Tres preguntas para saber si has madurado

Durante la adolescencia se dan una serie de comportamientos que están muy relacionados, por un lado con la inmadurez de la persona adolescente, y por otro con la fuerza con la que actúa la afectividad en todo ser humano.
La valoración afectiva de la realidad es, en todo ser humano, mucho más rápida que la racional; eso hace que el comportamiento de las personas inmaduras sea en muchas ocasiones tan poco racional. No son capaces de neutralizar y equilibrar ambas dimensiones.
La madurez humana se alcanza cuando se es capaz de atenuar los movimientos afectivos, los sentimientos, las pasiones y las emociones. El quid no es anularlos o reprimirlos sino atenuarlos, dejarles su espacio pero no permitir que sean dueños.
A grandes rasgos, el inmaduro permite la supremacía de lo apetecible sobre lo razonable, de la experiencia sobre el saber, de la imaginación sobre la lógica, del sentimiento sobre la inteligencia.
El inmaduro rechaza la autoridad ya que la ve como una imposición. Alaba la espontaneidad y lo confunde con “lo auténtico”. El narcisismo también tiene su nido en el inmaduro, esto hace que todo gire en torno al autoexamen, la introspección, lo que los demás piensan de mí. Todo para el inmaduro es lúdico y pasa por la satisfacción inmediata.
Escribo estas ideas mientras preparo una conferencia sobre la educación de la sexualidad en el adolescente. Me pregunto si este comportamiento inmaduro, lógico en el adolescente; no se da con demasiada frecuencia en personas que por su edad, debieran mostrar un comportamiento más equilibrado y racional.
Acabo con las tres preguntas anunciadas:
¿Eres capaz de actuar en contra de lo que te apetece haciendo caso a la razón?
¿Crees que la espontaneidad es lo autentico y que actuar de acuerdo a lo razonable es hacer teatro?
¿Rechazas lo “convencional” y cree que lo que más vale es lo último?

Sobre la naturaleza del matrimonio

Estoy consultando unas notas que tomé recientemente en una conferencia sobre el relativismo mientras preparo una sobre la naturaleza del matrimonio. Decía el ponente que la sensibilidad posmoderna refiere la vida como una narración sin guión, algo que va transcurriendo livianamente. Cuando intentas hablar de principios o de la naturaleza de algo, como por ejemplo el matrimonio, te dicen que cada uno tiene su idea, su vida, su experiencia …. que no existe un patrón, que no hay un criterio para medir, que no hay guión.
Con esta idea tan presente en nuestra sociedad, para unos el matrimonio es un compromiso, para otros un sentimiento; para unos sólo se da entre personas de distinto sexo, para otros da lo mismo; algunos creen que es propio de parejas, otros están abiertos a más personas.
Si intentas encontrar y defender la naturaleza y misión del matrimonio te tachan de intolerante. ¡Un lío!
Como digo, escribo esto mientras preparo una clase sobre naturaleza y misión del matrimonio. Soy de los que creen que existe la naturaleza de las cosas, que la vida del hombre no es sólo algo que simplemente va ocurriendo y que hay que dejar discurrir, creo en la libertad pero también en un guión.
Creo, con Aristóteles, que casi todo es discutible, y que esto precisamente es lo que fundamenta la existencia de la verdad porque ¿para qué discutir si ésta no existe? Crea cada uno lo que quiera y siga su camino.
La no existencia de la verdad anula el compromiso, es imposible comprometerse ante lo liviano, lo cambiable, lo volátil. Desde este punto de vista entiendo a quienes no creen en el matrimonio y su naturaleza.
Así las cosas, la institución matrimonial es uno de los estandartes de la defensa del compromiso, y por tanto de la existencia de lo verdadero.
¡Claro que el ser humano es capaz del compromiso, capaz de amar y ser fiel!
Una sociedad tristona y lánguida es incapaz de entender el amor como entrega incondicional y fuente de felicidad. Posiblemente por este motivo nuestro tiempo no cree en el matrimonio, porque no cree en la posibilidad de escribir la propia historia en la entrega personal, generosa e incondicional.

