Para quererse hay que rozarse

¡Que estupendas son las conversaciones entre amigos! Poder hablar y compartir ideales, sentimientos …. aquello que forma nuestro mundo interior. Estas buenas conversaciones enriquecen, ayudan a crecer, inspiran ….

Recientemente hablando sobre la dificultad del tráfico y las ventajas de uno u otro medio de transporte en una gran ciudad alguien afirmó: “a mí lo que más me gusta es la moto”, “claro -afirmé yo- es la mejor manera de evitar los atascos y de callejear”, la contestación me dejó asombrado y ha dado pie a este post: “no es por eso, me gusta ir en moto con mi marido, ir sujeta a él y rozarnos me ayuda a quererle más”

Hace algún tiempo escuché en una conferencia sobre #matrimonio: “se ha perdido mucho al sentarse en el salón en butacas separadas o grandes, puede que sea más cómodo pero sentarse uno al lado del otro a leer, ver una película o incluso navegar con la tablet fomenta el leve roce, el contacto físico que tan importante es para la relación conyugal”

¿Será casualidad que las protagonista de estas dos anécdotas sean mujeres?

¿Sabemos realmente cómo somos, sabemos amar? ¿Es posible mantener un amor sin tocarse y sin mirarse?

Decía Juan Pablo II que “el gran drama del hombre moderno es que ya no sabe quién es” ha perdido su sentido de interioridad. Pienso que esta idea es válida para saber y poder amar.

Para algunos el amor es sentimiento, para otros compromiso y voluntad. Ambas ideas son ciertas siempre que se consideren integradas en la unidad del hombre. Cuerpo, afectividad y voluntad deben ir de la mano si queremos amar como personas.

El roce, la mirada, la delicadeza, el detalle, el pensamiento positivo, ayudan a engarzar esas dimensiones que forman el amor. Somos cuerpo y somos espíritu y el gozne que equilibra todo es la afectividad.

Si queréis vivir un #matrimonio pleno y feliz, cuidar vuestra vida afectiva: miraros, rozaros, pensar bien el uno del otro, cuidaros y poneros guapos para él o ella. Ayudar a vuestros sentimientos para que empujen a la voluntad.

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Tres ideas para tener un buen matrimonio

Pretender reducir el éxito del matrimonio a tres ideas es como poco, una ingenuidad. Sin embargo pocas ideas, si son nucleares sí que pueden inspirar y ser útiles. Esa es mi idea de hoy.
La primera y fundamental es creer realmente que el matrimonio es para toda la vida. Comenzar algo tan comprometido pensando que tiene fecha de caducidad supone bajar el nivel, rendirse antes de comenzar, pretender vivir de las rentas del noviazgo ….. Nuestra limitación es que no estamos acostumbrados a “quemar las naves”, todo en la vida actual es reversible. Obviamente esto nos lleva a un tema crucial, no casarse con cualquiera. Saber elegir, estar unidos por algo más que los afectos. “Quemar las naves” los dos.
La siguiente idea es creerse que es posible el matrimonio para siempre. Que no es sólo una teoría bonita, sino una meta alcanzable. Me parece fundamental tener una visión positiva de la vida, esa visión será la que alimente el día a día, la que ayudará a superar las dificultades.
Y por último, enamorarse cada día. Sorprenderse ante lo pequeño y cotidiano. Saber renunciar a egoísmos, disculpar, ceder, sonreír. Buscar juntos el Bien.
¿Lo fundamental? Estar de acuerdo los dos en estas tres ideas y querer llevarlas a cabo juntos. Antes de casaros, hablarlo. Si no estáis de acuerdo, no vale la pena “quemar las naves”.

Para mejorar tu matrimonio

Ninguna relación humana es fácil, los seres humanos somos libres, limitados, con virtudes y defectos, capaces de lo mejor y también de lo peor. El matrimonio comienza siempre fundamentado en la ilusión y los proyectos, sin embargo no es inmune a las limitaciones humanas y a los problemas que toda relación humana genera.

Es un error considerar el matrimonio como una fase más de una relación, no se trata de regular lo anterior sino en comenzar a construir algo nuevo. La base del exito consiste en reconocer las limitaciones propias y las del otro alimentando los deseo de mejora personal. El riesgo del deseo de mejora es que se quede en algo meramente sentimental o afectivo, en un deseo que se ve inalcanzable.

