El factor invisible

Víctor García Hoz definía el ambiente familiar como el factor invisible de la educación. Sus ideas hacían referencia a lo definitivo que son el buen humor, la alegría y la amabilidad como base de una buena educación, forja de personas maduras y equilibradas. De igual manera, el mal humor, la acritud y los malos modales forjan personas tristes.

El amor y el bien generan ambientes humanos, e invitan a entrar en un circulo virtuoso. Producen alegría e invitan a repetir la experiencia.

Muchas personas se preguntan cómo es posible conseguir ese ambiente familiar adecuado. Si bien es cierto  que todos los miembros de la familia, padres, hijos, abuelos …. tienen su parte de responsabilidad, no podemos obviar de qué potente manera el trato entre los esposos puede influir en el ambiente familiar.

Leo en “Dulce hogar” de Dorothy Canfield (Ed. Palabra) lo siguiente:

“Después de meterse en la cama y apagar la luz, todavía podía escuchar el distante murmullo de las voces de papá y mamá haciendo planes: un murmullo cordial, alegre y desenfadado. Helen no recordaba la última vez que había oído a sus padres conversar de ese modo. Era como música en sus oídos. El último pensamiento que tuvo antes de dormirse fue: <<¡Qué feliz soy! ¡nunca había sido tan feliz!>>

Cordialidad, alegría, desenfado ….. y cómo resultado, ¡qué feliz soy! El factor invisible, el ambiente familiar.

 

Tres ideas, tres, para una buena vida de familia

Comentaba hace unos días con un amigo acerca de lo complicado que es formar una familia. Por un lado, el ambiente social y laboral lo complican mucho, sueldos bajos, horarios de locura, …. Por otro, una presión brutal del individualismo; lo peor de cada uno de nosotros: ir a lo nuestro.
Con estos mimbres resulta difícil construir una familia y un ambiente familiar adecuado. Sobre todo, sin tiempo y yendo cada uno a lo suyo es imposible ser familia.
Como esto es lo que hay, se me ocurrían tres ideas, sólo tres, para mejorar la familia mejorando cada uno. Seguramente podrían ser veinte o treinta ideas, pero lo bueno si breve, dos veces bueno. Es mejor luchar en pocos frentes y que estos sean concretos.
Uno. Buscar como locos un tiempo de estar todos juntos, sentados, tranquilos, con las menos interferencias posibles, pasando un rato divertido: comida, merienda o cena en familia.
Dos. Descubrir aquellos pequeños servicios que podemos hacer a los demás, a veces será una simple sonrisa, otras ayudar en una tarea. Escribo a propósito descubrir, que significa buscar, y no esperar. Para ello hace falta estar más pendiente de los demás y menos de sí mismo.
Tres. Rezar cada día unos por los otros; lo que supone estar al tanto del otro, de sus alegrías y preocupaciones, conocer lo que necesitan.
Tiempo físico para estar juntos, salir de sí mismo estando pendientes unos de otros, compartir alegrías y preocupaciones y apoyarse en la oración. Tres trabajos para poner en práctica.
Ya me contaréis si os ha sido útil.

Descubriendo los valores del adolescente

Esta tarde daré una sesión para padres y madres con hijos adolescentes, difícil etapa con grandes posibilidades y retos. Os dejo la presentación que voy a utilizar:

Descubriendo los valores del adolescente

¿Qué hacer con tanto corazón “partío”?

Las declaraciones de José Ignacio Munilla en las que reflexiona sobre el origen del sufrimiento de tantos jóvenes pienso que van a la raiz de la cuestión. En ellas se refiere a la importancia que tienen la educación de la afectividad y la inteligencia en la maduración y equilibrio de la persona, situación a la que debe llegar toda persona al alcanzar la edad adulta y que tiene su origen en la infancia y continuación en la niñez, la adolescencia y la juventud.

En todas estas etapas los hijos necesitan tanto el cariño y la exigencia de los padres, como un ambiente familiar estable. Cuando ambos van unidos, los jóvenes crecen seguros en sus inseguridades, son capaces de asumir responsabilidades, no esperan que se les de todo hecho, valoran lo que tienen y su vida no está basada en el derecho a todo, se saben queridos y aprenden a darse a los demás, encuentran sentido a renunciar a sí mismos. Lo normal es que sean felices y dispongan de las herramientas para afrontar la vida.

Y junto a la educación del corazón hay que procurar la formación de la inteligencia, la búsqueda honrada y razonada de la verdad y el bien, que les lleve a la formación de sus propias ideas.

Pienso que sobre estos dos quicios gira el éxito o fracaso de la educación y en ello es crucial el papel de los padres. Por eso todo lo relativo a la educación pasa tanto por procurar familias estables en las que los padres asuman su papel y responsabilidad, como por el apoyo de la sociedad a esa tarea de los padres como primeros educadores. Si no se hace así de poco servirán los esfuerzos para dedicar más recursos materiales a las escuelas.

La responsabilidad de los padres es muy grande, pero es que traer un hijo al mundo es algo muy, muy serio.

Para crear un buen ambiente familiar

Durante el año las largas jornadas escolares y de trabajo, así como el cansancio y las prisas suponen una agresión a la vida de familia. Y no sólo por la falta de tiempo si no por la falta de tranquilidad. En demasiadas ocasiones los hogares se convierten en alojamientos y falta tiempo hasta de mirarse a los ojos. En diversas ocasiones he escrito sobre la importancia de la comida familiar durante todo el año para evitar que esto suceda.

Estamos ya en verano y practicamente todas las familias disfrutarán de algún tiempo para descansar y estar juntos. Este tiempo cada vez suele ser menor y por eso conviene aprovecharlo al máximo. Por eso me permito aconsejar a los padres que se relajen, que dejen actuar con libertad a los hijos, que sólo intervengan para corregir actitudes graves, y que lo hagan “vis a vis” y con cariño.

Es importante buscar y aprovechar los buenos momentos para educar, y estos pasan por un ambiente de confianza, alegría y buen humor. Crear ese ambiente puede ser un buen propósito, sabiendo que conseguirlo pasa por una lucha personal con el propio caracter; y no sólo de los padres sino también de los hijos. Una lucha de toda la familia.

Tres ideas para mejorar la vida de familia

Termino de leer una preciosa carta que me invita a plantear tres ideas para mejorar la vida de familia. Algo que debe caracterizar las relaciones familiares es que todos deben sentirse queridos independientemente de cómo sean. En la familia unos deben cuidar de los otros, no vale aquella pregunta de ¿es que acaso soy yo el guardián de mi hermano? Querer nos debe llevar a cuidar del otro tanto en el aspecto físico como en el psicológico y en el espiritual. Quien ama procura el bien del otro, y para ello es necesario fijarse en él, conocerle, tratarle para poder animar, estimular y cuando sea necesario corregir. Primera idea para todos, pero especialmente para los padres.

La familia se enriquece en el trato con otras familias y se empobrece cuando se cierra en sí misma. Es cierto que la caridad comienza por uno mismo y los más cercanos, sin embargo no debe limitarse. Así como las personas crecen dandose a los demás, de la misma manera lo hacen las familias. Es bueno cultivar la caridad y participar en la vida comunitaria, sin cerrar los ojos a las necesidades de los demás. Segunda idea, para todos.

Sin duda lo más excitante de la vida humana es que siempre es posible mejorar y que esto depende en gran parte sólo de uno mismo. Es cierto que siendo seres sociales, la influencia externa influye para bien y para mal. Por eso la tercera idea es crear en el hogar un ambiente que invite a mejorar, a no conformarse con estar. Tercera idea, que es tarea de todo.

Elogio de la conversación familiar

¿Sirve de algo dedicar tiempo a los hijos si no se sabe aprovechar? ¿basta simplemente estar con ellos? ¿existe tiempo de calidad y “tiempo basura”? Son muchas las preguntas que se pueden plantear a raiz del post que escribí la pasada semana sobre la imprescindible presencia de los padres en el hogar.

Indudablemente cuando se hace referencia a la presencia en el hogar nos referimos a una presencia activa, a ser capaces de crear un ambiente de familia. Si cada miembro de la familia se pasara la mayor parte del tiempo encerrado en su cuarto estaríamos hablando de una residencia, no de un hogar.

Seguramente la mejor y más humana herramienta que tienen las personas para comunicarse sea la conversación. Conviene aquí aclarar que no sólo la palabra es conversación, lo es también la escucha, los gestos, las miradas. Por medio de la conversación las personas se relacionan desde lo más trivial hasta lo más íntimo, se transmiten y comparten emociones, sentimientos, formas de entender la vida … es en fin, un medio estupendo para educar.

Yendo al terreno práctico, nunca será suficiente reivindicar una y otra vez el valor incalculable de la cotidiana tertulia familiar como medio para que la familia y sus miembros crezcan sobre terreno sólido.

Ideas cuando comienza el “cole”

Los datos sobre la enseñanza en España son realmente dantescos y preocupantes. Ocupamos los lugares de cola en cuanto a la calidad de la enseñanza y los de cabeza en cuanto a fracaso escolar. Muchas de las culpas están en el terreno de la administración y de las leyes educativas que fomentan la mediocridad y desprecian el esfuerzo y la superación personal.

Ante esta situación los padres no podemos permanecer parados, es mucho lo que podemos hacer. En lo que respecta a la labor en el hogar es importante que estimulemos en nuestros hijos el afán por ser mejores, por dar lo máximo. Algunas ideas útiles pueden ser:

Poner las calificaciones en su lugar dando más importancia al esfuerzo y el estudio. Al fin y al cabo las notas deben ser el resultado de ese esfuerzo.

Exigir a cada hijo de acuerdo a sus capacidades. Para ello es necesario conocerles y mantener un contacto estable con el profesor encargado. Es importante ayudarles y animarles a que den lo mejor, es mucho más educativo animar y plantear metas que reñir.

Procurar un ambiente de estudio en casa evitando, por ejemplo, que durante la semana se vea la televisión, se use el ordenador para jugar o chatear, o se juegue con la videoconsola. Puede parecer una medida radical, lo es, pero no usar estos aparatos entre semana libera de mucha tensión y "enganche" a los niños. Negociar un horario para su uso se hace más complicado.

Para crear ese ambiente de trabajo y estudio es necesario que en casa haya libros y se les de importancia. El fomento de la lectura ayuda a desarrollar la capacidad de estudio.

Dedicar tiempo a los hijos procurando estar al tanto de lo que estudian y de su vida escolar. De esta manera sentirán que nos preocupamos por su vida y que son importantes para nosotros.

