Entra en un círculo virtuoso

Ayer, medio en broma medio en serio, comentaba con un amigo las ideas de algunas personas que se empeñan en demostrar que la diferencia entre el ser humano y algunos animales son mínimas. Comentábamos que puede que así sea en el orden biológico, sin embargo existe otro orden que define al hombre y marca la diferencia abismal con todas las demás criaturas: la capacidad de amar, de darse a los demás de manera consciente, no por puro instinto o interés; superando egoísmos y apetencias.

Hoy que tanto se habla de mentalidad positiva, de fomentar un espíritu emprendedor, de superar dificultades y obstáculos ….. creo que el esfuerzo es menor si se hace desde el espíritu de servicio a los demás, esto es, desde el amor.  Así se entiende y encuentra sentido la renuncia en beneficio de otros, el no centrarse en uno mismo. Salir de uno mismo facilita la vida, descomplica, suaviza las relaciones y todo va mejor.

La idea me parece fundamental no sólo para la vida matrimonial y familiar, sino también en la vida social y en el trabajo. Creo que es muy motivador actuar buscando el bien de los demás. Es todo un reto plantearse entrar en un circulo virtuoso en el que una buena acción llama a otra.

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Las tres “C” del matrimonio

Contraer matrimonio supone una importante toma de decisión y como tal, no puede hacerse a la ligera. Decidir casarse no es seguir como estábamos pero con papeles, tampoco puede ser algo que comienza llevados únicamente de lo afectivo.

Lo primero que necesita el matrimonio como tal es un compromiso De fidelidad, de seguir juntos y poner todos los medios para cumplirlo. Lo fundamental del compromiso es el acto libre de entregar la propia libertad por amor.

El mero compromiso puede parecer algo frío y poco humano, por eso es bueno aliñarlo con cariñoTodas las relaciones humanas están llamadas al desgaste, nada como el cariño y la delicadeza en el trato para lubricar los roces. No es el fundamento, pero sí algo muy necesario y útil para apuntalar el compromiso.

Y como en toda iniciativa o aventura, hace falta tener confianzaY ésta en una triple dimensión: confianza en uno mismo, en el otro y en la propia institución del matrimonio. La confianza en uno mismo empieza con el conocimiento propio, el fomento de la autoestima, queriéndose y exigiéndose y pidiendo ayuda cuando sea necesario. La confianza en el otro supone creer que es capaz de lo mejor y hacer todo lo posible por ayudarle. Y juntos, confianza en que el matrimonio es una institución perfectamente válida en el s XXI. Es cierto que pueden llegar malos momentos, en ese caso habrá que pedir ayuda y redoblar el compromiso, el cariño y la confianza, las tres “C” del matrimonio

Una propuesta para vivir la sexualidad en el matrimonio

La semana pasada hablé a un grupo de matrimonios sobre la sexualidad conyugal. Publiqué en twitter la presentación en power point y algunos amigos me pidieron una ampliación de la misma. Aprovechando que tengo un rato libre, con mucho gusto escribo algo sobre cada diapositiva. No es ni mucho menos un tratado, sino una charla con mis amigos. Por eso sigo abierto a que aportéis, corrijáis o sugiráis aquello que os parezca oportuno. Siempre desde el respeto y la libertad con la que he querido compartir esta ideas.

Quisiera aclarar que las ideas expuestas se refieren a un tipo de amor determinado: el amor conyugal. El que nace con la “unión de uno con una y para siempre”. Me he centrado en aquello que conozco.

Pinchando aquí podéis acceder a la presentación.

La primera transparencia sirve para marcar el camino hasta llegar al amor conyugal. Empezando desde ese primer movimiento que supone la atracción física y emocional tan misteriosa ¿porqué dos personas se sienten atraídas?, el corazón palpita repitiendo que bien que existas y que nos hayamos conocido. El paso siguiente lleva a una unión para ser más plenos, mejores. Para ayudarnos el uno al otro a hacer el bien, a ser mejores y a mejorar el mundo. Y finalmente el compromiso de entrega de todo el ser, incluido el cuerpo, para crear algo nuevo: nosotros. Huelga decir que el amor conyugal incluye estos tres pasos que se recrean a lo largo de toda la vida.

Decía antes que la entrega total incluye el cuerpo, esto se realiza a través de lo que le es propio: las relaciones sexuales. Por tanto la sexualidad es un carácter distintivo del amor conyugal, si bien es cierto que no por ser distintivo es lo principal; debe situarse en su lugar de importancia. El amor conyugal es la unión más íntima que se puede dar entre un hombre y una mujer y engloba todas las dimensiones de la persona. Por eso es fundamental tener en cuenta las diferencias físicas, psicológicas, neuronales, etc … que hay entre hombre y mujer.

Las relaciones sexuales para ser plenamente humanas deben trascender el ámbito físico y abrirse al afectivo y al espiritual. Deben así mismo salir llevar a los dos a salir de sí mismos. El amor es expansivo, se comunica a otros, y en este caso particular debe incluir la posibilidad de la existencia de otro como fruto de ese amor y entrega: el hijo. En otro orden, las diferencias psicologías y físicas hace que la respuesta sexual de hombre y mujer sea distinta. Por eso es tan importante sincronizar los relojes, crear una gran armonía por medio de un trato muy delicado, sin forzar jamás la sensibilidad del otro.

Muchas personas se centran en dar amor y no son conscientes de lo importante que es también saber recibirlo. Si no somos capaces de recibir y agradecer el amor recibido impedimos al otro que ame.

Hay numerosa literatura sobre las diferencias entre hombre y mujer, libros, chistes, canciones … Lo importante no es solo conocer las diferencias sino interiorizarlas, llevarlas a la vida diaria. Ello nos ayudará a lubricar los roces y malos entendidos de la vida cotidiana. En este aspecto, es fundamental que el “beneficio de la duda” esté siempre en primer lugar. Nunca permitir el pensamiento de que el cónyuge hace algo para molestar o herir.

Cuando no se conocen y/o no se interiorizan las diferencias pueden llegar las tormentas. Fluyen las incomprensiones, la falta de ilusión, los sentimientos de víctima, resentimientos, la búsqueda de compensaciones fuera del matrimonio. Por eso es tan importante interiorizar las diferencias, acompasar los ritmos y siempre siempre, aplicar “el beneficio de la duda”.

Es la sexualidad humana, como tantos otras realidades de la persona, algo complejo y misteriosa. Por eso existe el riesgo de fragmentar la realidad, de no verla en su totalidad. A este riesgo se une el valor pedagógico de la ley y de lo técnicamente posible. En ocasiones se toman como referencia de la realidad humana, de lo bueno y verdadero, lo que la ley permite y lo que la ciencia es capaz. Triunfa aquí una lógica basada en una ficticia solución de problemas de manera más eficaz que yendo al origen y viendo la totalidad  del misterio de la persona. Fruto de esta visión utilitarista surgen tantos anhelos rotos y vidas no realizadas.

La realidad de la sexualidad humana es que esconde tanto un significado unitivo como uno generativo. La sexualidad humana proporciona momentos de unión placentera muy íntima, de conocerse y darse el uno al otro; pero también incluye la realidad de que es el origen otras vidas. Separar ambos significados nos lleva a tristes realidades como los embarazos no deseados y el aborto, la generación de vida fuera del acto conyugal y los cientos de miles de embriones humanos congelados con los que no se sabe que hacer.

¿Significa esto que hay que tener muchos hijos?, ¿que pasa cuando hay motivos para distanciar los nacimientos? Ante estas preguntas surge lo que se ha denominado “paternidad responsable”, el térino no significa no tener hijos, sino tenerlos de manera responsable. La cuestión nuclear no es el número de hijos que hay que tener, ese es un tema de conciencia y de la pareja, sino el ver a los hijos con una mentalidad generosa, como un Don. El conocimiento de la sexualidad femenina y el recurso a la continencia en periodos fértiles supone una visión integral de la sexualidad humana y respeta la unidad del acto.

Las consecuencias de esta manera de vivir la sexualidad llevan a una verdadera y real corresponsabilidad del hombre y la mujer. Cuando la decisión es fruto, por ejemplo, de una mala salud del cónyuge supone un gran respeto y demostración de amor. Eleva la sexualidad sobre lo meramente físico y afectivo, y fomenta la imaginación para demostrar el amor y el cariño de formas diversas. La regulación natural de la natalidad es, en resumidas cuentas, una forma de vida (lógica del amor). No simplemente una técnica para arreglar un problema (lógica de la eficacia).

El corazón es sabio y con más o menos fuerza, dependiendo si le dejamos o no que nos lo diga, nos indica que la felicidad es consecuencia del amor, de la generosidad, de la unión profunda y de la entrega a los demás. Además nos indica que a pesar de las arideces ese es el camino.

No seamos ilusos. La fuerza del ambiente y las propias debilidades hacen este camino dificil. Por eso es tan importante proteger el corazón. En primer lugar de manera positiva: aprendiendo a disfrutar de lo cotidiano, de lo que tenemos; teniendo una vida sana y equilibrada, manteniendo relaciones sociales, preocupándonos de los demás en vez de dar vueltas a lo propio. Y en segundo lugar evitando aquello que puede hacer daño

Esta es mi pequeña aportación a quienes me pedían una ampliación de la presentación sobre “sexualidad conyugal”. Espero vuestros comentarios.

Conversaciones de matrimonio

Con frecuencia pensamos que cuando hay un problema en el matrimonio es por falta de comunicación, y suele ser cierto. Sin embargo hace falta profundizar en el significado de lo que es comunicar. No solo lo hacemos con la palabra, también son importantes los silencios, las miradas, los gestos.

Lo importante de una buena comunicación en el matrimonio es que haya sintonía de corazones y voluntades. Cuando cada uno se sabe amado por el otro cualquier contacto ya sea el silencio, una mirada, la manera como tomamos la mano; se convierten en un potentísimo medio de comunicación.