Una propuesta para vivir la sexualidad en el matrimonio

La semana pasada hablé a un grupo de matrimonios sobre la sexualidad conyugal. Publiqué en twitter la presentación en power point y algunos amigos me pidieron una ampliación de la misma. Aprovechando que tengo un rato libre, con mucho gusto escribo algo sobre cada diapositiva. No es ni mucho menos un tratado, sino una charla con mis amigos. Por eso sigo abierto a que aportéis, corrijáis o sugiráis aquello que os parezca oportuno. Siempre desde el respeto y la libertad con la que he querido compartir esta ideas.

Quisiera aclarar que las ideas expuestas se refieren a un tipo de amor determinado: el amor conyugal. El que nace con la “unión de uno con una y para siempre”. Me he centrado en aquello que conozco.

Pinchando aquí podéis acceder a la presentación.

La primera transparencia sirve para marcar el camino hasta llegar al amor conyugal. Empezando desde ese primer movimiento que supone la atracción física y emocional tan misteriosa ¿porqué dos personas se sienten atraídas?, el corazón palpita repitiendo que bien que existas y que nos hayamos conocido. El paso siguiente lleva a una unión para ser más plenos, mejores. Para ayudarnos el uno al otro a hacer el bien, a ser mejores y a mejorar el mundo. Y finalmente el compromiso de entrega de todo el ser, incluido el cuerpo, para crear algo nuevo: nosotros. Huelga decir que el amor conyugal incluye estos tres pasos que se recrean a lo largo de toda la vida.

Decía antes que la entrega total incluye el cuerpo, esto se realiza a través de lo que le es propio: las relaciones sexuales. Por tanto la sexualidad es un carácter distintivo del amor conyugal, si bien es cierto que no por ser distintivo es lo principal; debe situarse en su lugar de importancia. El amor conyugal es la unión más íntima que se puede dar entre un hombre y una mujer y engloba todas las dimensiones de la persona. Por eso es fundamental tener en cuenta las diferencias físicas, psicológicas, neuronales, etc … que hay entre hombre y mujer.

Las relaciones sexuales para ser plenamente humanas deben trascender el ámbito físico y abrirse al afectivo y al espiritual. Deben así mismo salir llevar a los dos a salir de sí mismos. El amor es expansivo, se comunica a otros, y en este caso particular debe incluir la posibilidad de la existencia de otro como fruto de ese amor y entrega: el hijo. En otro orden, las diferencias psicologías y físicas hace que la respuesta sexual de hombre y mujer sea distinta. Por eso es tan importante sincronizar los relojes, crear una gran armonía por medio de un trato muy delicado, sin forzar jamás la sensibilidad del otro.

Muchas personas se centran en dar amor y no son conscientes de lo importante que es también saber recibirlo. Si no somos capaces de recibir y agradecer el amor recibido impedimos al otro que ame.

Hay numerosa literatura sobre las diferencias entre hombre y mujer, libros, chistes, canciones … Lo importante no es solo conocer las diferencias sino interiorizarlas, llevarlas a la vida diaria. Ello nos ayudará a lubricar los roces y malos entendidos de la vida cotidiana. En este aspecto, es fundamental que el “beneficio de la duda” esté siempre en primer lugar. Nunca permitir el pensamiento de que el cónyuge hace algo para molestar o herir.

Cuando no se conocen y/o no se interiorizan las diferencias pueden llegar las tormentas. Fluyen las incomprensiones, la falta de ilusión, los sentimientos de víctima, resentimientos, la búsqueda de compensaciones fuera del matrimonio. Por eso es tan importante interiorizar las diferencias, acompasar los ritmos y siempre siempre, aplicar “el beneficio de la duda”.

Es la sexualidad humana, como tantos otras realidades de la persona, algo complejo y misteriosa. Por eso existe el riesgo de fragmentar la realidad, de no verla en su totalidad. A este riesgo se une el valor pedagógico de la ley y de lo técnicamente posible. En ocasiones se toman como referencia de la realidad humana, de lo bueno y verdadero, lo que la ley permite y lo que la ciencia es capaz. Triunfa aquí una lógica basada en una ficticia solución de problemas de manera más eficaz que yendo al origen y viendo la totalidad  del misterio de la persona. Fruto de esta visión utilitarista surgen tantos anhelos rotos y vidas no realizadas.