Es muy bueno participar en la vida colegial a través de las asociaciones de padres y madres, asistir a los actos académicos, competiciones deportivas. Mantener contacto con otros padres, sobre todo con los de los amigos de nuestros hijos.

Fomentar en casa un ambiente de tertulia por medio de la cena familiar en la que cada uno vaya contando las cosas que le han pasado y en la que muestren interés unos por otros. Organizar periodicamente excursiones o salidas culturales con los amigos de nuestros hijos y/o con sus familias.

Se trata de pequeñas ideas expuestas a vuela pluma pero que estoy seguro que pueden ayudar. No sólo la prevención del fracaso escolar sino el cultivo de la excelencia tienen un gran campo de trabajo en casa.

Anestesiar la vida de familia

Hace unos dias vì un anuncio promocional de un diario que podrìamos afirmar que defiende la Familia. La promociòn consistìa en que por la entrega de una cartilla rellena con los cupones que cada dìa se consiguen comprando dicho periòdico, màs una pequeña cantidad de dinero; entregan un lector de DVD junto con dos pantallas para el coche.

El anuncio decìa que el DVD y las dos pantallas sirven para que durante un viaje en coche no nos enteremos de que los hijos viajan con nosotros, es decir, que no nos den la lata; se trata màs o menos de anestesiar a los niños con la pantalla. Mi pregunta es ¿còmo podemos defender la instituciòn familiar si no defendemos y disfrutamos de la vida en Familia?. Es cierto que los niños suelen cansarse en los viajes en coche y que ponen nerviosos a los padres; pero tambièn los viajes son una ocasiòn estupenda para disfrutar de la vida familiar.

Se pueden organizar concursos, contar àrboles, coches de tal o cuàl color, consultar en un mapa y marcar la ruta que seguìmos, cantar canciones juntos, hacer adivinanzas….. La vida en Familia es algo maravilloso que hace disfrutar y que nunca se olvida; hay que aprender a hacerlo en la vida cotidiana, no hace falta esperar grandes acontecimientos.

La defensa de la Familia pasa por disfrutar de la vida familiar cada dìa màs que por teorizar sobre ella.

Proteger a los niños

Resulta chocante que en más del ochenta por ciento de los hogares españoles los ordenadores dispongan de antivirus y sin embargo no llega al veinte por ciento el de los que tienen instalado algún sistema para filtrar contenidos.

Internet es una herramienta fantástica …… y también diabólica. Lo mejor y lo peor se juntan en la red y por eso resulta fundamental enseñar a los hijos a navegar seguros y poner barreras para protegerles. Como no puedo creer que haya padres que consideren más importante defender el ordenador de un virus que a sus hijos de la pornografia, la droga o las sectas, deduzco que es un problema de ignorancia.

Recientemente ha comenzado a funcionar un buscador que utilizando la tecnología de google y además filtra las búsquedas impidiendo la aparición de webs e imagenes inconvenientes. No se trata de algo seguro cien por cien pero sí muy efectivo, es el buscador buigle.

Recomiendo también a los padres que instalen un filtro en el ordenador, por ejemplo el de optenet y que entren de vez en cuando en protégeles. Los ordenadores infectados se pueden formatear, los hijos no.

Me quedo con esta juventud

Univ200820cmyk_autobus_3Desde el pasado 15 de marzo y hasta hoy dia 23, se han reunido en Roma más de 3.500 jovenes universitarios procedentes de los cinco continentes. Convocados al Congreso UNIV 2008, han compartido la Semana Santa en un ambiente que ha combinado la alegría de la gente joven con el recogimiento de la Semana Santa y han demostrado, una vez más, que es perfectamente compatible juventud y compromiso, creencias religiosas y libertad, alegría y piedad.

Los encuentros UNIV, así como las Jornadas de la Juventud convocadas por el Papa, demuestran con hechos que muchísima gente joven se encuentra cómoda y a gusto en la Iglesia Católica. La mayoría de los medios gustan de mostrar lo negativo y retorcido, prefieren resaltar la crítica y los lugares comunes en vez de hacer el esfuerzo de buscar y estudiar en la realidad positiva de cada día.

Me quedo con el estupendo ejemplo de los 3.500 jóvenes que han  acudido estos días a Roma desde todos los rincones. Muchos han pagado el viaje con el dinero que han ido ganando haciendo pequeños trabajos a lo largo del año, otros han viajado de manera incómoda en autocares durante 36 horas, y todo ello para vivir la Semana Santa como un nuevo encuentro con Jesús a quién tienen por amigo real.

El Papa les recibió en Audiencia el miércoles y les propuso diez ideas para poner en práctica, se trata de ideas muy concretas que también a los adultos nos pueden ser útiles:

1) Dialogar con Dios, 2) Contarle las penas y alegrías, 3) No desconfiar de Cristo, 4) Estar alegres: querer ser santos, 5) Dios: tema de conversación con los amigos, 6) El domingo, ir a Misa, 7) Demostrar que Dios no es triste, 8 ) Conocer la fe, 9) Ayudar: ser útil, 10) Leer la Biblia

Pinchar aquí para leer las palabras completas del Papa y aquí para recordar momentos entrañables de otros Congresos UNIV.

Detalle pequeño, detalle heróico

En más de una ocasión lo he señalado en Ser Audaces y también lo recojo en "Más allá del sí, te quiero": la convivencia matrimonial y familiar se basa en los pequeños detalles cotidianos. Nuestra sociedad, basada en el exceso, el consumo y el gasto, nos acostumbra a valorar lo grande y despreciar lo pequeño.

A nadie se le ocurre poder correr los cien metros lisos en menos de diez segundos sin antes haber entrenado, o ser un experto economista sin haber estudiado. De la misma manera resulta muy dificil hacer grandes cosas sin saber apreciar y hacer las pequeñas, que son las que ordinariamente se nos presentan.

En muchas ocasiones se desprecian pequeñas cosas de la convivencia diaria por considerarse convencionalismos sociales o mera apariencia. No comparto esa idea, los detalles en lo cotidiano y más en el ámbito conyugal y familiar son pruebas de amor. Muchas disputas y rupturas matrimoniales son resultado de no haber cuidado cada día lo ordinario.

Esposas y madres suelen saber mucho de esto: de prequeño me enseñaron que era cuestión de educación escoger la peor manzana para uno mismo y dejar las buenas para los demás. Yo diría que es cuestión de amor y que sólo las personas enamoradas son capaces de entender esto y muchas otras cosas. Desde la lógica del amor se entiende muy bien la lucha en lo pequeño.

Pasar más tiempo en casa

Hay una idea, bastante generalizada, de que las familias deben pasar más tiempo juntas, que los padres deben atender más y mejor a sus hijos y que para ello los horarios laborales deben ser más flexibles. Confieso que el otro día me quedé alucinado escuchando una noticia en TV sobre este asunto: en un reportaje se explicaba que hay colegios que abren sus puertas durante las vacaciones de Navidad para que los niños puedan acudir al centro escolar mientras sus padres están en el trabajo.

Lo delirante de la noticia es que tal medida se ofrece como una forma de conciliar trabajo y familia. Es decir, como los padres están trabajando durante las vacaciones de los hijos, la manera de conciliar es que los hijos puedan pasar el tiempo de sus vacaciones de Navidad en ……. ¡¡¡el colegio!!!. Los padres se pasan un montón de horas fuera de casa en detrimento de la vida familiar y nos proponen como solución que los hijos pasen más tiempo en el colegio. Realmente alucinante.

En los años ´90 el gobierno laborista británico comenzó un programa denominado "Sure start", denominación que se puede traducir como "comienzo seguro". El objetivo de este programa es crear miles de guarderías para que los niños puedan acudir a ellas desde bien pequeños. En este proyecto llevan gastados ya más de 30 millones de euros.

Jay Belsky, un psicólogo americano contratado como asesor para fiscalizar "Sure start" ha declarado hace unos días, basándose en la experiencia y en diversos estudios ingleses y americanos: "los niños que pasan más tiempo lejos de sus padres experimentan de alguna manera relaciones madre-hijo menos armoniosas y empiezan el colegio siendo más agresivos y desobedientes que los niños educados en casa. Estos efectos no son atribuibles a la mala calidad de las guarderías y parecen más probables y duraderos cuanto antes es separado el niño de sus padres".

Una de sus propuestas consiste en que, en vez de gastar los impuestos de los ciudadanos en crear guarderías, se les deje esos impuestos a los padres y madres para que decidan si prefieren quedarse en casa en vez de trabajar para ganar más o, por el contrario, seguir trabajando e invertirlo en guarderías.

No creo que haga falta ser un gurú de la psicología para saber que donde mejor están los niños pequeños es en su casa, con sus padres y sus hermanos. El sentido común lo indica, siempre que dejemos al sentido común hacer su papel. Mientras tanto, repetiré a los gobernantes que tanto gustan de solucionar la vida de los ciudadanos, aquello que leí en cierta ocasión: "¡¡Quiten sus sucias manos de mis cosas!!".

Una comida diaria en familia

Cada vez preocupan más las enfermedaes asociadas a problemas alimentarios. La anorexia y la bulimia son enfermedades que afectan gravemente a personas de todas la edades, pero especialmente a niños y jovenes. A ellas se une la obesidad, que cada vez preocupa más a los medicos.

No soy experto en estos temas pero me atrevo a asegurar que hay algo común a todas ellas: se pueden prevenir, y se puede hacer de manera relativamente fácil. Creo que no es una temeridad afirmar que con sólo mantener una comida diaria en familia, muchas personas no caerían en estas situaciones tan graves.

Una simple comida familiar cada día puede dar pautas a los padres de cómo y qué comen nuestros hijos, comer en familia es una escuela de modales y, sobre todo, un lugar de encuentro, de hablar, de reír. Lo ideal es que ese momento se considere “sagrado” y que no haya televisión ni teléfonos por medio.

Lógicamente supone un esfuerzo: adaptar horarios y renunciar a otras cosas, pero les puedo asegurar que merece la pena y que es posible. La solución a tantos males de nuestro tiempo está asociada a la recuperación de la vida de familia y del hogar.

¿Educar para ser el mejor?

Existe una cierta confusión cuando se habla de educación, hay quienes lo confunden con instrucción, se trata de un error que tiene consecuencias. Mientras la instrucción se refiere a la adquisición de conocimientos, la educación tiene más que ver con el crecimiento como persona y está relacionada con la adquisición de hábitos, virtudes y valores.

