Sobre la naturaleza del matrimonio

Estoy consultando unas notas que tomé recientemente en una conferencia sobre el relativismo mientras preparo una sobre la naturaleza del matrimonio. Decía el ponente que la sensibilidad posmoderna refiere la vida como una narración sin guión, algo que va transcurriendo livianamente. Cuando intentas hablar de principios o de la naturaleza de algo, como por ejemplo el matrimonio, te dicen que cada uno tiene su idea, su vida, su experiencia …. que no existe un patrón, que no hay un criterio para medir, que no hay guión.
Con esta idea tan presente en nuestra sociedad, para unos el matrimonio es un compromiso, para otros un sentimiento; para unos sólo se da entre personas de distinto sexo, para otros da lo mismo; algunos creen que es propio de parejas, otros están abiertos a más personas.
Si intentas encontrar y defender la naturaleza y misión del matrimonio te tachan de intolerante. ¡Un lío!
Como digo, escribo esto mientras preparo una clase sobre naturaleza y misión del matrimonio. Soy de los que creen que existe la naturaleza de las cosas, que la vida del hombre no es sólo algo que simplemente va ocurriendo y que hay que dejar discurrir, creo en la libertad pero también en un guión.
Creo, con Aristóteles, que casi todo es discutible, y que esto precisamente es lo que fundamenta la existencia de la verdad porque ¿para qué discutir si ésta no existe? Crea cada uno lo que quiera y siga su camino.
La no existencia de la verdad anula el compromiso, es imposible comprometerse ante lo liviano, lo cambiable, lo volátil. Desde este punto de vista entiendo a quienes no creen en el matrimonio y su naturaleza.
Así las cosas, la institución matrimonial es uno de los estandartes de la defensa del compromiso, y por tanto de la existencia de lo verdadero.
¡Claro que el ser humano es capaz del compromiso, capaz de amar y ser fiel!
Una sociedad tristona y lánguida es incapaz de entender el amor como entrega incondicional y fuente de felicidad. Posiblemente por este motivo nuestro tiempo no cree en el matrimonio, porque no cree en la posibilidad de escribir la propia historia en la entrega personal, generosa e incondicional.

4 pasos para tomar decisiones de familia.

Muchos de los problemas que se plantean en el matrimonio se deben a que no se toman decisiones, dejándose llevar por los acontecimientos; o a una incorrecta toma de decisiones.
Para hacer una correcta elección, creo que es importante seguir estos 4 pasos:
1. Priorizar. Cuando se elige una opción se rechaza otra, por eso es importante saber que es lo prioritario. Lo normal en la vida familiar es que la prioridad sean el matrimonio y la familia por delante del trabajo. Pero esto no es estanco, Las prioridades no son estancas, por ejemplo, no es lo mismo elegir un tipo de trabajo u horario teniendo bebés, niños en edad escolar o jóvenes.
2. Pensar. No tomar decisiones instintivas sin haber reflexionado. Desde mi experiencia vital, pensar es rezar. Las decisiones hay que rezarlas, enfrentarse al porqué quiero esto o lo otro, si estoy siendo generoso o sólo pienso en mí. En la oración suele ser fácil descubrir si me engaño.
3. Consensuar. Es decir hablar, compartir, enriquecer la propia opinión. Ser flexible y generoso, respetar y querer la opinión del otro aunque en principio no estemos de acuerdo. Facilitar el encuentro evitando faltas de carácter, impaciencias, mal humor ….
4. Elegir y actuar. Ante las distintas posibilidades, elegir una y ponerla en marcha asumiendola ambos como propia, sin reservas mentales. Si el resultado es negativo, asumir el error como propio si no era esa nuestra idea. Somos uno, no la suma de dos.

Dejo un enlace sobre la Toma de decisiones que escribí hace algún tiempo.

Tres ideas, tres; para mejorar la vida matrimonial

Al hilo del titulo de mi última entrada y mientras preparo unas notas para una conferencia sobre “Alegrías y pruebas en el matrimonio” quiero compartir tres ideas para mejorar la vida matrimonial y superar las posibles crisis.

Es importante hacer la vida agradable, a uno mismo y al otro. Este consejo es válido no solo para la vida matrimonial. Cuantas veces llenamos de lamentos y comentarios negativos nuestras conversaciones. Hay quien lleva encima una pesadísima lista de agravios, la mayoría de ellos son producto de la imaginación y de estar pendientes de uno mismo. Amargan la vida al supuestamente agraviado y a los que están alrededor.
Es importante tener el sano prejuicio de pensar primero en la pareja, en aquello que le gusta, si conviene que haga tal o cual comentario ahora, en como lo hago.

Llenar el corazón de optimismo y confianza en uno mismo y en el cónyuge. Confiar en que algo bueno va a pasar y no quedarse esperándolo, ser protagonista de eso bueno. Aprender a alegrarse con pequeñas cosas: una sonrisa, una mirada tierna, descubrir aquello que hace feliz al otro. Es importante no dejarse llevar de los estados de ánimo o del mal carácter. Ser dueño de uno mismo está muy relacionado con saber sonreír aunque no apetezca.

Actuar con decisión para ser mejor persona, sabiendo que el camino no es siempre llano y asfaltado. Hay cuestas, piedrecillas, curvas…. Precisamente lo emocionante de la vida matrimonial es que aunque el camino es personal, se puede recorrer juntos, de la mano.

Las tres “C” del matrimonio

Contraer matrimonio supone una importante toma de decisión y como tal, no puede hacerse a la ligera. Decidir casarse no es seguir como estábamos pero con papeles, tampoco puede ser algo que comienza llevados únicamente de lo afectivo.

Lo primero que necesita el matrimonio como tal es un compromiso De fidelidad, de seguir juntos y poner todos los medios para cumplirlo. Lo fundamental del compromiso es el acto libre de entregar la propia libertad por amor.

El mero compromiso puede parecer algo frío y poco humano, por eso es bueno aliñarlo con cariñoTodas las relaciones humanas están llamadas al desgaste, nada como el cariño y la delicadeza en el trato para lubricar los roces. No es el fundamento, pero sí algo muy necesario y útil para apuntalar el compromiso.

Y como en toda iniciativa o aventura, hace falta tener confianzaY ésta en una triple dimensión: confianza en uno mismo, en el otro y en la propia institución del matrimonio. La confianza en uno mismo empieza con el conocimiento propio, el fomento de la autoestima, queriéndose y exigiéndose y pidiendo ayuda cuando sea necesario. La confianza en el otro supone creer que es capaz de lo mejor y hacer todo lo posible por ayudarle. Y juntos, confianza en que el matrimonio es una institución perfectamente válida en el s XXI. Es cierto que pueden llegar malos momentos, en ese caso habrá que pedir ayuda y redoblar el compromiso, el cariño y la confianza, las tres “C” del matrimonio

Mediación familiar: dos caras de la misma moneda

Recientemente me comentaba un amigo que estaba muy satisfecho con su nueva faceta profesional de mediador familiar. Me decía que se dedica a mediar entre los esposos para ayudarles a salvar su matrimonio y que le resulta enormemente gratificante. Sin embargo no todo el mundo entiende así la mediación familiar, es más, me atrevería a afirmar que por desgracia se trata de una minoría.

Recordé una conversación que mantuve hace unos años con una abogada que también se dedicaba a la mediación familiar, sin embargo su visión era muy distinta; posiblemente la mayoritaria. Su objetivo era que la separación o el divorcio fueran amistoso y ventajoso para los dos. No critico que lo hiciera, creo que siempre es mejor evitar las guerras y enfrentamientos; sin embargo me sorprendió que en ningún caso se molestara u ofreciera servicios para ayudarles a salir de la crisis matrimonial salvando el matrimonio.

A veces un excesivo celo por un supuesto respeto al derecho a la intimidad de las personas, impide que se ofrezcan ayudas a parejas en crisis. Y puede ocurrir que por falta de ayuda, se toman decisiones graves porque no se ve otra salida. La fuerte presión social e ideológica nos vienen a recordar aquella frase bíblica que decía “¿soy acaso yo el guardián de mi hermano?” Ello deviene en una sociedad fuertemente atomizada e individualista. Nadie pide ayuda y nadie ayuda.

Una separación, y especialmente un divorcio, aunque sean de mutuo acuerdo dejan heridas muy hondas. Merece la pena poner todos los medios para salvar la situación cuando es posible.

La labor preventiva es en este terreno, como en tantos otros, fundamental. La formación como esposos y padres es altamente efectiva para prevenir o superar crisis. Y no solo a nivel de las personas, que es lo más importante; sino también para la sociedad y el Estado. En Gran Bretaña ya lo han cuantificado, léelo aquí

Se puede mantener el amor, aprende cómo

Hoy en vez de escribir, voy a hablar. Gracias a Hacer Familia, os dejo una entrevista con diez ideas para mantener el amor en el matrimonio. Espero que os guste y sea útil.

Con espíritu de emprendedores …. en el matrimonio

Están muy de moda los emprendedores, parece que esa actitud es la que nos puede hacer salir de la crisis. Algo que se suele referir a quienes emprenden negocios, es perfectamente válido para los trabajadores, para la vida en general y para los casados en particular. Porque, ¿que es lo que hace un emprendedor? Me parece a mi que lo primero es estar convencido de lo que hace, es la única manera de ir a por todas, es imprescindible creérselo; también hace falta estar preparado, tener las capacidades adecuadas y calibrar el reto. Por último, ponerse a ello cada día, con la vista en el objetivo pero muy pendiente del día a día; no bastan ensoñaciones o quimeras para emprender y tener éxito.

Me parece que estas ideas sirven perfectamente para el matrimonio. Lo básico es estar convencido de que es posible comprometerse por amor para siempre, si esto falla construimos en terreno muy arenoso. ¿Como ser capaz de superar obstáculos si no estoy convencido de que puedo?

El matrimonio no debe ser un cajón de sastre donde quepa cualquier relación afectiva. Hace falta estar preparado humanamente, saber a que te comprometes; sin capacidad de entrega es prácticamente imposible llevarlo adelante. No es sólo estar convencido de que puedo, hay que hacerlo.

De la misma manera que el emprendedor se levanta cada mañana con la ilusión de seguir adelante y se marca nuevos propósitos, los esposos deben enamorarse cada día, mirar hacia adelante pero sin olvidar los detalles cotidianos.

Estar convencido de que es posible, querer hacerlo y poner los medios cada día, cueste lo que cueste. Espíritu de emprendedor.