Los deseos de mejora deben materializarse en detalles diarios de generosidad, de atención al cónyuge, en pasar por alto cosas que molestan, en no guardar una lista de agravios, en buscar lo mejor del otro y disfrutar de ello; y la única manera de avanzar es concretando cada día propósitos de mejora. No hay mayor misterio.

Antes de dormir, un beso y un abrazo

Hace unos días escribí sobre una investigación en marcha para conocer los motivos que pueden llevar a una pareja a quererse toda la vida. El estudio citaba, además de razones “químicas”, la importancia de los gestos. Hoy navegando por la red me encuentro con la noticia de un matrimonio de centenarios que celebró su ochenta aniversario en 2005.

Lo llamativo es que resaltan que su secreto está en “no llevar los problemas a la cama” y “darse un abrazo y un beso antes de acostarse”. Sin duda alguna las cosas grandes, llamadas a permanecer, se construyen con pequeños gestos.

Tenerte en la más alta estima

Sin duda alguna el matrimonio de los padres es el cimiento de lo que será el futuro matrimonio de los hijos. La fuerza de los hábitos y comportamientos que los niños aprenden en casa a través del ejemplo de los padres es fundamental en su desarrollo y, aunque es verdad que la vida es muy larga y rica y son muchas las influencias, los años de la infancia y adolescencia son cruciales. De cómo se traten los padres dependerá en gran medida cómo trataran los hijos a sus propios cónyuges.

Por eso me parece muy importante intentar poner en práctica este consejo: "enseñaré con mi ejemplo a nuestros hijos a tenerte en la mayor estima".  Es el padre con su trato diario quien transmite el respeto, la delicadeza y el cariño con que la madre debe ser tratada.

Intentaré no ser tu cruz

Todos experimentamos los problemas y limitaciones propias de nuestra naturaleza. Afirmar que la vida matrimonial es un camino de rosas sería devirtuarla, la convivencia no es fácil y son muchos los factores internos y externos que hay que superar. Es importante no añadir más a los que realmente existen; en muchas ocasiones los problemas no son reales y sólo están en nuestra cabeza.

En este sentido me gusta una de las ideas de Stephen Gabriel que traducida dice así: "Intentaré no ser la cruz que estás llamada a cargar cada día, sino el amigo que te ayuda a llevar las que surgen en tu vida". En la vida matrimonial es necesario descomplicarse y mirar más al otro, ver cuáles son sus necesidades.

Buscaré motivos para estar agradecido

Creo que si hubiera que buscar la "piedra filosofal" de la felicidad seguramente ésta sería la capacidad de agradecimiento. Saber dar las gracias hace que el corazón se haga más grande y ayuda para que las relaciones mejoren. Esto que es algo aplicable a la vida en general, se vuelve imprescindible en la vida familiar y matrimonial.

Dar las gracias supone estar pendientes de los detalles y hace ver al otro que se le aprecia y considera. Normalmente los hombres somos más descuidados para esto, no estamos en los detalles sino en las generalidades. Hace algún tiempo leí una entrevista que le hicieron a Paul Newman y sobre el motivo de su exito matrimonial, más de cuarenta años casado con la misma mujer, contestó que la "división de tareas". El periodista le pidió que concretara y Newman afirmó, más o menos así: "Yo me dedico a las cosas más importantes y mi mujer a las de menor relevancia. Yo me preocupo de los problemas de la bolsa, las crísis políticas, las negociaciones de reducción de armamentos y mi mujer de recoger a los niños en el colegio, de las fiestas de cumpleaños, de llevarles al médico, etc….".

Que importante es estar en los detalles y agradecerlos.

Recordaré nuestros aniversarios

Hoy quiero compartir una confidencia con los lectores de Ser Audaces, ¿no es un blog al fin y al cabo una bitácora o diario?. Hay momentos en los que escribiendo sobre algunas de la ideas que Stephan Gabriel expone en su libro "To be a father" me siento un poco ridículo por lo básico o incluso infantil que puedan resultar. Los hispanos tendemos a elucubrar y darle vueltas a las cosas, los anglosajones y en especial los norteamericanos van más a lo práctico. Escribir sobre lo importante que es recordar el aniversario puede parecer prosáico, sin embargo estoy convencido de que hay muchos matrimonios que no le dan importancia.