Muchos padres se centran excesivamente en la instrucción, lo que más les preocupa es que sus hijos aprueben y que saquen buenas notas. Hacen que lo más importante en la “educación” de sus hijos esté centrado en los resultados. Efectivamente las notas son importantes, es cierto que vivimos en una sociedad competitiva, que hay que luchar por conseguir un puesto de trabajo. Sin embargo considero que el error está en buscar el resultado como fin y no como consecuencia.

Ésta visión de la educación aboca a muchos jovenes al fracaso y crea problemas, enfrentamientos y  frustración. No todos los hijos tienen las mismas capacidades intelectuales, no todos tienen la misma agudeza y vivacidad. Hace falta dotarles de herramientas para que puedan dar lo mejor de sí, y esto debe ir acompañado de la exigencia cariñosa y motivadora. En el fondo subyacen dos visiones muy distintas de la educación: quién educa para ser el mejor y quién educa para dar lo mejor de sí.

Si fuesemos capaces de cambiar el enfoque y nos centrasemos más en el desarrollo de virtudes tales como el orden, la fortaleza o la prudencia, estaríamos dando a los hijos herramientas para que puedan dar lo mejor de sí y las notas serían las mejores … que ellos pueden dar.

Lo que un padre debe desear para su hijo no es que sea el mejor, sino que de lo mejor de sí mismo y acompañarle en ese camino. Estoy absolutamente convencido que el éxito académico pasa por la educación de virtudes y hábitos, y esa es tarea principal de la familia.

El papel de los padres en la educación de los hijos (entrevista en La Gaceta)

El periodísta Alfredo Urdaci ha publicado en La Gaceta de los Negocios una  entrevista que mantuvimos recientemente. En ella hablo sobre cuál pienso que debe ser el papel de los padres y de las instituciones en la educación de los hijos. Si os interesa podéis leerla y descargarla pinchando en Descargar EntrevistaLaGaceta.pdf

Ver a mamá y a papá

UntitledLa necesidad de tener que hacer algo es característico de nuestra sociedad. El ritmo que nos impone la vida hace que en numerosas ocasiones seamos incapaces de pararnos a contemplar y saborear la vida.

Esta necesidad de hacer cosas se traslada a los distintos ámbitos de nuestra vida, tanto en el orden profesional como en el social o familiar. En numerosas ocasiones, llevados del ritmo frenético, los padres de familia buscan recetas para poder educar a los hijos.

Un amigo me hacía hoy la siguiente reflexión: " Los padres buscan recetas, listas de cosas que hacer para educar a sus hijos. Estas listas suelen ser largas y como falta tiempo y, en el fondo, razones para actuar de tal o cual manera, al final no sirven para nada. Los padres no se dan cuenta que sus hijos necesitan, principalmente, ver a papá y mamá juntos y tratándose con respeto y cariño. Lo importante para la educación de los hijos es que el niño,  tirado por el suelo jugando con un coche, levante la vista y vea que papá y mamá se quieren".

Me ha gustado la idea, me ha hecho reflexionar. Creo que es importante fijar objetivos y metas con los hijos, sin embargo esto no sirve para nada si no se sabe el por qué y para qué. Si no se hace desde el amor, sería pura teoría.

Coherencia para educar

5ca3kvznaca47xswlcadq6m2mca85n3cvca Es algo ya muy repetido que se educa con el ejemplo y no sólo con la palabra. Recordaba esta idea al hilo de la polémica que existe en España sobre la asignatura "Educación para la Ciudadania" (EpC), y lo hacía porque me parece contradictorio querer imponer una asignatura polémica que pretende formar buenos ciudadanos y que sin embargo, el sistema educativo español propugne el absentismo, la mediocridad, la falta de exigencia, el igualitarismo, la falta de autoridad.

En España las leyes de educación pemiten pasar de curso con hasta tres asignaturas sin aprobar, permiten a los alumnos no ir a clase, permiten las huelgas. No creo que con esta base se puedan formar buenos ciudadanos.

Los buenos ciudadanos se forman educando en el esfuerzo, la autoexigencia y el respeto a la autoridad. Mientras no cambie la cultura educativa, no se formarán buenos ciudadanos. Me parece que, más bien, la asignatura EpC es un intento de rematar la mediocridad que genera el sistema con el adoctrinamiento.

Aprovechar el tiempo en vacaciones

PadrefCuando llegan los fines de semana o las vacaciones, muchos padres se echan a temblar pensando en la cantidad de horas libres de las que van a disponer sus hijos. Horas y horas que, si no se ocupan bien, pueden echar por tierra toda la labor educativa del año.

Hay personas que creen que estar de vacaciones y descansar supone no hacer nada. Quienes así piensan no se dan cuenta que las personas siempre hacemos algo y que no hacer nada ya es hacer algo, el vago. Si educar supone un proceso de mejora creciendo en virtudes, hacer el vago y dejarse vencer por la pereza nos lleva a ser peores personas. Los seres humanos avanzamos o retrocedemos, no existe la quietud.

Por todo ello propongo un solo propósito para los tiempos de descanso y vacaciónes, éste nos ayudará a vivir como personas de altura. Se resume en "vivir un horario".

Vivir un horario no es vivir esclavizado, sino actuar con libertad. No es más libre quién hace las cosas según le apetecen sino quién cumple un horario aceptado libremente y porque quiere. El horario deberá adaptarse a las circunstancias y ser consensuado por todos, pero debe incluir: 1- Levantarse a una hora determinada, asearse, desayunar. 2- Dedicar un tiempo al estudio o la lectura. 3- Planificar un horario con los hijos acerca del tiempo que van a dedicar a la Tv, el ordenador, los video juegos, etc… 4- Comidas en familia. 5- Tiempos de tertulia o juegos en familia. 6- Excursiones, visitas culturales, montar en bicicleta, etc…. 7- Horario para acostarse.

"Si de verdad vale la pena hacer algo … vale la pena hacerlo a toda costa" escribió Chesterton y, rematando la cita, escribe David Isaacs: "La fortaleza es la virtud de los convencidos". Los padres de familia deberíamos  tomar nota.

Enemígos de lo mediocre

La manera más fácil de construir una sociedad mediocre,  y por tanto más manipulable, es fomentar la falta de exigencia y de compromiso. Las propuestas de que los ¿estudiantes? que suspendan hasta cinco asignaturas en primero de bachillerato pueda pasar a segundo es un paso más para hundir la sociedad española en la mediocridad y el populismo.

Puede parecer que no hay nexo de unión entre la falta de rigor y exigencia a los estudiantes y la aprobación de leyes como la del divorcio "express" o la equiparación de cualquier unión de hecho con el matrimonio. Sin embargo, en el fondo se trata de fomentar lo fácil, lo sensiblero, el buenismo. Se trata, en el mejor de los casos, de una muestra de absoluto desconocimeinto de la naturaleza humana, y en el peor de una manera de manipular y docilizar.

Es precisamente en un ambiente de exigencia y compromiso donde las personas dan lo mejor de sí mismas y son más felices.

Cuestión de excelencia

Images_61 Disfrutar de la vida es cuestión de excelencia, se puede vivir o se puede sobrevivir. Hay personas para las que la vida se limita a esquivar lo que pueda alterar la aparente tranquilidad de una existencia mediocre. Viven timidamente, con pereza y envueltos en la comodidad, "que me quede como estoy" parece ser el grito de guerra.

El ambito de la familia no es inmune a esta manera de ¿vivir?. La felicidad está muy lejos de la mediocridad, el egoísmo y la pereza. Si queremos experimentar la felicidad, y que nuestros hijos crezcan de similar manera, debemos vivir en un ambiente de exigencia personal y de búsqueda de lo mejor.

Esto no se consigue haciendo grandes cosas sino poco a poco, viviendo cada momento y cada cosa que hacemos de la mejor manera. Nuestros hijos tienen derecho a saber que la felicidad está en el ser y no en el tener y que lo mejor existe, no todo es lo mismo.

DESARROLLO DE VIRTUDES

Las prisas y el ritmo que la vida impone a muchos padres les lleva a no tener apenas tiempo para estar con sus hijos . Esto es un hecho y de nada valen lamentos sino acciones eficaces. Si se dispone de poco tiempo lo que no se puede hacer es perderlo.

La presente “autoevaluación” pretende ayudar a los padres con hijos de 6 a 13 años para aprovechar el tiempo y los recursos en la educación de los hijos. El camino de la felicidad pasa por la adquisición de valores, la manera de transmitirlos y “meterlos” en el corazón de los hijos es ir “paso a paso”.

Conociendo las características propias de la edad del hijo, nos centraremos en los valores que le son propios. La labor principal de los niños de 6 a 13 años es el estudio ( edad del escolar ), y en el estudio se ejercitan una serie de hábitos propios de valores como la fortaleza, laboriosidad, reciedumbre, sobriedad, paciencia, perseverancia, compañerismo, formación de criterio.

La misión de los padres es ayudar a los hijos a luchar por vivir los valores antes mencionados. La “pregunta del millón” es ¿como?. Obviamente de nada sirve saber la teoría si no sabemos como ponerla en práctica. A continuación se exponen una serie de preguntas que pueden servir como orientación. No conviene responderlas con monosílabos, sí ó no, sino buscar situaciones cotidianas en la familia y comentarlas entre el matrimonio. Si no es garantía de éxito inmediato, por lo menos se caminará en la buena dirección.

FORTALEZA

De la misma manera que el valor base en la edad de 0 a 3 años es el orden, se puede afirmar que la base de la educación de los niños de 6 a 13 años es la fortaleza, no entendida como fuerza física, sino como capacidad de proponerse metas y luchar por lograrlas aunque cueste. O dicho de otro modo, conseguir una fuerza interior que les haga sobreponerse al “no me apetece”.

Para que los hijos vivan la fortaleza es necesario que sepan que existen cosas en la vida por las que merece la pena luchar, que existe el Bien y que merece la pena luchar por conseguirlo, de ordinario a través de las cosas pequeñas.

-¿Nuestro hogar es un hogar de “quejicas”?. En la última semana ¿cuantas veces se ha oido “que calor/frío tengo”, “que cansado estoy”, etc?.

– ¿Tenemos tendencia a proteger excesivamente a los hijos? ¿Sustituimos a nuestros hijos en las tareas que deben realizar? (Encargos en casa, arreglos, etc.)