El pilar de una buena comunicación en el matrimonio consiste en que el otro sepa que quemamos las naves con él, que ocupa nuestra cabeza y nuestro corazón, que compartimos ideales y valores, que sufrimos y reímos juntos. Conversar es apasionante, necesario y útil cuando estamos dispuestos a escuchar y aprender, a buscar puntos de encuentro. Una buena conversación implica humildad, generosidad.

No hacen falta grandes momentos ni mucho tiempo para conversar, se puede hacer cada día. Sin embargo el tiempo de vacaciones es ideal para retomar conversaciones y unir los corazones y la voluntad.

Y aprovecho este post veraniego para invitar a los lectores de mi blog a visitar http://www.drawink.es una iniciativa de mi hijo Alejandro, que dibuja como los ángeles. Feliz verano, felices vacaciones en familia.

Preguntas y respuestas sobre el matrimonio y la vida de familia

Hoy recupero una entrevista que me hicieron recientemente sobre el matrimonio y la vida de familia. Espero que sea útil.

¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan los matrimonios hoy en día ¿qué propicia que se rompan el 50% de ellos en Europa? ¿Y las familias en general?

Sin duda se trata de un tema muy complejo que engloba muchos ámbitos de la vida, no solo influyen factores personales o de la pareja sino ambientales, sociales, laborales, económicos ….. Como me gusta ser práctico, enunciaré algunas de las causas de fracaso que está en la mano de los cónyuges evitar.

Nuestra sociedad es excesivamente afectiva y sentimentalista, existe una confusión muy grande entre lo que es el amor y lo que es el enamoramiento. Amar a alguien es querer el bien para él, hacer todo lo posible para que sea feliz, olvidarse de uno mismo ….. darse incondicionalmente. El enamoramiento tiene más que ver con estados de ánimo, sentimientos, etc… y es por tanto variable. ¿Es malo el enamoramiento? No, pero como base del matrimonio es muy endeble.

Otro factor de fracaso es el error de concepto entre ser libre y ser independiente. Cuando me caso lo hago libremente, puedo renunciar a cosas libremente, es decir puedo, y debo, ser libre en el matrimonio pero sin perder de vista que este no es la suma de 1+1 sino algo nuevo. La independencia supone desvinculación, falta de comunión , cada uno a lo suyo, estar a la defensiva para que no me anulen.

También quisiera destacar que las psicologías masculina y femenina son distintas, ni mejor ni peor una que otra. El hombre no puede pretender medir o interpretar lo que hace o dice la mujer de acuerdo a sus esquemas, y viceversa. Hay que ponerse en el lugar del otro, conocerle y conocer sus características propias.

Por último, creo que muchos de los fracasos se dan por motivos relacionados con cómo se vive la sexualidad. Aquí la idea del hombre y la mujer son muy distintas. Cuando se circunscribe a lo meramente físico estamos en vías de fracasar; hay que recuperar lo afectivo y lo espiritual en las relaciones conyugales.

¿Qué se puede hacer para que el matrimonio se mantenga unido? 

De manera telegráfica: ser fiel al proyecto común, poner toda la carne en el asador, “quemar las naves”. Mostrar aprecio y respeto a la pareja en pequeños detalles cada día. Ser comprensivos uno con el otro, saber perdonar y pedir perdón, ser agradecidos. No permitir pensamientos tóxicos sobre la pareja sino positivos, fomentar durante el día las ganas de volver a casa; desterrar el victimismo y por último una vida sexual feliz, humana, integrada que busca algo más profundo que el mero goce físico y relacionada con lo más grande del amor: dar vida

¿Qué errores son los que comenten más frecuentemente tanto el hombre como la mujer una vez casados?

El genial Chumy Chumez afirmaba que el más eficaz disolvente del matrimonio es el aburrimiento y la monotonía. El matrimonio comienza con una ceremonia de compromiso, es desde ese momento cuando tenemos que cuidar lo que acaba de nacer. Estar enamorado no solo del cónyuge sino de la vida en general, buscar razones para vivir, y buscarlas juntos. Pienso que compartir una visión trascendente de la vida es muy importante. Hay que elevar la vida matrimonial, ponerla en otra dimensión y que no sea simplemente algo más de la vida diaria que a veces tanto oprime.

¿Qué diferencia los matrimonios actuales de los de antaño, que generalmente duraban toda la vida?

De entrada soy de los que piensan que cualquier tiempo pasado no fue mejor, no añoro otros tiempos. Es cierto que las legislaciones y el ambiente eran más propicios al matrimonio. Sin embargo lo importante es cada matrimonio, por eso frente a ese 50% de fracasos del que hablábamos al principio, hay otro 50% que cuida su matrimonio, que se preocupa de su cónyuge y sus hijos, que cultiva su amor, que está dispuesto a darse y que, además disfruta mucho de la vida de esta manera.

Quizás hace falta más compromiso, más atrevimiento, más audacia para afrontar cada día con ganas de sacar el matrimonio adelante. Una idea que me parece genial es lo que parece ser que le dijo el Canciller Bismarck a su esposa, “me casé contigo para amarte”. Es decir, me caso contigo porque te amo, pero lo hago para amarte. El amor es algo vivo que se recrea cada día en pequeños detalles.

¿Cómo afecta sobre los hijos la relación que mantienen los padres entre ellos?

Llevo bastantes años impartiendo cursos de orientación familiar y me he dado cuenta de que por mucho que los padres sepan sobre características de los hijos, sobre autoridad, uso del tiempo libre, etc.. el éxito en la educación está en el amor que se profesan ellos dos. Los hijos necesitan, para crecer equilibrados y alegres, que papá y mamá se quieran, un ambiente de seguridad física, afectiva y espiritual. Creo que ver a sus padres unidos, demostrándose en pequeños detalles cotidianos su amor e ilusión, verles afrontar juntos los malos momentos y disfrutar de los buenos, compartir criterios; en definitiva procurando  un ambiente familiar adecuado, es lo más importante.

¿Cree que los hijos serán un reflejo de lo que han visto en casa, ya sea un matrimonio desestructurado, o en cambio, tendrán una vida en pareja feliz si es lo que han respirado en casa?

Como ya he dicho, un buen ambiente familiar es fundamental para crecer felices y equilibrados. Los niños que se han sentido queridos, que han vivido en un ambiente alegre y optimista serán de adultos personas equilibradas y felices. Sin duda la relación de su padre y su madre será el paradigma para sus futuras relaciones de pareja. Ver cada día a unos padres unidos, delicados en el trato, que se aprecian y respetan marca pautas de comportamiento para el futuro. No olvidemos que la educación y la formación más que en los libros o las ideologías se aprenden viendo el comportamiento de otras personas.

¿Qué medidas establece en su casa para mantener la unidad familiar?

Quisiera resaltar una que me parece el quicio sobre el que apoyar las relaciones y la vida de familia: la comida. Si quieren tener éxito en su vida de familia recomendaría a los padres que realicen el mayor número de comidas en familia, si es posible una cada día. En un ambiente relajado y natural como es la comida, o la cena, se está en mejor disposición de escuchar, de hablar, de ser generosos, educados. Se dan momentos de diversión, de contar anécdotas que quedan en el recuerdo. Por supuesto, los llamados gadget electrónicos (móviles, smartphones, etc….) no están invitados. Es el momento de la familia por excelencia.

Puedes seguirme en twitter @anibal_cuevas

La felicidad es para los enamorados

John Lennon lo reflejó muy bien cuando cantaba “la vida es lo que pasa delante de ti mientras estás haciendo otros planes”. Y es que existe una cierta tendencia a ser espectadores de nuestra propia vida, como si las cosas ocurrieran porque sí y la vida fluyera por inercia.

Es lo que puede ocurrir en la vida matrimonial cuando los cónyuges no toman el mando de su relación desde el mismo día de la boda, y se dedican a vivir de las rentas. Hay que estar prevenidos ya que si los protagonistas no ponen los medios para que su amor sea para siempre, otros (la presión social, la rutina, el egoísmo …) lo harán para que no sea posible.

Saber cuáles son algunos de los principales enemigos del matrimonio puede ser muy útil para afrontarlos en positivo, vamos allá:

El tiempo y sus lógicas consecuencias que llevan a que la pasión de paso a un amor más tranquilo, y a que esto se confunda    con falta de amor
La falta de comunicación, y no solo de dialogo, sino de vibración con las mismas cosas
La rutina y el aburrimiento. Perder la capacidad de asombro y el deseo de sorprender y ser sorprendido.
Unas relaciones sexuales en las que falta la ternura y que no sirven para manifestarse amor.
No cuidarse para el cónyuge y buscar fuera sentirse atractivo/a y seductor/a

Releyendo estas lineas me doy cuenta de que son los mismos enemigos que impiden a tantos tener una vida feliz. Y es que al final, la felicidad sólo es para los enamorados.

Mi familia “mola”

Pregunté recientemente en un curso de orientación familiar ¿que creéis que quieren nuestros hijos de nosotros? Un padre contestó, ¡que construyamos una familia guay! me lo han dicho ellos. Fue una fantástica sesión en la que hablamos sobre cómo conseguirlo. Coincidimos todos en que cada familia debe crear una memoria familiar, un estilo propio, una cultura. Que las familias tienen que ser divertidas y que son perfectamente compatibles el buen humor, la alegría y el optimismo con la exigencia y la transmisión de valores.

Está demostrado que las familias que lo pasan bien juntas se mantienen juntas, y que una gran parte de la felicidad y el equilibrio personales pasan por disfrutar de un ambiente familiar adecuado. Ese ambiente no se encuentra, sino que lo hace cada uno. Es muy importante compartir y aprovechar el tiempo de ocio, no dejándose llevar de la improvisación; planificarlo y nunca imponer lo que se hace. Todos, desde los más pequeños, deben participar y aportar sus preferencias, sentirlo como algo propio.