La realidad de la sexualidad humana es que esconde tanto un significado unitivo como uno generativo. La sexualidad humana proporciona momentos de unión placentera muy íntima, de conocerse y darse el uno al otro; pero también incluye la realidad de que es el origen otras vidas. Separar ambos significados nos lleva a tristes realidades como los embarazos no deseados y el aborto, la generación de vida fuera del acto conyugal y los cientos de miles de embriones humanos congelados con los que no se sabe que hacer.

¿Significa esto que hay que tener muchos hijos?, ¿que pasa cuando hay motivos para distanciar los nacimientos? Ante estas preguntas surge lo que se ha denominado “paternidad responsable”, el térino no significa no tener hijos, sino tenerlos de manera responsable. La cuestión nuclear no es el número de hijos que hay que tener, ese es un tema de conciencia y de la pareja, sino el ver a los hijos con una mentalidad generosa, como un Don. El conocimiento de la sexualidad femenina y el recurso a la continencia en periodos fértiles supone una visión integral de la sexualidad humana y respeta la unidad del acto.

Las consecuencias de esta manera de vivir la sexualidad llevan a una verdadera y real corresponsabilidad del hombre y la mujer. Cuando la decisión es fruto, por ejemplo, de una mala salud del cónyuge supone un gran respeto y demostración de amor. Eleva la sexualidad sobre lo meramente físico y afectivo, y fomenta la imaginación para demostrar el amor y el cariño de formas diversas. La regulación natural de la natalidad es, en resumidas cuentas, una forma de vida (lógica del amor). No simplemente una técnica para arreglar un problema (lógica de la eficacia).

El corazón es sabio y con más o menos fuerza, dependiendo si le dejamos o no que nos lo diga, nos indica que la felicidad es consecuencia del amor, de la generosidad, de la unión profunda y de la entrega a los demás. Además nos indica que a pesar de las arideces ese es el camino.

No seamos ilusos. La fuerza del ambiente y las propias debilidades hacen este camino dificil. Por eso es tan importante proteger el corazón. En primer lugar de manera positiva: aprendiendo a disfrutar de lo cotidiano, de lo que tenemos; teniendo una vida sana y equilibrada, manteniendo relaciones sociales, preocupándonos de los demás en vez de dar vueltas a lo propio. Y en segundo lugar evitando aquello que puede hacer daño

Esta es mi pequeña aportación a quienes me pedían una ampliación de la presentación sobre “sexualidad conyugal”. Espero vuestros comentarios.

Cuatro ideas a tener en cuenta si te vas a casar, vale también para casados

Según los datos del INE, cada año aproximadamente 85.000 parejas contraen matrimonio en España. Aunque en algunos casos no sea así, la mayoría lo hace asumiendo un compromiso de permanencia y poniendo en ello la máxima ilusión. Seguramente sea por eso que las rupturas matrimoniales siempre se consideran un fracaso. Para ayudar a quienes van a dar ese paso tan importante en su vida, comparto hoy cuatro ideas que bien pueden servir de brújula.

Indudablemente la primera tiene que ser cásate por amor. Cásate porque la persona con quien lo haces te emociona, sois complementarios, os gusta compartir la vida y proyectos de futuro. Cuando piensas en él o ella sientes hormigueo en el estomago, si le ves sonreír sonríes, si está preocupado te preocupas. Estáis llenos de planes de futuro y queréis hacerlo juntos.

Se atribuye a Chesterton la idea de que es feliz quien se casa con la persona a la que ama, pero que lo es más quien ama a la persona con la que se ha casado. Parece un trabalenguas pero esconde algo sustancial. Siendo importante que te cases por amor, lo es más casarte para amar. Se plantean aquí dos visiones del matrimonio: una pasiva, casarse por amor; y otra activa, casarse para amar. Ponte manos a la obra desde el primer día. Considerarlo como un trabajo, como algo en lo que hay que poner cariño y empeño. Para que el amor permanezca hay que mejorarlo con pequeños detalles.