– ¿Cuantas salidas al campo, de excursión, hemos realizado en el último mes?. Las salidas al campo, o a la montaña son una escuela de fortaleza y además unen a la familia. Organizar marchas en las que se suben y bajan cuestas, se pasa frío o calor, se pasa sed, etc.. son una forma estupenda de vivir la fortaleza. Además, observar bellos paisajes ayuda a darse cuenta que merece la pena el esfuerzo.

– Cuando nuestros hijos deciden algo y luego se “echan atrás” sin motivo ¿les ayudo para que realicen lo que se habían propuesto, ó , pienso que no tiene importancia?

– ¿Quiero ayudar a mis hijos a ser “fuertes” mientras yo soy una persona sin ambiciones de superación y mejora personal?

– En los fines de semana, vacaciones etc.. ¿Existe un horario de levantarse de la cama, de estudio, etc..ó las cosas salen como salen?

LABORIOSIDAD

Muy relacionada con la fortaleza, la laboriosidad la viven los niños en su trabajo, el estudio. Se trata de cumplir con diligencia los deberes propios y ayudar a los demás en lo mismo. En resumidas cuentas, querer hacer las cosas bien y esforzarse en ello.

– ¿Que me preocupa más, las notas o que mis hijos se esfuercen y den lo máximo de sí mismos? ¿Les animo cuando veo que luchan y no llegan?

– ¿Tienen mis hijos un horario diario de estudio y lo cumplen? ¿Que lugar ocupa la televisión en casa? ¿Que razones les doy para que hagan suyas estas ideas y no las vean como una imposición?

– ¿Cuanto hace que no hablo con mis hijos de lo que es la obra bien hecha, y de la satisfacción que produce el hacer las cosas bien esforzandose? ¿Me intereso en que acaben bien sus trabajos escolares, con buena presentación?

– ¿Me preocupo de que en casa haya una ambiente que favorezca el estudio? Silencio, libros (que aprendan a cuidarlos), etc..

– ¿Me doy cuenta que los fines de semana y vacaciones también son tiempo de laboriosidad? En este sentido ¿tienen un horario adaptado a las circunstancias ó se hacen las cosas según van surgiendo?

SOBRIEDAD

Por medio de la sobriedad, distinguiendo lo que es razonable y bueno, nos esforzamos por utilizar de manera moderada los cinco sentidos. Está muy relacionada con la fortaleza , ya que “negarle al cuerpo” lo que pide supone un ejercicio de dominio.

– En el caso de que demos paga a nuestros hijos, ¿que han hecho con la paga de la semana pasada? ¿En que la han gastado? Ha sido en cosas necesarias o en caprichos comprados por impulsos. ¿Con que frecuencia realizan obras de caridad? Parte de la paga, ¿la dedican para ayudar a los más necesitados?

– ¿Aprovechamos las cosas hasta el final, o las tiramos mientras aún sirven?. En este punto convendrá descender a lo concreto, y ver qué cosas hemos tirado en los últimos meses y en qué estado se encontraban, ver si las hemos tirado porque ya no servían o por consumismo, ¿hacía falta de verdad cambiarlas? (convendrá ser honrado con uno mismo, pués es fácil engañarse)

– ¿Son nuestros hijos esclavos de las marcas y los anuncios? ¿Y nosotros?. – ¿Intentamos conjugar el capricho (a veces es bueno “dárselo”) con la sobriedad? – La nevera es un buen termómetro de como se vive la sobriedad. Abramos la nevera y veamos que cosas de las que hay son necesarias y cuales son superfluas. ¿Es nuestro casa un hogar donde nunca falta de nada, refrescos en la nevera, patatas fritas, dulces, aperitivos, etc..ó usamos de estos para celebrar acontecimientos familiares?

– Muchas familias realizan las compras en supermercados. Esto brinda la oportunidad de hacer una lista y ceñirse a ella. ¿La última compra se ajustó más o menos a la previsión ó fue fruto del reclamo de las estanterías?.

– ¿Salir al teatro, al cine es algo habitual, que no llama la atención o es un acontecimiento? (Obviamente el buen cine y el buen teatro son cultura y por lo tanto positivos, la pregunta se dirige hacia el “consumo” de ambos).

PACIENCIA

La paciencia ayuda a resistir aquellas cosas o situaciones que nos molestan, con serenidad. Es una valor que va “a contrapelo” de nuestros tiempos, caracterizados por las prisas y la falta de capacidad de espera. No vamos a proponer que todas las familias se vayan a pescar, pero pensar en lo que supone ir de pesca nos ayudará a entender mejor la paciencia.

– ¿Fomento en mis hijos actividades que requieren el ejercicio de la paciencia, por ejemplo: coleccionismo, aprender a tocar la guitarra, etc.?

– ¿Les doy razones para “soportar” a un compañero pesado, que se burlen de ellos en el colegio, etc.?

– ¿Que razones les doy para que hagan bien las cosas? ¿Somos capaces de esperar resultados o los queremos de inmediato?.

– ¿Tenemos nosotros paciencia con sus limitaciones y defectos, para que de esta manera ellos también la tengan?.

COMPAÑERISMO

La edad en la que comienza a desarrollarse y potenciarse el compañerismo es la edad del escolar, por ello vale la pena preguntarse:

– ¿En casa se deja hablar a todos y se escucha con atención aunque uno tenga muchas ganas de contar lo suyo?.¿Cuando ha sido la última vez que hemos mantenido una conversación familiar?

– Cuando alguien critica o habla mal de algún amigo, vecino, conocido ¿que hacemos, “entrar al trapo” o procurar cortar la critica buscando lo positivo de esa persona?

– ¿Que detalles vivimos en casa encaminados a ayudar a los demás sin que nos los tengan que pedir?. Ante la natural falta de iniciativa de los hijos en este aspecto convendrá “darles pistas”. Hacer una lista y comentarla.

-En las actividades de grupo ¿ponemos el máximo empeño como si solo de nosotros dependiera el éxito, aunque luego el mérito se lo lleve otro, o solo nos esforzamos si vamos a “lucir” nuestras actividades?. ¿Cuando ha sido la última vez que esto nos ocurrió en el trabajo? ¿Que hicimos?. ¿Es tema de conversación en las tertulias con los hijos?

FORMACIÓN DE CRITERIO

La Edad del escolar es la edad del saber, de la razón. Por ello es normal que los hijos busquen el porqué de las cosas, su bondad o maldad, lo que es verdad y lo que no lo es. Esto, unido a su sentido de la justicia hace de este momento la edad de oro para educar unos principios que les ayuden a tener criterio ante lo que ven.

– ¿Aprovechamos en casa las oportunidades que se brindan habitualmente, películas, noticias, comentarios del colegio, para aclarar ideas sobre la justicia, lo bueno y lo verdadero?

– En este aspecto, ¿Vivimos y así les transmitimos a ellos, que no se debe juzgar a las personas, que lo que se debe juzgar como bueno o malo, verdadero o falso son los actos?

– ¿Les vamos enseñando a saber ser críticos con lo que oyen y leen? ¿Aprovechamos los periódicos, por ejemplo, para que formen su idea de las noticias?

– Cuando una película nos parece inapropiada, ya sea por violencia, sexo, etc. ¿Apagamos la TV o “nos la tragamos”?

AUTOEVALUACIÓN PARA PADRES con hijos de 0 a 3 años

Si es cierto que las virtudes están enlazadas unas con otras, no lo es menos que conviene centrarse en aquellas cuyo desarrollo es mas propio de la edad del hijo. En niños menores de siete años lo propio es el desarrollo del orden, la sinceridad y la obediencia. De la intencionalidad de los padres en la educación depende en buena parte el éxito de la misma. ¿De que sirve saber que virtudes debemos potenciar si no sabemos como?

Por medio de la autoevaluación de los padres, estos estarán en mejores condiciones de tener éxito. No se trata tanto de analizar al hijo, como de autoanalizar la intencionalidad de los padres, que buscan y a partir de ello organizar y aprovechar actividades con el hijo con el fin de que se interese y se esfuerce por conseguir el objetivo establecido. Contestar con monosílabos, “si” o “no”, no ayudará a aprovechar esta autoevaluación, explique “cómo” y “en que circunstancias”.

I. ORDEN.

Se trata de una virtud básica que comienza a “trabajarse” desde antes de que el niño nazca. Entre la edad de 1 y 3 años es el periodo de máximo rendimiento y aprovechamiento.

– ¿El cuarto del hijo está amueblado de tal manera que le resulte fácil coger y guardar los juguetes o cosas que usa habitualmente?. ¿Es él quien recoge, o , por comodidad y para no tener que exigir lo hace el padre?

– Se respeta en casa un horario mínimo: hora de levantarse, de acostarse, de comer, de jugar, etc..o por el contrario las cosas se hacen cuando “apetece”. – Según va creciendo, ¿tiene un encargo en casa? ¿Se le exige responsabilidad en su cumplimiento? ¿Se le ayuda a realizarlo aunque “no le apetezca”?

– ¿Cuida la ropa, los juguetes para que no se estropeen y duren más tiempo?. ¿Se le inculca el gusto por la limpieza y la higiene?.

II. SINCERIDAD

Aunque todas las virtudes se inculcan con el ejemplo, quizás sea esta una en la que el ejemplo es mas importante.

– ¿Se mantiene en casa un ambiente de escucha e interés por lo que se cuenta ?. ¿Se aprovechan o provocan momentos en los que, con naturalidad, se charle (Ej: en la cocina mientras se recoge, limpiando el coche, etc..?

– ¿Se justifican en casa las mentiras”piadosas” y se usan como si no pasara nada, ej: llama al teléfono alguien con quien no nos apetece hablar y decimos que digan que no estoy, me salto un semáforo en rojo y digo que no lo he visto?.

– Antes de hablar, ¿pienso lo que voy a decir y a quien se lo voy a decir, o solo me interesa que me escuchen?

– Cuando hablo con mi hijo, o le cuento o leo cuentos, ¿le distingo lo que es fantasía de lo que es real?

– Ser sinceros es ser valientes. Cuando mi hijo reconoce que ha dicho una mentira, ¿le riño por haber mentido o le felicito por haber sido valiente al reconocerlo?.

III. OBEDIENCIA

Quizás sea una de las virtudes más difíciles de conseguir, por dos razones : porque socialmente se considera la obediencia como un ataque a la propia libertad y porque exige un gran esfuerzo en hacerse obedecer.

– ¿Pienso que obedecer, en mi trabajo, en mi vida social supone una negación de mi libertad?

– Por medio del deporte, los juegos, etc todo aquello que requiere un reglamento se puede inculcar el amor a la obediencia ¿aprovecho esos momentos con mi hijo para ir explicándole para que sirve obedecer?