Preparar para el matrimonio … desde pequeños

El matrimonio no debiera ser algo con lo que uno se encuentra en un momento de su vida, sino algo para lo que se ha preparado. Vemos claro que los niños se planteen su carrera profesional, que vayan pensando que estudios quieren realizar y a que quieren dedicar profesionalmente su vida, los padres les apoyamos y preparamos junto con el colegio para ello. Sin embargo algo tan vital como el matrimonio, y que tantas satisfacciones o frustraciones puede provocar; pocas veces aparece en la mente de los padres ¿quién se dedica a preparar a su hijo o a su hija para el matrimonio? Parece como si no formara parte del proyecto vital. No es extraño que luego se encuentran con el momento de casarse, si eso deciden, sin la mínima preparación. Es más, muchas personas tras años de “vivir la vida” simplemente se encuentran con el matrimonio como uno se encuentra con una seta en el campo; ¿es extraño que los índices de fracaso matrimonial sean tan altos? Preparar a los hijos para la vida, se vayan a casar o no, debe incluir prepararles para la entrega y el sacrificio por los demás. Es una gran fuente de felicidad. Quienes dan a sus hijos todo hecho y no les exigen les están haciendo un flaco favor. Por eso ya desde pequeños en la familia comienzan los cursos prematrimoniales. Un ambiente de generosidad y entrega a los demás prepara para la vida. El ejemplo de papá y mamá es fundamental, también lo es el articular de una manera práctica la entrega por medio de encargos, fomentar la sana “manía” de estar pendiente de los demás para hacerles felices y descubrir que esta manera de vivir nos hace mejores y ayuda a vivir una buena vida. El matrimonio no debiera ser algo con lo que uno se encuentra en un momento de la vida, sino algo vital que forma parte del proyecto personal. Si no preparamos a los hijos para darse, el matrimonio es una opción, no nos extrañe que su vida devenga en un fracaso. Os dejo un video de una entrevista que me han hecho para la revista Hacer Familia

Las “tres des” para que tu matrimonio funcione

Hace unos días leí en las redes sociales un consejo para celebrar las bodas de oro matrimoniales. Lo daba un matrimonio con motivo de sus cincuenta años de casados. Lo llamaban las “tres des”: diálogo, delicadeza y Dios. Me pareció muy útil y práctico.

Creo que por diálogo seguramente entendían comunicación. Algo de lo que se habla mucho y que tan difícil parece resultar cuando se limita a entender que se trata de hablar. Para que haya una buena comunicación en el matrimonio parece necesario que haya un proyecto común que compartir, un proyecto que incluya valores comunes, creencias, sentido de la vida. También hace falta que exista confianza mutua y conocimiento del otro. Es importante mostrar que tú me importas, que eres lo primero en mi vida, que me ilusiona nuestro matrimonio, que deseo hacerte feliz y que nunca abandonaré esta aventura.

La delicadeza es algo pequeño pero imprescindible para ser feliz en el matrimonio, y en general en la vida. Supone cuidar los detalles, mostrar aprecio, nunca olvidar la dignidad del cónyuge, ponerle por encima, portarse como una dama o un caballero. Frente a la moda de la espontaneidad se impone la moda de la educación y el cuidado de las formas, sin afectación, con naturalidad. La delicadeza en el trato no es sólo para los momentos de relaciones sociales, también es para los momentos de intimidad de la pareja. Debe ser el ADN del comportamiento.

Y por fin, Dios. ¡Que importante es compartir una visión trascendente de la vida!, sentirse ambos hijos de Dios y sujetos de esa dignidad. Cuantas complicaciones se desvanecen cuando se les da un sentido trascendental. Poner a Dios en medio del matrimonio no supone que no existan las dificultades, las arideces; sino que ayuda a darle sentido a todo. Decía al principio que es importante que la pareja sea lo primero en la vida del cónyuge; corrijo ahora, el primer lugar lo debe ocupar Dios, así las cosas están en orden y los dos salimos ganando.

Una propuesta para vivir la sexualidad en el matrimonio

La semana pasada hablé a un grupo de matrimonios sobre la sexualidad conyugal. Publiqué en twitter la presentación en power point y algunos amigos me pidieron una ampliación de la misma. Aprovechando que tengo un rato libre, con mucho gusto escribo algo sobre cada diapositiva. No es ni mucho menos un tratado, sino una charla con mis amigos. Por eso sigo abierto a que aportéis, corrijáis o sugiráis aquello que os parezca oportuno. Siempre desde el respeto y la libertad con la que he querido compartir esta ideas.

Quisiera aclarar que las ideas expuestas se refieren a un tipo de amor determinado: el amor conyugal. El que nace con la “unión de uno con una y para siempre”. Me he centrado en aquello que conozco.

Pinchando aquí podéis acceder a la presentación.

La primera transparencia sirve para marcar el camino hasta llegar al amor conyugal. Empezando desde ese primer movimiento que supone la atracción física y emocional tan misteriosa ¿porqué dos personas se sienten atraídas?, el corazón palpita repitiendo que bien que existas y que nos hayamos conocido. El paso siguiente lleva a una unión para ser más plenos, mejores. Para ayudarnos el uno al otro a hacer el bien, a ser mejores y a mejorar el mundo. Y finalmente el compromiso de entrega de todo el ser, incluido el cuerpo, para crear algo nuevo: nosotros. Huelga decir que el amor conyugal incluye estos tres pasos que se recrean a lo largo de toda la vida.

Decía antes que la entrega total incluye el cuerpo, esto se realiza a través de lo que le es propio: las relaciones sexuales. Por tanto la sexualidad es un carácter distintivo del amor conyugal, si bien es cierto que no por ser distintivo es lo principal; debe situarse en su lugar de importancia. El amor conyugal es la unión más íntima que se puede dar entre un hombre y una mujer y engloba todas las dimensiones de la persona. Por eso es fundamental tener en cuenta las diferencias físicas, psicológicas, neuronales, etc … que hay entre hombre y mujer.

Las relaciones sexuales para ser plenamente humanas deben trascender el ámbito físico y abrirse al afectivo y al espiritual. Deben así mismo salir llevar a los dos a salir de sí mismos. El amor es expansivo, se comunica a otros, y en este caso particular debe incluir la posibilidad de la existencia de otro como fruto de ese amor y entrega: el hijo. En otro orden, las diferencias psicologías y físicas hace que la respuesta sexual de hombre y mujer sea distinta. Por eso es tan importante sincronizar los relojes, crear una gran armonía por medio de un trato muy delicado, sin forzar jamás la sensibilidad del otro.

Muchas personas se centran en dar amor y no son conscientes de lo importante que es también saber recibirlo. Si no somos capaces de recibir y agradecer el amor recibido impedimos al otro que ame.

Hay numerosa literatura sobre las diferencias entre hombre y mujer, libros, chistes, canciones … Lo importante no es solo conocer las diferencias sino interiorizarlas, llevarlas a la vida diaria. Ello nos ayudará a lubricar los roces y malos entendidos de la vida cotidiana. En este aspecto, es fundamental que el “beneficio de la duda” esté siempre en primer lugar. Nunca permitir el pensamiento de que el cónyuge hace algo para molestar o herir.

Cuando no se conocen y/o no se interiorizan las diferencias pueden llegar las tormentas. Fluyen las incomprensiones, la falta de ilusión, los sentimientos de víctima, resentimientos, la búsqueda de compensaciones fuera del matrimonio. Por eso es tan importante interiorizar las diferencias, acompasar los ritmos y siempre siempre, aplicar “el beneficio de la duda”.

Es la sexualidad humana, como tantos otras realidades de la persona, algo complejo y misteriosa. Por eso existe el riesgo de fragmentar la realidad, de no verla en su totalidad. A este riesgo se une el valor pedagógico de la ley y de lo técnicamente posible. En ocasiones se toman como referencia de la realidad humana, de lo bueno y verdadero, lo que la ley permite y lo que la ciencia es capaz. Triunfa aquí una lógica basada en una ficticia solución de problemas de manera más eficaz que yendo al origen y viendo la totalidad  del misterio de la persona. Fruto de esta visión utilitarista surgen tantos anhelos rotos y vidas no realizadas.

La realidad de la sexualidad humana es que esconde tanto un significado unitivo como uno generativo. La sexualidad humana proporciona momentos de unión placentera muy íntima, de conocerse y darse el uno al otro; pero también incluye la realidad de que es el origen otras vidas. Separar ambos significados nos lleva a tristes realidades como los embarazos no deseados y el aborto, la generación de vida fuera del acto conyugal y los cientos de miles de embriones humanos congelados con los que no se sabe que hacer.

¿Significa esto que hay que tener muchos hijos?, ¿que pasa cuando hay motivos para distanciar los nacimientos? Ante estas preguntas surge lo que se ha denominado “paternidad responsable”, el térino no significa no tener hijos, sino tenerlos de manera responsable. La cuestión nuclear no es el número de hijos que hay que tener, ese es un tema de conciencia y de la pareja, sino el ver a los hijos con una mentalidad generosa, como un Don. El conocimiento de la sexualidad femenina y el recurso a la continencia en periodos fértiles supone una visión integral de la sexualidad humana y respeta la unidad del acto.

Las consecuencias de esta manera de vivir la sexualidad llevan a una verdadera y real corresponsabilidad del hombre y la mujer. Cuando la decisión es fruto, por ejemplo, de una mala salud del cónyuge supone un gran respeto y demostración de amor. Eleva la sexualidad sobre lo meramente físico y afectivo, y fomenta la imaginación para demostrar el amor y el cariño de formas diversas. La regulación natural de la natalidad es, en resumidas cuentas, una forma de vida (lógica del amor). No simplemente una técnica para arreglar un problema (lógica de la eficacia).

El corazón es sabio y con más o menos fuerza, dependiendo si le dejamos o no que nos lo diga, nos indica que la felicidad es consecuencia del amor, de la generosidad, de la unión profunda y de la entrega a los demás. Además nos indica que a pesar de las arideces ese es el camino.

No seamos ilusos. La fuerza del ambiente y las propias debilidades hacen este camino dificil. Por eso es tan importante proteger el corazón. En primer lugar de manera positiva: aprendiendo a disfrutar de lo cotidiano, de lo que tenemos; teniendo una vida sana y equilibrada, manteniendo relaciones sociales, preocupándonos de los demás en vez de dar vueltas a lo propio. Y en segundo lugar evitando aquello que puede hacer daño

Esta es mi pequeña aportación a quienes me pedían una ampliación de la presentación sobre “sexualidad conyugal”. Espero vuestros comentarios.