A este respecto me parece ilustrativo el testimonio que me hacen llegar unos amigos que organizaron un Curso de Orientación Familiar sobre "amor matrimonial", un matrimonio que habia asistido estaba próximo a cumplir 10 años de casados y no pensaban celebrarlo. Durante el curso aprendieron que los esposos deben enamorarse continuamente y después de una sesión él le obsequió un anillo y una cena en un lugar especial.

Creo que son esos pequeños detalles cotidianos los que consiguen mantener encendido el amor. Mi consejo: ¡Acordaros de apuntar la fecha de aniversario y celebrarlo!

Te escucharé aunque no me apetezca

"Te escucharé cada día aunque en alguna ocasión no me apetezca". La base del amor matrimonial no puede ser lo que me apetece sino lo que es necesario para mantener ese amor. Las personas que están realmente enamoradas están más pendientes del otro que de sí mismos. Quizás algún escéptico se sonría y piense que se trata de cinismo, es lo que les suele pasar a los que no saben lo que es el amor.

No se trata sólo de escuchar sino de comprender, de ponerse en el lugar del otro, de aceptar cambiar de opinión cuando haga falta, de ceder. Los hombres y las mujeres somos distintos y de distinta manera nos aproximamos a las situaciones cotidianas. Es bueno que los dos tengamos esto en cuenta para no hacer un drama de algo natural.

Porqué me casé contigo

"Te recordaré a menudo porqué me casé contigo y te aseguraré que lo volvería a hacer". Haya pasado poco o mucho tiempo es bueno recordar el momento de la boda, el porqué del matrimonio, las ilusiones y promesas. Si no se actualizan esas disposiciones y deseos, el paso del tiempo tiende a borrarlos o a hacerlos entrar en una especie de leyenda que queda muy lejana. Por eso es bueno recordar "porqué me casé contigo".

Los expertos que asesoran a los matrimonios en tiempos de crisis recurren a herramientas como ayudar a recordar los proyectos e ilusiones del principio. Me parece que para esto no hace falta esperar que lleguen malos tiempos, es mejor hacerlo desde el primer día.

Te seguiré cortejando

El exito de una familia comienza por el cuidado del amor matrimonial. La educación de los hijos se cimienta sobre el amor de los padres y así, el autor de "To be a father" ("Ser padre") comienza su libro con promesas a la esposa, el título del primer capítulo es "Nuestro romance".

Muchos padres y madres de familia no son conscientes de lo importante que es para sus hijos la relación entre ellos. El hijo/a que ve a su padre respetar y tratar con delicadeza a su madre crece con una gran seguridad psicológica y afectiva y tienden además a repetir en su vida los patrones de conducta que ha observado en su infancia.

"Te seguiré cortejando" es una promesa que implica acción, protagonismo, iniciativa y no mero estar o esperar. Está lejos del amor como mero sentimiento y a la vez lo alimenta. Según voy escribiendo me doy cuenta de que la palabra "cortejar" es realmente hermosa y respira dignidad, señorio ….. Me parece que se ha perdido su uso y que debiéramos recuperarla.

Un “amor” pobretón

Mucho se ha escrito y se escribe sobre el amor. Hace unos días un personaje del mundo de la cultura afirmaba que el amor era muy importante en su vida, y le daba la puntilla definiéndolo como un estado de ánimo. No se porqué me sigo extrañando ante afirmaciones de este estilo, lo característico de nuestro tiempo es la perdida o confusión del significado de las palabras.

Identificar el amor con un estado de ánimo es empobrecerlo y reducirlo a algo banal. Hacer depender una relación de amor, por ejemplo el matrimonio, de un estado de animo es muy pobretón y tiene pocas posibilidades de exito más allá de pasar un buen rato. No es de extrañar que la gente que piensa así no sea capaz de mantener una relación estable.

Es cierto que el amor influya en los estados de animo y que cuando se está enamorado se ven las cosas de otra manera, pero el amor ni es un estado de ánimo ni puede depender de él. Los estados de ánimo no son ni más ni menos que el reflejo de nuestra situación personal en un momento concreto. Son oscilantes, variables, suben y bajan y dependen generalmente de cosas tan prosaicas como un atasco de tráfico, el calor, los cambios hormonales o un dolor de muelas.