– Cumplidos los cinco años de edad, ¿combino la exigencia con la explicación, dando razones para obedecer a mi hijo? Por ejemplo el amor a sus padres.

– Ejerzo la autoridad con firmeza, buscando y exigiendo que el hijo obedezca a la primera, o por comodidad digo las casas y no exijo su cumplimiento?

EL LIBRO Y LA LECTURA

Quizás a mas de uno le resulte extraño que se pueda hablar de la lectura, de los libros a padres con hijos menores de seis años, cuando precisamente se aprende a leer a partir de esta edad. En las siguientes líneas pretendo mostrar que los lectores se forjan desde el nacimiento y que por tanto la lectura es un tema de formación para padres con hijos pequeños.

Los lectores se forman desde que nacen. ¿Quién no recuerda a Bastián (“La historia interminable”) gozando con un libro?. Cuantas sensaciones y vivencias extraordinarias se pueden vivir a través de un buen libro. Hoy en día la lectura, gran afición del tiempo libre, se encuentra minusvalorada y ha sido relegada en beneficio de lo audiovisual (T.V., Vídeo, etc…).

El ámbito más privilegiado para forjar lectores es la familia. Un hogar con libros, unos niños que vean leer libros a sus padres, son unos niños predispuestos a amar los libros. Los lectores se forjan en el hogar. Qué recuerdos podremos dejar a nuestros hijos contando o leyendo cuentos por la noche, o comentando con ellos sus libros. La lectura relaja, supone soledad, reflexión, pensar, es como un parón en esta vida tan ajetreada.

El niño, en los primeros meses se comunica por medio de lloros, gestos, pataleos… y también por medio de sonidos, que repite y repite, y le resultan muy divertidos. Es la época de los “cinco lobitos”, de “este puso un huevo…”, “aserrín, aserrán…”.

A estas edades a los niños les encanta ver cuentos con los mayores, libros de grandes imágenes y dibujos. A través de estos libros el niño aprenderá el nombre de las cosas, podremos jugar con él a encontrar cosas, y cuando lo encuentre le aplaudiremos, y reiremos juntos, le podremos contar cuentos cortos y poco a poco el niño relacionará los libros con momentos estupendos. Aprenderá palabras, y lo más importante, estará con papá y mamá.

Los libros unen a la familia.

-de 3 a 5 años (fantasía y realidad)

Por medio de la palabra el niño expresa sus sentimientos. En estas edades el mundo interior del niño es riquísimo y admite todo, lo real, lo absurdo, lo posible y lo imposible.

Nos encontramos en la etapa de la fantasía, de lo mágico. Es la edad de la imaginación y por lo tanto les encanta los cuentos, creen en los personajes, los imaginan, se alegran y sufren con ellos. Los cuentos deben ser rápidos, ágiles, con temas tales como hadas, animales personificados, etc…

Los libros evitan la uniformidad en el pensar, da rienda suelta a la imaginación, un libro puede ser leído varias veces y verse de distinta manera. La lectura no sólo sirve para entretener sino para formar. Por medio de la lectura podemos inculcar valores sociales, religiosos, morales, familiares.

Los libros no son neutros, transmiten valores o antivalores, por ello es muy importante que los padres sepamos que libros leen nuestros hijos. La lectura tiene que ser una actividad agradable, para ello deberemos estimular positivamente al niño, para que coger un libro sea para él un acto amable, positivo.

Cada edad tiene unas características, y por tanto no es lo mismo un libro para un niño de dos años que para uno de seis. Enseña a tu hijo a amar los libros. Los libros y las edades Decíamos que no es lo mismo un libro para un niño de dos años que para uno de seis.

Deberemos conocer las características propias de cada edad, además de la forma de ser del niño, pero básicamente valgan las siguientes indicaciones:

-De 0 a 3 años (aprendiendo a hablar)

La base de la lectura es la palabra, por tanto es fundamental la etapa de la adquisición del lenguaje.Conviene que les quede clara que es un cuento, y no realidad, y para ello podremos empezar diciendo aquello de “erase una vez”, “me contaron”.Deben existir pocos personajes y que intervengan niños y animales.

También es conveniente que quede bien delimitado el bien y el mal, no confundiendo conductas o sembrando dudas, y sobre todo debe existir un final feliz. El triunfo del bien.

-De 6 a 7 años (primeros lectores)

Es la edad ideal para motivar en la lectura, a través del cuento aprenden a amar los libros y a darse cuenta que leer entretiene y divierte. Convendrá que lean en bajo y también en alto, y de esta manera la familia participará de sus progresos y el niño saldrá reforzado en su motivación.

CONVIENE SABER QUE…

-Los lectores se forman desde que nacen.

-Existen libros para todas las edades.

-Para los más pequeños convienen libros con hojas duras y con grandes dibujos.

-Para los pre-lectores con algún libro de letras y dibujos.

-Es fundamental el ambiente de lectura en casa.

-Los libros no son neutros, dan valores o antivalores, hay que seleccionar.

-Debemos motivarles y disfrutar con ellos.

-El cuento es nuestro principal aliado para formar lectores, no nos cansemos de repetir el mismo cuento (les encanta y fomenta la memoria).

EL JUEGO Y EL JUGUETE

A veces se puede caer en el error de pensar que los niños pequeños son unos seres que están como en una antesala a la espera de ser mayores y entonces comenzar la tarea de la educación, y no caemos en la cuenta de que los primeros seis años de su vida son fundamentales para asentar las bases de su futuro.

Los hábitos inculcados desde esta temprana edad son cimientos sobre los que iremos asentando su personalidad. Se educa desde el nacimiento.

Preguntemos ¿qué hacen los niños hasta los seis años?. Los primeros meses dormir y comer, después ríen, andan, hablan,… y durante este tiempo una cosa es común ¡juegan!. Su actividad es el juego, se podría decir que su trabajo es jugar.

Por medio del juego estamos sentando las bases de niños ordenados, que sepan emplear su tiempo, que sean creativos, imaginativos. Por medio del juego podemos empezar a inculcar virtudes en nuestros hijos.

Los mejores juguetes de nuestros hijos somos sus padres y no somos susceptibles de ser sustituidos por ningún juguete, por muy caro que sea. Los primeros juegos del bebé son las sonrisas, los bostezos, las caras que ponen sus papas.

También sus manos, sus pies ¡qué novedad cuando los descubre!. También son momentos de juego el baño, un baño con patitos, botes, muñequitos. Cuando el bebé comienza a andar empiezan los peligros, los enchufes, los cajones, las sillas, mesas, etc…

Alrededor de los dos años les encanta jugar con cacharritos y construcciones, con cubos, hacer y deshacer torres, puzzles de madera. El mejor juguete no sustituye a los padres. Para qué gastar fortunas si nos valen unas cajas, unos envases de yogur vacío, las pinzas de colores de la ropa, unos trozos de tela… Que decir de las salidas al campo y de los viajes. Correr, recoger hojas del suelo, oír el viento, ver el sol, los colores, en resumen gozar de la Creación.

En los viajes podemos cantar, ver pueblos al pasar, buscar los toros de Osborne al borde de la carretera. Desde muy pequeños se les puede hacer disfrutar de los colores, olores, paisajes. De esta manera de mayores serán personas sensibles, observadoras.

Llegamos a los 4/5 años, y entramos en la etapa del "juego en serio", y empezamos a preparar a futuros estudiantes, profesionales serios y no chapuceros. Esto lo podemos conseguir ayudando a elegir un juguete o juego, y aguantar un tiempo con él, no dejándonos llevar del capricho, no cambiando de juego cada minuto. Recoger un juguete antes de sacar otro también es importante, y estamos educando en el orden.

¿Porqué es esta edad la edad del juego por excelencia?. Básicamente porque en ella se dan el afán de imitar, el ansia de repetir, la constante actividad y la satisfacción de aprender. Y es que los niños aprenden jugando, su experiencia y conocimiento se basa en el juego. Todo lo que hacen los niños es un juego: vestirse, ordenar su cuarto, pintar, usar plastilina, hacer puzzles, etc.

Por medio del juego aprenden a elegir, a responsabilizarse, a recoger cuando terminan. Son mas útiles los juguetes baratos y sin pilas que los sofisticados, con estos últimos se dedican a mirar y desarrollan poco sus potencialidades. Merece la pena jugar a los tradicionales juegos de mesa, en los que participa toda la familia, al “veo, veo”, a las adivinanzas, etc…

El juego y el juguete son un tema inacabable y no pretendemos acabarlo, sirvan estas líneas para concienciarnos de su importancia.

¿SABÍAS QUE…?

-Toda la actividad del niño es un juego.

-Enseñando a jugar estamos preparándoles para estudiar y trabajar.

-Es preferible una caja, una tela y un muelle que el último juego electrónico anunciado en la televisión.

-Es preferible el juego al juguete.

-Jugar con nuestros hijos nos acerca a ellos.

-El mejor juguete de los hijos son los padres

TELEVISIÓN Y EDUCACIÓN

Pocos temas suscitan tanta polémica en los últimos tiempos como el de la televisión. Acérrimos defensores y detractores feroces se enfrentan en una dialéctica que, como casi todo en la vida, tiene un punto medio.

¿Es la televisión algo bueno en sí mismo o es un arma de destrozar mentes? Ni lo uno ni lo otro. La TV en si misma considerada es un medio, un electrodoméstico que será bueno o malo según el uso que de él hagamos. La televisión es un medio.

Si hacemos un buen uso de ella será una herramienta estupenda para ayudarnos en la educación de nuestros hijos, si la usamos como niñera será un desastre; si a través de ella se dan pautas buenas de comportamiento, si con ello se forma al individuo será estupendo, si con ella se deforman las conciencias será un arma de hacer el mal.

El buen uso de la televisión La televisión actúa sobre la voluntad del individuo hasta anularla a veces. Según el profesor Pinillos se puede dar en un televidente el mismo electroencefalograma que en un hipnotizado.

Los niños aprenden más cuanta más atención prestan, y así como un niño de 10 años en el colegio atiende un 50% del tiempo, en casa lo hace un 27% y ante la televisión un 95%.

Usemos la TV para enviar mensajes positivos La televisión nos manda normalmente normas de comportamiento, vivencias, patrones de conducta, modelos sociales, anuncios dirigidos a mover la voluntad.

La mayoría de los objetivos de la televisión son económicos y políticos. Si la televisión es tan poderosa, si incide tanto en el comportamiento ¿por qué no enviar a través de ella conductas buenas, normas éticas, etc… ?. Con poco esfuerzo estaríamos ayudando a nuestros hijos.