Para poder avanzar y mejorar el matrimonio, es fundamental no confundir enamoramiento y amor. Los sentimientos son consustanciales a la persona humana, y por ello forman parte del amor. Sin embargo no tienen vocación de permanencia, no hagas recaer el peso del matrimonio en ellos, si lo haces perderás el timón de la barca. Lo fundamental es el compromiso de amar, independientemente de tus estados de animo o del momento.

Lo anterior refuerza esta cuarta idea: alimenta desde el primer día de matrimonio el sentimiento y la ilusión. Cuida los detalles en el trato, llena tu corazón de buenos propósitos y deseos de complacer a tu cónyuge. Focaliza el trabajo en tu mejora personal y cuando algo no vaya bien, piensa qué puedes hacer tú. Comparte esto con tu pareja, vuestro proyecto personal es ahora inseparable del proyecto común.

Cuatro ideas básicas: casarse por amor, casarse para amar, no confundir amor y sentimiento y alimentar el enamoramiento e ilusiones cada día. Los cuatro polos de la brújula del matrimonio.

Tres ideas para tener un buen matrimonio

Pretender reducir el éxito del matrimonio a tres ideas es como poco, una ingenuidad. Sin embargo pocas ideas, si son nucleares sí que pueden inspirar y ser útiles. Esa es mi idea de hoy.
La primera y fundamental es creer realmente que el matrimonio es para toda la vida. Comenzar algo tan comprometido pensando que tiene fecha de caducidad supone bajar el nivel, rendirse antes de comenzar, pretender vivir de las rentas del noviazgo ….. Nuestra limitación es que no estamos acostumbrados a “quemar las naves”, todo en la vida actual es reversible. Obviamente esto nos lleva a un tema crucial, no casarse con cualquiera. Saber elegir, estar unidos por algo más que los afectos. “Quemar las naves” los dos.
La siguiente idea es creerse que es posible el matrimonio para siempre. Que no es sólo una teoría bonita, sino una meta alcanzable. Me parece fundamental tener una visión positiva de la vida, esa visión será la que alimente el día a día, la que ayudará a superar las dificultades.
Y por último, enamorarse cada día. Sorprenderse ante lo pequeño y cotidiano. Saber renunciar a egoísmos, disculpar, ceder, sonreír. Buscar juntos el Bien.
¿Lo fundamental? Estar de acuerdo los dos en estas tres ideas y querer llevarlas a cabo juntos. Antes de casaros, hablarlo. Si no estáis de acuerdo, no vale la pena “quemar las naves”.

El amor se aprende

Cuando un matrimonio se rompe no existe una única causa, el fracaso suele suponer la concatenación de varias. Algunas tienen que ver con la personalidad y comportamiento de los cónyuges, otras son de origen más “teórico”. Es en una de éstas en la que me quiero detener hoy.

Son numerosas las parejas que se casan sin saber realmente lo que significa amar al otro. Muchos llegan al matrimonio con la idea, muy extendida en nuestro tiempo, de que amor y sentimiento son lo mismo, confunden el amor verdadero con el enamoramiento. Mientras el primero está más ligado a la voluntad y la libertad de la persona, el segundo supone más bien un dejarse llevar.

Creo que el enamoramiento es maravilloso y necesario para una relación satisfactoria de pareja. Sin embargo es un tremendo error situarlo como eje nuclear de la misma.

El amor verdadero se aprende y se practica. Supone buenas dosis de generosidad, humildad, entrega y búsqueda del bien del otro antes que del propio. Y esa misma dinámica conlleva premio ya que, como un boomerang, se vuelve hacia uno mismo haciéndole feliz.

El enamoramiento sin amor verdadero es egoista, centra a la persona en sí misma. Busca más la propia satisfacción que la felicidad del otro. Por eso es fácil estar enamorado, basta dejarse llevar. Amar es algo más complicado y apasionante.