Una buena idea para mejorar la comunicación en el matrimonio

Son numerosos los problemas que genera una mala comunicación en cualquier ámbito de la vida. Lo que he dicho, lo que no he dicho, lo que has entendido, lo que debía haber dicho, lo que no debía haber dicho. Hay quienes se empeñan en relacionar la comunicación con decirlo todo, como si comunicar fuera solo cuestión de sentimientos o palabras.
Detrás de una buena comunicación hay mucho más que el decir o no decir. Podría haber escrito seis ideas para mejorar la comunicación en el matrimonio, también cinco, catorce o veinte. Pero el camino se inicia con el primer paso así que vamos con una sola idea: conocimiento propio y del cónyuge.
Difícilmente se puede mantener una buena comunicación con la pareja si no se tiene con uno mismo. Esto pasa por madurar como persona, conocer los propios dones y aquello en lo que se puede mejorar. Hay que saber estar a solas con uno mismo y exigirse tanto como perdonarse.
Tiene que haber un conocimiento mutuo, y esto pasa por ser transparentes, profundos. Ser capaces de compartir temores, alegrías, anhelos. Evitar aquello que puede herir al otro, y si hay que decirlo hacerlo con cariño y delicadeza.
Es curioso que la agenda personal se utiliza normalmente para asuntos de trabajo, ocio, amistades … y sin embargo no para el cónyuge. La experiencia nos indica que en numerosas ocasiones solo se hace aquello que ha sido planificado. Si no cerramos huecos para la vida de pareja, seguramente queden “los restos del día”.
Compartir que somos un equipo y tener la seguridad de que nunca nos dejaremos solos el uno al otro. No en la riqueza ni en la pobreza, ni en la salud ni en la enfermedad.
Y por último, cultivar el sentido del humor. No dramatizar, quitar hierro a las situaciones tensas cotidianas. Aprender a reírse de uno mismo, no tomarse demasiado en serio.
Bueno se supone que era una sola idea, pero al desarrollarla salen varias. Pues adelante con el camino, a mejorar la comunicación con quien más amamos.

Cinco mensajes para compartir con tu cónyuge

Hace unos días coincidí con un amigo al que hacía tiempo que no veía. Al preguntarle que tal le iba me contestó “Bien pero sin presumir”, los dos nos echamos a reir. Luego pensé que existen personas a las que les va bien pero no solo no presumen de ello sino que ni se dan cuenta. La rutina hace perder la ilusión y provoca la falta de agradecimiento, roba la alegría y puede provocar que lo que va bien se tuerza.

Lo recordaba el sábado cuando hablé a un grupo de matrimonios sobre “la comunicación como fundamento del amor conyugal”. Les decía que para vivir un buen matrimonio es muy importante ser capaces de comunicar cinco ideas a nuestra pareja:

1/ Tú me importas mucho 2/ Eres lo primero en mi vida 3/ Me ilusiona nuestro matrimonio 4/ Deseo ser mejor para hacerte feliz 5/ Nunca abandonaré esta aventura

Comunicar no se limita a hablar. No se trata de repetir al oido de nuestra mujer o marido estas ideas, mucho más importante es demostrarlo con el comportamiento cotidiano. Solo después de demostrarlo con hechos se puede confirmar con la palabra. Comportamiento y palabra deben coincidir para reforzar el mensaje y hacerlo creíble.

Conversaciones de matrimonio

Con frecuencia pensamos que cuando hay un problema en el matrimonio es por falta de comunicación, y suele ser cierto. Sin embargo hace falta profundizar en el significado de lo que es comunicar. No solo lo hacemos con la palabra, también son importantes los silencios, las miradas, los gestos.

Lo importante de una buena comunicación en el matrimonio es que haya sintonía de corazones y voluntades. Cuando cada uno se sabe amado por el otro cualquier contacto ya sea el silencio, una mirada, la manera como tomamos la mano; se convierten en un potentísimo medio de comunicación.

El pilar de una buena comunicación en el matrimonio consiste en que el otro sepa que quemamos las naves con él, que ocupa nuestra cabeza y nuestro corazón, que compartimos ideales y valores, que sufrimos y reímos juntos. Conversar es apasionante, necesario y útil cuando estamos dispuestos a escuchar y aprender, a buscar puntos de encuentro. Una buena conversación implica humildad, generosidad.

No hacen falta grandes momentos ni mucho tiempo para conversar, se puede hacer cada día. Sin embargo el tiempo de vacaciones es ideal para retomar conversaciones y unir los corazones y la voluntad.

Y aprovecho este post veraniego para invitar a los lectores de mi blog a visitar http://www.drawink.es una iniciativa de mi hijo Alejandro, que dibuja como los ángeles. Feliz verano, felices vacaciones en familia.

El auténtico sentido del humor

Al referirse al sentido del humor se puede caer en el error de identificarlo con lo chistoso, lo gracioso o con la risa. No es ese el auténtico sentido del humor. Este guarda más relación con la forma de afrontar la vida, las distintas situaciones que se presentan; y en particular las propias limitaciones y las contradicciones. El sentido del humor ayuda a mantener la calma, va de la mano con la templanza al afrontar lo bueno y malo.

Aceptar la vida y sus vicisitudes con templanza y un sentido trascendente, nos conduce a disfrutar de un sentido alegre de la vida, a ser agradecidos. A tomar las cosas con buen humor. El sentido del humor necesita no estar demasiado pendiente de uno mismo y pensar más en los demás

Amar y sentirse amado descomplica mucho la vida y ayuda a vivir de manera generosa
y al servicio de los demás, algo muy difícil aunque no imposible. El buen humor se vive en los detalles menudos, en lo cotidiano. De nada sirve esperar grandes ocasiones que casi nunca llegan, además cuando lo hacen pueden pillarnos desentrenados.

El escándalo de defender la indisolubilidad del matrimonio

Las relaciones familiares son múltiples: esposos, hijos, hermanos ….. Parece una obviedad afirmar que no se puede dejar de ser hijos ni hermanos, no existe la posibilidad de romper esos vínculos. Se puede dejar de hablar o de tratar a un hermano pero no se puede dejar de ser hermano. Es algo que nadie discute. Y sin embargo el vínculo familiar originario de estas relaciones: el matrimonio; es continuamente puesto en solfa. Al hombre contemporáneo le resulta muy difícil entender que este sea, como las demás relaciones familiares, indisoluble.

Existe una diferencia clara entre el origen de la conyugalidad y la filiación o la fraternidad. Mientras estas son impuestas, nadie elige a su hijo o a su hermano; el matrimonio se fundamenta en un acto libre, en la elección de una persona. ¿Bastaría esta diferencia de origen para justificar la posibilidad de ruptura? Creo que no. Vayamos al origen del matrimonio.

Para algunos el matrimonio es simplemente una realidad legal, un contrato libremente firmado por dos personas. Por lo tanto sujeto a ruptura de mutuo acuerdo. En esta realidad sería el estado quien regula las leyes del matrimonio, hace y deshace, decide lo que es matrimonio y lo que no.

Para otros se trata simplemente de una relación afectiva, y como tal “regulada” por los sentimientos. En consecuencia una relación “débil”.

Desde el punto de vista de las dos visiones anteriores se podría justificar que el matrimonio fuera reversible si cesa la voluntad de mantener el contrato o cambian los sentimientos.

¿Porqué entonces algunos se empeñan en defender la indisolubilidad del matrimonio? Quizás porque entienden que en el análisis anterior faltan elementos, y elementos esenciales. Leí hace algún tiempo que el matrimonio se asemeja a un espejo roto en el que lo reflejado permite intuir la imagen originaria pero no la realidad. Algo similar ocurre con el matrimonio ¿contrato? ¿sentimientos? sí, y algo más. Y todo formando una unidad.

El amor conyugal supone la entrega incondicional al otro más allá de contratos y sentimientos. Sí, el sentimiento y los afectos mueven a casarse. Sí, el compromiso se refleja en un contrato. Sin embargo el matrimonio va un paso más allá: se fundamenta en la entrega y aceptación incondicional de la vida, y del cuerpo, de los contrayentes en un acto de total y absoluta libertad.

En un contrato no se entregan las personas, éstas no se ven afectadas en su constitución. Tampoco parece lógico entregar la libertad y la vida por un mero impulso sentimental. Darse al otro implica renunciar a la propia libertad, no pertenecerse ya más.

Las relaciones familiares, todas, afectan a la esencia del ser de las personas. Se es marido o mujer, se es hijo o hermano.

De esta manera la indisolubilidad del matrimonio se integra en una lógica aplastante que se ve cuarteada por un modo de pensar fraccionado y relativista. En una sociedad acostumbrada a adaptar las realidades a los propios intereses, entiendo que resulta un escándalo reivindicar la indisolubilidad del matrimonio.

Cuatro ideas a tener en cuenta si te vas a casar, vale también para casados

Según los datos del INE, cada año aproximadamente 85.000 parejas contraen matrimonio en España. Aunque en algunos casos no sea así, la mayoría lo hace asumiendo un compromiso de permanencia y poniendo en ello la máxima ilusión. Seguramente sea por eso que las rupturas matrimoniales siempre se consideran un fracaso. Para ayudar a quienes van a dar ese paso tan importante en su vida, comparto hoy cuatro ideas que bien pueden servir de brújula.

Indudablemente la primera tiene que ser cásate por amor. Cásate porque la persona con quien lo haces te emociona, sois complementarios, os gusta compartir la vida y proyectos de futuro. Cuando piensas en él o ella sientes hormigueo en el estomago, si le ves sonreír sonríes, si está preocupado te preocupas. Estáis llenos de planes de futuro y queréis hacerlo juntos.

Se atribuye a Chesterton la idea de que es feliz quien se casa con la persona a la que ama, pero que lo es más quien ama a la persona con la que se ha casado. Parece un trabalenguas pero esconde algo sustancial. Siendo importante que te cases por amor, lo es más casarte para amar. Se plantean aquí dos visiones del matrimonio: una pasiva, casarse por amor; y otra activa, casarse para amar. Ponte manos a la obra desde el primer día. Considerarlo como un trabajo, como algo en lo que hay que poner cariño y empeño. Para que el amor permanezca hay que mejorarlo con pequeños detalles.

Para poder avanzar y mejorar el matrimonio, es fundamental no confundir enamoramiento y amor. Los sentimientos son consustanciales a la persona humana, y por ello forman parte del amor. Sin embargo no tienen vocación de permanencia, no hagas recaer el peso del matrimonio en ellos, si lo haces perderás el timón de la barca. Lo fundamental es el compromiso de amar, independientemente de tus estados de animo o del momento.