Ocurre que es difícil controlar qué ven nuestros hijos. Anuncios, películas no aptas pueden ser vistas por los niños a cualquier hora, así que la única solución es ver la televisión con ellos, y comentar y hablar con ellos los que estamos viendo, de esta manera estaremos educándoles el sentido crítico.

También tenemos que educar en horarios, que día se ve la tele, a que hora, que programas y no caer en el truco de encender el televisor a ver que ponen. Es fundamental el lugar físico que ocupa la tele, el número de aparatos que hay en casa, etc… Si este artefacto es el centro del salón lo normal será que esté encendido todo el día, pero si está dentro de un mueble, debajo de las faldas de una mesa camilla, etc… no la veremos y no nos provocará.

Conozco familias que lo han hecho y con unos resultados formidables. Resulta lamentable que cada miembro de la familia tenga un aparato de tv en su cuarto, como es lamentable que momentos tan entrañables como las comidas se vean interrumpidos por la televisión, tertulias entrañables que no se realizan y que impide que la familia se comunique.

Sugiero el uso del vídeo. Las películas no son cortadas por la publicidad, sabemos que vamos a ver, sirven para aprender idiomas, fomentar la memoria a base de ver la misma película varias veces, se pueden pasar momentos familiares estupendos. Frente a la televisión, el vídeo.

La televisión y el ocio Así como la lectura, la música, el juego, etc… fomentas la imaginación y otras capacidades, la participación, la creatividad, la televisión mal usada crea seres pasivos, acríticos, sin ideas propias.

Cuentan que una familia en la que el hijo “devoraba” televisión, se vio sorprendida al estropearse la misma. La llevaron a reparar y ante el disgusto general el técnico les dijo que tardaría varios días en arreglarla. El padre para pasar el rato decidió ponerse a jugar con su hijo, cosa que nunca había hecho, hablaron, leyeron juntos y cuando recogieron el televisor arreglado se sentaron a verlo, y ante el asombro paternal, el hijo dijo: “¿Por qué no jugamos a que se estropeaba la televisión?”.

La tele no es una niñera. Como siempre el ejemplo de los padres es fundamental, si son unos teleadictos difícilmente conseguirán que su hijo no lo sea.

Consejos:

-Coloque la televisión en un sitio de difícil acceso y que no se vea.

-Programe semanalmente que van a ver.

-No enciendan la televisión a ver que ponen.

-Seleccione buenos videos.

-No prohíba ver la televisión, hágase cómplice del niño, provoque otras actividades, intente que sea el niño quién apague el receptor.

-Cuando su hijo vea televisión, véala con él, hágale crítico ante los anuncios, dele pautas.

-Con un aparato por cada sobra, y no hace falta que sea el último grito, basta con un pequeño televisor.

CELEBRAR LA NAVIDAD

Modelo42_miniMe da pena cuando oigo a alguien decir que odia la Navidad aunque confieso que no me extraña que mucha gente piense así, yo también lo haría si éstas fiestas no tuviera un significado tan especial para mi. No me siento identificado con la vida social que se genera alrededor de la Navidad y que ha terminado por convertirla en el icono del consumismo.

Celebrar la Navidad supone conmemorar el hecho mas grande de la historia de los hombres: Dios se ha hecho Hombre y con su ejemplo nos ha mostrado los valores mas grandes que hay: la generosidad, la humildad, la entrega, la alegría.

El desenfreno en el consumo, en la comida y en los regalos conlleva la sensación de hastio y no me parece que esa sea la mejor manera de celebrar la Navidad. Por contra, debieran ser dias de mayor generosidad, mayor humildad y en consecuencia, más alegres. La felicidad del hombre está mucho mas unida a lo espiritual que a lo material.

Claro que es bueno celebrar la Navidad con algo especial. El error es, como casi siempre, confundir el medio con el  fin.

LUCHA POR LO MEJOR

Images_56Cuando ayer escribí sobre lo atractivo que es el Bien y que hay que educar para ser mejores, la mejor manera de ser feliz, no me di cuenta del problema que podia plantear a algunos lectores. Las ideas expuestas están muy bien cuando se tiene claro qué es el Bien pero admitir que existe el Bien presupone la existencia de una verdad objetiva, algo que muchas personas no comparten.

Es cierto que se puede argumantar que el Bien depende de factores sociales o politicos, de conveniencia en fin, pero se estará conmigo que esta idea tiene poca consistencia a la hora de educar. ¿Acaso un padre va a luchar por transmitir a sus hijos algo que es cambiante, manipulable o que depende de la voluntad de otros?.

Si ser padre supone buscar lo mejor para los hijos ¿porqué no buscarlo también para tí mismo? ¿porqué no olvidar viejos prejuicios?. No importa lo que haya sido tu vida hasta ahora, no importa que hayas sido infiel a lo que considerabas bueno, siempre es tiempo de recomenzar. Esta lucha propia por ser mejor será la mejor herencia que puedas dejar a tus  hijos.

EDUCAR: UNA CIENCIA Y UN ARTE

Imagessaaa Que la educación de los hijos es una tarea complicada y difícil es evidente, no supone descubrir nada nuevo. No existen recetas mágicas que poder ofrecer pero si algunas ideas que sirvan para reflexionar.

En la educación se esconde todo lo misterioso del ser humano:¿Porqué no todos los hijos reaccionan igual a la educación que se les da? ¿Cual es la razón de que haya tantas diferencias entre hermanos?. La educación es una ciencia y como tal se puede estudiar, teorizar sobre ella y facilitar herramientas a los padres para que puedan ejercer su labor.

Pero la educación es también, y creo que en mayor medida, un arte. La formación de la personalidad de un hijo es una tarea mucho mas delicada que la que realiza un artista con su obra. Esconde muchos misterios, distintos matices y sobre todo lo mas grande que tiene el hombre: la libertad.

La obra artística que realiza el autor se adapta a lo que él quiere. El hijo, como ser libre que es, necesita interiorizar lo que se le transmite y hacerlo suyo, no basta con la labor del artista, los padres, es necesario y fundamental contar con la libre voluntad de la obra, el hijo.

No existen recetas mágicas pero si tuviera que reducir a dos palabras lo fundamental para educar serían éstas: cariño y exigencia.

CON P DE PADRE, NO DE POLICIA

PoliMuchos padres reconocen que su principal problema para educar es la falta de autoridad. Creo que están en lo cierto pero me parece que el problema se plantea al definir lo que es la autoridad. Cuando se habla de esa manera lo que se está diciendo es que los hijos no hacen lo que los padres quieren y hay está el error.

El ejercicio correcto de la autoridad no consiste en que los hijos hagan lo que los padres quieran sino en que los hijos lo quieran hacer. La linea divisoria del poder y la autoridad es muy fina pero consiste en eso precisamente: ejercer el poder consiste en conseguir que los demás hagan lo que queremos, ejercer la autoridad consiste en que los demás quieran hacer lo que les planteamos.

¿Cómo se consigue que los hijos quieran hacer lo que les planteamos? Lógicamente no existen formulas mágicas pero para empezar pueden servir estas dos ideas: dedicarles tiempo y mostrarles con nuestra vida lo que deben hacer de manera atractiva.

Obviamente el ejercicio de la autoridad requier el uso del poder en las dosis adecuadas. Otro día volveré sobre este tema.   

Crear vuestro propio estilo familiar

Hoy comparto algunas consideraciones sobre cómo crear un estilo familiar, espero que les sean útiles:

-Enseñar con el ejemplo ya que realmente se hace muy difícil intentar transmitir un modelo de vida “esotérico” sustentado simplemente en la bondad natural y las buenas intenciones. Hablar a los hijos es necesario pero resulta efectivo cuando confirmamos esas enseñanzas con nuestra actuación cotidiana. Es cierto que muchas veces esa actuación está llena de errores y caídas pero también es cierto que la vuelta a empezar y la lucha diaria es escuela impactante.

-Escuchar con interés. Cómo ya se ha dicho es importante hablar a los hijos sin embargo creo que lo es tanto o mas escucharles y hacerlo de una manera activa. Esto nos ayuda por un lado a conocerles y por otro a facilitar el dialogo y la consulta cuando tengan dudas o problemas.

-Evitar que los hijos estén al cuidado de personas que no estén de acuerdo o en la línea del estilo familiar. Indudablemente la vida es muy complicada y no siempre los padres pueden atender a los hijos por lo que tienen que recurrir a otras personas ya sean familiares o profesionales. En ambos casos es importante que esas personas estén de acuerdo con el estilo e ideario familiar o por lo menos no lo contradigan.

La selección de personal doméstico no es un tema sin importancia y debiera ser realizado dándole la importancia que tiene: es mucho mas fácil deshacer que hacer.

  -A mayor número de hermanos, mayor número de relaciones personales. Lo que puede parecer una perogrullada muchas veces se olvida pero el estilo familiar no es el mismo en una familia de hijo único que en una familia numerosa.

Virtudes como la generosidad, la paciencia, la laboriosidad, la austeridad y otras muchas se pueden vivir de manera mas natural y con menos esfuerzo cuanto mayor es el número de miembros en la familia.

-La educación personalizada exige buscar momentos para estar a solas con cada hijo. Creo que no se trata de darles cita o “engancharles” de uno en uno para sentarse en una habitación y hablarles sino de buscar o provocar momentos en los que con naturalidad nos cuenten y les contemos cosas. Sobre todo se trata de crear un ambiente de confianza y de sentirse querido y atendido.

-Tener como ilusión que el hijo sea mejor que uno mismo puede ser un aliciente. No se trata de que su carrera profesional sea mejor que la mía sino de que sea mejor persona lo cual animará al padres a luchar en su propia mejora personal sabiendo que es la manera de ayudar al hijo.

  -Tener unas creencias religiosas comprometen mas al educador. El hecho de pensar que el alma de cada hijo y su felicidad eterna depende en parte de lo que uno haga lejos de asustar debe de ser un aliciente y un despertador para dar importancia al papel primordial de los padres en la educación de sus hijos.

LO QUE PODEMOS HACER LOS PADRES

Images_41 Es en el campo de la educación de la voluntad en el que los padres podemos influir de manera decisiva. Podemos hacer mucho mas de lo que pensamos para que nuestros hijos actúen libremente haciendo aquello que realmente quieren hacer.

