Sobre la naturaleza del matrimonio

Estoy consultando unas notas que tomé recientemente en una conferencia sobre el relativismo mientras preparo una sobre la naturaleza del matrimonio. Decía el ponente que la sensibilidad posmoderna refiere la vida como una narración sin guión, algo que va transcurriendo livianamente. Cuando intentas hablar de principios o de la naturaleza de algo, como por ejemplo el matrimonio, te dicen que cada uno tiene su idea, su vida, su experiencia …. que no existe un patrón, que no hay un criterio para medir, que no hay guión.
Con esta idea tan presente en nuestra sociedad, para unos el matrimonio es un compromiso, para otros un sentimiento; para unos sólo se da entre personas de distinto sexo, para otros da lo mismo; algunos creen que es propio de parejas, otros están abiertos a más personas.
Si intentas encontrar y defender la naturaleza y misión del matrimonio te tachan de intolerante. ¡Un lío!
Como digo, escribo esto mientras preparo una clase sobre naturaleza y misión del matrimonio. Soy de los que creen que existe la naturaleza de las cosas, que la vida del hombre no es sólo algo que simplemente va ocurriendo y que hay que dejar discurrir, creo en la libertad pero también en un guión.
Creo, con Aristóteles, que casi todo es discutible, y que esto precisamente es lo que fundamenta la existencia de la verdad porque ¿para qué discutir si ésta no existe? Crea cada uno lo que quiera y siga su camino.
La no existencia de la verdad anula el compromiso, es imposible comprometerse ante lo liviano, lo cambiable, lo volátil. Desde este punto de vista entiendo a quienes no creen en el matrimonio y su naturaleza.
Así las cosas, la institución matrimonial es uno de los estandartes de la defensa del compromiso, y por tanto de la existencia de lo verdadero.
¡Claro que el ser humano es capaz del compromiso, capaz de amar y ser fiel!
Una sociedad tristona y lánguida es incapaz de entender el amor como entrega incondicional y fuente de felicidad. Posiblemente por este motivo nuestro tiempo no cree en el matrimonio, porque no cree en la posibilidad de escribir la propia historia en la entrega personal, generosa e incondicional.

Con espíritu de emprendedores …. en el matrimonio

Están muy de moda los emprendedores, parece que esa actitud es la que nos puede hacer salir de la crisis. Algo que se suele referir a quienes emprenden negocios, es perfectamente válido para los trabajadores, para la vida en general y para los casados en particular. Porque, ¿que es lo que hace un emprendedor? Me parece a mi que lo primero es estar convencido de lo que hace, es la única manera de ir a por todas, es imprescindible creérselo; también hace falta estar preparado, tener las capacidades adecuadas y calibrar el reto. Por último, ponerse a ello cada día, con la vista en el objetivo pero muy pendiente del día a día; no bastan ensoñaciones o quimeras para emprender y tener éxito.

Me parece que estas ideas sirven perfectamente para el matrimonio. Lo básico es estar convencido de que es posible comprometerse por amor para siempre, si esto falla construimos en terreno muy arenoso. ¿Como ser capaz de superar obstáculos si no estoy convencido de que puedo?

El matrimonio no debe ser un cajón de sastre donde quepa cualquier relación afectiva. Hace falta estar preparado humanamente, saber a que te comprometes; sin capacidad de entrega es prácticamente imposible llevarlo adelante. No es sólo estar convencido de que puedo, hay que hacerlo.

De la misma manera que el emprendedor se levanta cada mañana con la ilusión de seguir adelante y se marca nuevos propósitos, los esposos deben enamorarse cada día, mirar hacia adelante pero sin olvidar los detalles cotidianos.

Estar convencido de que es posible, querer hacerlo y poner los medios cada día, cueste lo que cueste. Espíritu de emprendedor.

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