La satisfacción de la vida familiar no se limita sólo al momento en que se disfruta del ocio, sino que se mantiene en el tiempo recordando las buenas experiencias. El objetivo de los padres debiera ser conseguir que tanto los adultos como los niños piensen que su familia “mola”

Padres de adolescentes

La vida no es algo estático sino que evoluciona dando lugar a distintas etapas, infancia, adolescencia, juventud, edad adulta …… El paso de una a otra puede ser en algunos casos muy acentuado, en otros más suaves. Le ocurre tanto al niño que alrededor de los tres años descubre su yo, como al adolescente, al joven o al adulto. En esos cambios de etapa suelen producirse las temidas crisis que se manifiestan en pensamientos como “no se que me pasa”, “no me reconozco”. Pueden dar lugar a una cierta insatisfacción con la vida y en tener la sensación de que los pilares se derrumban. El fenómeno de las crisis tiene mala fama, sin embargo suponen simplemente el dar paso a una nueva realidad, transformándose en oportunidad para crecer, madurar y mejorar.

Cada persona es única e irrepetible, sin embargo en todos se dan una serie de características comunes cuyo conocimiento es muy útil para superar las temidas crisis. También en la vida familiar se puede producir el fenómeno que se ha dado en llamar la tormenta perfecta. La situación ideal para ello es lo que les ocurre a muchos matrimonios que rondando los cuarenta años, tienen hijos adolescente. En estos casos, a la crisis de los padres se junta la de los hijos: la tormenta perfecta.

La sensación cada vez más clara de los límites de las propias fuerzas, la perdida de la ilusión, la sensación de que la vida no se desarrolla como la habíamos planeado, el temor a haber fracasado en la educación de los hijos o el escepticismo pueden sorprender a más de uno y provocar fisuras personales y en el matrimonio. Si no se está en guardia pueden surgir desavenencias tanto por asuntos conyugales como por la educación de los hijos.

La primera idea que conviene apuntalar es que entra dentro de la normalidad que se puedan producir esas sensaciones, y que lejos de suponer un problema pueden ser un punto de inflexión en la vida personal, matrimonial y familiar.

Convendrá hablarlo en el matrimonio para superarlo juntos, ilusionarse por la nueva etapa, redescubrir lo que une, empeñarse en que nunca los posible problemas con los hijos provoquen el distanciamiento conyugal. Volver a enamorarse recreando el proyecto común adaptándolo a la nueva realidad.

Sobre optimismo y confianza

Existe la creencia bastante generalizada de que el optimismo y la confianza son características innatas de algunas personas. Aunque esta idea encierra cierta verdad, sin embargo, estas virtudes también se adquieren y se viven por la lucha personal. El optimismo está muy relacionado con el buen humor y este con saber dar a cada situación su importancia.
Algunas personas hacen de cualquier menudencia un drama. Ello supone, además de un tormento para los demás, una actitud paralizante para ellos mismos. Cuando falta el optimismo y la confianza, no se puede crecer y mejorar ya que esto supone, por definición, una cierta seguridad en uno mismo y en las propias capacidades.
El optimismo, al igual que la generosidad, se vive cuando se lucha por hacer la vida agradable a los demás, cuando se está mas pendiente de los otros que de uno mismo. El pesimismo es egocéntrico. El optimismo como virtud no se refiere a los inconscientes que no ven las dificultades, o a los autosuficientes que se creen infalibles. Se adquiere cuando uno mismo se conoce, se toma un poco en broma y sobre todo no se es demasiado susceptible a lo que dicen los demás.

En recuerdo de Belén Langdon

Estos días consideraba que una de las mayores virtudes que puede tener una persona sea posiblemente vivir enamorada, con la ilusión y el deseo de buscar lo mejor. Twitee hace unos días que las personas jóvenes son aquellas que tienen más ilusiones que recuerdos. Descubro cada día que las personas enamoradas recrean la vida, buscan lo mejor y lo comparten, crean a su alrededor un ambiente alegre y optimista. Son conscientes de las dificultades y de las tristezas, pero no les llenan de amargura sino que ellas las llenan de sentido. Las personas enamoradas son delicadas, luchan en lo pequeño porque saben que ahí se encuentra el amor. Buscan y dan sentido a cada detalle pequeño de la vida.

¿Dónde y como se forjan estas personas? No hace falta ir a ningún lugar especial, sin duda en la familia. Por eso la labor de ser padres es tan grande, es en la familia donde crecen las personas enamoradas. Se trata del lugar natural para descubrir y hacer crecer el amor, esas pequeñas luchas y cuidados que son un anticipo del cielo. Cada pequeño detalle de arreglo personal, del adorno de la casa, de la preparación de la mesa, de estar pendiente de los demás encuentra su sentido en el amor; no se pueden entender de otra manera.

Y en medio de estos pensamientos me sorprendía la trágica muerte de Belén Langdon, triste suceso que ha mostrado lo mejor de la familia. El testimonio de amor y fe de Nick y Yolanda, de sus hijos y de las compañeras del colegio nos interpelan y empujan para querer ser mejores. Es como si en medio de la tundra apareciera una flor, y otra y otra.

Tu vida Belén ha sido, lo se, una vida enamorada. Corta, pero enamorada. Por eso deja mucho fruto y paz y serenidad, en medio del dolor.

Educar y forma de ser

En una entrevista publicada en la revista Familia y Cultura, el profesor López-Barajas afirma que “la educación de los hijos no es cuestión de técnica sino de forma de ser”.
Muchos padres argumentan que educar es muy difícil, les falta tiempo, no tienen preparación, la presión de la sociedad les puede. Las tres dificultades son ciertas, Y de ellas la más cierta sea la falta de tiempo.
En una sociedad que podríamos denominar del conocimiento y la eficacia, se tiende a pensar que la fórmula mágica, la solución a todo, está en la técnica y en los métodos. Esta idea no funciona en lo concerniente a las personas, ni en las relaciones sociales, ni en el trabajo y mucho menos en las relaciones familiares.
No seré yo quién niegue la importancia que tiene que los padres se formen para ser mejores, pero creo que sin duda la “piedra filosofal” de la educación está más en su manera de ser y actuar que en los muchos conocimientos que tengan. Se puede ser un gran teórico de la educación y un pésimo educador.
De poco serviría asistir a un curso o leer libros sobre educación si luego en el comportamiento diario, si en la forma de ser y relacionarse no aparece la persona que procura ser mejor, que comprende, que disculpa y que exige cuando hace falta.
Y Precisamente por este motivo afirmaba al principio, que el factor falta de tiempo es principal. Es imposible conocer a las personas, ver como actúan, establecer lazos afectivos, etc si no se dedica tiempo tranquilo. Por ello me atrevería a sugerir dos propuestas a quienes pueda interesar: dedicar tiempo a la familia y procurar la propia mejora como persona. Una de las grandezas del hombre es que la forma de ser siempre se puede mejorar. Con estos dos propósitos seguramente educar se tornará más asequible y complementado con la lectura de algún libro y la asistencia a un curso de orientación familiar, “miel sobre hojuelas”.

¿Qué hacer con tanto corazón “partío”?

Las declaraciones de José Ignacio Munilla en las que reflexiona sobre el origen del sufrimiento de tantos jóvenes pienso que van a la raiz de la cuestión. En ellas se refiere a la importancia que tienen la educación de la afectividad y la inteligencia en la maduración y equilibrio de la persona, situación a la que debe llegar toda persona al alcanzar la edad adulta y que tiene su origen en la infancia y continuación en la niñez, la adolescencia y la juventud.

En todas estas etapas los hijos necesitan tanto el cariño y la exigencia de los padres, como un ambiente familiar estable. Cuando ambos van unidos, los jóvenes crecen seguros en sus inseguridades, son capaces de asumir responsabilidades, no esperan que se les de todo hecho, valoran lo que tienen y su vida no está basada en el derecho a todo, se saben queridos y aprenden a darse a los demás, encuentran sentido a renunciar a sí mismos. Lo normal es que sean felices y dispongan de las herramientas para afrontar la vida.

Y junto a la educación del corazón hay que procurar la formación de la inteligencia, la búsqueda honrada y razonada de la verdad y el bien, que les lleve a la formación de sus propias ideas.

Pienso que sobre estos dos quicios gira el éxito o fracaso de la educación y en ello es crucial el papel de los padres. Por eso todo lo relativo a la educación pasa tanto por procurar familias estables en las que los padres asuman su papel y responsabilidad, como por el apoyo de la sociedad a esa tarea de los padres como primeros educadores. Si no se hace así de poco servirán los esfuerzos para dedicar más recursos materiales a las escuelas.

La responsabilidad de los padres es muy grande, pero es que traer un hijo al mundo es algo muy, muy serio.

Austeridad sí ¿pero sólo en tiempo de crisis?

Solón fue uno de los siete sabios de Grecia. Poeta, reformador y legislador; su gobierno se caracterizó por reformas para hacer frente a las graves injusticias que padecían las clases más pobres. Así, condonó las deudas de los campesinos, rebajó los tipos de interés y protegió la pequeña propiedad, evitando la formación de latifundios.

A él se atribuye la frase la austeridad es una de las grandes virtudes de un pueblo inteligente.

Esta idea y una entrevista al economista Robert Skidelsky inspiran mi post de hoy.

La grave crisis económica que vivimos ha puesto en primera linea la palabra austeridad. Pareciera que la solución a estos malos tiempos pasara por retirarse a los cuarteles de inviernos (la austeridad) en espera de tiempos mejores para volver al gasto y el despilfarro.

