Faltan niños

El premio Nobel de economía 1992 Gary S. Becker afirmaba que el desarrollo económico está directamente relacionado con los índices de natalidad. Por un lado por motivos puramente materiales: mantenimiento del estado de bienestar, pensiones, etc …. por otro debido a lo que supone para una sociedad la existencia de niños y jovenes: más ilusión en el futuro y por ello mayor iniciativa para investigación y desarrollo que legar a las futuras generaciones. Sobre el particular escribió un artículo publicado en The Wall Street Journal titulado faltan niños

Ayer tuitee que una sociedad con niños es más alegre, esperanzada, creativa, generosa, por una sencilla razón: tiene futuro. Y cuando hay futuro hay esperanza y razones para vivir. Los niños necesitan un ambiente generoso, optimista, en el que se sientan aceptados incondicionalmente, pero es que a su vez  lo generan; es una cuestión de retroalimentación: tú me procuras un ambiente mejor y yo lo alimento con mi presencia.

No deja de ser cierto que existen situaciones de injusticia, explotación y verdaderos dramas; sin embargo creo que esto no justifica la negación del bien que supone que haya niños. Más bien ellos son un acicate para que los adultos hagamos un mundo mejor.

Si no pensara así, se me plantearía la alternativa del “apaga y vámonos”, la nausea y el sinsentido;  y yo no estoy por la labor, bajo ningún concepto. La vida me parece un don, un regalo y aunque el mal existe, confío en las personas y su capacidad de amar y ser mejores; el bien es más fuerte.

Ideas para disfrutar de una vida equilibrada

Es fácil experimentar que la felicidad y la plenitud tienen mucho en común con la armonía, el equilibrio y la madurez. Por contra cuando gobiernan la vida el capricho, los sentimientos exagerados o el mal carácter, las personas no se encuentran a gusto ni consigo mismos ni con el mundo. Resulta entonces difícil disfrutar de paz y ser feliz. Es cierto que en esta realidad de los sentimientos y de la afectividad hay una cierta base heredada, sin embargo es mucho lo que la educación puede hacer. Resulta necesario que la educación contemple la formación de la afectividad.

El núcleo gordiano de la educación consiste en encontrar el equilibrio entre lo que pide la afectividad: el placer y el bienestar; y lo que dicta la razón: el bien. Como ambas no suelen coincidir la lucha está servida entre lo que apetece hacer y lo que se debe hacer. Valga como ejemplo el del estudiante que sabe que debe estudiar pero al que apetece salir con los amigos o jugar con la videoconsola.

Una buena educación pasa por colocar en su lugar la afectividad: conseguir que esta sea activada y dirigida por la voluntad (guía a tu corazón, no te dejes llevar por él). Actuar de esta manera resulta difícil ya que ante una disyuntiva la valoración de la afectividad es más rápida y fuerte que la racional. Los movimientos afectivos necesitan gobierno y moderación.

¿Qué hacer para conseguir este orden y equilibrio entre afectividad y racionalidad? La batalla se mantiene cada día y sólo se gana en lo pequeño. Son los pequeños vencimientos diarios los que ordenan la cabeza y el corazón. Por ejemplo venciendo la pereza a la hora de levantarse de la cama o cumpliendo un horario de estudio.

Otras ideas que ayudan a mantener ese equilibrio pueden ser:

– un ritmo alimenticio adecuado: comer a determinadas horas y no cuando el estomago quiere

– alternar durante el día momentos de cansancio con otros de descanso

– dormir las horas adecuadas a la edad: acostarse y levantarse a horas previstas y razonables

– realizar actividad física que siempre supone un mayor o menor esfuerzo y vencimiento

La idea es que el mapa final sea este: la racionalidad tiene el poder político, la afectividad se deja gobernar y el cuerpo se resigna y ofrece una menor resistencia. Para que esto ocurra hay que mantener pequeñas luchas cada día en un ambiente familiar alegre y optimista.

Cuatro ideas a tener en cuenta si te vas a casar, vale también para casados

Según los datos del INE, cada año aproximadamente 85.000 parejas contraen matrimonio en España. Aunque en algunos casos no sea así, la mayoría lo hace asumiendo un compromiso de permanencia y poniendo en ello la máxima ilusión. Seguramente sea por eso que las rupturas matrimoniales siempre se consideran un fracaso. Para ayudar a quienes van a dar ese paso tan importante en su vida, comparto hoy cuatro ideas que bien pueden servir de brújula.

Indudablemente la primera tiene que ser cásate por amor. Cásate porque la persona con quien lo haces te emociona, sois complementarios, os gusta compartir la vida y proyectos de futuro. Cuando piensas en él o ella sientes hormigueo en el estomago, si le ves sonreír sonríes, si está preocupado te preocupas. Estáis llenos de planes de futuro y queréis hacerlo juntos.

Se atribuye a Chesterton la idea de que es feliz quien se casa con la persona a la que ama, pero que lo es más quien ama a la persona con la que se ha casado. Parece un trabalenguas pero esconde algo sustancial. Siendo importante que te cases por amor, lo es más casarte para amar. Se plantean aquí dos visiones del matrimonio: una pasiva, casarse por amor; y otra activa, casarse para amar. Ponte manos a la obra desde el primer día. Considerarlo como un trabajo, como algo en lo que hay que poner cariño y empeño. Para que el amor permanezca hay que mejorarlo con pequeños detalles.

Para poder avanzar y mejorar el matrimonio, es fundamental no confundir enamoramiento y amor. Los sentimientos son consustanciales a la persona humana, y por ello forman parte del amor. Sin embargo no tienen vocación de permanencia, no hagas recaer el peso del matrimonio en ellos, si lo haces perderás el timón de la barca. Lo fundamental es el compromiso de amar, independientemente de tus estados de animo o del momento.

Lo anterior refuerza esta cuarta idea: alimenta desde el primer día de matrimonio el sentimiento y la ilusión. Cuida los detalles en el trato, llena tu corazón de buenos propósitos y deseos de complacer a tu cónyuge. Focaliza el trabajo en tu mejora personal y cuando algo no vaya bien, piensa qué puedes hacer tú. Comparte esto con tu pareja, vuestro proyecto personal es ahora inseparable del proyecto común.

Cuatro ideas básicas: casarse por amor, casarse para amar, no confundir amor y sentimiento y alimentar el enamoramiento e ilusiones cada día. Los cuatro polos de la brújula del matrimonio.

Aprendiendo a disfrutar las puestas de sol pigmeas

El tiempo es algo objetivo y medible. Sin embargo las personas lo gestionamos de distinta manera, ante una misma tarea hay personas a las que les sobra tiempo mientras a otros les falta. También hay personas que van acelerados a todas partes mientras otros lo hacen más tranquilos. En el mundo laboral y social suele ser corriente vivir con prisas, se vive con la sensación de que no se llega. En ocasiones esto tiene que ver con maneras de ser. En otras, la presión de algunos jefes y empresas hacen que las personas tengan una visión de tubo de la realidad, incapaces de mirar a los lados se pierden muchos matices y realidades.

Vivir así es una desgracia ya que en muchas ocasiones, especialmente en el trabajo, no depende de uno mismo salir de esa situación. Lo peor de esto es que al llegar a casa se siga actuando y pensando de la misma manera. Se fijan los objetivos y la meta es alcanzarlos (visión de tubo) perdiendo todos los matices, olvidando que lo importante son las personas y las relaciones familiares. Se sucumbe ante la lógica de la eficacia en detrimento de la lógica del amor.

Al llegar a casa debiéramos ser capaces, o por lo menos intentarlo, de dejar el sombrero de las prisas, las brusquedades y la falta de delicadeza en la entrada, centrándonos en las personas que queremos.

Chesterton es siempre una fuente de inspiración, os dejo esta cita de su autobiografía:

“Yo admiraba más los grandes inventos científicos a pequeña escala. Siempre me atrajo mucho más el microscopio que el telescopio. Cuando de niño me hablaban de remotas estrellas a las que nunca llegaba el sol, me conmovía tan poco cuando de adulto me hablaban de un imperio en el que nunca se ponía el sol. No veía ninguna utilidad a un imperio sin puestas de sol. Sin embargo me sentía inspirado, emocionado, al mirar un cristal como una cabeza de alfiler a través de un agujerito y verlo cambiar de forma y color como una puesta de sol pigmea”

Padres de adolescentes

La vida no es algo estático sino que evoluciona dando lugar a distintas etapas, infancia, adolescencia, juventud, edad adulta …… El paso de una a otra puede ser en algunos casos muy acentuado, en otros más suaves. Le ocurre tanto al niño que alrededor de los tres años descubre su yo, como al adolescente, al joven o al adulto. En esos cambios de etapa suelen producirse las temidas crisis que se manifiestan en pensamientos como “no se que me pasa”, “no me reconozco”. Pueden dar lugar a una cierta insatisfacción con la vida y en tener la sensación de que los pilares se derrumban. El fenómeno de las crisis tiene mala fama, sin embargo suponen simplemente el dar paso a una nueva realidad, transformándose en oportunidad para crecer, madurar y mejorar.