El amor verdadero se aprende de manera natural cuando desde pequeños se encuentra sentido al sacrificio y la entrega en la familia. Aprende a amar el niño que ve cómo papá y mamá se dan el uno al otro sin echarse nada en cara, el que les ve sonreir ante las dificultades y contradicciones, las pequeñas de cada día. El que descubre la alegría de hacer pequeños encargos que hacen la vida más agradable a los demás.

Ese niño cuando sea adulto sabrá amar con amor verdadero porque lo ha aprendido y vivido desde pequeño. Por eso es tan importante la familia, porque aquello que nos hace más felices se aprende, de manera práctica, en ella.

Un hombre libre

Es más fácil dejarse llevar por las circunstancias o actuar de acuerdo al interés del momento. Es más fácil, pero no es mejor. Hace que en el fondo el hombre no se sienta libre, se de cuenta de que no hace realmente aquello que quiere.

Para evitar esa esclavitud de las circunstancias, parece claro que son necesarios unos principios que guien la vida, que sirvan de soporte y ayuden a actuar libremente. Sin embargo ¡cuantas veces, a pesar de esos principios, se actua de manera contraria y se cae victimas del posibilismo!

Sin embargo no sólo hacen falta unos principios, si no también unos ejemplos que indiquen cómo llevar a la práctica lo que se cree y, sobre todo, que animen a pensar que es posible actuar conforme a cómo se cree. Para ello me parecen muy interesante leer las biografías de quienes han vivido de manera cotidiana aquello que creemos.

Hoy celebramos la fiesta de Tomás Moro, un estupendo ejemplo para todos y especialmente para los padres de familia. Los escritos de Moro reflejan una persona luchadora por ser fiel a su fe, no sólo en las grandes decisiones si no en el día a día.

Me encanta su sentido del humor en medio de grandes tribulaciones, saber vivir dignamente con mucho o con poco, la manera de transmitir paz a su mujer y a sus hijos y la importancia que le dió a mantener la familia unida , posiblemente la mejor vacuna inventada para no perder la esperanza y la alegría.

Supo hacer girar su vida sobre lo que considero un importante quicio, decía “dame, mi buen Señor, la gracia de esforzarme para conseguir las cosas que en la oración te pido”. No sólo voluntarismo orgulloso, tampoco espiritualismo angelical.

 

No sabemos valorar lo que tenemos

Vicente del Bosque, entrenador de la selección española de futbol, es además de un tipo humilde, sabio. Suele ser normal que ambas cualidades vayan unidas. Pues bien, ante el último triunfo de la selección española ha afirmado que “hemos pasado de pobres a ricos en tan poco tiempo que no sabemos valorar lo que tenemos. Hay que trasladar optimismo, no pesimismo. Somos la única selección que no se ha abrazado con el pase a cuartos. ¡La única! Cuando la clasificación ha sido estupenda, perfecta”

Recordaba la afirmación del humorista Chummy Chumez cuando decía que no creía en la indisolubilidad del matrimonio, que este se deshacía con facilidad en el aburrimiento.

Añadiría que no sólo el matrimonio sino la familia, la amistad, la vida en general se disuelven cuando no sabemos valorar lo que tenemos. Y no es posible vivir de las rentas, hay que recordarlo cada mañana y actualizarlo durante el día. La felicidad es para los valientes y luchadores que la buscan, no para los vaguetes que simplemente la esperan.

如何維持家庭凝聚力 o cómo mantener la familia unida

La globalización y las nuevas tecnologías traen cada día nuevas y agradables sorpresas. La de hoy ha sido encontrar una traducción al chino de mi ponencia presentada en el World Congress of Families . Mi buen amigo José Eugenio Borao, profesor de la Universidad Nacional de Taiwan, ha hecho un resumen que ha publicado en el blog que le sirve de apoyo para enseñar español a sus alumnos.

如何維持家庭凝聚力 suena muy muy bien, quiere decir cómo mantener la familia unida. Pensar que dije 情侶結婚前應考慮未來要組成的家庭會是什麼樣的文化。例如,重視家庭慣例的程度、如何運用家庭照,甚至如何運用上一代的照片。這是由於了解到自己身為團體的一份子能產生安全感與喜悅,並且這也是[子女]均衡發展的基礎。me impresiona mucho.