Lo anterior refuerza esta cuarta idea: alimenta desde el primer día de matrimonio el sentimiento y la ilusión. Cuida los detalles en el trato, llena tu corazón de buenos propósitos y deseos de complacer a tu cónyuge. Focaliza el trabajo en tu mejora personal y cuando algo no vaya bien, piensa qué puedes hacer tú. Comparte esto con tu pareja, vuestro proyecto personal es ahora inseparable del proyecto común.

Cuatro ideas básicas: casarse por amor, casarse para amar, no confundir amor y sentimiento y alimentar el enamoramiento e ilusiones cada día. Los cuatro polos de la brújula del matrimonio.

Cultivar un amor para siempre

Todas las relaciones personales están sujetas al desgaste propio de la limitación humana. El roce del carácter propio y de los demás, las preocupaciones, los egoísmos, la búsqueda de la propia satisfacción y tantas otras realidades desgastan, y mucho, el trato entre las personas.
Lo mismo ocurre en el matrimonio. A las limitaciones personales se unen en muchos casos el acostumbramiento, la perdida de ilusiones, el pasar del tiempo y dejarse llevar de él.
Se me ocurren algunas ideas que pueden ser útiles para evitar el desgaste propio de la convivencia.
– Es bueno que el marido y la mujer gocen de cierta autonomía, que se dejen espacios. No es necesario compartirlo todo, ni tener las mismas aficiones. Es más, esa autonomía en ciertos asuntos enriquecen el matrimonio. Notese que me refiero a cierta autonomía y no a independencia. El limite se sitúa ante aquello que suponga perjuicio para el proyecto común.
– De la misma manera que es buena cierta autonomía, es imprescindible tener tiempo en común. Tiempo exclusivo para estar los dos solos, para pasear, hablar, recrear el compromiso, refrescar el amor. Se trata de algo siempre necesario, pero quizás más cuando los hijos pequeños absorben el tiempo.
– Si el sentido del humor es fundamental en cualquier ocasión, no lo es menos en el matrimonio. Es muy sano reír juntos, evitar el dramatismo, buscar el lado positivo de lo que ocurre.
– Cuando surgen problemas externos, ya sean de tipo laboral, económico u otros, es necesaria una unidad fuerte y nunca afrontarlos solos.
– Una gran delicadeza en el trato, cuidando las palabras y los gestos. Echando cada día pequeñas ramas que mantengan el fuego, alimentando el afecto, cuidando las relaciones intimas.
No es tan difícil, tampoco fácil, sin embargo el amor todo lo puede.

El amor no es sólo asunto del corazón

La sabiduría no es mero conocimiento sino que se caracteriza por integrar la realidad, ve o intuye la totalidad y rechaza la parcelación. Quizás por el exceso de información, por los prejuicios ideológicos o porque la sabiduría es exigente, no es esta algo característico de nuestro tiempo. Al pensar el amor hombre-mujer se tiende a separar el amor en compartimentos estancos: sentimientos, pasión, compromiso, deberes ….. sin considerar que forman una unidad armónica. El amor conyugal engloba todas las dimensiones, no son partes separables sino un todo que se retroalimenta.

Twiteé la semana pasada que amor verdadero no se puede fundamentar en las emociones o en sentir hormigueo en el estomago, sería un cimiento demasiado débil. Sin embargo es no sólo bueno, sino conveniente recrear esa dimensión del amor. El amor-sentimiento (enamoramiento) se puede fomentar con el amor-voluntad y viceversa. Con pequeños detalles de renuncia a la propia comodidad, a las manías, a ciertos planes o a la propia opinión.

Las pequeñeces de generosidad y desprendimiento alimentan las emociones y el enamoramiento.

Según se afirma en el vídeo, en el enamoramiento, tras el impulso emocional del inicio, se ponen en marcha los circuitos cerebrales de la confianza para consolidar el vínculo amoroso, y se silencian específicamente las áreas que crean distancias, aquellas que se activan en estados depresivos o de tristeza.

Sabiendo esto es más fácil vivir un amor inteligente e integrador. ¡Claro que es posible un amor para siempre si le guía la sabiduría de saber que el amor es sentimiento, inteligencia y voluntad. Maravilloso círculo virtuoso!

@anibal_cuevas

Preguntas y respuestas sobre el matrimonio y la vida de familia

Hoy recupero una entrevista que me hicieron recientemente sobre el matrimonio y la vida de familia. Espero que sea útil.

¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan los matrimonios hoy en día ¿qué propicia que se rompan el 50% de ellos en Europa? ¿Y las familias en general?

Sin duda se trata de un tema muy complejo que engloba muchos ámbitos de la vida, no solo influyen factores personales o de la pareja sino ambientales, sociales, laborales, económicos ….. Como me gusta ser práctico, enunciaré algunas de las causas de fracaso que está en la mano de los cónyuges evitar.

Nuestra sociedad es excesivamente afectiva y sentimentalista, existe una confusión muy grande entre lo que es el amor y lo que es el enamoramiento. Amar a alguien es querer el bien para él, hacer todo lo posible para que sea feliz, olvidarse de uno mismo ….. darse incondicionalmente. El enamoramiento tiene más que ver con estados de ánimo, sentimientos, etc… y es por tanto variable. ¿Es malo el enamoramiento? No, pero como base del matrimonio es muy endeble.

Otro factor de fracaso es el error de concepto entre ser libre y ser independiente. Cuando me caso lo hago libremente, puedo renunciar a cosas libremente, es decir puedo, y debo, ser libre en el matrimonio pero sin perder de vista que este no es la suma de 1+1 sino algo nuevo. La independencia supone desvinculación, falta de comunión , cada uno a lo suyo, estar a la defensiva para que no me anulen.

También quisiera destacar que las psicologías masculina y femenina son distintas, ni mejor ni peor una que otra. El hombre no puede pretender medir o interpretar lo que hace o dice la mujer de acuerdo a sus esquemas, y viceversa. Hay que ponerse en el lugar del otro, conocerle y conocer sus características propias.

Por último, creo que muchos de los fracasos se dan por motivos relacionados con cómo se vive la sexualidad. Aquí la idea del hombre y la mujer son muy distintas. Cuando se circunscribe a lo meramente físico estamos en vías de fracasar; hay que recuperar lo afectivo y lo espiritual en las relaciones conyugales.

¿Qué se puede hacer para que el matrimonio se mantenga unido? 

De manera telegráfica: ser fiel al proyecto común, poner toda la carne en el asador, “quemar las naves”. Mostrar aprecio y respeto a la pareja en pequeños detalles cada día. Ser comprensivos uno con el otro, saber perdonar y pedir perdón, ser agradecidos. No permitir pensamientos tóxicos sobre la pareja sino positivos, fomentar durante el día las ganas de volver a casa; desterrar el victimismo y por último una vida sexual feliz, humana, integrada que busca algo más profundo que el mero goce físico y relacionada con lo más grande del amor: dar vida

¿Qué errores son los que comenten más frecuentemente tanto el hombre como la mujer una vez casados?

El genial Chumy Chumez afirmaba que el más eficaz disolvente del matrimonio es el aburrimiento y la monotonía. El matrimonio comienza con una ceremonia de compromiso, es desde ese momento cuando tenemos que cuidar lo que acaba de nacer. Estar enamorado no solo del cónyuge sino de la vida en general, buscar razones para vivir, y buscarlas juntos. Pienso que compartir una visión trascendente de la vida es muy importante. Hay que elevar la vida matrimonial, ponerla en otra dimensión y que no sea simplemente algo más de la vida diaria que a veces tanto oprime.

¿Qué diferencia los matrimonios actuales de los de antaño, que generalmente duraban toda la vida?

De entrada soy de los que piensan que cualquier tiempo pasado no fue mejor, no añoro otros tiempos. Es cierto que las legislaciones y el ambiente eran más propicios al matrimonio. Sin embargo lo importante es cada matrimonio, por eso frente a ese 50% de fracasos del que hablábamos al principio, hay otro 50% que cuida su matrimonio, que se preocupa de su cónyuge y sus hijos, que cultiva su amor, que está dispuesto a darse y que, además disfruta mucho de la vida de esta manera.

Quizás hace falta más compromiso, más atrevimiento, más audacia para afrontar cada día con ganas de sacar el matrimonio adelante. Una idea que me parece genial es lo que parece ser que le dijo el Canciller Bismarck a su esposa, “me casé contigo para amarte”. Es decir, me caso contigo porque te amo, pero lo hago para amarte. El amor es algo vivo que se recrea cada día en pequeños detalles.

¿Cómo afecta sobre los hijos la relación que mantienen los padres entre ellos?

Llevo bastantes años impartiendo cursos de orientación familiar y me he dado cuenta de que por mucho que los padres sepan sobre características de los hijos, sobre autoridad, uso del tiempo libre, etc.. el éxito en la educación está en el amor que se profesan ellos dos. Los hijos necesitan, para crecer equilibrados y alegres, que papá y mamá se quieran, un ambiente de seguridad física, afectiva y espiritual. Creo que ver a sus padres unidos, demostrándose en pequeños detalles cotidianos su amor e ilusión, verles afrontar juntos los malos momentos y disfrutar de los buenos, compartir criterios; en definitiva procurando  un ambiente familiar adecuado, es lo más importante.

¿Cree que los hijos serán un reflejo de lo que han visto en casa, ya sea un matrimonio desestructurado, o en cambio, tendrán una vida en pareja feliz si es lo que han respirado en casa?

Como ya he dicho, un buen ambiente familiar es fundamental para crecer felices y equilibrados. Los niños que se han sentido queridos, que han vivido en un ambiente alegre y optimista serán de adultos personas equilibradas y felices. Sin duda la relación de su padre y su madre será el paradigma para sus futuras relaciones de pareja. Ver cada día a unos padres unidos, delicados en el trato, que se aprecian y respetan marca pautas de comportamiento para el futuro. No olvidemos que la educación y la formación más que en los libros o las ideologías se aprenden viendo el comportamiento de otras personas.

¿Qué medidas establece en su casa para mantener la unidad familiar?