Cada persona es única e irrepetible, sin embargo en todos se dan una serie de características comunes cuyo conocimiento es muy útil para superar las temidas crisis. También en la vida familiar se puede producir el fenómeno que se ha dado en llamar la tormenta perfecta. La situación ideal para ello es lo que les ocurre a muchos matrimonios que rondando los cuarenta años, tienen hijos adolescente. En estos casos, a la crisis de los padres se junta la de los hijos: la tormenta perfecta.

La sensación cada vez más clara de los límites de las propias fuerzas, la perdida de la ilusión, la sensación de que la vida no se desarrolla como la habíamos planeado, el temor a haber fracasado en la educación de los hijos o el escepticismo pueden sorprender a más de uno y provocar fisuras personales y en el matrimonio. Si no se está en guardia pueden surgir desavenencias tanto por asuntos conyugales como por la educación de los hijos.

La primera idea que conviene apuntalar es que entra dentro de la normalidad que se puedan producir esas sensaciones, y que lejos de suponer un problema pueden ser un punto de inflexión en la vida personal, matrimonial y familiar.

Convendrá hablarlo en el matrimonio para superarlo juntos, ilusionarse por la nueva etapa, redescubrir lo que une, empeñarse en que nunca los posible problemas con los hijos provoquen el distanciamiento conyugal. Volver a enamorarse recreando el proyecto común adaptándolo a la nueva realidad.

Sobre optimismo y confianza

Existe la creencia bastante generalizada de que el optimismo y la confianza son características innatas de algunas personas. Aunque esta idea encierra cierta verdad, sin embargo, estas virtudes también se adquieren y se viven por la lucha personal. El optimismo está muy relacionado con el buen humor y este con saber dar a cada situación su importancia.
Algunas personas hacen de cualquier menudencia un drama. Ello supone, además de un tormento para los demás, una actitud paralizante para ellos mismos. Cuando falta el optimismo y la confianza, no se puede crecer y mejorar ya que esto supone, por definición, una cierta seguridad en uno mismo y en las propias capacidades.
El optimismo, al igual que la generosidad, se vive cuando se lucha por hacer la vida agradable a los demás, cuando se está mas pendiente de los otros que de uno mismo. El pesimismo es egocéntrico. El optimismo como virtud no se refiere a los inconscientes que no ven las dificultades, o a los autosuficientes que se creen infalibles. Se adquiere cuando uno mismo se conoce, se toma un poco en broma y sobre todo no se es demasiado susceptible a lo que dicen los demás.

En recuerdo de Belén Langdon

Estos días consideraba que una de las mayores virtudes que puede tener una persona sea posiblemente vivir enamorada, con la ilusión y el deseo de buscar lo mejor. Twitee hace unos días que las personas jóvenes son aquellas que tienen más ilusiones que recuerdos. Descubro cada día que las personas enamoradas recrean la vida, buscan lo mejor y lo comparten, crean a su alrededor un ambiente alegre y optimista. Son conscientes de las dificultades y de las tristezas, pero no les llenan de amargura sino que ellas las llenan de sentido. Las personas enamoradas son delicadas, luchan en lo pequeño porque saben que ahí se encuentra el amor. Buscan y dan sentido a cada detalle pequeño de la vida.

¿Dónde y como se forjan estas personas? No hace falta ir a ningún lugar especial, sin duda en la familia. Por eso la labor de ser padres es tan grande, es en la familia donde crecen las personas enamoradas. Se trata del lugar natural para descubrir y hacer crecer el amor, esas pequeñas luchas y cuidados que son un anticipo del cielo. Cada pequeño detalle de arreglo personal, del adorno de la casa, de la preparación de la mesa, de estar pendiente de los demás encuentra su sentido en el amor; no se pueden entender de otra manera.

Y en medio de estos pensamientos me sorprendía la trágica muerte de Belén Langdon, triste suceso que ha mostrado lo mejor de la familia. El testimonio de amor y fe de Nick y Yolanda, de sus hijos y de las compañeras del colegio nos interpelan y empujan para querer ser mejores. Es como si en medio de la tundra apareciera una flor, y otra y otra.

Tu vida Belén ha sido, lo se, una vida enamorada. Corta, pero enamorada. Por eso deja mucho fruto y paz y serenidad, en medio del dolor.

Educar y forma de ser

En una entrevista publicada en la revista Familia y Cultura, el profesor López-Barajas afirma que “la educación de los hijos no es cuestión de técnica sino de forma de ser”.
Muchos padres argumentan que educar es muy difícil, les falta tiempo, no tienen preparación, la presión de la sociedad les puede. Las tres dificultades son ciertas, Y de ellas la más cierta sea la falta de tiempo.
En una sociedad que podríamos denominar del conocimiento y la eficacia, se tiende a pensar que la fórmula mágica, la solución a todo, está en la técnica y en los métodos. Esta idea no funciona en lo concerniente a las personas, ni en las relaciones sociales, ni en el trabajo y mucho menos en las relaciones familiares.
No seré yo quién niegue la importancia que tiene que los padres se formen para ser mejores, pero creo que sin duda la “piedra filosofal” de la educación está más en su manera de ser y actuar que en los muchos conocimientos que tengan. Se puede ser un gran teórico de la educación y un pésimo educador.
De poco serviría asistir a un curso o leer libros sobre educación si luego en el comportamiento diario, si en la forma de ser y relacionarse no aparece la persona que procura ser mejor, que comprende, que disculpa y que exige cuando hace falta.
Y Precisamente por este motivo afirmaba al principio, que el factor falta de tiempo es principal. Es imposible conocer a las personas, ver como actúan, establecer lazos afectivos, etc si no se dedica tiempo tranquilo. Por ello me atrevería a sugerir dos propuestas a quienes pueda interesar: dedicar tiempo a la familia y procurar la propia mejora como persona. Una de las grandezas del hombre es que la forma de ser siempre se puede mejorar. Con estos dos propósitos seguramente educar se tornará más asequible y complementado con la lectura de algún libro y la asistencia a un curso de orientación familiar, “miel sobre hojuelas”.

¿Qué hacer con tanto corazón “partío”?

Las declaraciones de José Ignacio Munilla en las que reflexiona sobre el origen del sufrimiento de tantos jóvenes pienso que van a la raiz de la cuestión. En ellas se refiere a la importancia que tienen la educación de la afectividad y la inteligencia en la maduración y equilibrio de la persona, situación a la que debe llegar toda persona al alcanzar la edad adulta y que tiene su origen en la infancia y continuación en la niñez, la adolescencia y la juventud.

En todas estas etapas los hijos necesitan tanto el cariño y la exigencia de los padres, como un ambiente familiar estable. Cuando ambos van unidos, los jóvenes crecen seguros en sus inseguridades, son capaces de asumir responsabilidades, no esperan que se les de todo hecho, valoran lo que tienen y su vida no está basada en el derecho a todo, se saben queridos y aprenden a darse a los demás, encuentran sentido a renunciar a sí mismos. Lo normal es que sean felices y dispongan de las herramientas para afrontar la vida.

Y junto a la educación del corazón hay que procurar la formación de la inteligencia, la búsqueda honrada y razonada de la verdad y el bien, que les lleve a la formación de sus propias ideas.

Pienso que sobre estos dos quicios gira el éxito o fracaso de la educación y en ello es crucial el papel de los padres. Por eso todo lo relativo a la educación pasa tanto por procurar familias estables en las que los padres asuman su papel y responsabilidad, como por el apoyo de la sociedad a esa tarea de los padres como primeros educadores. Si no se hace así de poco servirán los esfuerzos para dedicar más recursos materiales a las escuelas.

La responsabilidad de los padres es muy grande, pero es que traer un hijo al mundo es algo muy, muy serio.

Austeridad sí ¿pero sólo en tiempo de crisis?

Solón fue uno de los siete sabios de Grecia. Poeta, reformador y legislador; su gobierno se caracterizó por reformas para hacer frente a las graves injusticias que padecían las clases más pobres. Así, condonó las deudas de los campesinos, rebajó los tipos de interés y protegió la pequeña propiedad, evitando la formación de latifundios.

A él se atribuye la frase la austeridad es una de las grandes virtudes de un pueblo inteligente.

Esta idea y una entrevista al economista Robert Skidelsky inspiran mi post de hoy.

La grave crisis económica que vivimos ha puesto en primera linea la palabra austeridad. Pareciera que la solución a estos malos tiempos pasara por retirarse a los cuarteles de inviernos (la austeridad) en espera de tiempos mejores para volver al gasto y el despilfarro.

Solón relaciona la austeridad con la virtud y la inteligencia y así lo creo. El mejor camino para ser felices es conocer las virtudes, encontrarles un sentido y querer vivirlas. La austeridad no es algo negativo sino que nos ayuda a crecer como personas, a ser dueños de nosotros mismos, a disfrutar de lo pequeño. Nos lleva a una idea nuclear: que es más importancia ser que tener.

Ser más  austeros, sencillos, prudentes, sinceros, pacientes, optimistas o laboriosos nos acerca a la felicidad y sólo depende de nosotros. Es lo que realmente nos llena y satisface, y además es gratis.

La austeridad no es sólo para tiempos de crisis, es una forma de vida que nos hace más humanos, mejores personas. Este creo que es el principal reto de los padres, ayudar a los hijos a luchar por ser mejores personas, a disfrutar de lo que realmente vale la pena, a encontrar lo valioso en lo pequeño. La vida de familia es el ámbito ideal para ello.