Y ya hablando en serio, para mí es un honor y un orgullo compartir ideas e inquietudes sobre la familia con amigos del extremo oriente. Pincha aquí si quieres practicar tu chino y leer algunas ideas para mantener tu familia unida.

Aprovecho para invitarte a que me sigas en mi nueva cuenta twitter @anibal_cuevas y para cerrar este post, te invito a escuchar la ponencia

6 ideas para mantener tu familia unida

“Ideas para mantener a la familia unida” titulé una ponencia centrada en la importante tarea de los padres como creadores del ambiente adecuado para que la familia pueda cumplir su papel de educadora y formadora de personas equilibradas, maduras y felices.

Si os interesa leerla completa podéis descargarla pinchando aquí

Ser el mejor padre posible

Las razones del abandono de Rick Santorum en la carrera por la nominación del partido republicano son un claro ejemplo de lo que escribí en el ultimo post sobre el puzzle de la vida. Santorum está casado y es padre de 7 hijos, una de sus hijas gravemente enferma desde que nació está hospitalizada.

En la rueda de prensa, en la que junto a su familia anunció su renuncia, afirmó que había pasado unos días cuidando de su hija, que había tenido tiempo de rezar y pensar y que había decidido con su familia que lo más importante era ser el mejor padre posible.

Aparecen en este caso personal la vida profesional y la familiar así como una importante toma de decisión. A la vista de su curriculum parece claro que estamos ante una persona con unos fuerte valores familiares, seguramente su familia ocupe el primer lugar en sus prioridades lo que no ha impedido que temporalmente su vida profesional le haya ocupado más tiempo.

Ante un cambio de situación, el agravamiento de su hija, su prioridad número uno vuelve a ocupar más tiempo.

¿Cómo ha tomado una decisión tan importante? Tiempo para rezar y pensar, toma de decisión personal en última instancia, pero colegiada en el proceso; y objetivo claro: ser el mejor padre posible.

Objetivo claro, analizar, consultar y decidir. Creo que podemos aprender mucho de este caso ¿qué te parece?

Que el atardecer no te sorprenda enfadado

La semana pasada unos amigos nos invitaron a celebrar sus Bodas de Plata, veinticinco años de matrimonio y están llenos de más ilusión si cabe. ¡Claro que es posible un amor para siempre! uno de los fundamentos para que esto sea así es construir sobre sólido y mantenerlo.

Puede parecer una perogrullada, pero un amor duradero se basa en la firme creencia de que es posible y en el compromiso de querer que ocurra: creer y querer. Sólo desde un compromiso “suicida” se lucha sin tregua. Claro que estas ideas deben materializarse en hechos cotidianos y es aquí donde entro de lleno en el titulo de este post, “que el atardecer no te sorprenda enfadado”.

Pablo de Tarso, una de las personas más audaces que conozco, era capaz de grandes pensamientos para , en un abrir y cerrar de ojos, aterrizar en la realidad y lo menudo. En una carta a los habitantes de Éfeso les dice, si os enojáis, no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestra ira. Me parece un consejo muy sabio y práctico para disfrutar de un matrimonio feliz: si te enfadas no te mantengas en el enfado, no dejes que pase el día sin haberlo arreglado. Si ésta manera de actuar se hace hábito en tu matrimonio, estás en el buen camino.

Un secreto para amar

No pierdas el tiempo preguntándote si amas a tu prójimo, actúa como si le amaras. En cuanto lo hagas aprenderás uno de los grandes secretos; cuando te comportas como si amaras a alguien, empiezas a amarle. Se trata de una idea de C.S. Lewis que muy bien podría valer para superar ciertas crisis matrimoniales.

Estoy convencido de que muchas rupturas matrimoniales se deben a situaciones reversibles si se aplicara el consejo de Lewis. Como ya he escrito en alguna ocasión, amar implica acción. No es dejarse llevar por el sentimiento o la pasión. La alquimia del amor incluye entre sus componentes la afectividad, los sentimientos, y también la libertad y la voluntad, el querer.

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