hace que pequeñas diferencias levanten un muro de silencio que puede llegar a convertirse, con el tiempo, en un muro infranqueable.

Es necesario conocer la distinta psicología del hombre y la mujer que se manifiesta en aparentes “pequeñeces”. El hombre debe saber lo que la mujer reclama: no da por supuesto que es amada, necesita que el hombre le diga que la quiere. Así, ceder el paso o el asiento, hacer de vez en cuando algún pequeño regalo, una llamada en medio de la jornada laboral, el recuerdo de un aniversario, escuchar con interés y mas pequeños detalles ayudan a mantener vivo el amor.

Aunque se trate de una simplificación, los hombres, generalmente mas infantiles, nos conformamos con que se nos admire y reconozca nuestra valía.

Se que puede haber quien tache estas ideas de machistas pero estoy convencido de que son validas y prácticas. Dejemos lo “políticamente correcto” para quien vive de ello

Herramientas para salvar el matrimonio (4)

Herram1_1 El titulo de los escritos de estos últimos días me hace recordar otro articulo mas largo que publiqué en “Ser Audaces” y que a su vez fue publicado en varios sitios, se titulaba “Trabajar el matrimonio”.

Efectivamente herramientas y trabajo van muy unidos. Ya sea un trabajo manual o intelectual el que se realice, hacen falta herramientas adecuadas para llevarlo a cabo. A esas dos palabras: herramientas y trabajo se une de manera obligatoria otra mas, esfuerzo. Ningún trabajo bien hecho puede ser realizado sin esfuerzo, sin entrega. Hace falta poner voluntad en lo que se hace ya que no siempre apetece.

Fue del periodista británico Paul Johnson de quien aprendí la expresión “trabajar el matrimonio”. Johnson se refería a una anécdota que tenía como protagonista a la esposa del canciller Bismark. Ella era una mujer mas bien tímida y apocada, él por el contrario un hombre de mucha personalidad y en auge socialmente. En esta situación ella le planteó sus miedos de que el no la amara debido a sus diferencias y Bismark le contestó: “Olvidas querida que me casé contigo para amarte

Lo normal es que una pareja se case enamorada en un momento en que todo es de color rosa y se está lleno de ilusiones y sentimientos. Pasado el tiempo ésta situación puede desaparecer o atenuarse, será entonces el momento de utilizar la herramienta que hoy toca: recordar que “me casé contigo por amor y para amarte”.   

Herramientas para salvar el matrimonio (y 5)

Herramientas4_1 Ser Audaces es un Blog en el que suelo publicar mis reflexiones sobre familia y educación. En los últimos días he escrito exclusivamente sobre el matrimonio y ha sido así porque creo que muchos de los problemas que se plantean en nuestra sociedad tienen su base en los fracasos matrimoniales.

La unión humana mas intima que existe es el matrimonio de un hombre y una mujer, una unión en la que ambos se dan el uno al otro de manera incondicional y para siempre, una unión tan maravillosa que genera vida. De la estabilidad de esa unión depende y mucho, la estabilidad de personas concretas y la estabilidad social. Por eso el matrimonio es un bien y por eso debe de ser protegido por las autoridades.

Podría seguir escribiendo mas sobre el matrimonio pero creo que por ahora es suficiente, lo seguiré haciendo puntualmente. Mientras tanto me gustaría compartir un breve resumen de ideas de estos días ¡Ojalá hayan servido a algún/a lector/a para recordar, actualizar o descubrir la maravilla que es el matrimonio!

Es necesario recuperar una visión optimista y alegre del matrimonio. Solo si somos capaces de transmitir esto a la sociedad el matrimonio ocupará su lugar.

El cónyuge debe ocupar el primer lugar en la cabeza y el corazón del otro y esto debe de demostrarse en la relación cotidiana. Amar no es una idea abstracta, tiene que ser visible.

Uno se casa por amor pero lo mas importante es casarse para amar. El amor no es solo cuestión de sentimientos sino de compromiso personal.

No perder nunca la capacidad de asombro ante la vida, buscar las virtudes y valores del otro y dejarse seducir.

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