Las tres “C” del matrimonio

Contraer matrimonio supone una importante toma de decisión y como tal, no puede hacerse a la ligera. Decidir casarse no es seguir como estábamos pero con papeles, tampoco puede ser algo que comienza llevados únicamente de lo afectivo.

Lo primero que necesita el matrimonio como tal es un compromiso De fidelidad, de seguir juntos y poner todos los medios para cumplirlo. Lo fundamental del compromiso es el acto libre de entregar la propia libertad por amor.

El mero compromiso puede parecer algo frío y poco humano, por eso es bueno aliñarlo con cariñoTodas las relaciones humanas están llamadas al desgaste, nada como el cariño y la delicadeza en el trato para lubricar los roces. No es el fundamento, pero sí algo muy necesario y útil para apuntalar el compromiso.

Y como en toda iniciativa o aventura, hace falta tener confianzaY ésta en una triple dimensión: confianza en uno mismo, en el otro y en la propia institución del matrimonio. La confianza en uno mismo empieza con el conocimiento propio, el fomento de la autoestima, queriéndose y exigiéndose y pidiendo ayuda cuando sea necesario. La confianza en el otro supone creer que es capaz de lo mejor y hacer todo lo posible por ayudarle. Y juntos, confianza en que el matrimonio es una institución perfectamente válida en el s XXI. Es cierto que pueden llegar malos momentos, en ese caso habrá que pedir ayuda y redoblar el compromiso, el cariño y la confianza, las tres “C” del matrimonio

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Las “tres des” para que tu matrimonio funcione

Hace unos días leí en las redes sociales un consejo para celebrar las bodas de oro matrimoniales. Lo daba un matrimonio con motivo de sus cincuenta años de casados. Lo llamaban las “tres des”: diálogo, delicadeza y Dios. Me pareció muy útil y práctico.

Creo que por diálogo seguramente entendían comunicación. Algo de lo que se habla mucho y que tan difícil parece resultar cuando se limita a entender que se trata de hablar. Para que haya una buena comunicación en el matrimonio parece necesario que haya un proyecto común que compartir, un proyecto que incluya valores comunes, creencias, sentido de la vida. También hace falta que exista confianza mutua y conocimiento del otro. Es importante mostrar que tú me importas, que eres lo primero en mi vida, que me ilusiona nuestro matrimonio, que deseo hacerte feliz y que nunca abandonaré esta aventura.

La delicadeza es algo pequeño pero imprescindible para ser feliz en el matrimonio, y en general en la vida. Supone cuidar los detalles, mostrar aprecio, nunca olvidar la dignidad del cónyuge, ponerle por encima, portarse como una dama o un caballero. Frente a la moda de la espontaneidad se impone la moda de la educación y el cuidado de las formas, sin afectación, con naturalidad. La delicadeza en el trato no es sólo para los momentos de relaciones sociales, también es para los momentos de intimidad de la pareja. Debe ser el ADN del comportamiento.

Y por fin, Dios. ¡Que importante es compartir una visión trascendente de la vida!, sentirse ambos hijos de Dios y sujetos de esa dignidad. Cuantas complicaciones se desvanecen cuando se les da un sentido trascendental. Poner a Dios en medio del matrimonio no supone que no existan las dificultades, las arideces; sino que ayuda a darle sentido a todo. Decía al principio que es importante que la pareja sea lo primero en la vida del cónyuge; corrijo ahora, el primer lugar lo debe ocupar Dios, así las cosas están en orden y los dos salimos ganando.

Una propuesta para vivir la sexualidad en el matrimonio

La semana pasada hablé a un grupo de matrimonios sobre la sexualidad conyugal. Publiqué en twitter la presentación en power point y algunos amigos me pidieron una ampliación de la misma. Aprovechando que tengo un rato libre, con mucho gusto escribo algo sobre cada diapositiva. No es ni mucho menos un tratado, sino una charla con mis amigos. Por eso sigo abierto a que aportéis, corrijáis o sugiráis aquello que os parezca oportuno. Siempre desde el respeto y la libertad con la que he querido compartir esta ideas.

Quisiera aclarar que las ideas expuestas se refieren a un tipo de amor determinado: el amor conyugal. El que nace con la “unión de uno con una y para siempre”. Me he centrado en aquello que conozco.

Pinchando aquí podéis acceder a la presentación.