Quisiera resaltar una que me parece el quicio sobre el que apoyar las relaciones y la vida de familia: la comida. Si quieren tener éxito en su vida de familia recomendaría a los padres que realicen el mayor número de comidas en familia, si es posible una cada día. En un ambiente relajado y natural como es la comida, o la cena, se está en mejor disposición de escuchar, de hablar, de ser generosos, educados. Se dan momentos de diversión, de contar anécdotas que quedan en el recuerdo. Por supuesto, los llamados gadget electrónicos (móviles, smartphones, etc….) no están invitados. Es el momento de la familia por excelencia.

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Diez tonterías para casados

Sin duda, los buenos sentimientos proporcionan una sensación de felicidad y equilibrio que todos anhelamos. En esta linea, es más inteligente moverlos que ser movidos por ellos. “No te dejes llevar por tu corazón, guíalo” es un sabio consejo.

Hoy quería compartir diez tonterías que pueden ser útiles para cuidar y mimar nuestro matrimonio. Nos ayudarán a guiar nuestro corazón y hacer crecer el amor verdadero.

1. Lucha con tu carácter, no permitas que te intoxiquen el pesimismo y el victimísmo. Son el peor virus para el amor.
2. Demuestrale con detalles concretos delicadeza y educación. El amor es educado. Por ejemplo cediendo el asiento, abriendo la puerta y cediendo el paso a la vez que sonríes.
3. Prepara el café como sabes que le gusta. Demostrarás amor tanto al prepararlo como al conocer sus gustos.
4. Ten algún detalle material, un pequeño regalo, de vez en cuando. Para acertar, deberás estar pendiente de sus gustos y comentarios.
5. Envía algún mensaje positivo cada día, del tipo tengo ganas de verte, etc…
6. No conviertas a tu cónyuge en el centro de tus frustraciones y decepciones. Se pueden compartir los malos momentos sin ser cenizo, haciéndolo en un ambiente positivo y compartiendo también esperanzas. El victimísmo machaca la relación.
7. Cuando cedas en algo, hazlo por amor, no lo eches en cara y olvídalo. No lo guardes en el “baúl de los recuerdos” listo para saltar en cualquier momento.
8. Cuida tu aspecto físico, tu arreglo y ropa para agradar a tu pareja. Hacerlo refleja interés en la persona y en la relación. La dejadez lleva al aburrimiento y la monotonía.
9. Haz de las relaciones intimas, una continuación de los deseos que durante el día has procurado poner en práctica para hacer feliz a tu cónyuge
10. No olvides que sólo se ama amando y que el amor verdadero está en lo pequeño. No esperes momentos heroicos para demostrarlo, no llegarán. Y si llegan, no estarás preparado.

La felicidad es para los enamorados

John Lennon lo reflejó muy bien cuando cantaba “la vida es lo que pasa delante de ti mientras estás haciendo otros planes”. Y es que existe una cierta tendencia a ser espectadores de nuestra propia vida, como si las cosas ocurrieran porque sí y la vida fluyera por inercia.

Es lo que puede ocurrir en la vida matrimonial cuando los cónyuges no toman el mando de su relación desde el mismo día de la boda, y se dedican a vivir de las rentas. Hay que estar prevenidos ya que si los protagonistas no ponen los medios para que su amor sea para siempre, otros (la presión social, la rutina, el egoísmo …) lo harán para que no sea posible.

Saber cuáles son algunos de los principales enemigos del matrimonio puede ser muy útil para afrontarlos en positivo, vamos allá:

El tiempo y sus lógicas consecuencias que llevan a que la pasión de paso a un amor más tranquilo, y a que esto se confunda    con falta de amor
La falta de comunicación, y no solo de dialogo, sino de vibración con las mismas cosas
La rutina y el aburrimiento. Perder la capacidad de asombro y el deseo de sorprender y ser sorprendido.
Unas relaciones sexuales en las que falta la ternura y que no sirven para manifestarse amor.
No cuidarse para el cónyuge y buscar fuera sentirse atractivo/a y seductor/a

Releyendo estas lineas me doy cuenta de que son los mismos enemigos que impiden a tantos tener una vida feliz. Y es que al final, la felicidad sólo es para los enamorados.

Padres de adolescentes

La vida no es algo estático sino que evoluciona dando lugar a distintas etapas, infancia, adolescencia, juventud, edad adulta …… El paso de una a otra puede ser en algunos casos muy acentuado, en otros más suaves. Le ocurre tanto al niño que alrededor de los tres años descubre su yo, como al adolescente, al joven o al adulto. En esos cambios de etapa suelen producirse las temidas crisis que se manifiestan en pensamientos como “no se que me pasa”, “no me reconozco”. Pueden dar lugar a una cierta insatisfacción con la vida y en tener la sensación de que los pilares se derrumban. El fenómeno de las crisis tiene mala fama, sin embargo suponen simplemente el dar paso a una nueva realidad, transformándose en oportunidad para crecer, madurar y mejorar.

Cada persona es única e irrepetible, sin embargo en todos se dan una serie de características comunes cuyo conocimiento es muy útil para superar las temidas crisis. También en la vida familiar se puede producir el fenómeno que se ha dado en llamar la tormenta perfecta. La situación ideal para ello es lo que les ocurre a muchos matrimonios que rondando los cuarenta años, tienen hijos adolescente. En estos casos, a la crisis de los padres se junta la de los hijos: la tormenta perfecta.

La sensación cada vez más clara de los límites de las propias fuerzas, la perdida de la ilusión, la sensación de que la vida no se desarrolla como la habíamos planeado, el temor a haber fracasado en la educación de los hijos o el escepticismo pueden sorprender a más de uno y provocar fisuras personales y en el matrimonio. Si no se está en guardia pueden surgir desavenencias tanto por asuntos conyugales como por la educación de los hijos.

La primera idea que conviene apuntalar es que entra dentro de la normalidad que se puedan producir esas sensaciones, y que lejos de suponer un problema pueden ser un punto de inflexión en la vida personal, matrimonial y familiar.

Convendrá hablarlo en el matrimonio para superarlo juntos, ilusionarse por la nueva etapa, redescubrir lo que une, empeñarse en que nunca los posible problemas con los hijos provoquen el distanciamiento conyugal. Volver a enamorarse recreando el proyecto común adaptándolo a la nueva realidad.

Test de estrés matrimonial

Se han puesto muy de moda los denominados test de estrés a la banca. Supongo que debe tratarse de unos examenes para ver hasta dónde son capaces de aguantar los bancos sin quebrar. La verdad es que me interesa bastante poco el asunto, sin embargo la idea me parece interesante para comentar brevemente un estudio sobre la relación entre la calidad del matrimonio y la generosidad de los cónyuges.
A la vista de las conclusiones, se puede afirmar que un test de estrés al matrimonio pasa por medir la generosidad de los cónyuges. A mayor generosidad de cada uno, mayor resistencia del matrimonio a romperse. Y no sólo eso, sino mayor capacidad de ser felices.
En la medida en que se está más dispuesto al sacrificio, la calidad conyugal aumenta. ¿Cómo medirlo? ¿Que indicadores medir en el test? El estudio comienza por los pequeños detalles cotidianos como preparar el café por la mañana, y se centra en lo que denomina circulos de virtud. Es decir, aquellos actos de generosidad que a fuerza de ser repetidos generan un comportamiento y un ambiente positivos que animan a seguir actuando así.
También son indicadores de la calidad conyugal las manifestaciones de cariño y perdón. Se trata de sutilezas tales como una forma de mirar o de sonreir, que envían un mensaje positivo y que alimentan no solo el compromiso y el cariño, sino la pasión y el enamoramiento.
Me comentaba un amigo la importancia de recurrir al origen de las cosas para ser más humanos.
¿No es acaso el amor uno de los pilares del matrimonio? Y ¿no es el amor la entrega incondicional y generosa al otro? Pues ahí encontramos no sólo el origen, sino la garantía de que nuestro matrimonio sea capaz de resistir un test de estrés conyugal.

Tres ideas para tener un buen matrimonio

Pretender reducir el éxito del matrimonio a tres ideas es como poco, una ingenuidad. Sin embargo pocas ideas, si son nucleares sí que pueden inspirar y ser útiles. Esa es mi idea de hoy.
La primera y fundamental es creer realmente que el matrimonio es para toda la vida. Comenzar algo tan comprometido pensando que tiene fecha de caducidad supone bajar el nivel, rendirse antes de comenzar, pretender vivir de las rentas del noviazgo ….. Nuestra limitación es que no estamos acostumbrados a “quemar las naves”, todo en la vida actual es reversible. Obviamente esto nos lleva a un tema crucial, no casarse con cualquiera. Saber elegir, estar unidos por algo más que los afectos. “Quemar las naves” los dos.
La siguiente idea es creerse que es posible el matrimonio para siempre. Que no es sólo una teoría bonita, sino una meta alcanzable. Me parece fundamental tener una visión positiva de la vida, esa visión será la que alimente el día a día, la que ayudará a superar las dificultades.
Y por último, enamorarse cada día. Sorprenderse ante lo pequeño y cotidiano. Saber renunciar a egoísmos, disculpar, ceder, sonreír. Buscar juntos el Bien.
¿Lo fundamental? Estar de acuerdo los dos en estas tres ideas y querer llevarlas a cabo juntos. Antes de casaros, hablarlo. Si no estáis de acuerdo, no vale la pena “quemar las naves”.

El amor se aprende

Cuando un matrimonio se rompe no existe una única causa, el fracaso suele suponer la concatenación de varias. Algunas tienen que ver con la personalidad y comportamiento de los cónyuges, otras son de origen más “teórico”. Es en una de éstas en la que me quiero detener hoy.

Son numerosas las parejas que se casan sin saber realmente lo que significa amar al otro. Muchos llegan al matrimonio con la idea, muy extendida en nuestro tiempo, de que amor y sentimiento son lo mismo, confunden el amor verdadero con el enamoramiento. Mientras el primero está más ligado a la voluntad y la libertad de la persona, el segundo supone más bien un dejarse llevar.

Creo que el enamoramiento es maravilloso y necesario para una relación satisfactoria de pareja. Sin embargo es un tremendo error situarlo como eje nuclear de la misma.

El amor verdadero se aprende y se practica. Supone buenas dosis de generosidad, humildad, entrega y búsqueda del bien del otro antes que del propio. Y esa misma dinámica conlleva premio ya que, como un boomerang, se vuelve hacia uno mismo haciéndole feliz.

El enamoramiento sin amor verdadero es egoista, centra a la persona en sí misma. Busca más la propia satisfacción que la felicidad del otro. Por eso es fácil estar enamorado, basta dejarse llevar. Amar es algo más complicado y apasionante.