Mientras se siga identificando el amor con un estado de ánimo seremos incapaces de encontrar sentido a las situaciones que nos incomodan o molesta. La experimentación y la vivencia del bien llena a las persona de paz y de una felicidad que va más allá del estado de ánimo; las personas que aman de verdad son felices aunque sufran.

Yo creo que lo que le pasa a la señora famosa es que sufre el sindrome de Peter Pan adolescente y sigue pensando, como muchos, que el amor se limita a sentir gusanitos en el estomago, a ir con una flor en la mano o a dar grititos.

“Resetear” el matrimonio

¿A quién no se le ha quedado "colgado" alguna vez el ordenador?. Dicen que los usuarios de Mac no sufren cuelgues, inestabilidad u otros incidentes similares, pero quienes utilizamos Windows sabemos mucho sobre el uso de las famosa tríada de teclas alt+ctrl+sup para seguir adelante, o de tener que hacer un reset blando o incluso tener que formatear el disco duro para volver al origen.

Al hilo de esta consideración pensaba en las veces que en el matrimonio nos quedamos colgados o congelados, aparentemente sin posibilidades de seguir adelante. En estos casos puede ser bueno plantearse la necesidad de un reset o un formateo para salir de una situación de inestabilidad. Resetear o formatear el disco duro, aún siendo soluciones distintas, tienen en común la vuelta a una situación anterior estable.

Pienso que el simil puede ser útil para salir de muchas situaciones. Cuando se instale la inestabilidad, cuando se sufra un "cuelgue" y no se sepa que hacer, puede servir hacer un reset a la relación, vencer egoísmos, aburrimientos y monotonías y volver al principio. Estabilizarse y lanzarse nuevamente a la aventura diaria del matrimonio.

Esas pequeñas cosas

Hace unos días pronuncié una conferencia sobre el matrimonio en un colegio, asistieron numerosas parejas jovenes. Al día siguiente, me llegó el correo que transcribo a continuación y que es una pequeña muestra de cosas que se pueden hacer para mantener viva la relación. A veces nos empeñamos en hacer cosas grandes y llamativas, no hace falta, basta con poner cada día un poco de sal.

“Te escuché ayer en X. Aunque llegué a las 7, aún me dio tiempo para escuchar sabrosos consejos que me hicieron reflexionar. Por la noche estuve leyendo tu libro. Tampoco he leído mucho: Pasé del epílogo a la portada y ahí me quede.

El epílogo me sugirió nuevas ideas para mejorar en el trato con los de mi casa. De ahí pasé a escudriñar la portada. La portada me cautivó, pues me hizo recordar el tiempo de cuando era novio. No se, tiene esa portada algo magnético.

Hoy volví por X y, me sorprendí repitiendo un pequeño detalle que llevo a cabo desde el año 95: Arranco una ramita de un árbol de mimosas que hay en un jardín de X, y se lo llevo a mi mujer. Cuando empezamos a salir, allá por diciembre del 94, tomé nota en un papelito de las cosas que le gustaban, pues quería conquistarla. Un mes después ya éramos novios pero el papelito seguía cumpliendo su función.

El otro día lo encontré en una vieja agenda de papel, metido en una especie de bolsillito. Me emocioné, pues allí estaban escritas cosas que he asimilado. Es curioso: ya no me daba cuenta de que aquello tan sencillo había logrado forjar una relación eterna”

Lo que nos hace mejores

El pasado verano leí un libro, Rosa Krüger, que recomendé en su momento y a una de cuyas frases dediqué un post titulado "El amor verdadero nos hace mejores". Lo he recordado en estos días de Navidad mientras leía la nueva Encíclica de Benedicto XVI dedicada a la Esperanza, Spe salvi.

Confieso que, hijo de mi tiempo, comencé leyendo la Encíclica en mi pda. Después de algunos días decidí ir a una librería y comprarla en papel. Fue una sabia decisión, gracias a la publicación en papel he podido disfrutarla más y más, he usado el lápiz para subrayar una y otra vez, para apuntar ideas, ….. la estoy exprimiendo como un limón.

En estos tiempos de relativismo y, por tanto, de escepticismo; las reflexiones de Benedicto XVI son un regalo para el alma. La Encíclica rezuma esperanza por todos lados, anima a vivir, a disfrutar, a encontrar sentido a todo, a lo bueno y a lo malo.