Solón relaciona la austeridad con la virtud y la inteligencia y así lo creo. El mejor camino para ser felices es conocer las virtudes, encontrarles un sentido y querer vivirlas. La austeridad no es algo negativo sino que nos ayuda a crecer como personas, a ser dueños de nosotros mismos, a disfrutar de lo pequeño. Nos lleva a una idea nuclear: que es más importancia ser que tener.

Ser más  austeros, sencillos, prudentes, sinceros, pacientes, optimistas o laboriosos nos acerca a la felicidad y sólo depende de nosotros. Es lo que realmente nos llena y satisface, y además es gratis.

La austeridad no es sólo para tiempos de crisis, es una forma de vida que nos hace más humanos, mejores personas. Este creo que es el principal reto de los padres, ayudar a los hijos a luchar por ser mejores personas, a disfrutar de lo que realmente vale la pena, a encontrar lo valioso en lo pequeño. La vida de familia es el ámbito ideal para ello.

Citando a Robert Skidelsky:

“Nuestros hijos y nietos van a estar posiblemente peor que nosotros en términos de consumo y de PIB, pero pueden estar mejor en muchos otros sentidos, en términos de salud, felicidad, amistad, contacto con la naturaleza y todos los elementos que queramos incluir en eso que llamamos la ‘buena vida’. Las nuevas generaciones han sido testigos de hasta dónde nos han llevado nuestros errores, y seguramente serán menos insaciables de lo que hemos sido nosotros”

Tres ideas para tener un buen matrimonio

Pretender reducir el éxito del matrimonio a tres ideas es como poco, una ingenuidad. Sin embargo pocas ideas, si son nucleares sí que pueden inspirar y ser útiles. Esa es mi idea de hoy.
La primera y fundamental es creer realmente que el matrimonio es para toda la vida. Comenzar algo tan comprometido pensando que tiene fecha de caducidad supone bajar el nivel, rendirse antes de comenzar, pretender vivir de las rentas del noviazgo ….. Nuestra limitación es que no estamos acostumbrados a “quemar las naves”, todo en la vida actual es reversible. Obviamente esto nos lleva a un tema crucial, no casarse con cualquiera. Saber elegir, estar unidos por algo más que los afectos. “Quemar las naves” los dos.
La siguiente idea es creerse que es posible el matrimonio para siempre. Que no es sólo una teoría bonita, sino una meta alcanzable. Me parece fundamental tener una visión positiva de la vida, esa visión será la que alimente el día a día, la que ayudará a superar las dificultades.
Y por último, enamorarse cada día. Sorprenderse ante lo pequeño y cotidiano. Saber renunciar a egoísmos, disculpar, ceder, sonreír. Buscar juntos el Bien.
¿Lo fundamental? Estar de acuerdo los dos en estas tres ideas y querer llevarlas a cabo juntos. Antes de casaros, hablarlo. Si no estáis de acuerdo, no vale la pena “quemar las naves”.

Para crear un buen ambiente familiar

Durante el año las largas jornadas escolares y de trabajo, así como el cansancio y las prisas suponen una agresión a la vida de familia. Y no sólo por la falta de tiempo si no por la falta de tranquilidad. En demasiadas ocasiones los hogares se convierten en alojamientos y falta tiempo hasta de mirarse a los ojos. En diversas ocasiones he escrito sobre la importancia de la comida familiar durante todo el año para evitar que esto suceda.

Estamos ya en verano y practicamente todas las familias disfrutarán de algún tiempo para descansar y estar juntos. Este tiempo cada vez suele ser menor y por eso conviene aprovecharlo al máximo. Por eso me permito aconsejar a los padres que se relajen, que dejen actuar con libertad a los hijos, que sólo intervengan para corregir actitudes graves, y que lo hagan “vis a vis” y con cariño.

Es importante buscar y aprovechar los buenos momentos para educar, y estos pasan por un ambiente de confianza, alegría y buen humor. Crear ese ambiente puede ser un buen propósito, sabiendo que conseguirlo pasa por una lucha personal con el propio caracter; y no sólo de los padres sino también de los hijos. Una lucha de toda la familia.

El amor se aprende

Cuando un matrimonio se rompe no existe una única causa, el fracaso suele suponer la concatenación de varias. Algunas tienen que ver con la personalidad y comportamiento de los cónyuges, otras son de origen más “teórico”. Es en una de éstas en la que me quiero detener hoy.

Son numerosas las parejas que se casan sin saber realmente lo que significa amar al otro. Muchos llegan al matrimonio con la idea, muy extendida en nuestro tiempo, de que amor y sentimiento son lo mismo, confunden el amor verdadero con el enamoramiento. Mientras el primero está más ligado a la voluntad y la libertad de la persona, el segundo supone más bien un dejarse llevar.

Creo que el enamoramiento es maravilloso y necesario para una relación satisfactoria de pareja. Sin embargo es un tremendo error situarlo como eje nuclear de la misma.

El amor verdadero se aprende y se practica. Supone buenas dosis de generosidad, humildad, entrega y búsqueda del bien del otro antes que del propio. Y esa misma dinámica conlleva premio ya que, como un boomerang, se vuelve hacia uno mismo haciéndole feliz.

El enamoramiento sin amor verdadero es egoista, centra a la persona en sí misma. Busca más la propia satisfacción que la felicidad del otro. Por eso es fácil estar enamorado, basta dejarse llevar. Amar es algo más complicado y apasionante.

El amor verdadero se aprende de manera natural cuando desde pequeños se encuentra sentido al sacrificio y la entrega en la familia. Aprende a amar el niño que ve cómo papá y mamá se dan el uno al otro sin echarse nada en cara, el que les ve sonreir ante las dificultades y contradicciones, las pequeñas de cada día. El que descubre la alegría de hacer pequeños encargos que hacen la vida más agradable a los demás.

Ese niño cuando sea adulto sabrá amar con amor verdadero porque lo ha aprendido y vivido desde pequeño. Por eso es tan importante la familia, porque aquello que nos hace más felices se aprende, de manera práctica, en ella.

Descomplícate la vida, recurre a una brújula

Tan cierto es que la vida es compleja como que en demasiadas ocasiones la complicamos. Este pensamiento me venía a la cabeza escuchando a un amigo exponer unas ideas que me parecieron muy sensatas y sencillas.

Esa complejidad se descomplicaría si en vez de utilizar un gps recurrieramos a la brújula. Instrumento sencillo pero sumamente eficaz que utiliza cuatro puntos que orientan al caminante. Los cuatro puntos cardinales que conocemos y que indican el camino físico, bien pueden sustituirse por otros cuatro que orienten la vida: bien, mal, verdad y mentira.

Cada día tomamos decisiones, la mayoría de ellas son poco importantes. Sin embargo de vez en cuando surgen algunas muy importantes. El uso de esos cuatro puntos puede ser muy útil a la hora de decidir tanto en un caso como en otro.

La máxima “in medio virtus” aparece aquí en su verdadero significado. Entre dejarse llevar por las sensaciones, los sentimientos o las circunstancias o complicarse la vida con un gps para tomar decisiones, me quedo con el uso de la brújula.

La estupenda vida de familia

Decía Chesterton que si de verdad vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo a toda costa. Pienso que pocas cosas son tan importantes como la vida de familia, por eso es necesario que la cuidemos y mimemos. No basta con simple propósitos, tampoco vale improvisar sobre la marcha cuando no se tiene un criterio.

Se acerca el tiempo de verano, posiblemente el tiempo más caótico, espontáneo e imprevisible del calendario. Se corre el peligro de que las vacaciones se conviertan en un tiempo de no hacer nada; tantas horas y días sin un mínimo planning pueden no solo echar por tierra toda la labor educativa del año, si no hacernos perder un tiempo de oro para ser felices en familia y crecer como personas.

Hay quien cree que estar de vacaciones y descansar supone un dolce far niente sin caer en la cuenta que las personas no somos estáticos y que no hacer nada ya es hacer algo: el vago. Si educar supone un proceso de mejora creciendo en virtudes, hacer el vago y simplemente dejarse llevar nos lleva a ser peores personas. Por todo ello bastaría con un pequeño propósito de aprovechar el tiempo para que las vacaciones nos ayudaran a vivir como personas de altura.

Y es aquí donde le podemos dar el tiro de gracia a lo negativo de la improvisación viviendo un horario, eso sí veraniego. No estoy proponiendo pasar el verano en un cuartel, sino disfrutar del descanso, del cónyuge, de los hijos, de las aficiones. Me atrevo a proponer alguna idea en este pequeño espacio.

Lo mejor, empezar por el principio, levantándose a una hora determinada, aseándose y desayunando en familia. Dedicar un tiempo a arreglar la casa entre todos, a hacer la compra. ¡Que las cosas de casa no son sólo de ella! La invasión de los gadget electrónicos es una realidad, por ello no podemos pretender hacerlos desaparecer, pero sí regularlos.

Considero que determinados momentos de la vida de familia son sagrados y deben excluir totalmente los whatsapp, sms, facebook, etc.. me refiero a las comidas y tertulias. Creo que en este terreno se debe ser especialmente estrictos. Cierto que los tiempos del ordeno y mando los tiramos a la basura, hay que hablarlo con los hijos, dar razones. Pero sacar un móvil durante la comida o tertulia es tan poco educado como hacerlo con un periódico o un libro para leer mientras los demás comentan. Supone una gran falta de delicadeza e interés hacia los demás.

También será bueno haber preparado alguna excursión, senderismo, visita cultural, bicicleta, deporte. Lógicamente todo esto depende de las edades de los hijos, a mayor edad mayor independencia y libertad. Si hemos hablado de un horario operativo para levantarse también será bueno que lo haya para acostarse.

Si no se hace así correremos el riesgo de caer en la improvisación y el pasar de los días. Flexibilidad, respeto a la libertad, autonomía pero también fortaleza para mimar y defender aquello que necesitamos y ayuda a ser mejores: el ambiente familiar, la estupenda vida de familia.