Citando a Robert Skidelsky:

“Nuestros hijos y nietos van a estar posiblemente peor que nosotros en términos de consumo y de PIB, pero pueden estar mejor en muchos otros sentidos, en términos de salud, felicidad, amistad, contacto con la naturaleza y todos los elementos que queramos incluir en eso que llamamos la ‘buena vida’. Las nuevas generaciones han sido testigos de hasta dónde nos han llevado nuestros errores, y seguramente serán menos insaciables de lo que hemos sido nosotros”

Para crear un buen ambiente familiar

Durante el año las largas jornadas escolares y de trabajo, así como el cansancio y las prisas suponen una agresión a la vida de familia. Y no sólo por la falta de tiempo si no por la falta de tranquilidad. En demasiadas ocasiones los hogares se convierten en alojamientos y falta tiempo hasta de mirarse a los ojos. En diversas ocasiones he escrito sobre la importancia de la comida familiar durante todo el año para evitar que esto suceda.

Estamos ya en verano y practicamente todas las familias disfrutarán de algún tiempo para descansar y estar juntos. Este tiempo cada vez suele ser menor y por eso conviene aprovecharlo al máximo. Por eso me permito aconsejar a los padres que se relajen, que dejen actuar con libertad a los hijos, que sólo intervengan para corregir actitudes graves, y que lo hagan “vis a vis” y con cariño.

Es importante buscar y aprovechar los buenos momentos para educar, y estos pasan por un ambiente de confianza, alegría y buen humor. Crear ese ambiente puede ser un buen propósito, sabiendo que conseguirlo pasa por una lucha personal con el propio caracter; y no sólo de los padres sino también de los hijos. Una lucha de toda la familia.

Descomplícate la vida, recurre a una brújula

Tan cierto es que la vida es compleja como que en demasiadas ocasiones la complicamos. Este pensamiento me venía a la cabeza escuchando a un amigo exponer unas ideas que me parecieron muy sensatas y sencillas.

Esa complejidad se descomplicaría si en vez de utilizar un gps recurrieramos a la brújula. Instrumento sencillo pero sumamente eficaz que utiliza cuatro puntos que orientan al caminante. Los cuatro puntos cardinales que conocemos y que indican el camino físico, bien pueden sustituirse por otros cuatro que orienten la vida: bien, mal, verdad y mentira.

Cada día tomamos decisiones, la mayoría de ellas son poco importantes. Sin embargo de vez en cuando surgen algunas muy importantes. El uso de esos cuatro puntos puede ser muy útil a la hora de decidir tanto en un caso como en otro.

La máxima “in medio virtus” aparece aquí en su verdadero significado. Entre dejarse llevar por las sensaciones, los sentimientos o las circunstancias o complicarse la vida con un gps para tomar decisiones, me quedo con el uso de la brújula.

La estupenda vida de familia

Decía Chesterton que si de verdad vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo a toda costa. Pienso que pocas cosas son tan importantes como la vida de familia, por eso es necesario que la cuidemos y mimemos. No basta con simple propósitos, tampoco vale improvisar sobre la marcha cuando no se tiene un criterio.

Se acerca el tiempo de verano, posiblemente el tiempo más caótico, espontáneo e imprevisible del calendario. Se corre el peligro de que las vacaciones se conviertan en un tiempo de no hacer nada; tantas horas y días sin un mínimo planning pueden no solo echar por tierra toda la labor educativa del año, si no hacernos perder un tiempo de oro para ser felices en familia y crecer como personas.

Hay quien cree que estar de vacaciones y descansar supone un dolce far niente sin caer en la cuenta que las personas no somos estáticos y que no hacer nada ya es hacer algo: el vago. Si educar supone un proceso de mejora creciendo en virtudes, hacer el vago y simplemente dejarse llevar nos lleva a ser peores personas. Por todo ello bastaría con un pequeño propósito de aprovechar el tiempo para que las vacaciones nos ayudaran a vivir como personas de altura.

Y es aquí donde le podemos dar el tiro de gracia a lo negativo de la improvisación viviendo un horario, eso sí veraniego. No estoy proponiendo pasar el verano en un cuartel, sino disfrutar del descanso, del cónyuge, de los hijos, de las aficiones. Me atrevo a proponer alguna idea en este pequeño espacio.

Lo mejor, empezar por el principio, levantándose a una hora determinada, aseándose y desayunando en familia. Dedicar un tiempo a arreglar la casa entre todos, a hacer la compra. ¡Que las cosas de casa no son sólo de ella! La invasión de los gadget electrónicos es una realidad, por ello no podemos pretender hacerlos desaparecer, pero sí regularlos.

Considero que determinados momentos de la vida de familia son sagrados y deben excluir totalmente los whatsapp, sms, facebook, etc.. me refiero a las comidas y tertulias. Creo que en este terreno se debe ser especialmente estrictos. Cierto que los tiempos del ordeno y mando los tiramos a la basura, hay que hablarlo con los hijos, dar razones. Pero sacar un móvil durante la comida o tertulia es tan poco educado como hacerlo con un periódico o un libro para leer mientras los demás comentan. Supone una gran falta de delicadeza e interés hacia los demás.

También será bueno haber preparado alguna excursión, senderismo, visita cultural, bicicleta, deporte. Lógicamente todo esto depende de las edades de los hijos, a mayor edad mayor independencia y libertad. Si hemos hablado de un horario operativo para levantarse también será bueno que lo haya para acostarse.

Si no se hace así correremos el riesgo de caer en la improvisación y el pasar de los días. Flexibilidad, respeto a la libertad, autonomía pero también fortaleza para mimar y defender aquello que necesitamos y ayuda a ser mejores: el ambiente familiar, la estupenda vida de familia.

Artículo de Aníbal Cuevas publicado en la revista Hacer Familia (junio 2012)

6 ideas para mantener tu familia unida

“Ideas para mantener a la familia unida” titulé una ponencia centrada en la importante tarea de los padres como creadores del ambiente adecuado para que la familia pueda cumplir su papel de educadora y formadora de personas equilibradas, maduras y felices.

Si os interesa leerla completa podéis descargarla pinchando aquí

Para mantener la familia unida

Mientras preparaba unas notas para mi intervención en uno de los seminarios del Congreso Mundial de Familias al que he sido invitado como ponente, el dedicado a cómo mantener la familia unida; me daba cuenta de que aunque laborioso, mantener a la familia unida puede ser a la vez una tarea sencilla.

En demasiadas ocasiones complicamos las cosas por no saber encontrar el nucleo de la cuestión. Poniendo sobre el papel mis ideas, me iba dando cuenta de que todo lo que escribía estaba en la órbita del perdón y la gratitud; es decir, del amor.

Para enseñar a los hijos a pedir perdón, a perdonar por supuesto; y a ser agradecidos, los padres debemos ir por delante practicando aquello que decimos. Son muchas las "ideas" para mantener la familia unida pero creo que todas giran en torno al perdón y el agradecimiento.

La convivencia y el caracter propio y de los demás, generan roces que si no se curan suelen devenir en desunión cuando no en enfrentamiento. Enseñar a perdonar aquello que nos molesta y a pedir perdón cuando herimos a alguien, son un gran bálsamo para la convivencia. La gratitud genera un buen ambiente y es uno de los grandes eslabones que unen a los hombres.

¿Ideas para mantener la familia unida? Saber perdonar y ser agradecidos. Puede parecer poca cosa pero sin duda se trata de un programa de vida.

Tres ideas para mejorar la vida de familia

Termino de leer una preciosa carta que me invita a plantear tres ideas para mejorar la vida de familia. Algo que debe caracterizar las relaciones familiares es que todos deben sentirse queridos independientemente de cómo sean. En la familia unos deben cuidar de los otros, no vale aquella pregunta de ¿es que acaso soy yo el guardián de mi hermano? Querer nos debe llevar a cuidar del otro tanto en el aspecto físico como en el psicológico y en el espiritual. Quien ama procura el bien del otro, y para ello es necesario fijarse en él, conocerle, tratarle para poder animar, estimular y cuando sea necesario corregir. Primera idea para todos, pero especialmente para los padres.

La familia se enriquece en el trato con otras familias y se empobrece cuando se cierra en sí misma. Es cierto que la caridad comienza por uno mismo y los más cercanos, sin embargo no debe limitarse. Así como las personas crecen dandose a los demás, de la misma manera lo hacen las familias. Es bueno cultivar la caridad y participar en la vida comunitaria, sin cerrar los ojos a las necesidades de los demás. Segunda idea, para todos.

Sin duda lo más excitante de la vida humana es que siempre es posible mejorar y que esto depende en gran parte sólo de uno mismo. Es cierto que siendo seres sociales, la influencia externa influye para bien y para mal. Por eso la tercera idea es crear en el hogar un ambiente que invite a mejorar, a no conformarse con estar. Tercera idea, que es tarea de todo.

El ambiente adecuado

Recientemente leí que la manera de saber si un libro leído ha merecido la pena es considerar lo que nos ha quedado de él. Ésta semana he recuperado Rosa Krüger, un libro que leí hace algunos años y que efectivamente me dejó algo, la idea de que el amor hace que uno quiera ser bueno, "por ella fui algo y fui mejor".