La primera transparencia sirve para marcar el camino hasta llegar al amor conyugal. Empezando desde ese primer movimiento que supone la atracción física y emocional tan misteriosa ¿porqué dos personas se sienten atraídas?, el corazón palpita repitiendo que bien que existas y que nos hayamos conocido. El paso siguiente lleva a una unión para ser más plenos, mejores. Para ayudarnos el uno al otro a hacer el bien, a ser mejores y a mejorar el mundo. Y finalmente el compromiso de entrega de todo el ser, incluido el cuerpo, para crear algo nuevo: nosotros. Huelga decir que el amor conyugal incluye estos tres pasos que se recrean a lo largo de toda la vida.

Decía antes que la entrega total incluye el cuerpo, esto se realiza a través de lo que le es propio: las relaciones sexuales. Por tanto la sexualidad es un carácter distintivo del amor conyugal, si bien es cierto que no por ser distintivo es lo principal; debe situarse en su lugar de importancia. El amor conyugal es la unión más íntima que se puede dar entre un hombre y una mujer y engloba todas las dimensiones de la persona. Por eso es fundamental tener en cuenta las diferencias físicas, psicológicas, neuronales, etc … que hay entre hombre y mujer.

Las relaciones sexuales para ser plenamente humanas deben trascender el ámbito físico y abrirse al afectivo y al espiritual. Deben así mismo salir llevar a los dos a salir de sí mismos. El amor es expansivo, se comunica a otros, y en este caso particular debe incluir la posibilidad de la existencia de otro como fruto de ese amor y entrega: el hijo. En otro orden, las diferencias psicologías y físicas hace que la respuesta sexual de hombre y mujer sea distinta. Por eso es tan importante sincronizar los relojes, crear una gran armonía por medio de un trato muy delicado, sin forzar jamás la sensibilidad del otro.

Muchas personas se centran en dar amor y no son conscientes de lo importante que es también saber recibirlo. Si no somos capaces de recibir y agradecer el amor recibido impedimos al otro que ame.

Hay numerosa literatura sobre las diferencias entre hombre y mujer, libros, chistes, canciones … Lo importante no es solo conocer las diferencias sino interiorizarlas, llevarlas a la vida diaria. Ello nos ayudará a lubricar los roces y malos entendidos de la vida cotidiana. En este aspecto, es fundamental que el “beneficio de la duda” esté siempre en primer lugar. Nunca permitir el pensamiento de que el cónyuge hace algo para molestar o herir.

Cuando no se conocen y/o no se interiorizan las diferencias pueden llegar las tormentas. Fluyen las incomprensiones, la falta de ilusión, los sentimientos de víctima, resentimientos, la búsqueda de compensaciones fuera del matrimonio. Por eso es tan importante interiorizar las diferencias, acompasar los ritmos y siempre siempre, aplicar “el beneficio de la duda”.

Es la sexualidad humana, como tantos otras realidades de la persona, algo complejo y misteriosa. Por eso existe el riesgo de fragmentar la realidad, de no verla en su totalidad. A este riesgo se une el valor pedagógico de la ley y de lo técnicamente posible. En ocasiones se toman como referencia de la realidad humana, de lo bueno y verdadero, lo que la ley permite y lo que la ciencia es capaz. Triunfa aquí una lógica basada en una ficticia solución de problemas de manera más eficaz que yendo al origen y viendo la totalidad  del misterio de la persona. Fruto de esta visión utilitarista surgen tantos anhelos rotos y vidas no realizadas.

La realidad de la sexualidad humana es que esconde tanto un significado unitivo como uno generativo. La sexualidad humana proporciona momentos de unión placentera muy íntima, de conocerse y darse el uno al otro; pero también incluye la realidad de que es el origen otras vidas. Separar ambos significados nos lleva a tristes realidades como los embarazos no deseados y el aborto, la generación de vida fuera del acto conyugal y los cientos de miles de embriones humanos congelados con los que no se sabe que hacer.

¿Significa esto que hay que tener muchos hijos?, ¿que pasa cuando hay motivos para distanciar los nacimientos? Ante estas preguntas surge lo que se ha denominado “paternidad responsable”, el térino no significa no tener hijos, sino tenerlos de manera responsable. La cuestión nuclear no es el número de hijos que hay que tener, ese es un tema de conciencia y de la pareja, sino el ver a los hijos con una mentalidad generosa, como un Don. El conocimiento de la sexualidad femenina y el recurso a la continencia en periodos fértiles supone una visión integral de la sexualidad humana y respeta la unidad del acto.

Las consecuencias de esta manera de vivir la sexualidad llevan a una verdadera y real corresponsabilidad del hombre y la mujer. Cuando la decisión es fruto, por ejemplo, de una mala salud del cónyuge supone un gran respeto y demostración de amor. Eleva la sexualidad sobre lo meramente físico y afectivo, y fomenta la imaginación para demostrar el amor y el cariño de formas diversas. La regulación natural de la natalidad es, en resumidas cuentas, una forma de vida (lógica del amor). No simplemente una técnica para arreglar un problema (lógica de la eficacia).