Artículo de Aníbal Cuevas publicado en la revista Hacer Familia (junio 2012)

6 ideas para mantener tu familia unida

“Ideas para mantener a la familia unida” titulé una ponencia centrada en la importante tarea de los padres como creadores del ambiente adecuado para que la familia pueda cumplir su papel de educadora y formadora de personas equilibradas, maduras y felices.

Si os interesa leerla completa podéis descargarla pinchando aquí

Para mantener la familia unida

Mientras preparaba unas notas para mi intervención en uno de los seminarios del Congreso Mundial de Familias al que he sido invitado como ponente, el dedicado a cómo mantener la familia unida; me daba cuenta de que aunque laborioso, mantener a la familia unida puede ser a la vez una tarea sencilla.

En demasiadas ocasiones complicamos las cosas por no saber encontrar el nucleo de la cuestión. Poniendo sobre el papel mis ideas, me iba dando cuenta de que todo lo que escribía estaba en la órbita del perdón y la gratitud; es decir, del amor.

Para enseñar a los hijos a pedir perdón, a perdonar por supuesto; y a ser agradecidos, los padres debemos ir por delante practicando aquello que decimos. Son muchas las "ideas" para mantener la familia unida pero creo que todas giran en torno al perdón y el agradecimiento.

La convivencia y el caracter propio y de los demás, generan roces que si no se curan suelen devenir en desunión cuando no en enfrentamiento. Enseñar a perdonar aquello que nos molesta y a pedir perdón cuando herimos a alguien, son un gran bálsamo para la convivencia. La gratitud genera un buen ambiente y es uno de los grandes eslabones que unen a los hombres.

¿Ideas para mantener la familia unida? Saber perdonar y ser agradecidos. Puede parecer poca cosa pero sin duda se trata de un programa de vida.

El puzzle de la vida

Diariamente nos cruzamos con frase llenas de enjundia. Puede ser leyendo un periódico, un libro, en una conversación informal …. La mayoría se nos escapan pero otras se quedan, como me ocurrió hace unos días leyendo una entrevista (no recuerdo dónde ni a quién)

Si puedo decir que era una mujer la entrevistada y que su idea era que demasiados andan muy centrados en su vida laboral y profesional dejando a un lado su amor. Unos no lo buscan, otros lo encuentran pero no lo cuidan y lo olvidan.

Pensaba que en demasiadas ocasiones la vida profesional es un monstruo de numerosas cabezas que lo devora todo, incluido nuestro anhelo de felicidad. El monstruo además de bestial y fuerte, es inteligente y nos hace creer que el totem de la felicidad está precisamente en ese desarrollo profesional desproporcionado.

Y no digo que la vocación profesional y el trabajo no formen parte importante de la vida del hombre, tampoco que no puedan ser camino de felicidad. Lo que si me atrevo a afirmar es que la vida humana es riquísima y que sólo somos capaces de tocar la felicidad cuando encajamos las piezas del puzzle de nuestra vida de manera correcta.

El desarrollo personal y el anhelo de felicidad se ven satisfechos cuando ocupan un lugar primero el amor así como el deseo de darse a los demás empezando por los más cercanos. Junto con ellos, la fe y la cultura así como el desarrollo de la vocación profesional son algunas de las piezas fundamentales del puzzle que es la vida y que sólo estará bien encaminado cuando haya equilibrio en el cuadro.

Para que pueda darse ese equilibrio tiene que haber prioridades y también flexibilidad.

Me los quedo como son

No cabe duda que la sabiduría popular es riquísima y útil. El refranero está lleno de sentido común y sencillez fruto de la mera observación de la naturaleza y las personas. Ayer topé con un dicho italiano que me inspiró este post, reza así Mogli, mariti e figli, come so´… te li pigli!. Traducido al castellano viene a decir que la mujer, el marido y los hijos … ¡te los quedas como son!

Me recordó que uno de los fundamentos del amor es la aceptación incondicional del otro. Ahí está precisamente lo característico de la familia y el motivo por el que se trata del mejor ambito para vivir y desarrollarse como personas. Saberse querido incondicionalmente genera seguridad y es una base sólida que anima a mejorar y crecer.

¡Te los quedas como son! puede sonar a una especie de castigo pero no lo es. Es más bien una llamada a considerar que los lazos matrimonial y familiar son para siempre. Un pensamiento que se torna un gran aliado para intentar apuntalar cada día el matrimonio y no rendirse ante los contratiempos.

En el matrimonio se acepta al cónyuge tal y como es asumiendo el reto de crecer juntos, de mejorar uno mismo para ayudar al otro, asumiendo responsabilidades y no simplemente buscando culpables. No creando problemas donde no los hay y amando al otro con sus defectos, eso sí ayudandole a superarlos con cariño y delicadeza. 

Tres ideas para mejorar la vida de familia

Termino de leer una preciosa carta que me invita a plantear tres ideas para mejorar la vida de familia. Algo que debe caracterizar las relaciones familiares es que todos deben sentirse queridos independientemente de cómo sean. En la familia unos deben cuidar de los otros, no vale aquella pregunta de ¿es que acaso soy yo el guardián de mi hermano? Querer nos debe llevar a cuidar del otro tanto en el aspecto físico como en el psicológico y en el espiritual. Quien ama procura el bien del otro, y para ello es necesario fijarse en él, conocerle, tratarle para poder animar, estimular y cuando sea necesario corregir. Primera idea para todos, pero especialmente para los padres.

La familia se enriquece en el trato con otras familias y se empobrece cuando se cierra en sí misma. Es cierto que la caridad comienza por uno mismo y los más cercanos, sin embargo no debe limitarse. Así como las personas crecen dandose a los demás, de la misma manera lo hacen las familias. Es bueno cultivar la caridad y participar en la vida comunitaria, sin cerrar los ojos a las necesidades de los demás. Segunda idea, para todos.

Sin duda lo más excitante de la vida humana es que siempre es posible mejorar y que esto depende en gran parte sólo de uno mismo. Es cierto que siendo seres sociales, la influencia externa influye para bien y para mal. Por eso la tercera idea es crear en el hogar un ambiente que invite a mejorar, a no conformarse con estar. Tercera idea, que es tarea de todo.

Cinco claves sobre el matrimonio y la familia

La falta de tiempo y las prisas, hacen que en muchas ocasiones no concretemos aquello que nos hemos propuesto. A veces incluso somos incapaces de proponernos metas concretas por falta de reflexión. Por eso es muy de agradecer que otros nos ayuden.

En un breve vídeo cinco expertos en matrimonio y familia nos proponen cinco claves para mejorar la vida matrimonial. Sus propuestas me parecen muy acertadas, concretas, radicales y posibles. Van desde algo tan pequeño como puede ser dedicar cada día unos segundos a proponernos algún detalle de cariño con el cónyuge, hasta lo más general de ser generosos y confiar en Dios, pasando por valorar de qué manera nos enriquecen las diferencias y la complementariedad, o atreverse a ser felices y pensar que el matrimonio es para siempre, algo que ayudará en momentos difíciles.

 

 

El ambiente adecuado

Recientemente leí que la manera de saber si un libro leído ha merecido la pena es considerar lo que nos ha quedado de él. Ésta semana he recuperado Rosa Krüger, un libro que leí hace algunos años y que efectivamente me dejó algo, la idea de que el amor hace que uno quiera ser bueno, "por ella fui algo y fui mejor".

Lo recordaba al escribir un artículo para una revista, sobre el papel del padre; y en concreto al hacer referencia a unas interesantes reflexiones de Garcia Hoz sobre la importancia del ambiente familiar a la hora de educar. Equipara el pedagógo el ambiente familiar al oxigeno, ambos ejercen una acción constante sobre las personas, ya sea para bien o para mal.

Un ambiente adecuado genera espontáneamente alegría, es atractivo e invita a participar, a mejorar.

El valor de la armonía

Muchas películes reflejan relaciones de pareja, ya sean matrimoniales o no, en las que destacan hombres y mujeres gritando, tensos, llenos de culpas y reproches. Personas inmaduras que pasan del efluvio sentimental a echarse todo en cara en cuestión de segundos, las dos caras de una misma moneda. Lo pensé un momento y afirme con él.

La influencia del cine y la televisión en el comportamiento de muchas parejas es grande, y seguramente sea esa una más de las razones de tantas rupturas y sufrimientos. Muchas relaciones de pareja se construyen sobre el equilibrio precario de dos fuerzas contrapuestas, cada una tirando para su lado.

Que lejos este equilibrio de fuerzas de lo que creo que debe ser consustancial al matrimonio: la armonía. La armonía permite que cada uno aporte su personalidad y se enriquezca con la del otro, que nadie se sienta herido o anulado. Hace unos días asistí a un concierto de música clásica, orquesta y coro. Allí nadie pretendía anular al otro, por contra eran conscientes de que el exito propio era el del grupo.

Vidas que dan fruto

A lo largo de la historia ha habido muchísimas vidas fructiferas, unas han dejado fruto entre los más cercanos, otras han influido en millones de seres humanos. Unas han servido para hacer la vida más fácil a otros o para curar enfermedades, otras han dejado abierto un surco por el que transiten personas a lo largo de los siglos.

Investigadores, padres y madres, líderes sociales y espirituales, profesores …. Investigadores cuyos descubrimientos salvan vidas humanas o facilitan la vida y la comunicación, padres y madres que con su enseñanza y ejemplo de vida tanto bien han hecho y hacen a sus hijos, líderes que anteponen el bien común a los propios intereses, profesores volcados en sus alumnos. Todas ellas vidas fructíferas, sobre todo cuando han sido movidas por amor.