Sin duda podemos ayudar a nuestros hijos en el cultivo de su inteligencia pero es en la consecución de hábitos cotidianos donde mas podemos influir y, por tanto, donde debemos volcar nuestro esfuerzo. En este ámbito de la educación de la voluntad se dan dos aspectos que considero capitales: los criterios de vida y los modelos familiares. Ambos me parecen fundamentales para la consecución de la felicidad.

EDUCAR NIÑOS LIBRES

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Mucho se ha hablado de la educación integral y nunca la educación ha sido menos integral que ahora. Educar integralmente supone formar la inteligencia y la voluntad, la inteligencia para conocer la verdad y el bien y la voluntad para llevar a cabo ese bien y esa verdad.

Asumo que esta idea no la entienden los relativistas que sin embargo pretenden imponer su relativismo como la verdad y el bien, curiosa contradicción.

No educar la voluntad supone huir del esfuerzo, de la superación personal, formar ciudadanos menos libres y esclavos de sus apetencias y de la “espontaneidad” y por tanto mas vulnerables a la manipulación política y económica.

La promoción automática de curso, la posibilidad de no acudir a clase y la filosofía fracasada de la educación comprensiva que inspira la LOE (Ley española de educación) aboca a nuestros hijos a ser unos mediocres. Por no hablar del adoctrinamiento político de la asignatura denominada “Educación para la ciudadanía”, lejos de elevar la enseñanza pública la hundirán mas.

Pautas para educar en virtudes a tu hijo de 6 a 13 años

AUTOEVALUACIÓN DE LOS PADRES RESPECTO AL DESARROLLO DE VALORES EN HIJOS CON EDAD ESCOLAR (6 A 13 AÑOS)

Las prisas y el ritmo que la vida impone a muchos padres les lleva a no tener apenas tiempo para estar con sus hijos . Esto es un hecho y de nada valen lamentos sino acciones eficaces. Si se dispone de poco tiempo lo que no se puede hacer es perderlo.

La presente “autoevaluación” pretende ayudar a los padres con hijos de 6 a 13 años para aprovechar el tiempo y los recursos en la educación de los hijos. El camino de la felicidad pasa por la adquisición de valores, la manera de transmitirlos y “meterlos” en el corazón de los hijos es ir “paso a paso”.

Conociendo las características propias de la edad del hijo, nos centraremos en los valores que le son propios. La labor principal de los niños de 6 a 13 años es el estudio ( edad del escolar ), y en el estudio se ejercitan una serie de hábitos propios de valores como la fortaleza, laboriosidad, reciedumbre, sobriedad, paciencia, perseverancia, compañerismo, formación de criterio.

La misión de los padres es ayudar a los hijos a luchar por vivir los valores antes mencionados. La “pregunta del millón” es ¿como?. Obviamente de nada sirve saber la teoría si no sabemos como ponerla en práctica. A continuación se exponen una serie de preguntas que pueden servir como orientación. No conviene responderlas con monosílabos, sí ó no, sino buscar situaciones cotidianas en la familia y comentarlas entre el matrimonio. Si no es garantía de éxito inmediato, por lo menos se caminará en la buena dirección.

I. FORTALEZA.

De la misma manera que el valor base en la edad de 0 a 3 años es el orden, se puede afirmar que la base de la educación de los niños de 6 a 13 años es la fortaleza, no entendida como fuerza física, sino como capacidad de proponerse metas y luchar por lograrlas aunque cueste. O dicho de otro modo, conseguir una fuerza interior que les haga sobreponerse al “no me apetece”.

Para que los hijos vivan la fortaleza es necesario que sepan que existen cosas en la vida por las que merece la pena luchar, que existe el Bien y que merece la pena luchar por conseguirlo, de ordinario a través de las cosas pequeñas.

-¿Nuestro hogar es un hogar de “quejicas”?. En la última semana ¿cuantas veces se ha oido “que calor/frío tengo”, “que cansado estoy”, etc?.

– ¿Tenemos tendencia a proteger excesivamente a los hijos? ¿Sustituimos a nuestros hijos en las tareas que deben realizar? (Encargos en casa, arreglos, etc.)

– ¿Cuantas salidas al campo, de excursión, hemos realizado en el último mes?. Las salidas al campo, o a la montaña son una escuela de fortaleza y además unen a la familia. Organizar marchas en las que se suben y bajan cuestas, se pasa frío o calor, se pasa sed, etc.. son una forma estupenda de vivir la fortaleza. Además, observar bellos paisajes ayuda a darse cuenta que merece la pena el esfuerzo.

– Cuando nuestros hijos deciden algo y luego se “echan atrás” sin motivo ¿les ayudo para que realicen lo que se habían propuesto, ó , pienso que no tiene importancia?

– ¿Quiero ayudar a mis hijos a ser “fuertes” mientras yo soy una persona sin ambiciones de superación y mejora personal?

– En los fines de semana, vacaciones etc.. ¿Existe un horario de levantarse de la cama, de estudio, etc..ó las cosas salen como salen?

II.LABORIOSIDAD.

Muy relacionada con la fortaleza, la laboriosidad la viven los niños en su trabajo, el estudio. Se trata de cumplir con diligencia los deberes propios y ayudar a los demás en lo mismo. En resumidas cuentas, querer hacer las cosas bien y esforzarse en ello.

– ¿Que me preocupa más, las notas o que mis hijos se esfuercen y den lo máximo de sí mismos? ¿Les animo cuando veo que luchan y no llegan?

– ¿Tienen mis hijos un horario diario de estudio y lo cumplen? ¿Que lugar ocupa la televisión en casa? ¿Que razones les doy para que hagan suyas estas ideas y no las vean como una imposición?

– ¿Cuanto hace que no hablo con mis hijos de lo que es la obra bien hecha, y de la satisfacción que produce el hacer las cosas bien esforzandose? ¿Me intereso en que acaben bien sus trabajos escolares, con buena presentación?

– ¿Me preocupo de que en casa haya una ambiente que favorezca el estudio? Silencio, libros (que aprendan a cuidarlos), etc..

– ¿Me doy cuenta que los fines de semana y vacaciones también son tiempo de laboriosidad? En este sentido ¿tienen un horario adaptado a las circunstancias ó se hacen las cosas según van surgiendo?

III. SOBRIEDAD.

Por medio de la sobriedad, distinguiendo lo que es razonable y bueno, nos esforzamos por utilizar de manera moderada los cinco sentidos. Está muy relacionada con la fortaleza , ya que “negarle al cuerpo” lo que pide supone un ejercicio de dominio.

– En el caso de que demos paga a nuestros hijos, ¿que han hecho con la paga de la semana pasada? ¿En que la han gastado? Ha sido en cosas necesarias o en caprichos comprados por impulsos. ¿Con que frecuencia realizan obras de caridad? Parte de la paga, ¿la dedican para ayudar a los más necesitados?

– ¿Aprovechamos las cosas hasta el final, o las tiramos mientras aún sirven?. En este punto convendrá descender a lo concreto, y ver qué cosas hemos tirado en los últimos meses y en qué estado se encontraban, ver si las hemos tirado porque ya no servían o por consumismo, ¿hacía falta de verdad cambiarlas? (convendrá ser honrado con uno mismo, pués es fácil engañarse)

– ¿Son nuestros hijos esclavos de las marcas y los anuncios? ¿Y nosotros?. – ¿Intentamos conjugar el capricho (a veces es bueno “dárselo”) con la sobriedad? – La nevera es un buen termómetro de como se vive la sobriedad. Abramos la nevera y veamos que cosas de las que hay son necesarias y cuales son superfluas. ¿Es nuestro casa un hogar donde nunca falta de nada, refrescos en la nevera, patatas fritas, dulces, aperitivos, etc..ó usamos de estos para celebrar acontecimientos familiares?

– Muchas familias realizan las compras en supermercados. Esto brinda la oportunidad de hacer una lista y ceñirse a ella. ¿La última compra se ajustó más o menos a la previsión ó fue fruto del reclamo de las estanterías?.

– ¿Salir al teatro, al cine es algo habitual, que no llama la atención o es un acontecimiento? (Obviamente el buen cine y el buen teatro son cultura y por lo tanto positivos, la pregunta se dirige hacia el “consumo” de ambos).

IV.PACIENCIA.

La paciencia ayuda a resistir aquellas cosas o situaciones que nos molestan, con serenidad. Es una valor que va “a contrapelo” de nuestros tiempos, caracterizados por las prisas y la falta de capacidad de espera. No vamos a proponer que todas las familias se vayan a pescar, pero pensar en lo que supone ir de pesca nos ayudará a entender mejor la paciencia.

– ¿Fomento en mis hijos actividades que requieren el ejercicio de la paciencia, por ejemplo: coleccionismo, aprender a tocar la guitarra, etc.?

– ¿Les doy razones para “soportar” a un compañero pesado, que se burlen de ellos en el colegio, etc.?

– ¿Que razones les doy para que hagan bien las cosas? ¿Somos capaces de esperar resultados o los queremos de inmediato?.

– ¿Tenemos nosotros paciencia con sus limitaciones y defectos, para que de esta manera ellos también la tengan?.

V.COMPAÑERISMO.

La edad en la que comienza a desarrollarse y potenciarse el compañerismo es la edad del escolar, por ello vale la pena preguntarse:

– ¿En casa se deja hablar a todos y se escucha con atención aunque uno tenga muchas ganas de contar lo suyo?.¿Cuando ha sido la última vez que hemos mantenido una conversación familiar?

– Cuando alguien critica o habla mal de algún amigo, vecino, conocido ¿que hacemos, “entrar al trapo” o procurar cortar la critica buscando lo positivo de esa persona?

– ¿Que detalles vivimos en casa encaminados a ayudar a los demás sin que nos los tengan que pedir?. Ante la natural falta de iniciativa de los hijos en este aspecto convendrá “darles pistas”. Hacer una lista y comentarla.

-En las actividades de grupo ¿ponemos el máximo empeño como si solo de nosotros dependiera el éxito, aunque luego el mérito se lo lleve otro, o solo nos esforzamos si vamos a “lucir” nuestras actividades?. ¿Cuando ha sido la última vez que esto nos ocurrió en el trabajo? ¿Que hicimos?. ¿Es tema de conversación en las tertulias con los hijos?

VI. FORMACIÓN DE CRITERIO

La Edad del escolar es la edad del saber, de la razón. Por ello es normal que los hijos busquen el porqué de las cosas, su bondad o maldad, lo que es verdad y lo que no lo es. Esto, unido a su sentido de la justicia hace de este momento la edad de oro para educar unos principios que les ayuden a tener criterio ante lo que ven.