Digo, que la lectura de Spe salvi me recordaba la frase del protagonista de Rosa Krüger cuando el Papa afirma: "Cuando uno experimenta un gran amor en su vida, se trata de un momento de redención que da un nuevo sentido a su existencia." (n 26). También he recordado otro libro fantástico de C.S. Lewis, "Cautivado por la alegría". No es extraño, esperanza y alegría van de la mano.

Seguramente en los próximos días dejaré caer algún post más sobre Spe salvi, son muchas las notas que he tomado. Y un propósito que hago: nunca volver a leer cosas serias y profundas en la pda, a partír de ahora papel y lápiz.

Dar gracias, decir te quiero

Aunque se empeñen algunos en negar la naturaleza de las cosas, los hombres y las mujeres no somos iguales y por tanto, la percepción que tenemos de la vida es distinta. Forma parte del éxito en el matrimonio entender esto.

Hoy pongo dos ejemplos que considero muy claros: no es lo mismo estar agradecido que dar gracias y no es lo mismo querer que decir te quiero. La mayoría de los varones considerarán que es suficiente estar agradecido y querer a la mujer. Sin embargo ellas afirmarán que no es suficiente sentir algo, hace falta expresarlo.

Muchos distanciamientos comienzan cuando no se sabe dar lo que el otro espera, la mayoría de las veces porque ni siquiera se sabe que lo espera. Yo me pregunto:¿Tan dificil es que los hombres digamos “gracias” y “te quiero”?. Si nos consta que a ellas les gusta que lo sintamos y que lo digamos ¿porqué dar las cosas por supuestas?.

Ya se que se trata de cosas pequeñas, pero es que son precisamente las cosas menudas las que sostienen a las grandes.

El matrimonio y los estados de animo

  Los estados de animo reflejan como está nuestra afectividad, provocan que veamos las cosas de una manera subjetiva, positiva o negativamente. Por contra la inteligencia ve la realidad de forma objetiva .

Saber que en el matrimonio ocurre algo similar a los ciclos de la luz sobre el planeta tierra puede ayudar a discernir sobre el papel de la afectividad en las relaciones conyugales. La luz del sol sobre la tierra admite muchas tonalidades: amanecer, mediodía, crepúsculo, anochecer… La luz del sol se da siempre, la luz depende de la tierra.

Los estados de animo son las distintas posiciones de la tierra, el sol está siempre ahí. Con los cambios de los estados de animo cambia nuestra percepción del amor, del otro, lo cual no significa que no haya sol. Somos así. Y así, cuando anochezca habrá que procurar pasar la noche y esperar a que salga el sol ¡que siempre sale! Resulta muy importante nunca tomar decisiones conyugales en función del estado de animo.

Querer querer

Nuestra sociedad, tan dada al bienestar y el sentimentalismo, ha reducido el amor a mero sentimiento y ha aplicado esta idea al matrimonio: en la medida que siento amo. Parecíera que la “prueba del algodón” del amor matrimonial fuera estar continuamente sintiendo cosquillas en el estomago u oyendo campanillas.

Resulta curioso que este sentimiento que parece imprescindible para el amor matrimonial, no lo sea para el amor a los hijos. Cualquier padre o madre afirmaría que quiere a sus hijos a pesar de los problemas que les puedan plantear.

De la conjunción de ambos amores, el matrimonial y el paternal, podemos derivar que el amor se compone de sentimientos y de voluntad. Considero que para que el amor matrimonial sea exitoso es necesario reforzar su dimensión volitiva, se hace imprescindible “querer querer” y desde el principio. No se puede esperar a que el sentimiento oscile o decaiga, que decaerá, para poner voluntad ya que seguramente se llegará tarde.

Se hace necesario enseñar a las personas que se casan que además de sentir cosquillas en el estomago, algo que no depende de ellos, deben fomentar los deseos de querer al otro y acompañarlo con los detalles y el cuidado de la relación cada día .

Herramientas para salvar el matrimonio (1)

 La ruptura matrimonial es un drama se mire como se mire. Supone demasiado sufrimiento para demasiadas personas, el marido, la mujer y sobre todo los hijos. El pensamiento dominante nos dice que hay que ayudar a las parejas para que se separen de la manera menos traumática posible. Esta es la politica que se aplica cada vez en más paises.