Quizás sean estas letras las que hoy me inspiran: "Que tu vida no sea una vida estéril. -Se útil. -Deja poso". Hoy hace 110 años que nació quién las escribió, una persona que dejó hondos surcos para que el camino de la santidad fuera más asequible y cuya vida dió mucho, mucho fruto. Hoy hace 110 años que nació en Barbastro San Josemaría, sabía y enseñó a amar. 

Día de regalos y algo más

Hemos comenzado un nuevo año que deseo muy venturoso a todos los lectores de Ser Audaces. Me planteaba estos días cuál es la diferencia entre el 1 de enero y el 12 de abril, y es que lo de celebrar el año nuevo no es sino un convencionalismo más de nuestra forma de medir el tiempo. Sería estupendo celebrar cada día con la ilusión y los buenos propósitos con que lo hacemos al comenzar cada año.

En un par de días celebraremos una de mis fiestas favoritas: la Epifanía o día de los Reyes Magos. El pasaje evangélico de los magos de oriente supone como todo en la Biblia un modelo de vida basado en la humildad y en saber buscar y disfrutar en lo pequeño. No podemos desligar ese día de los regalos, y pienso que es bueno; regalar significa querer hacer feliz a otro. Espero con impaciencia la mañana del 6 de enero, por los regalos que recibiré pero sobre todo por los que recibirán los que quiero, como el niño de este video.

A la felicidad por el camino de lo sencillo

Leo una entrevista a uno de los gurús de la comunicación a propósito de su libro "La simplicidad brutal del pensamiento". En él reivindica la sencillez como arma para ser feliz. Un "pero", el entrevistador traduce como simple lo que en castellano es sencillo, no es lo mismo.

Pienso que uno de los mayores inconvenientes con que topamos a la hora de ser sencillos o mejor dicho de pensar sencillo, es la cantidad de información que recibimos, las prisas con que vivimos, la hiperactividad reinante que hace que parezcamos marcianitos de los antiguos juegos electrónicos.

Resulta imposible actuar conscientemente y con eficacia en ese nivel de hiperactividad física y mental y lo que es peor, es imposible ser feliz. Las ideas de la entrevista que se centra en el mundo de la publicidad, pueden ser extrapoladas a la vida personal y familiar:

el cambio de mi matrimonio y de mi familia empieza en mí lucha por ser mejor

en la educación de los hijos, y en mi mejora, es más eficiente centrarse en algo concreto que andar como los marcianitos locos de un lado para otro, es necesario conocer y tratar a los hijos

evitemos zozobras, mantengamos el proyecto de familia y sólo cambiemos lo imprescindible para hacerlo más atractivo

¡¡A la felicidad por el camino de lo sencillo!!

El ambiente familiar

Los últimos post publicados se han referido tanto a la importancia de la presencia de los padres como a la de la conversación familiar. Y ambas cuestiones se relacionan para derivar en algo tan fundamental para la felicidad de los hijos como el ambiente familiar.

Los comportamientos y hábitos no se suelen aprender a través de charlas o la lectura de libros, la manera natural de adquirirlos es el ambiente en el que uno se desenvuelve. La afirmación de la personalidad, la formación moral y religiosa, la actitud ante la vida y los hábitos de convivencia se forman en el hogar, por activa o por pasiva.

Un ambiente adecuado genera de manera espontánea alegría y resulta atractivo, una ambiente inadecuado lleva por contra a la tristeza, a actitudes evasivas. Es un hecho constatado que la gran mayoría de los casos de fracaso escolar y/o delincuencia van unidos a un ambiente familiar inadecuado.

Parece obvio que la labor de los padres es fundamental y que esta no es neutral. El ambiente familiar no se encuentra, no es algo dado si no que se construye cada día; y los principales actores responsables de construirlo son los padres. Su presencia, su alegría y buen humor, la preocupación por hacer del hogar un lugar agradable, el sentirse queridos y tantas otras "pequeñeces" crean el ambiente familiar adecuado.

Elogio de la conversación familiar

¿Sirve de algo dedicar tiempo a los hijos si no se sabe aprovechar? ¿basta simplemente estar con ellos? ¿existe tiempo de calidad y “tiempo basura”? Son muchas las preguntas que se pueden plantear a raiz del post que escribí la pasada semana sobre la imprescindible presencia de los padres en el hogar.

Indudablemente cuando se hace referencia a la presencia en el hogar nos referimos a una presencia activa, a ser capaces de crear un ambiente de familia. Si cada miembro de la familia se pasara la mayor parte del tiempo encerrado en su cuarto estaríamos hablando de una residencia, no de un hogar.

Seguramente la mejor y más humana herramienta que tienen las personas para comunicarse sea la conversación. Conviene aquí aclarar que no sólo la palabra es conversación, lo es también la escucha, los gestos, las miradas. Por medio de la conversación las personas se relacionan desde lo más trivial hasta lo más íntimo, se transmiten y comparten emociones, sentimientos, formas de entender la vida … es en fin, un medio estupendo para educar.

Yendo al terreno práctico, nunca será suficiente reivindicar una y otra vez el valor incalculable de la cotidiana tertulia familiar como medio para que la familia y sus miembros crezcan sobre terreno sólido.

La mejor herramienta

Dentro de unos días moderaré una nueva sesión de orientación familiar, será la primera de un curso dirigido a padres con hijos de 0 a 3 años. Y aunque llevo tiempo impartiendo este y otros cursos, me sigue emocionando la capacidad que tenemos las mujeres y los hombres de ser mejores, más humanos, más felices; sabiendo que en gran medida depende de nosotros mismos.

No creo que la libertad humana tenga que ver con la espontaneidad, con hacer lo que "brota", por el contrario la encuentro más relacionada con hacer lo que creemos que debemos hacer. Pero dejemos este camino, entraríamos en honduras y no es esa mi intención con este post. Los padres que acuden a cursos de orientación familiar, a conferencias o que buscan asesoramiento lo hacen con ilusión, esperando encontrar herramientas que les ayuden en su tarea de educar a sus hijos.

Me gusta compartir con ellos que la mejor herramienta para que el matrimonio, la familia y los hijos sean aquello que anhelan es la pelea diaria y constante por pulirnos a nosotros mismos y dar lo mejor, tarea que nunca finaliza. Nuestros matrimonios y nuestras familias mejoran en la medida en que mejoramos nosotros, teniendo claro que este no es un estado inamovible si no que avanzamos o retrocedemos.

Me gusta repetir a los padres, y me repito a mi mismo, que no se debe perder nunca la ilusión y el compromiso con uno mismo de crecer como persona. Esa es la mejor herramienta.

Contaminando el amor y el matrimonio

No me extraña nada la idea cada vez más generalizada y vulgar que se tiene del matrimonio como algo casi despreciable. La ingente cantidad de fracasos propios y ajenas hace que a su desprecio y ridiculización se sumen propios y extraños.

En apenas veinticuatro horas he podido ver en televisión la secuencia de una película en la que una hija le pregunta a su madre "¿cómo puedo prometer a alguien que sentiré lo mismo por él durante toda la vida?", esperando una contestación propia de alguien maduro me encuentro con el silencio y con la conclusión: el matrimonio es un engaño.

Cambio de canal y me encuentro con un programa basura en el que una presentadora, bastante ordinaria y vulgar por cierto, se atreve a pontificar que el matrimonio es algo antiguo, cutre, que solo se creen los curas. Suma y sigue …..

Y para terminar, un grupo de compañeras de trabajo comentan sobre el matrimonio y el divorcio. Ante el divorcio de una que llevaba treinta años casada y que considera que su vida ha fracasado las demás le animan diciendole que no, que ha "aguantado" mucho.

El antídoto me ha llegado esta misma tarde viendo una gran película mexicana titulada "El estudiante" con la que he disfrutado con situaciones, personajes y frases que me han situado en la realidad de lo que es el matrimonio y el amor verdaderos.

Cultivar el arte de pedir perdón y de perdonar

Como somos humanos y por ello seres limitados, es obvio que de la misma manera que hacemos cosas bien las hacemos mal. Sucede en todas las facetas de la vida, en las relaciones familiares, en el trabajo, en la vida social y por supuesto en la vida matrimonial. 

Cada día se producen pequeñas o grandes heridas en la relación matrimonial. Pequeños descuidos, faltas de delicadeza o contestaciones exasperadas que en un sólo día pueden afectar poco a la relación, pero que sumando pueden llegar a producir una herida grande y peligrosa. Normalmente las crisis matrimoniales no son resultado de grandes culpas, cuando estas llegan ya antes se han producido otras pequeñas que no se han curado.

Por eso es importante hacer un alto cada día y descubrir esos pequeños egoísmos, esa soberbia que nos lleva a no cultivar el amor y que socava la relación. Es la soberbia uno de los grandes enemigos de la convivencia en general y, como no, también del matrimonio. Por eso es bueno cultivar tanto el arte de pedir perdón como el de perdonar, sobre todo cuando se piense que se tiene razón. Sin duda la humildad siempre es buena compañera, nunca se equivoca y nos hace más humanos.

Lo que marca la diferencia

Hay quienes se quejan de la monotonía de su vida, de su matrimonio, de su trabajo …. casi siempre lo achacan a factores externos, pocas veces se dan cuenta que el origen está en su falta de pasión por la vida. Es algo triste y poco humano pasar por la vida dejándose llevar y sin tomar el timón.

No hacen falta grandes cosas para poner pasión en lo que se hace, basta con la pequeña semilla de los detalles. Esto me trae a la memoría el gran valor de la pequeña semilla de mostaza de la parábola del evangelio. Es fácil estar en los detalles si se está pendiente de los demás, de aquello que les pueda agradar.

Creo que la idea es útil para la vida matrimonial y familiar, para las amistades, para el trabajo. El inicio del curso puede ser un buen momento para comenzar de nuevo. Cuando hay ilusión es más fácil estar en los detalles, a su vez el cuidado de los detalles alimentan la ilusión.