– ¿Aprovechamos en casa las oportunidades que se brindan habitualmente, películas, noticias, comentarios del colegio, para aclarar ideas sobre la justicia, lo bueno y lo verdadero?

– En este aspecto, ¿Vivimos y así les transmitimos a ellos, que no se debe juzgar a las personas, que lo que se debe juzgar como bueno o malo, verdadero o falso son los actos?

– ¿Les vamos enseñando a saber ser críticos con lo que oyen y leen? ¿Aprovechamos los periódicos, por ejemplo, para que formen su idea de las noticias?

– Cuando una película nos parece inapropiada, ya sea por violencia, sexo, etc. ¿Apagamos la TV o “nos la tragamos”?

Vuelve a casa papá

VUELVE A CASA PAPÁ

Se repite hasta la saciedad que la familia está en crisis y con ello se consigue, en muchos casos, hacer caer en el pesimismo a muchas personas. El pesimismo es paralizante, no ayuda a crear y además hace que nos pongamos a la defensiva.

¿CRISIS? ¿QUÉ CRISIS?

¿Es cierto que la familia está en crisis?. Conviene aclarar qué significa esto. La palabra crisis suele relacionarse con significados negativos, con hecatombes. Sin embargo el significado real no es ese, crisis significa cambios. Las personas sufrimos crisis y con ellas no tiene porqué llegar el fin del mundo. Los niños suelen sufrir una crisis alrededor de los tres años. Hasta esa edad no han tenido constancia de su propia persona, se han sentido parte de quienes les rodean. A esta edad se dan cuenta (no de una manera consciente) de que pueden ser autónomos y de ahí se derivan las pataletas, el negarse a hacer algo que se les manda o el querer hacer las cosas solos. Si superan esta crisis, y la superan, crecen como personas y maduran. La crisis, por tanto, ha sido positiva. Desde esa crisis que se produce hacia los tres años y hasta la pubertad, los niños permanecen en un estado “ideal”. No se suelen presentar grandes problemas. Sin embargo comienza la adolescencia que es, nuevamente, tiempo de crisis, de grandes cambios. Los padres suelen recibirla con una actitud defensiva y de miedo (¡ya verás cuando te toque! Amenazan los conocidos). Sin embargo la crisis de la adolescencia es necesaria para que el chico o la chica maduren y den el salto hacia delante. Si les ayudamos y apoyamos, saldrán de la crisis fortalecidos.

CRISIS DE LA FAMILIA El objetivo al exponer estas ideas no es hablar de la evolución psicológica de nuestros hijos sino poner en su sitio lo que significa crisis y librar a esta palabra de su maldición. ¿La familia está en crisis? Sí, es un hecho incuestionable. ¿Es esto malo? No si sabemos ser protagonistas de este cambio. La familia está en crisis porque las relaciones humanas son algo vivo y cambiante. No es la base de la familia- el amor- lo que está en crisis sino su adaptación a la realidad social. Es cierto que existen ataques objetivos a la familia, sin embargo si somos capaces de mejorar las familias que existen habremos superado la crisis. La familia es el lugar donde de manera natural se nace, se crece y se muere. Es el único ámbito donde las personas son queridas por lo que son, no por lo que tienen o hacen. Por esta razón la familia está blindada y permanecerá.

PAPELES EN LA FAMILIA Hasta hace unos años parecía que la familia era algo estático e inamovible. Los roles estaban perfectamente delimitados. El padre trabajaba fuera de casa, traía el dinero para mantener a su familia y procuraba la seguridad de su mujer e hijos. La madre cuidaba del hogar y se encargaba de la educación y cuidado de los hijos. La autoridad familiar recaía en el padre y se ejercía como potestas (la capacidad de imponer y sancionar en función de su cargo). La madre se limitaba a ser la gestora del hogar. Sé que éstas ideas no se daban en todos los casos y que como toda generalización, puede ser injusta. Sin embargo creo que se corresponde con una realidad muy amplia. Las obligaciones de los hijos se limitaban a obedecer. Éste modelo de familia funcionó durante mucho tiempo y la mayoría de las personas guardan un grato recuerdo de sus padres y se sintieron amados. Sin embargo me pregunto ¿Vale éste modelo para nuestros días?

LO FUNDAMENTAL Y LO MUTABLE

En toda realidad existen elementos fundamentales y otros que son mutables. En la familia ocurre lo mismo. Pienso que hay pocas cosas inamovibles en la familia, lo que ocurre es que si se mueven el edificio se derrumba. ¿Qué cosas son fundamentales? El amor entre un hombre y una mujer y el compromiso, fruto de la libertad, de ser siempre fieles. Por su propia dignidad el ser humano necesita nacer de una relación humana de amor, la única fuente es la unión de un hombre y una mujer. El hijo nunca puede ser entendido como un derecho ya que pasaría a engrosar la categoría de cosa o, si se me permite la broma, de mascota. Todo niño tiene derecho a tener un padre y una madre que se quieran y le quieran. Tener hijos no es un derecho de los padres sino una responsabilidad.

Prácticamente todo lo demás, roles en el hogar, trabajo, etc. Todo lo que ha ido cambiando y evolucionando a lo largo de los tiempos y así seguirá, es mutable, accesorio.

PAPEL DEL PADRE

La llamada familia “tradicional” tenía, como ya hemos visto, muy estructurada las relaciones y funciones de cada elemento. El papel del padre se limitaba, en la mayoría de los casos a las relaciones externas. El padre no estaba en el hogar pero cumplía la función que se le había asignado en ese momento, proteger a su familia y procurar su sustento. Gracias a los movimientos feministas las mujeres han podido conseguir su puesto en la sociedad y se ha acabado con discriminaciones que atentaban a su dignidad como personas. Creo, sin embargo, que el feminismo radical de nuestros días hace mucho daño a la mujer, al hombre y a la familia. Parece ser su obsesión “arrinconar” al hombre y masculinizar a la mujer. El alto índice de separaciones y divorcios no es, desde mi punto de vista, un índice del fracaso de la familia sino un indicador de muchos fracasos personales. En un 90% de los casos de separación o divorcio, los hijos quedan a cargo de la madre. Desde algunas administraciones se propugna que las mujeres tengan hijos sin padre (véase plan de acción 2005-2007 del Instituto de la mujer de Cataluña). Ante esta situación creo que es obligación de justicia que los padres varones recuperemos nuestro papel en la familia. Es una gran injusticia que los niños crezcan sin un padre y una madre.

¿QUÉ PODEMOS HACER LOS PADRES VARONES?

En primer lugar debemos considerar que nuestro papel es fundamental para el buen funcionamiento de nuestra familia. Es tan importante el padre como la madre para que nuestros hijos crezcan equilibrados. Saber distinguir lo que es importante de los que es urgente. Urgente es todo en el trabajo y en las relaciones sociales. Importante es nuestra mujer y nuestros hijos. Es necesario poner orden en la cabeza y priorizar, empezando por lo importante. La seguridad que proporciona el varón a su mujer y a sus hijos no la puede suplir nadie y la tarea de educar es siempre mucho mas efectiva cuando se hace entre dos. Sé que es fácil decirlo, pero nuestros hijos nos necesitan a nosotros, no nuestro dinero ni nuestro prestigio social y autoestima. Eso, en todo caso, lo necesitamos nosotros. Hacer las cosas que debemos, cuando no coincide con nuestras apetencia, requiere esfuerzo. La fortaleza es la virtud de los convencidos. Si sabemos que nuestra mujer e hijos nos necesitan, y nos necesitan igual que nosotros a ellos, ¿porqué no ponernos en marcha? Los hombres necesitamos que se nos reconozca y se nos aplauda. ¿Porqué buscar eso fuera de casa? ¿Porqué hacemos que nuestra autoestima dependa del trabajo profesional y no de nuestros hijos?

RECUPERAR LA AUTORIDAD La autoridad se entendía como potestad, el derecho a ser obedecido. Ese concepto de autoridad ha hecho crisis, ha evolucionado porque la potestad no es autoridad sino que es un componente de la misma. La autoridad real tiene que ver más con el servicio. Cuando se ama, se sirve. El servicio que tenemos que prestar los padres a los hijos es ayudarles a crecer como personas y enseñarles el camino de la felicidad. Muchas veces el problema radica ahí. ¿Cómo voy a enseñar a mi hijo a crecer como persona y a ser feliz, si yo, en el fondo, no sé ser feliz? Nuestra sociedad nos inculca la felicidad como momentos de placer que se consigue con las cosas. Esta realidad es frustrante ya que nuestro anhelo de felicidad es infinito y las cosas son finitas, se acaban. Cualquiera que hay experimentado un momento de gozo por la labor bien hecha, por un momento de generosidad, por dar mucho más que por recibir, ha estado en contacto con la felicidad y sin embargo ha podido no ser consciente. Nuestra tarea como padres varones consiste en volver a casa, en estar en casa y procurar esos momento a nuestros hijos. Si estamos dispuestos a empezar a crecer como personas, si nos damos cuenta de que podemos mejorar en virtudes (ser mas generosos, trabajar mejor, ….) estaremos en camino de recuperar la autoridad en el hogar.

COHERENCIA DE VIDA

Todas las personas, y especialmente los adolescentes, son muy sensible a la coherencia. Se rebelan ante las personas que dicen una cosa y hacen la contraria, no soportan la hipocresía. Si somos capaces de ver cual es el camino de la verdadera felicidad y ponemos el esfuerzo y la voluntad en seguirlo estaremos iniciando el camino para recuperar la autoridad. Cuando un hijo ve a su padre luchando por ser mejor persona, ese padre aumenta en prestigio y por tanto en autoridad ante su hijo. Por otro lado, esa lucha aumenta la autoestima del padre lo cual le anima a seguir luchando. Serán numerosas las veces en las que fallemos o nos equivoquemos pero también serán ocasiones para pedir perdón lo cual nos unirá mas a nuestros hijos.

VUELVE A CASA PAPÁ

No dejemos que esta sociedad utilitarista nos meta en el armario. Hoy, mas que nunca, hacen falta padres que defiendan a su familia con uñas y dientes. Hace falta defender a nuestras familias en la calle pero, sobre todo, en el hogar.No se trata principalmente de cambiar pañales, bañar niños o coser calcetines (si hay que hacerlo se hace), sino de luchar por ser mejores personas y por transmitir esto a nuestros hijos. Que sientan que lo mas importante de nuestra vida son ellos y que se lo demostremos.

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