Lo recordaba al escribir un artículo para una revista, sobre el papel del padre; y en concreto al hacer referencia a unas interesantes reflexiones de Garcia Hoz sobre la importancia del ambiente familiar a la hora de educar. Equipara el pedagógo el ambiente familiar al oxigeno, ambos ejercen una acción constante sobre las personas, ya sea para bien o para mal.

Un ambiente adecuado genera espontáneamente alegría, es atractivo e invita a participar, a mejorar.

El valor de la armonía

Muchas películes reflejan relaciones de pareja, ya sean matrimoniales o no, en las que destacan hombres y mujeres gritando, tensos, llenos de culpas y reproches. Personas inmaduras que pasan del efluvio sentimental a echarse todo en cara en cuestión de segundos, las dos caras de una misma moneda. Lo pensé un momento y afirme con él.

La influencia del cine y la televisión en el comportamiento de muchas parejas es grande, y seguramente sea esa una más de las razones de tantas rupturas y sufrimientos. Muchas relaciones de pareja se construyen sobre el equilibrio precario de dos fuerzas contrapuestas, cada una tirando para su lado.

Que lejos este equilibrio de fuerzas de lo que creo que debe ser consustancial al matrimonio: la armonía. La armonía permite que cada uno aporte su personalidad y se enriquezca con la del otro, que nadie se sienta herido o anulado. Hace unos días asistí a un concierto de música clásica, orquesta y coro. Allí nadie pretendía anular al otro, por contra eran conscientes de que el exito propio era el del grupo.

Vidas que dan fruto

A lo largo de la historia ha habido muchísimas vidas fructiferas, unas han dejado fruto entre los más cercanos, otras han influido en millones de seres humanos. Unas han servido para hacer la vida más fácil a otros o para curar enfermedades, otras han dejado abierto un surco por el que transiten personas a lo largo de los siglos.

Investigadores, padres y madres, líderes sociales y espirituales, profesores …. Investigadores cuyos descubrimientos salvan vidas humanas o facilitan la vida y la comunicación, padres y madres que con su enseñanza y ejemplo de vida tanto bien han hecho y hacen a sus hijos, líderes que anteponen el bien común a los propios intereses, profesores volcados en sus alumnos. Todas ellas vidas fructíferas, sobre todo cuando han sido movidas por amor.

Quizás sean estas letras las que hoy me inspiran: "Que tu vida no sea una vida estéril. -Se útil. -Deja poso". Hoy hace 110 años que nació quién las escribió, una persona que dejó hondos surcos para que el camino de la santidad fuera más asequible y cuya vida dió mucho, mucho fruto. Hoy hace 110 años que nació en Barbastro San Josemaría, sabía y enseñó a amar. 

Día de regalos y algo más

Hemos comenzado un nuevo año que deseo muy venturoso a todos los lectores de Ser Audaces. Me planteaba estos días cuál es la diferencia entre el 1 de enero y el 12 de abril, y es que lo de celebrar el año nuevo no es sino un convencionalismo más de nuestra forma de medir el tiempo. Sería estupendo celebrar cada día con la ilusión y los buenos propósitos con que lo hacemos al comenzar cada año.

En un par de días celebraremos una de mis fiestas favoritas: la Epifanía o día de los Reyes Magos. El pasaje evangélico de los magos de oriente supone como todo en la Biblia un modelo de vida basado en la humildad y en saber buscar y disfrutar en lo pequeño. No podemos desligar ese día de los regalos, y pienso que es bueno; regalar significa querer hacer feliz a otro. Espero con impaciencia la mañana del 6 de enero, por los regalos que recibiré pero sobre todo por los que recibirán los que quiero, como el niño de este video.

El ambiente familiar

Los últimos post publicados se han referido tanto a la importancia de la presencia de los padres como a la de la conversación familiar. Y ambas cuestiones se relacionan para derivar en algo tan fundamental para la felicidad de los hijos como el ambiente familiar.

Los comportamientos y hábitos no se suelen aprender a través de charlas o la lectura de libros, la manera natural de adquirirlos es el ambiente en el que uno se desenvuelve. La afirmación de la personalidad, la formación moral y religiosa, la actitud ante la vida y los hábitos de convivencia se forman en el hogar, por activa o por pasiva.

Un ambiente adecuado genera de manera espontánea alegría y resulta atractivo, una ambiente inadecuado lleva por contra a la tristeza, a actitudes evasivas. Es un hecho constatado que la gran mayoría de los casos de fracaso escolar y/o delincuencia van unidos a un ambiente familiar inadecuado.

Parece obvio que la labor de los padres es fundamental y que esta no es neutral. El ambiente familiar no se encuentra, no es algo dado si no que se construye cada día; y los principales actores responsables de construirlo son los padres. Su presencia, su alegría y buen humor, la preocupación por hacer del hogar un lugar agradable, el sentirse queridos y tantas otras "pequeñeces" crean el ambiente familiar adecuado.

La mejor herramienta

Dentro de unos días moderaré una nueva sesión de orientación familiar, será la primera de un curso dirigido a padres con hijos de 0 a 3 años. Y aunque llevo tiempo impartiendo este y otros cursos, me sigue emocionando la capacidad que tenemos las mujeres y los hombres de ser mejores, más humanos, más felices; sabiendo que en gran medida depende de nosotros mismos.

No creo que la libertad humana tenga que ver con la espontaneidad, con hacer lo que "brota", por el contrario la encuentro más relacionada con hacer lo que creemos que debemos hacer. Pero dejemos este camino, entraríamos en honduras y no es esa mi intención con este post. Los padres que acuden a cursos de orientación familiar, a conferencias o que buscan asesoramiento lo hacen con ilusión, esperando encontrar herramientas que les ayuden en su tarea de educar a sus hijos.

Me gusta compartir con ellos que la mejor herramienta para que el matrimonio, la familia y los hijos sean aquello que anhelan es la pelea diaria y constante por pulirnos a nosotros mismos y dar lo mejor, tarea que nunca finaliza. Nuestros matrimonios y nuestras familias mejoran en la medida en que mejoramos nosotros, teniendo claro que este no es un estado inamovible si no que avanzamos o retrocedemos.

Me gusta repetir a los padres, y me repito a mi mismo, que no se debe perder nunca la ilusión y el compromiso con uno mismo de crecer como persona. Esa es la mejor herramienta.

Por una cultura familiar del tiempo

Sin ninguna duda los tiempos han cambiado, están y seguirán cambiando. La velocidad, las prisas y la inmediatez se han adueñado de nosotros haciendo que dejemos de disfrutar de muchos momentos que necesitan ser vividos a otro ritmo. En muchas ocasiones ni tan siquiera los vemos llegar.

Esas prisas artificiales no se corresponden con el tempo del hombre; por mucho que queramos correr, todo lo humano lleva su ritmo, forzarlo conlleva el riesgo de virtualizarlo. Escribo estas consideraciones al hilo de uno de mis tweet de hace algunos días: “para que los niños sean niños, es necesario que los padres sean padres” . Seguramente muchos seguidores de Ser audaces leyeron el título pero no el contenido, otra consecuencia de las prisas y el exceso de información.

Muchos padres se empeñan en que los niños maduren antes de lo que corresponde. Permítaseme el simil con la maduración de la fruta, la mejor es la que lo hace a su tiempo; para ello necesita un terreno, una temperatura y unas lluvias adecuadas; si no se hace así el resultado suele ser fruta verde que al día siguiente está pasada.

El papel de los padres no consiste ni en sobreproteger ni en dejar al descubierto a los hijos, más bien se trata de acompañarles respetando y cuidando sus tiempos. Conviene dárles responsabilidades que puedan asumir, pero hay que evitar aquello que destroce su infancia y adolescencia bajo una falsa madurez.

Para poder cumplir el papel es necesario una cultura familiar del tiempo. El poder de esta cultura es tal que me atrevo a asegurar que la familia puede luchar contra aquello del exterior que influye de forma negativa en la felicidad de sus miembros. El tiempo de vacaciones es ideal para revisar esa cultura familiar del tiempo , corresponde a los padres liderar esa revolución que puede comenzar con detalles tan nímios como fomentar las comidas y tertulias familiares.

Tarea de padres

Que los padres son los primeros y principales responsables de la educación de los hijos es algo que en numerosas ocasiones he escrito en ser audaces. Se trata de una idea que conviene repetir una y otra vez ya que es fácil "olvidarlo", tanto cuando los problemas acechan como cuando parece que no existen.

En esta tarea es aplicable aquel sofisma que decía que en el medio se encuentra la virtud. No se debe caer ni en el autoritarismo controlador ni en el dejar hacer sin más. El ejercicio de la paternidad es una continua lucha de los propios padres por ser personas mejores. No existen compartimentos estancos en la vida personal, no se puede dar aquello que no se tiene o por lo que no se lucha.

Por eso la forma más eficaz de educar es el propio ejemplo por querer mejorar. Ellos ven cómo tratamos al cónyuge, a los hermanos, a los vecinos. Si actuamos de manera razonable, si sabemos disfrutar de lo bueno y decimos no a aquello que nos perjudica, si actuamos con libertad asumiendo responsablemente las consecuencias. El tema da para mucho, por eso en próximos post iré desarrollando y concretando ideas con el deseo de ser útil a otros padres y madres.