Desde hace unos meses utilizo twitter. Os animo a seguírme en @anibal_cuevas

Por una cultura familiar del tiempo

Sin ninguna duda los tiempos han cambiado, están y seguirán cambiando. La velocidad, las prisas y la inmediatez se han adueñado de nosotros haciendo que dejemos de disfrutar de muchos momentos que necesitan ser vividos a otro ritmo. En muchas ocasiones ni tan siquiera los vemos llegar.

Esas prisas artificiales no se corresponden con el tempo del hombre; por mucho que queramos correr, todo lo humano lleva su ritmo, forzarlo conlleva el riesgo de virtualizarlo. Escribo estas consideraciones al hilo de uno de mis tweet de hace algunos días: “para que los niños sean niños, es necesario que los padres sean padres” . Seguramente muchos seguidores de Ser audaces leyeron el título pero no el contenido, otra consecuencia de las prisas y el exceso de información.

Muchos padres se empeñan en que los niños maduren antes de lo que corresponde. Permítaseme el simil con la maduración de la fruta, la mejor es la que lo hace a su tiempo; para ello necesita un terreno, una temperatura y unas lluvias adecuadas; si no se hace así el resultado suele ser fruta verde que al día siguiente está pasada.

El papel de los padres no consiste ni en sobreproteger ni en dejar al descubierto a los hijos, más bien se trata de acompañarles respetando y cuidando sus tiempos. Conviene dárles responsabilidades que puedan asumir, pero hay que evitar aquello que destroce su infancia y adolescencia bajo una falsa madurez.

Para poder cumplir el papel es necesario una cultura familiar del tiempo. El poder de esta cultura es tal que me atrevo a asegurar que la familia puede luchar contra aquello del exterior que influye de forma negativa en la felicidad de sus miembros. El tiempo de vacaciones es ideal para revisar esa cultura familiar del tiempo , corresponde a los padres liderar esa revolución que puede comenzar con detalles tan nímios como fomentar las comidas y tertulias familiares.

Tarea de padres

Que los padres son los primeros y principales responsables de la educación de los hijos es algo que en numerosas ocasiones he escrito en ser audaces. Se trata de una idea que conviene repetir una y otra vez ya que es fácil "olvidarlo", tanto cuando los problemas acechan como cuando parece que no existen.

En esta tarea es aplicable aquel sofisma que decía que en el medio se encuentra la virtud. No se debe caer ni en el autoritarismo controlador ni en el dejar hacer sin más. El ejercicio de la paternidad es una continua lucha de los propios padres por ser personas mejores. No existen compartimentos estancos en la vida personal, no se puede dar aquello que no se tiene o por lo que no se lucha.

Por eso la forma más eficaz de educar es el propio ejemplo por querer mejorar. Ellos ven cómo tratamos al cónyuge, a los hermanos, a los vecinos. Si actuamos de manera razonable, si sabemos disfrutar de lo bueno y decimos no a aquello que nos perjudica, si actuamos con libertad asumiendo responsablemente las consecuencias. El tema da para mucho, por eso en próximos post iré desarrollando y concretando ideas con el deseo de ser útil a otros padres y madres.

Adopta un libro

Como cada año, hace unos días cumplí con el ritual de visitar la Feria del libro de Madrid. El entorno del parque del Buen Retiro es ideal para disfrutar de un agradable paseo, además la temperatura acompañó y estuvo lejos de los calores de otros años.

Me encantó ver que había numerosos niños y adolescentes acompañados de sus profesores y me pregunté si estos niños serán lectores en el futuro, si aprenderán a disfrutar de la lectura. Me encantan las nuevas tecnologías, creo que tienen un gran potencial pero también implican riesgos; por ejemplo el abandono de la lectura, del ritmo pausado, del pensamiento racional.

Disponemos de acceso a una gran cantidad de información pero ¿cuanta nos sirve realmente para ser más humanos, más felices? Creo que es mucho más importante la formación y esta se adquiere por goteo, no en cascada.

El libro es una gran herramienta para formar la conciencia, descubrir valores morales, perfeccionar el lenguaje, saber disfrutar de los minutos, adquirir una sólida cultura. Además es algo asequible a cualquier persona y se puede disfrutar de él toda la vida.

Las Nuevas Tecnologías y el libro son compatibles, sin embargo si no defendemos el libro podemos vernos arrollados por lo inmediato y cómodo. Por eso me permito aconsejar a los padres que fomenten la cultura del libro en el hogar formando una pequeña biblioteca familiar eligiendo cuidadosamente los libros, dar ejemplo leyendo, escuchar atentamente las opiniones de los hijos sobre lo que leen, hablar de vez en cuando del libro que leo. De esta manera se fomenta la tertulia familiar, se transmiten valores, se aprende a hablar y a escuchar.

Las vacaciones son un buen momento para leer. Por ese motivo me permito recomendar unos enlaces que pueden servir de orientación ya que no todos los libros son buenos ni sanos: aceprensa , club del lector

¿Ser ama de casa?

Hay temas muy pero que muy complejos que, además de ser conflictivos, se despachan con demasiada ligereza y casi siempre encerrados en parámetros ideológicos o en ideas política y socialmente correctas.

La experiencia me ha demostrado durante muchos años que si hay algo que provoca chispas en lo concerniente a la familia, es sin duda el papel de la mujer como ama de casa. Hoy es muy raro encontrar casos en los que la madre de familia elige únicamente ser ama de casa renunciando a una vida profesional fuera de ella. Las razones son diversas, las respeto todas.

Estoy seguro que ya a estas alturas de lectura habrá más de un lector encendido por lo que acabo de escribir. Y es que la labor del ama de casa es vista como la peste, como algo marginal, un mal rollo que hay que cumplir y que es mejor sufrir entre todos.

Sin embargo conozco casos de mujeres perfectamente preparadas, cultas y femeninas que deciden renunciar a un futuro profesional porque consideran que su sitio es su hogar, su función es cuidar a su marido y a sus hijos "full time", hacer de su casa un hogar agradable dónde apetece estar, crear una cultura de familia propia.

Por supuesto que respeto las decisiones que cada mujer, cada matrimonio, cada familia tome sobre su vida. Lo que me rebela es el menosprecio con el que se trata en demasiadas ocasiones a quien dedica todo su tiempo a "sus labores".

Tengo muy superada y asumida, por formación y creencia, la igualdad de todas las personas. Se que no escribo desde la cultura actual y que eso hace dificil que se entienda lo que pretendo transmitir.

He escrito este post a partir de una idea que me ha venido esta tarde a la cabeza y que rápidamente he twiteado, la dignidad de lo que hacemos depende de nosotros mísmos: "Sólo tú puedes transmitir la grandeza y dignidad de lo que haces. A ver si lo leen muchas amas de casa y ponemos esa misión donde merece". Yo la tengo en un altar

El éxito de lo pequeño

Los últimos tiempos están demostrando el éxito de lo pequeño. Son numerosas las iniciativas de emprendedores que con ideas sencillas, nuevas y audaces consiguen hacerse un hueco en el mercado. También es cada vez mayor la influencia del marketing boca a oído o del marketing viral frente a las clásicas, y generalmente grandes, campañas de publicidad.

Mi idea no es escribir sobre el marketing, si no sobre la fuerza y eficacia de lo pequeño aplicado a la vida personal, familiar, social y laboral. ¿Cuántas veces hacemos propósitos de mejora, de no volver a caer en aquello que repetimos una y otra vez y que sabemos nos hace daño no sólo a nosotros si no a aquellos que tenemos más cerca y queremos?

Posiblemente la mejor manera de fracasar en el intento de mejora sea hacer un propósito grande y general. De poco valen las grandes intenciones si no van aompañadas de pequeños actos concretos. El mal humor, el egoísmo, la pereza y tantos otros defectos y limitaciones sólo pueden ser corregidos por medio de pequeños gestos diarios como sonreír, hoy y ahora, a quién nos cae mal; prestar, hoy y ahora, aquello a lo que estamos tan apegados; levantarse hoy a la hora prevista ….

Posiblemente por cada éxito debamos apuntar algún fracaso, no importa, el camino se hace al andar.

 

Él tenía más padre

En los últimos días he visto dos grandes películas, “El discurso del rey” y “Encontrarás dragones”. Ambas muy entretenidas y recomendables, cada una con sus propias caracteristicas pero con un detalle en común que me anima hoy a escribir: la importancia de la figura del padre.

En numerosas ocasiones he escrito sobre el particular tanto en mis libros como en este blog. Ideologías, escuelas de psiquiatria, el pensamiento machista y el feminismo radical o la ideología de género se han encargado históricamente de destrozar la verdadera figura del padre, llegando a estar esta tan desdibujada que muchos varones no saben que se espera de ellos y que pueden dar como padres. Y es un hecho constatable que la falta de un padre exigente y a la vez cariñoso e implicado en la educación de los hijos crea graves problemas, por ello es necesario recuperar la figura y animar y enseñar a muchos padres a ejercer.

Vuelvo sobre las películas y las escenas que en “Encontrarás dragones” destacan el papel del padre de Josemaría Escrivá interpretado por Jordi Mollá, sencillamente conmovedor y humano. Son varias las escenas memorables que llevan al personaje de Manolo Torres a afirmar con tristeza “yo tenía más cosas pero Josemaría tenía más padre”.

La escena a la que me refiero en “El discurso del rey” es la de Jorge VI contando un cuento a sus hijas, una escena realmente emotiva y que puede ser un acicate para que muchos padres se animen a asumir su papel; algo que sin duda beneficiará no sólo a los hijos si no a ellos mismos.

Y aprovecho para dejar un enlace a un video de la web de The Family Watch sobre la figura del padre

Manos a la obra

Hace unos días me decía un amigo que los propósitos están para no cumplirse, y no por falta de sinceridad o ganas si no porque las buenas intenciones son fáciles de pensar pero no tan fáciles de llevar a cabo, en la mayoría de las ocasiones requieren esfuerzo para ser puestas en práctica.