El corazón es sabio y con más o menos fuerza, dependiendo si le dejamos o no que nos lo diga, nos indica que la felicidad es consecuencia del amor, de la generosidad, de la unión profunda y de la entrega a los demás. Además nos indica que a pesar de las arideces ese es el camino.

No seamos ilusos. La fuerza del ambiente y las propias debilidades hacen este camino dificil. Por eso es tan importante proteger el corazón. En primer lugar de manera positiva: aprendiendo a disfrutar de lo cotidiano, de lo que tenemos; teniendo una vida sana y equilibrada, manteniendo relaciones sociales, preocupándonos de los demás en vez de dar vueltas a lo propio. Y en segundo lugar evitando aquello que puede hacer daño

Esta es mi pequeña aportación a quienes me pedían una ampliación de la presentación sobre “sexualidad conyugal”. Espero vuestros comentarios.

Para mejorar tu matrimonio

Ninguna relación humana es fácil, los seres humanos somos libres, limitados, con virtudes y defectos, capaces de lo mejor y también de lo peor. El matrimonio comienza siempre fundamentado en la ilusión y los proyectos, sin embargo no es inmune a las limitaciones humanas y a los problemas que toda relación humana genera.

Es un error considerar el matrimonio como una fase más de una relación, no se trata de regular lo anterior sino en comenzar a construir algo nuevo. La base del exito consiste en reconocer las limitaciones propias y las del otro alimentando los deseo de mejora personal. El riesgo del deseo de mejora es que se quede en algo meramente sentimental o afectivo, en un deseo que se ve inalcanzable.

Los deseos de mejora deben materializarse en detalles diarios de generosidad, de atención al cónyuge, en pasar por alto cosas que molestan, en no guardar una lista de agravios, en buscar lo mejor del otro y disfrutar de ello; y la única manera de avanzar es concretando cada día propósitos de mejora. No hay mayor misterio.

Antes de dormir, un beso y un abrazo

Hace unos días escribí sobre una investigación en marcha para conocer los motivos que pueden llevar a una pareja a quererse toda la vida. El estudio citaba, además de razones “químicas”, la importancia de los gestos. Hoy navegando por la red me encuentro con la noticia de un matrimonio de centenarios que celebró su ochenta aniversario en 2005.

Lo llamativo es que resaltan que su secreto está en “no llevar los problemas a la cama” y “darse un abrazo y un beso antes de acostarse”. Sin duda alguna las cosas grandes, llamadas a permanecer, se construyen con pequeños gestos.

Tenerte en la más alta estima

Sin duda alguna el matrimonio de los padres es el cimiento de lo que será el futuro matrimonio de los hijos. La fuerza de los hábitos y comportamientos que los niños aprenden en casa a través del ejemplo de los padres es fundamental en su desarrollo y, aunque es verdad que la vida es muy larga y rica y son muchas las influencias, los años de la infancia y adolescencia son cruciales. De cómo se traten los padres dependerá en gran medida cómo trataran los hijos a sus propios cónyuges.

Por eso me parece muy importante intentar poner en práctica este consejo: "enseñaré con mi ejemplo a nuestros hijos a tenerte en la mayor estima".  Es el padre con su trato diario quien transmite el respeto, la delicadeza y el cariño con que la madre debe ser tratada.

Intentaré no ser tu cruz

Todos experimentamos los problemas y limitaciones propias de nuestra naturaleza. Afirmar que la vida matrimonial es un camino de rosas sería devirtuarla, la convivencia no es fácil y son muchos los factores internos y externos que hay que superar. Es importante no añadir más a los que realmente existen; en muchas ocasiones los problemas no son reales y sólo están en nuestra cabeza.

En este sentido me gusta una de las ideas de Stephen Gabriel que traducida dice así: "Intentaré no ser la cruz que estás llamada a cargar cada día, sino el amigo que te ayuda a llevar las que surgen en tu vida". En la vida matrimonial es necesario descomplicarse y mirar más al otro, ver cuáles son sus necesidades.

Buscaré motivos para estar agradecido

Creo que si hubiera que buscar la "piedra filosofal" de la felicidad seguramente ésta sería la capacidad de agradecimiento. Saber dar las gracias hace que el corazón se haga más grande y ayuda para que las relaciones mejoren. Esto que es algo aplicable a la vida en general, se vuelve imprescindible en la vida familiar y matrimonial.