Adopta un libro

Como cada año, hace unos días cumplí con el ritual de visitar la Feria del libro de Madrid. El entorno del parque del Buen Retiro es ideal para disfrutar de un agradable paseo, además la temperatura acompañó y estuvo lejos de los calores de otros años.

Me encantó ver que había numerosos niños y adolescentes acompañados de sus profesores y me pregunté si estos niños serán lectores en el futuro, si aprenderán a disfrutar de la lectura. Me encantan las nuevas tecnologías, creo que tienen un gran potencial pero también implican riesgos; por ejemplo el abandono de la lectura, del ritmo pausado, del pensamiento racional.

Disponemos de acceso a una gran cantidad de información pero ¿cuanta nos sirve realmente para ser más humanos, más felices? Creo que es mucho más importante la formación y esta se adquiere por goteo, no en cascada.

El libro es una gran herramienta para formar la conciencia, descubrir valores morales, perfeccionar el lenguaje, saber disfrutar de los minutos, adquirir una sólida cultura. Además es algo asequible a cualquier persona y se puede disfrutar de él toda la vida.

Las Nuevas Tecnologías y el libro son compatibles, sin embargo si no defendemos el libro podemos vernos arrollados por lo inmediato y cómodo. Por eso me permito aconsejar a los padres que fomenten la cultura del libro en el hogar formando una pequeña biblioteca familiar eligiendo cuidadosamente los libros, dar ejemplo leyendo, escuchar atentamente las opiniones de los hijos sobre lo que leen, hablar de vez en cuando del libro que leo. De esta manera se fomenta la tertulia familiar, se transmiten valores, se aprende a hablar y a escuchar.

Las vacaciones son un buen momento para leer. Por ese motivo me permito recomendar unos enlaces que pueden servir de orientación ya que no todos los libros son buenos ni sanos: aceprensa , club del lector

¿Ser ama de casa?

Hay temas muy pero que muy complejos que, además de ser conflictivos, se despachan con demasiada ligereza y casi siempre encerrados en parámetros ideológicos o en ideas política y socialmente correctas.

La experiencia me ha demostrado durante muchos años que si hay algo que provoca chispas en lo concerniente a la familia, es sin duda el papel de la mujer como ama de casa. Hoy es muy raro encontrar casos en los que la madre de familia elige únicamente ser ama de casa renunciando a una vida profesional fuera de ella. Las razones son diversas, las respeto todas.

Estoy seguro que ya a estas alturas de lectura habrá más de un lector encendido por lo que acabo de escribir. Y es que la labor del ama de casa es vista como la peste, como algo marginal, un mal rollo que hay que cumplir y que es mejor sufrir entre todos.

Sin embargo conozco casos de mujeres perfectamente preparadas, cultas y femeninas que deciden renunciar a un futuro profesional porque consideran que su sitio es su hogar, su función es cuidar a su marido y a sus hijos "full time", hacer de su casa un hogar agradable dónde apetece estar, crear una cultura de familia propia.

Por supuesto que respeto las decisiones que cada mujer, cada matrimonio, cada familia tome sobre su vida. Lo que me rebela es el menosprecio con el que se trata en demasiadas ocasiones a quien dedica todo su tiempo a "sus labores".

Tengo muy superada y asumida, por formación y creencia, la igualdad de todas las personas. Se que no escribo desde la cultura actual y que eso hace dificil que se entienda lo que pretendo transmitir.

He escrito este post a partir de una idea que me ha venido esta tarde a la cabeza y que rápidamente he twiteado, la dignidad de lo que hacemos depende de nosotros mísmos: "Sólo tú puedes transmitir la grandeza y dignidad de lo que haces. A ver si lo leen muchas amas de casa y ponemos esa misión donde merece". Yo la tengo en un altar

El éxito de lo pequeño

Los últimos tiempos están demostrando el éxito de lo pequeño. Son numerosas las iniciativas de emprendedores que con ideas sencillas, nuevas y audaces consiguen hacerse un hueco en el mercado. También es cada vez mayor la influencia del marketing boca a oído o del marketing viral frente a las clásicas, y generalmente grandes, campañas de publicidad.

Mi idea no es escribir sobre el marketing, si no sobre la fuerza y eficacia de lo pequeño aplicado a la vida personal, familiar, social y laboral. ¿Cuántas veces hacemos propósitos de mejora, de no volver a caer en aquello que repetimos una y otra vez y que sabemos nos hace daño no sólo a nosotros si no a aquellos que tenemos más cerca y queremos?

Posiblemente la mejor manera de fracasar en el intento de mejora sea hacer un propósito grande y general. De poco valen las grandes intenciones si no van aompañadas de pequeños actos concretos. El mal humor, el egoísmo, la pereza y tantos otros defectos y limitaciones sólo pueden ser corregidos por medio de pequeños gestos diarios como sonreír, hoy y ahora, a quién nos cae mal; prestar, hoy y ahora, aquello a lo que estamos tan apegados; levantarse hoy a la hora prevista ….

Posiblemente por cada éxito debamos apuntar algún fracaso, no importa, el camino se hace al andar.

 

Él tenía más padre

En los últimos días he visto dos grandes películas, “El discurso del rey” y “Encontrarás dragones”. Ambas muy entretenidas y recomendables, cada una con sus propias caracteristicas pero con un detalle en común que me anima hoy a escribir: la importancia de la figura del padre.

En numerosas ocasiones he escrito sobre el particular tanto en mis libros como en este blog. Ideologías, escuelas de psiquiatria, el pensamiento machista y el feminismo radical o la ideología de género se han encargado históricamente de destrozar la verdadera figura del padre, llegando a estar esta tan desdibujada que muchos varones no saben que se espera de ellos y que pueden dar como padres. Y es un hecho constatable que la falta de un padre exigente y a la vez cariñoso e implicado en la educación de los hijos crea graves problemas, por ello es necesario recuperar la figura y animar y enseñar a muchos padres a ejercer.

Vuelvo sobre las películas y las escenas que en “Encontrarás dragones” destacan el papel del padre de Josemaría Escrivá interpretado por Jordi Mollá, sencillamente conmovedor y humano. Son varias las escenas memorables que llevan al personaje de Manolo Torres a afirmar con tristeza “yo tenía más cosas pero Josemaría tenía más padre”.

La escena a la que me refiero en “El discurso del rey” es la de Jorge VI contando un cuento a sus hijas, una escena realmente emotiva y que puede ser un acicate para que muchos padres se animen a asumir su papel; algo que sin duda beneficiará no sólo a los hijos si no a ellos mismos.

Y aprovecho para dejar un enlace a un video de la web de The Family Watch sobre la figura del padre

Manos a la obra

Hace unos días me decía un amigo que los propósitos están para no cumplirse, y no por falta de sinceridad o ganas si no porque las buenas intenciones son fáciles de pensar pero no tan fáciles de llevar a cabo, en la mayoría de las ocasiones requieren esfuerzo para ser puestas en práctica.

Lo fundamental para poder llevar a cabo aquello que nos proponemos consiste en partir de que sea posible, que seamos capaces, que esté a nuestro alcance, que tengamos tiempo ….

La semana pasada visité dos colegios para impartir una sesión de orientación familiar. Como en tantas ocasiones, algunos padres me pidieron que sugiriera algunas ideas que fueran de fácil aplicación para mejorar la vida de familia.

Nos ha tocado vivir una época en la que el bien más preciado es el tiempo, su falta hace mucho daño a la convivencia familiar. Por eso siempre que me piden un consejo de este tipo suelo animar a recuperar algo relativamente fácil: la comida familiar.

Sus ventajas son numerosas, la principal: ocasión para hablar de manera natural y distendida. Además diversos estudios demuestran que puede servir como prevención de alteraciones alimentarias, adicciones e incluso fracaso escolar. Y es que es un hecho que la vida de familia y el cariño ayudan a que las persona sean más equilibradas y seguras.

¿No merece la pena hacer un pequeño esfuerzo para comer o cenar juntos? Creo que se trata de un propósito posible de cumplir ….. pues manos a la obra.

Para ser amigos

Los seres humanos somos sociales por naturaleza, necesitamos del trato con los demás para crecer y ser plenamente personas. Por eso es tan importante saber en qué consiste la amistad y educar a nuestros hijos en ella.

Ser amigos está reñido con ser cómplices o con ser uniformes, con mandar al otro o ser su esclavo. Tiene que ver con ayudar al amigo a mejorar, con respetar sus decisiones y opiniones aunque no coincidan con las propias. Los amigos son generosos y no se utilizan en provecho propio.

Son verdades de perogrullo, pero lo evidente conviene refrescarlo, y a la vez que ayudamos a nuestros hijos a aprender a ser buenos amigos preguntarnos si nosotros actuamos así.

Descubrir la misión de la familia

Recientemente me invitaron a dar una conferencia sobre educación. Los organizadores me pidieron que fuera muy concreto y me indicaron que los asistentes querían que se les diera soluciones, ideas para poner en práctica al llegar a casa. Reconozco que aún siendo algo muy frecuente no deja de sorprenderme. En una sociedad agobiada por las prisas resulta más rápido y cómodo acudir a las recetas que reflexionar y buscar las propias y especificas para nuestra situación.