Lo fundamental para poder llevar a cabo aquello que nos proponemos consiste en partir de que sea posible, que seamos capaces, que esté a nuestro alcance, que tengamos tiempo ….

La semana pasada visité dos colegios para impartir una sesión de orientación familiar. Como en tantas ocasiones, algunos padres me pidieron que sugiriera algunas ideas que fueran de fácil aplicación para mejorar la vida de familia.

Nos ha tocado vivir una época en la que el bien más preciado es el tiempo, su falta hace mucho daño a la convivencia familiar. Por eso siempre que me piden un consejo de este tipo suelo animar a recuperar algo relativamente fácil: la comida familiar.

Sus ventajas son numerosas, la principal: ocasión para hablar de manera natural y distendida. Además diversos estudios demuestran que puede servir como prevención de alteraciones alimentarias, adicciones e incluso fracaso escolar. Y es que es un hecho que la vida de familia y el cariño ayudan a que las persona sean más equilibradas y seguras.

¿No merece la pena hacer un pequeño esfuerzo para comer o cenar juntos? Creo que se trata de un propósito posible de cumplir ….. pues manos a la obra.

Para ser amigos

Los seres humanos somos sociales por naturaleza, necesitamos del trato con los demás para crecer y ser plenamente personas. Por eso es tan importante saber en qué consiste la amistad y educar a nuestros hijos en ella.

Ser amigos está reñido con ser cómplices o con ser uniformes, con mandar al otro o ser su esclavo. Tiene que ver con ayudar al amigo a mejorar, con respetar sus decisiones y opiniones aunque no coincidan con las propias. Los amigos son generosos y no se utilizan en provecho propio.

Son verdades de perogrullo, pero lo evidente conviene refrescarlo, y a la vez que ayudamos a nuestros hijos a aprender a ser buenos amigos preguntarnos si nosotros actuamos así.

Descubrir la misión de la familia

Recientemente me invitaron a dar una conferencia sobre educación. Los organizadores me pidieron que fuera muy concreto y me indicaron que los asistentes querían que se les diera soluciones, ideas para poner en práctica al llegar a casa. Reconozco que aún siendo algo muy frecuente no deja de sorprenderme. En una sociedad agobiada por las prisas resulta más rápido y cómodo acudir a las recetas que reflexionar y buscar las propias y especificas para nuestra situación.

Las relaciones personales y la educación en la familia corren el riesgo de verse guiadas por un manual de instrucciones. Considero que se trata del mayor peligro al que se enfrenta la vida familiar, verse reducida a una cuestión de gestión eficaz del tiempo y las personas.

Creo que sería un ejercicio maravilloso intentar cambiar la lógica desde la que vemos, con frecuencia sin ser conscientes de ello, nuestras familias. Lo principal consistiría en empezar desde el principio: reflexionar acerca de la misión de la familia, su razón de ser, a qué está llamada. Para este ejercicio he encontrado dos artículos muy interesantes (uno y otro) que pueden ayudar a dar el paso de una visión utilitarista a una lógica más humana, más personal, más familiar. 

Y una vez dado el paso más importante, pasar al siguiente: ¿cómo lo hago?

Empezar cuanto antes

Muchos padres se lamentan de que les resulta muy dificil, a veces imposible, hablar con sus hijos. Lamentablemente en muchos hogares la poca comunicación que hay se limita a monosílabos, recriminaciones, enfrentamientos…. Lo peor es que en numerosas ocasiones he tratado con padres que creen que esto es lo normal, sobre todo durante la adolescencia.

Resulta un lugar común afirmar que la adolescencia es en sí misma una etapa de enfrentamientos, de "malos rollos" y quedarse tan tranquilo. Si bien es cierto que se trata de una etapa de transición, y como tal sujeta a crisis, no lo es que deba ser el enfrentamiento lo que la defina.

Para que esto no ocurra hay que empezar pronto, cuanto antes, creando un ambiente de tranquilidad y aceptación en el hogar. Esforzandose por defender momentos de tertulia familiar, por ejemplo las sobremesas; por escuchar a cada hijo cuando lo necesitan, elevando nuestra casa a la categoría de hogar donde cada uno es y se siente importante.

Todo esto es incompatible con las prisas, los cansancios y los egoísmos. No es fácil, claro que no; pero la solución no pasa por considerarlo normal si no por comenzar cuanto antes, aunque parezca tarde ya. Que luego las cosas pueden salir mal es obvio, lo que hace falta es que no sea por no haber puesto los medios. Y sin perder nunca la esperanza de que si se siembra se recoge.

El amor heróico en lo cotidiano

Ninguna relación humana es fácil, los seres humanos somos libres, limitados, con virtudes y defectos, capaces de lo mejor y también de lo peor. Y pienso en esa relación tan profunda y maravillosa que es el matrimonio y me pregunto cómo podemos mejorarla.

La respuesta la han dado muchos pensadores, desde Kierkegard que decía que la felicidad es una puerta que se abre hacia afuera o Chesterton que animaba a no buscarse uno mismo por el riesgo a encontrarse. El éxito en las relaciones personales comienza cuando uno es consciente de sus limitaciones y no sólo quiere mejorar si no que pone los medios para ello.

No basta el buenismo, las ideas platónicas y los meros propósitos (en este sentido decía un amigo que los propósitos se hacen para no ser cumplidos). Hace falta luchar en aquello que nos aprieta, ya sea la pereza, la comodidad, el egoismo …… y luchar cada día, desde la primera hora. Es el amor heróico en lo cotidiano, como lo definió Rosa Montero , el que es capaz de mantener unido un matrimonio. Es algo de los dos y de cada uno.

¿Matrimonio para siempre?

Hace unos días escribí un post en el que hacía referencia a un reportaje sobre nueve matrimonios que ya había celebrado sus bodas de diamante. Dieciocho personas, dieciocho historias que compartidas de dos en dos resultan nueve demostraciones de que es posible. ¿Que es difícil, o muy difícil, que el matrimonio dure siempre? No digo que no, pero hay multitud de ejemplos que atestiguan que es posible.

Lo bonito de este reportaje, aquí dejo el enlace, es que son vidas de personas de lo más variadas, más o menos pudientes económicamente, con una formación académica mayor o menor …… pero lo común a todos ellos es la cotidianeidad de su relación. Cuentan su historia como si fuera lo más natural del mundo ¿será que es lo más natural y estamos contaminados de lo artificial?

¿Ser madre y trabajar?

El premio Nobel de economía 1992 Gary S. Becker afirmaba que el desarrollo económico está directamente relacionado con los índices de natalidad. Por un lado por motivos puramente materiales: mantenimiento del estado de bienestar, pensiones, etc …. por otro debido a lo que supone para una sociedad la existencia de niños y jovenes: más ilusión en el futuro y por ello mayor iniciativa para investigación y desarrollo para legar a las futuras generaciones.

Me viene esta idea al recuerdo al leer que España se encuentra entre los países que se lo pone más dificil a las madres trabajadoras. La noticia afirma que el 85% de las mujeres renuncia a tener otro hijo por incompatibilidad de los horarios laborales con la maternidad y por miedo a perder el trabajo. El asunto es muy serio, no sólo por la implicaciones sociales que conlleva si no porque muchas mujeres no pueden realizar algo que les es propio y llevan en su corazón: ser madres.

Algo estamos haciendo muy, muy mal cuando los índices de productividad españoles son de los más bajos de la Unión y sin embargo las mujeres no pueden tener hijos debido a las larguísimas jornadas laborales.

Voluntad de querer ser mejores

Hay personas de las que se dice que bueno es, en muchas ocasiones simplemente porque no hace nada malo, o es simpático o tranquilo. Sin embargo la bondad no es un estado, no es algo que se tiene o no se tiene si no que es algo que crece o disminuye, algo que se aprende y que también se puede olvidar.

Resulta sorprendente escuchar a personas ya maduras decir que no se arrepienten de nada de lo que han hecho. ¿Puede alguien afirmar que no ha hecho nada de lo que arrepentirse? Posiblemente un gran lastre de nuestro tiempo sea la perdida del sentido del pecado, palabra denostada y odiada pero que significa sencillamente la posibilidad que tenemos los hombres de hacer el mal.

La condición del hombre nos lleva a ser capaces de lo mejor pero también de lo peor. Y entre medias nos movemos en un mundo de posibilidades; porque no hace falta matar o robar para arrepentirse, cada día podemos encontrar decenas de ocasiones en las que no hemos actuado correctamente.

Reconocer esto es la única manera de poder mejorar, por eso es tan importante cultivar en los hijos el sentido del bien y del mal, la conciencia de querer ser mejores y la voluntad decidida de luchar por ello. Y como siempre, los padres por delante.

Liderazgo ético

Cuando palabras como ética, liderazgo y autoridad andan de rebajas, es intersante escuchar hablar sobre ellas a personas que tienen algo que decir. Recientemente tuve la oportunidad de escuchar una conferencia de Alfred Sonnenfel sobre el asunto, en ella departió sobre su último libro sobre liderazgo ético.

Se trata de un tema muy amplio ya que lo que sirve para el liderazgo político sirve para el empresarial, el social y el familiar. Fueron muchas las ideas expuestas pero me quedé con ésta, sin comportamiento ético personal no hay liderazgo ético.

Sonnenfel anima al conocimiento de uno mismo para a partir de las propias debilidades, errores y vulnerabilidades ir avanzando. En esta tarea el papel de las virtudes personales es fundamental, nos enseñan a discernir para llegar al bien.

La propia lucha y el ejemplo es el fundamento sobre el que se sustenta la autoridad más valiosa y verdadera, la moral. Se trata de una idea muy interesante para dirigentes políticos, sociales, maestros y padres.

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