El amor verdadero se aprende de manera natural cuando desde pequeños se encuentra sentido al sacrificio y la entrega en la familia. Aprende a amar el niño que ve cómo papá y mamá se dan el uno al otro sin echarse nada en cara, el que les ve sonreir ante las dificultades y contradicciones, las pequeñas de cada día. El que descubre la alegría de hacer pequeños encargos que hacen la vida más agradable a los demás.

Ese niño cuando sea adulto sabrá amar con amor verdadero porque lo ha aprendido y vivido desde pequeño. Por eso es tan importante la familia, porque aquello que nos hace más felices se aprende, de manera práctica, en ella.

No sabemos valorar lo que tenemos

Vicente del Bosque, entrenador de la selección española de futbol, es además de un tipo humilde, sabio. Suele ser normal que ambas cualidades vayan unidas. Pues bien, ante el último triunfo de la selección española ha afirmado que “hemos pasado de pobres a ricos en tan poco tiempo que no sabemos valorar lo que tenemos. Hay que trasladar optimismo, no pesimismo. Somos la única selección que no se ha abrazado con el pase a cuartos. ¡La única! Cuando la clasificación ha sido estupenda, perfecta”

Recordaba la afirmación del humorista Chummy Chumez cuando decía que no creía en la indisolubilidad del matrimonio, que este se deshacía con facilidad en el aburrimiento.

Añadiría que no sólo el matrimonio sino la familia, la amistad, la vida en general se disuelven cuando no sabemos valorar lo que tenemos. Y no es posible vivir de las rentas, hay que recordarlo cada mañana y actualizarlo durante el día. La felicidad es para los valientes y luchadores que la buscan, no para los vaguetes que simplemente la esperan.

如何維持家庭凝聚力 o cómo mantener la familia unida

La globalización y las nuevas tecnologías traen cada día nuevas y agradables sorpresas. La de hoy ha sido encontrar una traducción al chino de mi ponencia presentada en el World Congress of Families . Mi buen amigo José Eugenio Borao, profesor de la Universidad Nacional de Taiwan, ha hecho un resumen que ha publicado en el blog que le sirve de apoyo para enseñar español a sus alumnos.

如何維持家庭凝聚力 suena muy muy bien, quiere decir cómo mantener la familia unida. Pensar que dije 情侶結婚前應考慮未來要組成的家庭會是什麼樣的文化。例如,重視家庭慣例的程度、如何運用家庭照,甚至如何運用上一代的照片。這是由於了解到自己身為團體的一份子能產生安全感與喜悅,並且這也是[子女]均衡發展的基礎。me impresiona mucho.

Y ya hablando en serio, para mí es un honor y un orgullo compartir ideas e inquietudes sobre la familia con amigos del extremo oriente. Pincha aquí si quieres practicar tu chino y leer algunas ideas para mantener tu familia unida.

Aprovecho para invitarte a que me sigas en mi nueva cuenta twitter @anibal_cuevas y para cerrar este post, te invito a escuchar la ponencia

6 ideas para mantener tu familia unida

“Ideas para mantener a la familia unida” titulé una ponencia centrada en la importante tarea de los padres como creadores del ambiente adecuado para que la familia pueda cumplir su papel de educadora y formadora de personas equilibradas, maduras y felices.

Si os interesa leerla completa podéis descargarla pinchando aquí

El puzzle de la vida

Diariamente nos cruzamos con frase llenas de enjundia. Puede ser leyendo un periódico, un libro, en una conversación informal …. La mayoría se nos escapan pero otras se quedan, como me ocurrió hace unos días leyendo una entrevista (no recuerdo dónde ni a quién)

Si puedo decir que era una mujer la entrevistada y que su idea era que demasiados andan muy centrados en su vida laboral y profesional dejando a un lado su amor. Unos no lo buscan, otros lo encuentran pero no lo cuidan y lo olvidan.

Pensaba que en demasiadas ocasiones la vida profesional es un monstruo de numerosas cabezas que lo devora todo, incluido nuestro anhelo de felicidad. El monstruo además de bestial y fuerte, es inteligente y nos hace creer que el totem de la felicidad está precisamente en ese desarrollo profesional desproporcionado.

Y no digo que la vocación profesional y el trabajo no formen parte importante de la vida del hombre, tampoco que no puedan ser camino de felicidad. Lo que si me atrevo a afirmar es que la vida humana es riquísima y que sólo somos capaces de tocar la felicidad cuando encajamos las piezas del puzzle de nuestra vida de manera correcta.

El desarrollo personal y el anhelo de felicidad se ven satisfechos cuando ocupan un lugar primero el amor así como el deseo de darse a los demás empezando por los más cercanos. Junto con ellos, la fe y la cultura así como el desarrollo de la vocación profesional son algunas de las piezas fundamentales del puzzle que es la vida y que sólo estará bien encaminado cuando haya equilibrio en el cuadro.

Para que pueda darse ese equilibrio tiene que haber prioridades y también flexibilidad.

Me los quedo como son

No cabe duda que la sabiduría popular es riquísima y útil. El refranero está lleno de sentido común y sencillez fruto de la mera observación de la naturaleza y las personas. Ayer topé con un dicho italiano que me inspiró este post, reza así Mogli, mariti e figli, come so´… te li pigli!. Traducido al castellano viene a decir que la mujer, el marido y los hijos … ¡te los quedas como son!

Me recordó que uno de los fundamentos del amor es la aceptación incondicional del otro. Ahí está precisamente lo característico de la familia y el motivo por el que se trata del mejor ambito para vivir y desarrollarse como personas. Saberse querido incondicionalmente genera seguridad y es una base sólida que anima a mejorar y crecer.

¡Te los quedas como son! puede sonar a una especie de castigo pero no lo es. Es más bien una llamada a considerar que los lazos matrimonial y familiar son para siempre. Un pensamiento que se torna un gran aliado para intentar apuntalar cada día el matrimonio y no rendirse ante los contratiempos.

En el matrimonio se acepta al cónyuge tal y como es asumiendo el reto de crecer juntos, de mejorar uno mismo para ayudar al otro, asumiendo responsabilidades y no simplemente buscando culpables. No creando problemas donde no los hay y amando al otro con sus defectos, eso sí ayudandole a superarlos con cariño y delicadeza. 

Cinco claves sobre el matrimonio y la familia

La falta de tiempo y las prisas, hacen que en muchas ocasiones no concretemos aquello que nos hemos propuesto. A veces incluso somos incapaces de proponernos metas concretas por falta de reflexión. Por eso es muy de agradecer que otros nos ayuden.

En un breve vídeo cinco expertos en matrimonio y familia nos proponen cinco claves para mejorar la vida matrimonial. Sus propuestas me parecen muy acertadas, concretas, radicales y posibles. Van desde algo tan pequeño como puede ser dedicar cada día unos segundos a proponernos algún detalle de cariño con el cónyuge, hasta lo más general de ser generosos y confiar en Dios, pasando por valorar de qué manera nos enriquecen las diferencias y la complementariedad, o atreverse a ser felices y pensar que el matrimonio es para siempre, algo que ayudará en momentos difíciles.

 

 

El valor de la armonía

Muchas películes reflejan relaciones de pareja, ya sean matrimoniales o no, en las que destacan hombres y mujeres gritando, tensos, llenos de culpas y reproches. Personas inmaduras que pasan del efluvio sentimental a echarse todo en cara en cuestión de segundos, las dos caras de una misma moneda. Lo pensé un momento y afirme con él.

La influencia del cine y la televisión en el comportamiento de muchas parejas es grande, y seguramente sea esa una más de las razones de tantas rupturas y sufrimientos. Muchas relaciones de pareja se construyen sobre el equilibrio precario de dos fuerzas contrapuestas, cada una tirando para su lado.

Que lejos este equilibrio de fuerzas de lo que creo que debe ser consustancial al matrimonio: la armonía. La armonía permite que cada uno aporte su personalidad y se enriquezca con la del otro, que nadie se sienta herido o anulado. Hace unos días asistí a un concierto de música clásica, orquesta y coro. Allí nadie pretendía anular al otro, por contra eran conscientes de que el exito propio era el del grupo.

Día de regalos y algo más

Hemos comenzado un nuevo año que deseo muy venturoso a todos los lectores de Ser Audaces. Me planteaba estos días cuál es la diferencia entre el 1 de enero y el 12 de abril, y es que lo de celebrar el año nuevo no es sino un convencionalismo más de nuestra forma de medir el tiempo. Sería estupendo celebrar cada día con la ilusión y los buenos propósitos con que lo hacemos al comenzar cada año.

En un par de días celebraremos una de mis fiestas favoritas: la Epifanía o día de los Reyes Magos. El pasaje evangélico de los magos de oriente supone como todo en la Biblia un modelo de vida basado en la humildad y en saber buscar y disfrutar en lo pequeño. No podemos desligar ese día de los regalos, y pienso que es bueno; regalar significa querer hacer feliz a otro. Espero con impaciencia la mañana del 6 de enero, por los regalos que recibiré pero sobre todo por los que recibirán los que quiero, como el niño de este video.

A la felicidad por el camino de lo sencillo

Leo una entrevista a uno de los gurús de la comunicación a propósito de su libro "La simplicidad brutal del pensamiento". En él reivindica la sencillez como arma para ser feliz. Un "pero", el entrevistador traduce como simple lo que en castellano es sencillo, no es lo mismo.

Pienso que uno de los mayores inconvenientes con que topamos a la hora de ser sencillos o mejor dicho de pensar sencillo, es la cantidad de información que recibimos, las prisas con que vivimos, la hiperactividad reinante que hace que parezcamos marcianitos de los antiguos juegos electrónicos.

Resulta imposible actuar conscientemente y con eficacia en ese nivel de hiperactividad física y mental y lo que es peor, es imposible ser feliz. Las ideas de la entrevista que se centra en el mundo de la publicidad, pueden ser extrapoladas a la vida personal y familiar:

el cambio de mi matrimonio y de mi familia empieza en mí lucha por ser mejor

en la educación de los hijos, y en mi mejora, es más eficiente centrarse en algo concreto que andar como los marcianitos locos de un lado para otro, es necesario conocer y tratar a los hijos

evitemos zozobras, mantengamos el proyecto de familia y sólo cambiemos lo imprescindible para hacerlo más atractivo

¡¡A la felicidad por el camino de lo sencillo!!