Las relaciones personales y la educación en la familia corren el riesgo de verse guiadas por un manual de instrucciones. Considero que se trata del mayor peligro al que se enfrenta la vida familiar, verse reducida a una cuestión de gestión eficaz del tiempo y las personas.

Creo que sería un ejercicio maravilloso intentar cambiar la lógica desde la que vemos, con frecuencia sin ser conscientes de ello, nuestras familias. Lo principal consistiría en empezar desde el principio: reflexionar acerca de la misión de la familia, su razón de ser, a qué está llamada. Para este ejercicio he encontrado dos artículos muy interesantes (uno y otro) que pueden ayudar a dar el paso de una visión utilitarista a una lógica más humana, más personal, más familiar. 

Y una vez dado el paso más importante, pasar al siguiente: ¿cómo lo hago?

Empezar cuanto antes

Muchos padres se lamentan de que les resulta muy dificil, a veces imposible, hablar con sus hijos. Lamentablemente en muchos hogares la poca comunicación que hay se limita a monosílabos, recriminaciones, enfrentamientos…. Lo peor es que en numerosas ocasiones he tratado con padres que creen que esto es lo normal, sobre todo durante la adolescencia.

Resulta un lugar común afirmar que la adolescencia es en sí misma una etapa de enfrentamientos, de "malos rollos" y quedarse tan tranquilo. Si bien es cierto que se trata de una etapa de transición, y como tal sujeta a crisis, no lo es que deba ser el enfrentamiento lo que la defina.

Para que esto no ocurra hay que empezar pronto, cuanto antes, creando un ambiente de tranquilidad y aceptación en el hogar. Esforzandose por defender momentos de tertulia familiar, por ejemplo las sobremesas; por escuchar a cada hijo cuando lo necesitan, elevando nuestra casa a la categoría de hogar donde cada uno es y se siente importante.

Todo esto es incompatible con las prisas, los cansancios y los egoísmos. No es fácil, claro que no; pero la solución no pasa por considerarlo normal si no por comenzar cuanto antes, aunque parezca tarde ya. Que luego las cosas pueden salir mal es obvio, lo que hace falta es que no sea por no haber puesto los medios. Y sin perder nunca la esperanza de que si se siembra se recoge.

Voluntad de querer ser mejores

Hay personas de las que se dice que bueno es, en muchas ocasiones simplemente porque no hace nada malo, o es simpático o tranquilo. Sin embargo la bondad no es un estado, no es algo que se tiene o no se tiene si no que es algo que crece o disminuye, algo que se aprende y que también se puede olvidar.

Resulta sorprendente escuchar a personas ya maduras decir que no se arrepienten de nada de lo que han hecho. ¿Puede alguien afirmar que no ha hecho nada de lo que arrepentirse? Posiblemente un gran lastre de nuestro tiempo sea la perdida del sentido del pecado, palabra denostada y odiada pero que significa sencillamente la posibilidad que tenemos los hombres de hacer el mal.

La condición del hombre nos lleva a ser capaces de lo mejor pero también de lo peor. Y entre medias nos movemos en un mundo de posibilidades; porque no hace falta matar o robar para arrepentirse, cada día podemos encontrar decenas de ocasiones en las que no hemos actuado correctamente.

Reconocer esto es la única manera de poder mejorar, por eso es tan importante cultivar en los hijos el sentido del bien y del mal, la conciencia de querer ser mejores y la voluntad decidida de luchar por ello. Y como siempre, los padres por delante.

Liderazgo ético

Cuando palabras como ética, liderazgo y autoridad andan de rebajas, es intersante escuchar hablar sobre ellas a personas que tienen algo que decir. Recientemente tuve la oportunidad de escuchar una conferencia de Alfred Sonnenfel sobre el asunto, en ella departió sobre su último libro sobre liderazgo ético.

Se trata de un tema muy amplio ya que lo que sirve para el liderazgo político sirve para el empresarial, el social y el familiar. Fueron muchas las ideas expuestas pero me quedé con ésta, sin comportamiento ético personal no hay liderazgo ético.

Sonnenfel anima al conocimiento de uno mismo para a partir de las propias debilidades, errores y vulnerabilidades ir avanzando. En esta tarea el papel de las virtudes personales es fundamental, nos enseñan a discernir para llegar al bien.

La propia lucha y el ejemplo es el fundamento sobre el que se sustenta la autoridad más valiosa y verdadera, la moral. Se trata de una idea muy interesante para dirigentes políticos, sociales, maestros y padres.

Pilares sobre los que construir

Cuando uno se encuentra más o menos en la mitad de su vida, teniendo en cuenta la media de vida; puede empezar a recordar lo que pensaba de lo que le decían sus padres y ¡horror! extrapolarlo a lo que pensarán sus hijos de lo que él les dice.

Bromas aparte. Es un hecho que siempre ha existido el denominado “enfrentamiento generacional” que no es un invento del 68 si no algo mucho más antiguo, y por otro lado normal y sin mayores consecuencias si se actúa de manera civilizada. Por el lado de los adultos, los hay que piensan que los jóvenes son un desastre y también los hay que los encumbran a ellos y todo lo que hacen por el mero hecho de serlo.

El mundo en el que vivímos es el resultado de lo que los hombres de cada época han aportado, cosas buenas y cosas malas. Todas las generaciones han tenido virtudes, estoy absolutamente convencido de que la mayoría de las personas quieren el bien y lo conocen, sólo es cuestión de ayudarles a ponerlo por obra.

Me vienen estas ideas a la cabeza después de leer un interesante artículo titulado “Tres virtudes para la generación yo” que recomiendo. Sin duda hay muchísimas posibilidades en la juventud: autenticidad, pensamiento crítico y preocupación por los demás son sólidos pilares sobre los que construir y los padres jugamos un papel fundamental de apoyo con paciencia, cariño y fortaleza.

Lo primero mi familia

Cada mañana tenemos una nueva oportunidad de mejorar, diría que cada segundo de nuestra vida es un momento para recomenzar. Es una de las maravillosas ideas que me ha aportado el ser cristiano, tras la caída siempre existe la oportunidad de levantarse y volver a comenzar.

El cambio de año suele ser especialmente propicio para hacer propósitos de mejora. Estamos pues ante una nueva oportunidad y hoy me gustaría centarme en mejorar la vida de familia, el cenáculo de la felicidad.

Es bueno hacer propósitos de mejora en la vida matrimonial pero no basta, hay que concretar. Ahí van algunas ideas: tener al cónyuge en la cabeza y en el corazón, fomentar los deseos de estar juntos, cuidar los detalles y la delicadeza en el trato, demostrar el cariño con las palabras y los gestos, dedicarse tiempo cada día.

Lo mismo vale para la relación con los hijos. Hay que dedicarles tiempo diario y lo mismo deben hacer ellos, reservar momentos para mantener tertulias, compartir aficiones, escuchar, sonreir, hablar, tener buen humor y no dar importancia más que a aquello que realmente lo tiene, estar todos pendientes de servir a los demás.

El hogar y la vida de familia dependen de cada uno de nosotros y se hace a base de pequeños detalles. Cada uno somos únicos y lo que yo no aporte no lo puede hacer otro. Si nos reservamos y guardamos privamos a los demás de algo grande y la vida familiar se resiente.

Vale la pena poner a la familia en primer lugar. Especialmente en la vida de familia es más feliz quien más da, manos a la obra.

A todos mis amigos lectores de Ser Audaces os deseo una muy feliz noche y que 2011 traíga aquello que deseamos si nos conviene. 

Personas de calidad

La búsqueda de la calidad, de la excelencia siempre ha estado unida al hombre. En algunos casos ligada a lo más profundo del ser humano, a su conversión; en demasiados casos, cada vez más en nuestros tiempos, como un barniz o imagen virtual centrada en obtener los máximos beneficios económicos.

Cuando los antiguos se referían a la calidad pensaban en la mejora como personas, en la lucha por adquirir una serie de comportamientos y principios que ayudaran al hombre a ser más humano; poco o ningún interés crematístico había en ello. Hoy, por contra, observamos demasiada superficialidad y marketing, se busca más la imagen que la calidad real.

Dando por supuesta la dignidad de todo ser humano por el mero hecho de serlo, no parece que todos los seres humanos desarrollen su humanidad de la misma manera. Es más, se dan muchos casos en los que más bien se produce un retroceso. ¿Cual es la base de lo que entiendo como personas de calidad?: el papel de la educación entendida como el proceso de mejora contínua, más allá de la mera adquisición de conocimientos, de las formas correctas en las relaciones sociales o de la inteligencia para manejar las emociones.

Claro que para medir la calidad antes hay que aclarar los parámetros que la definen, necesitamos un módelo de ser humano y para ello hace falta que exista lo mejor.

Jóvenes pesimistas?