Este planteamiento me parece un tremendo error. La postura correcta es: “Vamos a hacer lo posible para que ese matrimonio no se deshaga, vamos a ayudarles a salir adelante”

En el fondo lo que hay son dos ideas antagónicas de la sociedad y por tanto de su base que son, el matrimonio y la familia. Por un lado se presenta una visión individualista y hedonista de la vida, enemiga de los compromisos y del esfuerzo. Su justificación es supuestamente evitar todo sufrimiento.

Por otra parte hay una visión mas elevada del ser humano que define que lo característico del hombre y la mujer es su capacidad de compromiso y de cumplir lo prometido, el hombre y la mujer son capaces de entregarse y ser fieles. El sufrimiento en la vida existe queramoslo o no, démosle sentido.

Bajo este planteamiento escribiré en los próximos días sobre algunas herramientas que pueden ser útiles cuando lo que que se quiere es salvar un matrimonio y ahorrar sufrimientos a los seres mas queridos.

Herramientas para salvar el matrimonio (2)

Herram2 Es una verdad experimentable que las cosas se ven de distinta manera según se sea actor o espectador de las mismas. Muchos pueden considerar el divorcio como un gran progreso social, sin embargo dudo mucho que quienes hayan sufrido un divorcio piensen de igual manera.

La mayoría de los divorciados lo consideran un fracaso personal y de hecho no conozco a nadie que esté encantado de su divorcio. Todos, absolutamente todos han sufrido y muchos se arrepienten de no haber hecho mas por salvar su matrimonio.

¿Que diferencia hay entre las parejas que se divorcian y las que mantienen su matrimonio? Para muchos expertos la respuesta es que quienes tienen éxito en su matrimonio saben gestionar mejor las crisis y las situaciones dificiles.

Para defender el matrimonio es necesario superar el ambiente negativo y resignado que existe sobre él y no se debe admitir que el divorcio sea un mal necesario. Esta manera de pensar nos permite disponer de nuestra primera herramienta: ser positivos y vivir la virtud de la alegría.

Tener una actitud positiva no significa ocultar la realidad ya que los conflictos y las dificultades existen. Asumir esto desde una actitud constructiva nos pone en camino de

Herramientas para salvar el matrimonio (3)

Herramientas3 Otra herramienta importante para gestionar bien las posibles crisis en el matrimonio es según Diane Sollee “dejarse influir por el otro”, aprender a escuchar y valorar sus opiniones y consejos, buscar sus valores.

Es importante buscar tiempo para estar juntos, salir al encuentro de la pareja buscando aquellas cosas que al otro le gustan, dejarse seducir una y otra vez. Muchas veces es mas dificil dejarse querer que querer.

Uno de los principales peligros de la vida en común es el amor propio, el orgullo que muchas veces hace que pequeñas diferencias levanten un muro de silencio que puede llegar a convertirse, con el tiempo, en un muro infranqueable.

Es necesario conocer la distinta psicología del hombre y la mujer que se manifiesta en aparentes “pequeñeces”. El hombre debe saber lo que la mujer reclama: no da por supuesto que es amada, necesita que el hombre le diga que la quiere. Así, ceder el paso o el asiento, hacer de vez en cuando algún pequeño regalo, una llamada en medio de la jornada laboral, el recuerdo de un aniversario, escuchar con interés y mas pequeños detalles ayudan a mantener vivo el amor.

Aunque se trate de una simplificación, los hombres, generalmente mas infantiles, nos conformamos con que se nos admire y reconozca nuestra valía.

Se que puede haber quien tache estas ideas de machistas pero estoy convencido de que son validas y prácticas. Dejemos lo “políticamente correcto” para quien vive de ello

Herramientas para salvar el matrimonio (4)

Herram1_1 El titulo de los escritos de estos últimos días me hace recordar otro articulo mas largo que publiqué en “Ser Audaces” y que a su vez fue publicado en varios sitios, se titulaba “Trabajar el matrimonio”.