Elogio de la conversación familiar

¿Sirve de algo dedicar tiempo a los hijos si no se sabe aprovechar? ¿basta simplemente estar con ellos? ¿existe tiempo de calidad y “tiempo basura”? Son muchas las preguntas que se pueden plantear a raiz del post que escribí la pasada semana sobre la imprescindible presencia de los padres en el hogar.

Indudablemente cuando se hace referencia a la presencia en el hogar nos referimos a una presencia activa, a ser capaces de crear un ambiente de familia. Si cada miembro de la familia se pasara la mayor parte del tiempo encerrado en su cuarto estaríamos hablando de una residencia, no de un hogar.

Seguramente la mejor y más humana herramienta que tienen las personas para comunicarse sea la conversación. Conviene aquí aclarar que no sólo la palabra es conversación, lo es también la escucha, los gestos, las miradas. Por medio de la conversación las personas se relacionan desde lo más trivial hasta lo más íntimo, se transmiten y comparten emociones, sentimientos, formas de entender la vida … es en fin, un medio estupendo para educar.

Yendo al terreno práctico, nunca será suficiente reivindicar una y otra vez el valor incalculable de la cotidiana tertulia familiar como medio para que la familia y sus miembros crezcan sobre terreno sólido.

Contaminando el amor y el matrimonio

No me extraña nada la idea cada vez más generalizada y vulgar que se tiene del matrimonio como algo casi despreciable. La ingente cantidad de fracasos propios y ajenas hace que a su desprecio y ridiculización se sumen propios y extraños.

En apenas veinticuatro horas he podido ver en televisión la secuencia de una película en la que una hija le pregunta a su madre "¿cómo puedo prometer a alguien que sentiré lo mismo por él durante toda la vida?", esperando una contestación propia de alguien maduro me encuentro con el silencio y con la conclusión: el matrimonio es un engaño.

Cambio de canal y me encuentro con un programa basura en el que una presentadora, bastante ordinaria y vulgar por cierto, se atreve a pontificar que el matrimonio es algo antiguo, cutre, que solo se creen los curas. Suma y sigue …..

Y para terminar, un grupo de compañeras de trabajo comentan sobre el matrimonio y el divorcio. Ante el divorcio de una que llevaba treinta años casada y que considera que su vida ha fracasado las demás le animan diciendole que no, que ha "aguantado" mucho.

El antídoto me ha llegado esta misma tarde viendo una gran película mexicana titulada "El estudiante" con la que he disfrutado con situaciones, personajes y frases que me han situado en la realidad de lo que es el matrimonio y el amor verdaderos.

Cultivar el arte de pedir perdón y de perdonar

Como somos humanos y por ello seres limitados, es obvio que de la misma manera que hacemos cosas bien las hacemos mal. Sucede en todas las facetas de la vida, en las relaciones familiares, en el trabajo, en la vida social y por supuesto en la vida matrimonial. 

Cada día se producen pequeñas o grandes heridas en la relación matrimonial. Pequeños descuidos, faltas de delicadeza o contestaciones exasperadas que en un sólo día pueden afectar poco a la relación, pero que sumando pueden llegar a producir una herida grande y peligrosa. Normalmente las crisis matrimoniales no son resultado de grandes culpas, cuando estas llegan ya antes se han producido otras pequeñas que no se han curado.

Por eso es importante hacer un alto cada día y descubrir esos pequeños egoísmos, esa soberbia que nos lleva a no cultivar el amor y que socava la relación. Es la soberbia uno de los grandes enemigos de la convivencia en general y, como no, también del matrimonio. Por eso es bueno cultivar tanto el arte de pedir perdón como el de perdonar, sobre todo cuando se piense que se tiene razón. Sin duda la humildad siempre es buena compañera, nunca se equivoca y nos hace más humanos.

Por lo que merece la pena luchar

En un reciente artículo publicado en el diario británico The Telegraph y recogido en aceprensa, se daban algunas claves no sólo para salvar el matrimonio sino para ser muy felices. La autora comienza por abordar algunas de las principales causas de fracaso matrimonial: el aburrimiento y el exceso peso de la afectividad; se trata de un tema tratado en varias ocasiones en Ser Audaces. Conviene preguntarse que se ha ido a buscar al matrimonio. Si ha sido la propia satisfacción la solución pasa por algo más profundo que unas actitudes o hábitos, hay que replantearse el sentido de la vida. Sólo es posible salvar un matrimonio si ambos cónyuges trabajan codo con codo dispuestos a resistir las adversidades juntos, es lo que hace crecer el amor y por tanto el matrimonio. La clave por tanto está en saber qué se busca en el matrimonio y en ser capaz de cambiar el propio comportamiento. Una vez que se está dispuesto a trabajar codo con codo y se entiende que el sufrimiento forma parte de la vida humana, se puede pasar a las “recetas”: comidas juntos, escapadas. Y en cualquier caso, vale la pena.

Lo que marca la diferencia

Hay quienes se quejan de la monotonía de su vida, de su matrimonio, de su trabajo …. casi siempre lo achacan a factores externos, pocas veces se dan cuenta que el origen está en su falta de pasión por la vida. Es algo triste y poco humano pasar por la vida dejándose llevar y sin tomar el timón.

No hacen falta grandes cosas para poner pasión en lo que se hace, basta con la pequeña semilla de los detalles. Esto me trae a la memoría el gran valor de la pequeña semilla de mostaza de la parábola del evangelio. Es fácil estar en los detalles si se está pendiente de los demás, de aquello que les pueda agradar.

Creo que la idea es útil para la vida matrimonial y familiar, para las amistades, para el trabajo. El inicio del curso puede ser un buen momento para comenzar de nuevo. Cuando hay ilusión es más fácil estar en los detalles, a su vez el cuidado de los detalles alimentan la ilusión.

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Por una cultura familiar del tiempo

Sin ninguna duda los tiempos han cambiado, están y seguirán cambiando. La velocidad, las prisas y la inmediatez se han adueñado de nosotros haciendo que dejemos de disfrutar de muchos momentos que necesitan ser vividos a otro ritmo. En muchas ocasiones ni tan siquiera los vemos llegar.

Esas prisas artificiales no se corresponden con el tempo del hombre; por mucho que queramos correr, todo lo humano lleva su ritmo, forzarlo conlleva el riesgo de virtualizarlo. Escribo estas consideraciones al hilo de uno de mis tweet de hace algunos días: “para que los niños sean niños, es necesario que los padres sean padres” . Seguramente muchos seguidores de Ser audaces leyeron el título pero no el contenido, otra consecuencia de las prisas y el exceso de información.

Muchos padres se empeñan en que los niños maduren antes de lo que corresponde. Permítaseme el simil con la maduración de la fruta, la mejor es la que lo hace a su tiempo; para ello necesita un terreno, una temperatura y unas lluvias adecuadas; si no se hace así el resultado suele ser fruta verde que al día siguiente está pasada.

El papel de los padres no consiste ni en sobreproteger ni en dejar al descubierto a los hijos, más bien se trata de acompañarles respetando y cuidando sus tiempos. Conviene dárles responsabilidades que puedan asumir, pero hay que evitar aquello que destroce su infancia y adolescencia bajo una falsa madurez.

Para poder cumplir el papel es necesario una cultura familiar del tiempo. El poder de esta cultura es tal que me atrevo a asegurar que la familia puede luchar contra aquello del exterior que influye de forma negativa en la felicidad de sus miembros. El tiempo de vacaciones es ideal para revisar esa cultura familiar del tiempo , corresponde a los padres liderar esa revolución que puede comenzar con detalles tan nímios como fomentar las comidas y tertulias familiares.

Verás como llega alguien y lo estropea

En España existe una conocida frase que dice “hoy puede ser un gran día, verás como llega alguien y lo estropea”, en realidad utiliza una palabra más fuerte que estropear pero vamos a dejarlo así por decoro.

Lo recordaba hace unos días cuando, durante un trayecto corto en coche, sintonicé una conocida emisora de radio española en la que se estaba tratando el tema de la convivencia en el matrimonio. La presentadora entrevistaba a una experta que, a mi juicio, decía cosas muy útiles e interesantes. Reivindicaba que cada día había que cuidar el trato con la pareja, ser detallistas, cuidar el lenguaje no verbal que a veces hace más daño que las palabras, fomentar la ilusión …..

Reconocía las dificultades de la relación en el matrimonio pero afirmaba que era posible reinventar el amor cada día; en resumen, se trataba de una intervención motivadora y constructiva.

La presentadora dió entrada a una oyente que directamente afirmó que había estado cuarenta años casada, que se había divorciado y que era muy feliz. Me sorprendí mucho y me pregunté cuál sería en el fondo la razón que llevaba a la oyente a llamar al programa. Me dió pena y después de pensar que siempre hay alguien que intenta estropearte un buen día, apagué la radio y me quedé con las ideas de la experta.

¿Ser ama de casa?

Hay temas muy pero que muy complejos que, además de ser conflictivos, se despachan con demasiada ligereza y casi siempre encerrados en parámetros ideológicos o en ideas política y socialmente correctas.

La experiencia me ha demostrado durante muchos años que si hay algo que provoca chispas en lo concerniente a la familia, es sin duda el papel de la mujer como ama de casa. Hoy es muy raro encontrar casos en los que la madre de familia elige únicamente ser ama de casa renunciando a una vida profesional fuera de ella. Las razones son diversas, las respeto todas.

Estoy seguro que ya a estas alturas de lectura habrá más de un lector encendido por lo que acabo de escribir. Y es que la labor del ama de casa es vista como la peste, como algo marginal, un mal rollo que hay que cumplir y que es mejor sufrir entre todos.

Sin embargo conozco casos de mujeres perfectamente preparadas, cultas y femeninas que deciden renunciar a un futuro profesional porque consideran que su sitio es su hogar, su función es cuidar a su marido y a sus hijos "full time", hacer de su casa un hogar agradable dónde apetece estar, crear una cultura de familia propia.

Por supuesto que respeto las decisiones que cada mujer, cada matrimonio, cada familia tome sobre su vida. Lo que me rebela es el menosprecio con el que se trata en demasiadas ocasiones a quien dedica todo su tiempo a "sus labores".

Tengo muy superada y asumida, por formación y creencia, la igualdad de todas las personas. Se que no escribo desde la cultura actual y que eso hace dificil que se entienda lo que pretendo transmitir.