Un reciente estudio realizado entre jóvenes españoles sugiere que hay demasiado pesimismo entre ellos. El 46,3 % de los encuestados manifiesta que encuentra el futuro muy poco prometedor, independientemente de la crisis económica.
Las encuestas hay que verlas con mucha distancia y no absolutizarlas. Sin embargo es preocupante que casi la mitad de los jóvenes sean pesimistas. A que se puede deber algo tan contrario a la juventud?
Quizás a que los últimos años hemos vivid
o demasiado cómodos? A que se experimentan tantas cosas que no queda capacidad de asombro ante lo cotidiano y pequeño?
Quizás a no saber encontrar la felicidad entre las contradicciones
y problemas?
La juventud se debe caracterizar por la ilusión y la esperanza, lo escribí en mi último post. Una Nación con pocos
jóvenes y con muchos de ellos sin esperanza es dificil que se
levante.
A cada uno de nosotros, jóvenes y mayores, corresponde cargarnos de ilusión buscando y aprovechando las oportunidades
que se nos presentan desde primeras horas de la mañana, oportunidades de ser mejores hombres y mujeres.
Como reza el encabezado de este blog, el futuro hay que hacerlo, no profetizarlo. La única manera de hacerlo brillante es con estudio, trabajo y esfuerzo.
O eso o cruzarse de brazos y lamentarse, el pesimismo no sirve para nada.

Lo principal por hacer

Ser joven o mayor es mucho más que un concepto temporal, se trata de una actitud ante la vida. ¿De que sirve tener pocos años si se está de vuelta de todo o no se confía en el futuro? Leo una entrevista al último nobel de literatura y me quedo con esta frase. "Tener la sensación de que lo principal está aún por hacer …… Si tienes la conciencia de que lo principal ya lo has hecho, esto es desalentador. Te hace perder la vida"

La idea sirve para todos y en todas las ocasiones, no sólo para un nobel. Cada mañana hay que levantarse con la idea de que todavía queda lo principal por hacer; y no necesariamente lo principal es lo que sale en los periódicos. Queda lo principal por hacer en el matrimonio, la familia, los amigos, el trabajo, la sociedad que nos ha tocado vivir y, por supuesto, en la vida espiritual. No es cuestión de grandes cosas, basta una sonrisa, saber ceder, escuchar, ayudar a terminar un trabajo …… ¡tantas cosas que podemos hacer por los demás!

No es humano ir arrastrandose por la vida, tampoco lo es buscar siempre el camino más cómodo, ni pasar el día lloriqueando supuestas desgracias o temiendo el futuro. La edad la llevamos en la cabeza y en el corazón, por eso se puede no envejecer y vivir la vida con la ilusión de que lo principal está por hacer.

Por la cultura del esfuerzo

Para los que vivimos en el hemisferio norte comienza hoy un nuevo curso, y en unos días nuestros hijos volverán a las clases. Lo normal es que junto con la pereza habite la ilusión por volver a ver a los compañeros, abrir los nuevos libros y estrenar, en muchos casos, nuevas asignaturas.

Mi post de hoy pretende compartir con todos los padres algo que me parece fundamental: debemos centrarnos más en la cultura del esfuerzo que en la del resultado. Empezar el curso de esa manera y con ese objetivo nos lo hará más fácil a todos.

Lo habitual suele ser esperar a los primeros resultados para empezar a preocuparse, a la segunda evaluación para ponerse nerviosos para acabar desesperados allá por abril, cuando poo margen queda. Si nuestros hijos empiezan a estudiar y organizarse desde el primer día, irán adquiriendo el hábito poco a poco. De poco suele servir hacer un esfuerzo descomunal al final.

Debemos hacer lo posible por conocer a cada hijo, saber cuanto se le puede exigir y animarle a dar el máximo, más allá de los resultados. Premiar el esfuerzo es lo nuclear, los resultados son la consecuencia del trabajo.

Con cariño y exigencia

Obviamente hoy hay que decir algo sobre el maravilloso triunfo de la selección española de fútbol, es el monotema en España y lo será durante muchos días. Estamos disfrutando como nunca. Hay coincidencia general en que España ha sido un equipo lleno de virtudes: humildad, paciencia, tenacidad, espíritu de equipo, perseverancia, laboriosidad y tantas otras.

Hace unos días estuve en un programa de Popular TV en dónde estuvimos hablando sobre el cariño y la exigencia. Conozco al entrenador de la selección, Vicente del Bosque, una gran persona que sin duda puede ser un buen ejemplo para los padres: sabe exigir con cariño. Os invito a ver la tertulia en este enlace

“Mamás, apoyen a sus hijas”

Hoy me gustaría compartir con todos los lectores de Ser Audaces una historia que comenzó hace 8 meses y que me emocionó profundamente. Los más veteranos lectores recordarán un comentario que dejó Pao, una adolescente embarazada, en un post que escribí sobre el aborto. Hoy he recibido un precioso comentario de Alicia, la madre de Pao.

Hace 8 meses Pao decía:

holi!bueno soy pao…tengo 17 años y tambien estoy embarazada,ya de 8 meses y 3 semanas…me falta solo una semanita para los 9 meses y toy muy contenta y ansiosaa la vez x dar a luz a mi primer bebe…
la verdad q me intereso mucho el relato de paloma,ya que facilmente se daran cuenta que es muy similar a mi caso…al igual q ella pase x muchos malos momentos…muy feos y tristes q te quedan marcado para siempre en el alma…pero bueno,a pesar de tener tan poca edad tenemos q hacernos cargo de nuestros hechos…
para mi fue muy complicado haceptar mi embarazo…en el momento me pasaron muchas cosas x la cabeza…pero con la alluda de mi novio pude salir adelant y los dos decidimos hacernos cargo de lo que nosotros mismos creamos…asi poco a poco dejamos crecer y crecer a nuestro bebe en mi bientre y ahora ya kasi nonos falta nada para tenernos en nuestros brazos,para poder darle todo nuestro amor y guiarlo en la vida enseñandole lo q x ahi nosotros ni pudimos entender,no!?
bueno ahora x suerte estamos viviendo muy bien gracias a mis suegros que nos apollan mucho y a mi novio,(tambien de 17 años),que me da hasta lo imposible!
bueno la verdad q la vida nos lleva x caminos dificiles de aceptar y solucionar que se pueden ver como problemas…pero si uno trata de enfrentarlos pueden llegar a ser una gran felicidad y a la vez una linda experiencia…
ojala les interese leer mi anuncio ya que lo escribi con muchas ganas…

Dos meses después Pao nos daba la buena noticia del nacimiento de su hija:

holi,nuevamente!!!!!!!!!!!soy pao!!bueno,yo sha les habia escrito…la verdad que en el tiempo q les escribi staba embarazada!ahora ya no stoy mas…xq sha di a luz a mi nena hermosa!!!!!!el 2 de agosto a las 14:00 horas di a luz a mi nena tan esperada!!la verdad que no sabiamos q sexo era!y ahora sip,es una nenita preciosa!!!!!les cuento que peso 3.900kg!gigante!!!!la verdad que nadie puede creer que yo alla tenido una beba tan grande y encima x parto normal!xq yo soy muy flaquita y todos me veian muy debil…pero ya ven como la precencia engaña!
la verdad que soy la chica mas feliz del mundo,gracias a mi beba y a mi marido!!un hijo es lo mas lindo que te puede pasar en la vida…aunque tenerlo 9 meses y enterarse que vas a ser mama joven es algo muy dificil y puede traert muchos problemas en el momento,despues todo eso pasa a ser algo minimo alado del amor que le llegas a tener tu hijo o hija!!!!!!!!es algo unico,un amor incomparable!!!!
x eso todas las chicas q stan embarazadas y no saben q decicion tomar!!les digo q no lo piensen mas…aunque tengas q dormir bajo un arbol con tu bebe en el bientre,NO LO DUDES,hacelo!!!!!!!!!!si vos hiciste un hijo en tu bientre,no lo mates…!!!!!!!jamas hagas eso x mas humilde q seas…tenelo!!! mima tu pancita,hablale a tu bebe…ellos entienden y no dudes en pedir alluda todabia existe mucha jente buena en el mundo,pedi alluda,pedi comida,pedi habrigo q no creo q te lo niegen…despues veras el fruto de tu esfuerzo!!!!un hijo es lo mejorrrr!!!!!!!!!!!!!
nunk lo duden!!!!!!!!!!!!
sho pase x mucha cosas feas y todabia sigo teniendo problemas,pero mi beba es lo unico q me hace aliviar mi corazoncito…aunque ella tenga 13 dias recien…me hace la mujer mas feliz…
ojala me hagan caso…NO SE VAN A ARREPENTIR JAMAS!
BESOSSSSS…*SHO PAO*!