Efectivamente herramientas y trabajo van muy unidos. Ya sea un trabajo manual o intelectual el que se realice, hacen falta herramientas adecuadas para llevarlo a cabo. A esas dos palabras: herramientas y trabajo se une de manera obligatoria otra mas, esfuerzo. Ningún trabajo bien hecho puede ser realizado sin esfuerzo, sin entrega. Hace falta poner voluntad en lo que se hace ya que no siempre apetece.

Fue del periodista británico Paul Johnson de quien aprendí la expresión “trabajar el matrimonio”. Johnson se refería a una anécdota que tenía como protagonista a la esposa del canciller Bismark. Ella era una mujer mas bien tímida y apocada, él por el contrario un hombre de mucha personalidad y en auge socialmente. En esta situación ella le planteó sus miedos de que el no la amara debido a sus diferencias y Bismark le contestó: “Olvidas querida que me casé contigo para amarte

Lo normal es que una pareja se case enamorada en un momento en que todo es de color rosa y se está lleno de ilusiones y sentimientos. Pasado el tiempo ésta situación puede desaparecer o atenuarse, será entonces el momento de utilizar la herramienta que hoy toca: recordar que “me casé contigo por amor y para amarte”.   

Herramientas para salvar el matrimonio (y 5)

Herramientas4_1 Ser Audaces es un Blog en el que suelo publicar mis reflexiones sobre familia y educación. En los últimos días he escrito exclusivamente sobre el matrimonio y ha sido así porque creo que muchos de los problemas que se plantean en nuestra sociedad tienen su base en los fracasos matrimoniales.

La unión humana mas intima que existe es el matrimonio de un hombre y una mujer, una unión en la que ambos se dan el uno al otro de manera incondicional y para siempre, una unión tan maravillosa que genera vida. De la estabilidad de esa unión depende y mucho, la estabilidad de personas concretas y la estabilidad social. Por eso el matrimonio es un bien y por eso debe de ser protegido por las autoridades.

Podría seguir escribiendo mas sobre el matrimonio pero creo que por ahora es suficiente, lo seguiré haciendo puntualmente. Mientras tanto me gustaría compartir un breve resumen de ideas de estos días ¡Ojalá hayan servido a algún/a lector/a para recordar, actualizar o descubrir la maravilla que es el matrimonio!

Es necesario recuperar una visión optimista y alegre del matrimonio. Solo si somos capaces de transmitir esto a la sociedad el matrimonio ocupará su lugar.

El cónyuge debe ocupar el primer lugar en la cabeza y el corazón del otro y esto debe de demostrarse en la relación cotidiana. Amar no es una idea abstracta, tiene que ser visible.

Uno se casa por amor pero lo mas importante es casarse para amar. El amor no es solo cuestión de sentimientos sino de compromiso personal.

No perder nunca la capacidad de asombro ante la vida, buscar las virtudes y valores del otro y dejarse seducir.

MI FAMILIA MI EMPRESA

Miles de empresas se encuentran continuamente inmersas en procesos de mejora de la calidad. Se estudia el proceso productivo, la relación con los empleados, con los clientes, etc….  Se mantienen reuniones y comidas de trabajo, se analiza, se audita,…..

El fin principal de la familia es procurar la felicidad de sus miembros, algo bastante mas importante que dar beneficios económicos. Me pregunto porqué algo que es normal en las empresas no se hace en las familias. ¿Es acaso tu empresa mas importante que tu marido, tu mujer o tus hijos?.

Unos padres responsables deben procurar que su familia sea un ambito de calidad humana y para ello es necesario implicar a todos los miembros y buscar objetivos comunes como pueden ser:

– Cuidar el trato con cada persona. Crear un ambiente agradable, sonreir, tener detalles, preocuparse por los demás ….. y todo ello no como “táctica” que es lo que sucede en las empresas sino por amor.

– Marcar objetivos para cada hijo, buscarlo con ellos y ayudarles a conseguirlos, animarles y corregirles.

– Provocar momentos de reunión. ¿Porqué no tener comidas de trabajo con la familia? Si resulta tan fácil con los compañeros y con los amigos ¿porqué resulta tan dificil con la familia?.

Me parece que a mucha gente se le ha olvidado que se puede disfrutar mucho en familia, que puede y debe de ser nuestra principal fuente de satisfacción y nuestro principal negocio. Es imprescindible recuperar la vida familiar y, pensemos lo que pensemos, depende de cada uno de nosotros. Sólo hace falta voluntad e imaginación

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