He escrito este post a partir de una idea que me ha venido esta tarde a la cabeza y que rápidamente he twiteado, la dignidad de lo que hacemos depende de nosotros mísmos: "Sólo tú puedes transmitir la grandeza y dignidad de lo que haces. A ver si lo leen muchas amas de casa y ponemos esa misión donde merece". Yo la tengo en un altar

Descubrir la misión de la familia

Recientemente me invitaron a dar una conferencia sobre educación. Los organizadores me pidieron que fuera muy concreto y me indicaron que los asistentes querían que se les diera soluciones, ideas para poner en práctica al llegar a casa. Reconozco que aún siendo algo muy frecuente no deja de sorprenderme. En una sociedad agobiada por las prisas resulta más rápido y cómodo acudir a las recetas que reflexionar y buscar las propias y especificas para nuestra situación.

Las relaciones personales y la educación en la familia corren el riesgo de verse guiadas por un manual de instrucciones. Considero que se trata del mayor peligro al que se enfrenta la vida familiar, verse reducida a una cuestión de gestión eficaz del tiempo y las personas.

Creo que sería un ejercicio maravilloso intentar cambiar la lógica desde la que vemos, con frecuencia sin ser conscientes de ello, nuestras familias. Lo principal consistiría en empezar desde el principio: reflexionar acerca de la misión de la familia, su razón de ser, a qué está llamada. Para este ejercicio he encontrado dos artículos muy interesantes (uno y otro) que pueden ayudar a dar el paso de una visión utilitarista a una lógica más humana, más personal, más familiar. 

Y una vez dado el paso más importante, pasar al siguiente: ¿cómo lo hago?

El amor heróico en lo cotidiano

Ninguna relación humana es fácil, los seres humanos somos libres, limitados, con virtudes y defectos, capaces de lo mejor y también de lo peor. Y pienso en esa relación tan profunda y maravillosa que es el matrimonio y me pregunto cómo podemos mejorarla.

La respuesta la han dado muchos pensadores, desde Kierkegard que decía que la felicidad es una puerta que se abre hacia afuera o Chesterton que animaba a no buscarse uno mismo por el riesgo a encontrarse. El éxito en las relaciones personales comienza cuando uno es consciente de sus limitaciones y no sólo quiere mejorar si no que pone los medios para ello.

No basta el buenismo, las ideas platónicas y los meros propósitos (en este sentido decía un amigo que los propósitos se hacen para no ser cumplidos). Hace falta luchar en aquello que nos aprieta, ya sea la pereza, la comodidad, el egoismo …… y luchar cada día, desde la primera hora. Es el amor heróico en lo cotidiano, como lo definió Rosa Montero , el que es capaz de mantener unido un matrimonio. Es algo de los dos y de cada uno.

¿Matrimonio para siempre?

Hace unos días escribí un post en el que hacía referencia a un reportaje sobre nueve matrimonios que ya había celebrado sus bodas de diamante. Dieciocho personas, dieciocho historias que compartidas de dos en dos resultan nueve demostraciones de que es posible. ¿Que es difícil, o muy difícil, que el matrimonio dure siempre? No digo que no, pero hay multitud de ejemplos que atestiguan que es posible.

Lo bonito de este reportaje, aquí dejo el enlace, es que son vidas de personas de lo más variadas, más o menos pudientes económicamente, con una formación académica mayor o menor …… pero lo común a todos ellos es la cotidianeidad de su relación. Cuentan su historia como si fuera lo más natural del mundo ¿será que es lo más natural y estamos contaminados de lo artificial?

¿Ser madre y trabajar?

El premio Nobel de economía 1992 Gary S. Becker afirmaba que el desarrollo económico está directamente relacionado con los índices de natalidad. Por un lado por motivos puramente materiales: mantenimiento del estado de bienestar, pensiones, etc …. por otro debido a lo que supone para una sociedad la existencia de niños y jovenes: más ilusión en el futuro y por ello mayor iniciativa para investigación y desarrollo para legar a las futuras generaciones.

Me viene esta idea al recuerdo al leer que España se encuentra entre los países que se lo pone más dificil a las madres trabajadoras. La noticia afirma que el 85% de las mujeres renuncia a tener otro hijo por incompatibilidad de los horarios laborales con la maternidad y por miedo a perder el trabajo. El asunto es muy serio, no sólo por la implicaciones sociales que conlleva si no porque muchas mujeres no pueden realizar algo que les es propio y llevan en su corazón: ser madres.

Algo estamos haciendo muy, muy mal cuando los índices de productividad españoles son de los más bajos de la Unión y sin embargo las mujeres no pueden tener hijos debido a las larguísimas jornadas laborales.

La epopeya del matrimonio

La epopeya del matrimonio se titula un reportaje de la revista Nuestro Tiempo en el que nueve matrimonios que están celebrando sus bodas de diamante, comparten sus sabios consejos para llegar a esa celebración.

Son consejos sencillos y nada extraordinarios que sin embargo están llenos de sabiduria. Unos contestan que no sabrían que consejos darían a los matrimonios jóvenes, ni siquiera a sus hijos les dijeron nada trascendental cuando se casaron: “ya nos ven”. El valor del ejemplo que tanto peso tiene en la familia.

Otros hacen un canto a cultivar la paciencia y, sobre todo, al amor y el respeto o al papel fundamental de la educación y el compartir valores e intereses comunes como el cuidado y gusto por su propio hogar junto a no haberse levantado una mañana con problemas del día anterior.

No falta la realidad de que los enfados existen, sin embargo hay que hacer que duren poco y que no quede resentimiento. La importancia de compartir creencias religiosas no puede quedar fuera y así mientras unos afirman que el amor es algo muy grande y bonito que les ha dado el Señor otros dicen que después de esto sólo les queda el Cielo.

El exito de estos matrimonios no ha llegado de la noche a la mañana, reconocen que se han ido dando cuenta de lo importante que es la familia conforme la suya iba creciendo.

Lo primero mi familia

Cada mañana tenemos una nueva oportunidad de mejorar, diría que cada segundo de nuestra vida es un momento para recomenzar. Es una de las maravillosas ideas que me ha aportado el ser cristiano, tras la caída siempre existe la oportunidad de levantarse y volver a comenzar.

El cambio de año suele ser especialmente propicio para hacer propósitos de mejora. Estamos pues ante una nueva oportunidad y hoy me gustaría centarme en mejorar la vida de familia, el cenáculo de la felicidad.

Es bueno hacer propósitos de mejora en la vida matrimonial pero no basta, hay que concretar. Ahí van algunas ideas: tener al cónyuge en la cabeza y en el corazón, fomentar los deseos de estar juntos, cuidar los detalles y la delicadeza en el trato, demostrar el cariño con las palabras y los gestos, dedicarse tiempo cada día.

Lo mismo vale para la relación con los hijos. Hay que dedicarles tiempo diario y lo mismo deben hacer ellos, reservar momentos para mantener tertulias, compartir aficiones, escuchar, sonreir, hablar, tener buen humor y no dar importancia más que a aquello que realmente lo tiene, estar todos pendientes de servir a los demás.

El hogar y la vida de familia dependen de cada uno de nosotros y se hace a base de pequeños detalles. Cada uno somos únicos y lo que yo no aporte no lo puede hacer otro. Si nos reservamos y guardamos privamos a los demás de algo grande y la vida familiar se resiente.

Vale la pena poner a la familia en primer lugar. Especialmente en la vida de familia es más feliz quien más da, manos a la obra.

A todos mis amigos lectores de Ser Audaces os deseo una muy feliz noche y que 2011 traíga aquello que deseamos si nos conviene. 

El velcro no vale para el matrimonio

Es un hecho que la formación académica actual es superior a la que había hace años. Sin embargo, me da la impresión de que el nivel de razonamiento o de reflexión es mucho menor. Vivímos en la época de las etiquetas, cada vez menos personas tienen ideas propias fruto de la reflexión; demasiadas mentes se alimentan de la repetición de ideas ajenas.

Es lo que pensaba esta mañana al leer un interesante artículo sobre el matrimonio publicado en Aceprensa. De la consideración de diversos estudios, se deduce que para un gran número de personas el matrimonio es algo anticuado. En esta, como en tantas otras cuestiones, hay dos etiquetas que están haciendo estragos en esta sociedad tan preparada: progresista/conservador, antiguo/moderno. En general se piensa bastante poco y deprisa, terreno abonado para etiquetar.

¿Son las máquinas de tren algo anticuado? Estaremos de acuerdo en que las de vapor sí, las de los trenes de alta velocidad no. Sin embargo lo nuclear sigue siendo lo mismo: transporte sobre railes, ruedas de hierro … Con el matrimonio pasa algo parecido, lo que debe cambiar son los aspectos accesorios, no los nucleares.

El matrimonio sería algo anticuado, si por tal entendemos inútil, otra batalla; si no respondiese a las necesidades actuales del hombre. ¿Cuáles son los fines del matrimonio? ¿que necesita el ser humano para ser feliz? ¿Compromiso, estabilidad, amor incondicional, un padre y una madre? Pues eso es el matrimonio. Se trata de algo tan cierto que los mismos que reniegan del matrimonio lo buscan, llegando a inventar otras formas de vida que al fin y al cabo pretenden imitar lo que rechazan.

Como afirma el autor del artículo, la ventaja del matrimonio es que sobre él se puede construir. Y que quieren que les diga, puestos a elegir entre el pegamento y el velcro, cuando de temas serios se trata prefiero el pegamento.

 

Lo principal por hacer

Ser joven o mayor es mucho más que un concepto temporal, se trata de una actitud ante la vida. ¿De que sirve tener pocos años si se está de vuelta de todo o no se confía en el futuro? Leo una entrevista al último nobel de literatura y me quedo con esta frase. "Tener la sensación de que lo principal está aún por hacer …… Si tienes la conciencia de que lo principal ya lo has hecho, esto es desalentador. Te hace perder la vida"

La idea sirve para todos y en todas las ocasiones, no sólo para un nobel. Cada mañana hay que levantarse con la idea de que todavía queda lo principal por hacer; y no necesariamente lo principal es lo que sale en los periódicos. Queda lo principal por hacer en el matrimonio, la familia, los amigos, el trabajo, la sociedad que nos ha tocado vivir y, por supuesto, en la vida espiritual. No es cuestión de grandes cosas, basta una sonrisa, saber ceder, escuchar, ayudar a terminar un trabajo …… ¡tantas cosas que podemos hacer por los demás!

No es humano ir arrastrandose por la vida, tampoco lo es buscar siempre el camino más cómodo, ni pasar el día lloriqueando supuestas desgracias o temiendo el futuro. La edad la llevamos en la cabeza y en el corazón, por eso se puede no envejecer y vivir la vida con la ilusión de que lo principal está por hacer.

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