Y este fin de semana, Alicia, la madre de Pao ha dejado el siguiente comentario:

COMO LES VA '?..SOY LA MAMA DE LUCIA PAOLA GALLARDO.,DE QUIEN ESTOY MUY ORGULLOSA,SUPO AFRONTAR SU EMBARAZO,JUNTO A SU NOVIO Y SUS SUEGROS,DE QUIEN TODA LA VIDA ESTARE EN DEUDA..NO SUPE SER BUENA MADRE,NO PODIA..LE FALLE A MI HIJA Y DE ESO TODA MI VIDA LO LLEVARE MARCADO EN EL ALMA..HUBIESE QUERIDO QUE LAS COSAS SEAN DIFERENTES,..LO IMPORTANTE ES QUE SU HIJITA ES SANA Y ELLA UNA MADRASA..APOYEN MAMAS A SUS HIJAS EN ESTA CITUACION,..HIJAS CUIDENSE DE LOS EMBARAZOS PRECOZES,..TE AMO HIJITA,CON TODA EL ALMA Y SIN EMBARGO NO ME ALCANZA.CONCIENCIA Y OBEDIENCIA ES LO QUE FALTA EN LA ADOLESCENCIA,.

que remata esta noche Pao, sin comentarios

holi…soy pao nuevamente…!!!!!!como les va?bueno,esta vez les escribo para contarles q mi hijita valentina tiene 6 y ksi 7 meses ya!!!!!!!y yo,bueno todabia no cumplo 18…!!!pero bueno,la verdad estoy muy contenta x ella,xq kda dia crece mas y mas,xq kda dia me da una alegria diferente,me hace reir y llorar de la alegria…la verdad me llena el corazon de alegrias…a pesar de todas las amarguras q tengo en el dia,ella es la unica q me hace reir…!!!!!!!!!la amo con todo mi corazon…!!!!!!! bueno,como vi y tambien me conto mi mama…¡¡¡les escribio!!!…bueno la verdad no me parese q ella me alla fallado…yo en su momento le falle a ella xq no le hic kaso en lo q me decia…y bueno ella hizo lo q pudo conmigo…ella sabe q la amo y q nunca tendria nada q reprocharle…q la amo y eso nunk va a kmbiar…bueno un bso enorme…suerte…

Liderazgo y virtudes

Este fin de semana he leído una interesantísima entrevista con cuyo contenido me he sentido muy identificado, no en vano el tema tiene que todo que ver con el tema recurrente que desde hace años se repite en Ser Audaces: la lucha personal por vivir las virtudes humanas como fuente de felicidad.

Destaco el papel que el carácter tiene como esencia del liderazgo, algo muy alejado de la excusa tan manida de "es que yo soy así", idea que justifica la mediocridad; la excusa propia de personas acomodadas y no dispuestas a mejorar ya que esto supone compromiso y esfuerzo. Salir de la zona de comodidad que cada uno tenemos para lanzarnos a liderar nuestra propia mejora supone partir de la más básica virtud del líder: la humildad.

¡Que aparente contrasentido y que lejos del pensamiento dominante! Para nuestra cultura, liderazgo y humildad son un contrasentido; quizás sea una de las razones de su decadencia.

Siempre, siempre

"Siempre adelante,

siempre hacia arriba,
siempre más,
siempre mejor,
no te acompañes de los tibios"

Recojo esta cita de San Bernardo que acabo de leer, refleja muy bien el camino para ser feliz. Sirve para la vida espiritual, la familiar, la profesional y la social. Solo le hago una pequeña objeción, mejor que no acompañarse de los tibios es ayudarles a salir de su tibieza; eso si, sin dejarse contaminar por los famosos hombres grises de Momo. 

La importancia de los buenos hábitos

El alto índice de divorcios, separaciones y situaciones de fracaso matrimonial puede hacernos creer que el matrimonio es algo pasado de moda, una institución que ha fracasado en nuestros tiempos. Algo que estaba bien hace tiempo pero que ahora no vale ….. hay que organizar la familia, y por tanto la sociedad, de otra manera.

No es esa la visión que yo tengo; el elevado número de fracasos matrimoniales y de familias rotas no son consecuencia de que el matrimonio sea algo propio de otras épocas. Se trata más bien del resultado del comportamiento de las personas, no es pues responsabilidad de la institución sino de cómo nos relacionamos, de los valores que rigen nuestras vidas y de los hábitos que vivimos. La responsabilidad es personal, de cada uno.

Por definición los seres humanos somos limitados, capaces de lo mejor y de lo peor; y en mitad del camino, de la mediocridad y la falta de compromiso. Todos hablamos de los valores pero ¿cómo llevamos estos a la práctica? ¿son los valores algo etéreo, liviano, transparente? 

De poco sirve tener valores si no se llevan a la práctica. Es por ahí donde hay que empezar, la palabra clave es compromiso y la herramienta, los buenos hábitos. De ellos escribiré en los próximos días.

Los caballeros, en su momento

Veo en un aeropuerto carteles escritos en inglés de una campaña publicitaria de una bebida, dicen más o menos "los hombres lo quieren ya, los caballeros en su momento"


Independientemente del doble sentido que se le quiera buscar, creo que la frase es aplicable a muchos aspectos de la vida. Sirve para orientar el comportamiento de los adultos y para la educación de nuestros hijos. El exceso de supuestos derechos nos ha llevado a una cultura del aquí y ahora que, además de ser frustrante, deshumaniza al hombre. Porque ¿que hace más feliz, tener algo ya o disfrutar esperándolo?

Vuelta a la normalidad

Hoy comienza la vuelta a la normalidad después de las largas vacaciones de verano que hemos disfrutado en el hemisferio norte. Durante el mes de agosto he faltado a mi cita con los lectores de Ser Audaces; la falta de una conexión a internet y el propósito de dedicar más tiempo a la familia, la lectura y el descanso han podido con la tentación que he tenido algún día de bajar al "ciber" del pueblo donde he veraneado, para escribir.

Hay a quienes la vuelta de las vacaciones les deprime, a mi no. Lo he pasado en grande y he descansado, vuelvo con renovadas ganas de seguir escribiendo en Ser Audaces y de emprender nuevos proyectos personales y profesionales. Estos harán que sea casi imposible que pueda escribir diariamente, pero no pienso abandonar mi blog; me tiene "enganchado" y forma parte de mí. Como decía Groucho Marx: ¡más madera!.

Rehabilitar la virtud

Mi experiencia personal me indica que hay personas prefieren oír hablar de valores antes que de virtudes; he llegado a la conclusión de que en la mayoría de los casos lo que se denominan valores no complican la vida, uno simplemente se adhiere a ellos y poco más. Sin embargo las virtudes suponen una lucha personal que pocos están dispuestos a asumir.

Max Scheler publicó un estudio titulado Rehabilitación de la virtud. En él afirmaba que había descubierto en el ser humano contemporáneo una actitud espiritual contraria a la virtud hasta llegar a lo que denominaba resentimiento. El origen de este resentimiento lo situaba en que vivir la virtud supone un mayor esfuerzo de la voluntad, algo que a muchos les espanta.

Afirmaba Scheler que con el fin de librarse de esa "obligación", incluso para convencerse de su inexistencia; la persona llega a disminuir o negar su importancia considerandolo incluso como un mal. La posmodernidad presenta la virtud como algo adusto y desagradable. Ha vaciado el corazón del hombre del deseo de hacer el bien y de ser mejor y lo ha sustituido por el sucedáneo del mero bienestar fisiológico. Con estas ideas, no es dificil entender que se pretenda desterrar de los colegios, institutos y universidades la excelencia y el esfuerzo.

Recuperar los valores

Si en algo coinciden numerosas opiniones es que la actual crisis puede servir para volver a lo que siempre se han considerado como valores: laboriosidad, austeridad, paciencia o sinceridad son algunos de los que se citan. La bonanza económica de los últimos años llevaron a nuestra sociedad a la ostentación, la trivialidad y la ligereza, a una falsa ilusión de seguridad que se ha demostrado enclenque a la menor contrariedad.

Recuperar los valores no debe significar una vuelta atrás, tampoco al pensamiento de que los tiempos pasados fueran mejores. No creo que la sociedad de hace años fuera mejor ni peor que la actual, lo que si parece evidente es que se tenía mucho más claro el sentido del bien y del mal, de lo verdadero y lo falso; luego cada cuál hacía de su capa un sayo y actuaba como le diera la gana, pero las referencias estaban ahí.

Quizás una de las lecciones más radicales que podamos aprender de la situación actual es que no todo vale, que necesitamos unas referencias y unos módelos en los que apoyarnos. Y esto que hoy parece tan claro y suscita acuerdo en el terreno económico es mucho más necesario en el terreno moral y cultural. En ningún caso debemos tener las sensación de derrota y vuelta atrás; sin duda seremos muchísimo más felices con ese nuevo tipo de vida.

Alianza transversal: unidos en valores

Recientemente mencioné a Paola Binetti, diputada italiana del Partido
Democrático. Se trata de una mujer de izquierdas con una gran sensibilidad
social. Ex senadora y desde hace poco más de un año diputada, ha presentado diez
proyectos de ley en defensa de la familia, la vida y la salud.  En una
entrevista publicada esta semana hace una interesante reflexión sobre lo que
denomina alianza transversal.

En su reflexión destaca que tanto a la derecha como a la izquierda tiene que
haber católicos muy convencidos en el plano ético, y también racional. Binetti
destaca que frente al modelo de la izquierda española cuyo centro está en el
individuo en su singularidad, el centro debe ser la persona como sujeto de
relaciones de las que es responsable.

Reivindica la recuperación de las raíces cristianas de Europa frente a un
pequeño grupo muy agresivo en su perfil cultural, capaz de poner como valores
cosas que al sentido común de la gente no les parece para nada valores
.

La alianza transversal en valores que sugiere Binetti es una
interesante idea a tener en cuenta en un país como el nuestro, en el que el
enfrentamiento visceral entre derecha e izquierda resulta patológico y
peligroso. Más allá de partidismo y exclusiones es necesario buscar lo que une,
que es mucho más de lo que pensamos. Quizás una buena dosis de sentido común y
racionalidad sea el principio.

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