Dar las gracias supone estar pendientes de los detalles y hace ver al otro que se le aprecia y considera. Normalmente los hombres somos más descuidados para esto, no estamos en los detalles sino en las generalidades. Hace algún tiempo leí una entrevista que le hicieron a Paul Newman y sobre el motivo de su exito matrimonial, más de cuarenta años casado con la misma mujer, contestó que la "división de tareas". El periodista le pidió que concretara y Newman afirmó, más o menos así: "Yo me dedico a las cosas más importantes y mi mujer a las de menor relevancia. Yo me preocupo de los problemas de la bolsa, las crísis políticas, las negociaciones de reducción de armamentos y mi mujer de recoger a los niños en el colegio, de las fiestas de cumpleaños, de llevarles al médico, etc….".

Que importante es estar en los detalles y agradecerlos.

Recordaré nuestros aniversarios

Hoy quiero compartir una confidencia con los lectores de Ser Audaces, ¿no es un blog al fin y al cabo una bitácora o diario?. Hay momentos en los que escribiendo sobre algunas de la ideas que Stephan Gabriel expone en su libro "To be a father" me siento un poco ridículo por lo básico o incluso infantil que puedan resultar. Los hispanos tendemos a elucubrar y darle vueltas a las cosas, los anglosajones y en especial los norteamericanos van más a lo práctico. Escribir sobre lo importante que es recordar el aniversario puede parecer prosáico, sin embargo estoy convencido de que hay muchos matrimonios que no le dan importancia.

A este respecto me parece ilustrativo el testimonio que me hacen llegar unos amigos que organizaron un Curso de Orientación Familiar sobre "amor matrimonial", un matrimonio que habia asistido estaba próximo a cumplir 10 años de casados y no pensaban celebrarlo. Durante el curso aprendieron que los esposos deben enamorarse continuamente y después de una sesión él le obsequió un anillo y una cena en un lugar especial.

Creo que son esos pequeños detalles cotidianos los que consiguen mantener encendido el amor. Mi consejo: ¡Acordaros de apuntar la fecha de aniversario y celebrarlo!

Te escucharé aunque no me apetezca

"Te escucharé cada día aunque en alguna ocasión no me apetezca". La base del amor matrimonial no puede ser lo que me apetece sino lo que es necesario para mantener ese amor. Las personas que están realmente enamoradas están más pendientes del otro que de sí mismos. Quizás algún escéptico se sonría y piense que se trata de cinismo, es lo que les suele pasar a los que no saben lo que es el amor.

No se trata sólo de escuchar sino de comprender, de ponerse en el lugar del otro, de aceptar cambiar de opinión cuando haga falta, de ceder. Los hombres y las mujeres somos distintos y de distinta manera nos aproximamos a las situaciones cotidianas. Es bueno que los dos tengamos esto en cuenta para no hacer un drama de algo natural.

Porqué me casé contigo

"Te recordaré a menudo porqué me casé contigo y te aseguraré que lo volvería a hacer". Haya pasado poco o mucho tiempo es bueno recordar el momento de la boda, el porqué del matrimonio, las ilusiones y promesas. Si no se actualizan esas disposiciones y deseos, el paso del tiempo tiende a borrarlos o a hacerlos entrar en una especie de leyenda que queda muy lejana. Por eso es bueno recordar "porqué me casé contigo".

Los expertos que asesoran a los matrimonios en tiempos de crisis recurren a herramientas como ayudar a recordar los proyectos e ilusiones del principio. Me parece que para esto no hace falta esperar que lleguen malos tiempos, es mejor hacerlo desde el primer día.

Te seguiré cortejando

El exito de una familia comienza por el cuidado del amor matrimonial. La educación de los hijos se cimienta sobre el amor de los padres y así, el autor de "To be a father" ("Ser padre") comienza su libro con promesas a la esposa, el título del primer capítulo es "Nuestro romance".

Muchos padres y madres de familia no son conscientes de lo importante que es para sus hijos la relación entre ellos. El hijo/a que ve a su padre respetar y tratar con delicadeza a su madre crece con una gran seguridad psicológica y afectiva y tienden además a repetir en su vida los patrones de conducta que ha observado en su infancia.

"Te seguiré cortejando" es una promesa que implica acción, protagonismo, iniciativa y no mero estar o esperar. Está lejos del amor como mero sentimiento y a la vez lo alimenta. Según voy escribiendo me doy cuenta de que la palabra "cortejar" es realmente hermosa y respira dignidad, señorio ….. Me parece que se ha perdido su uso y que debiéramos recuperarla.

Un “amor” pobretón

Mucho se ha escrito y se escribe sobre el amor. Hace unos días un personaje del mundo de la cultura afirmaba que el amor era muy importante en su vida, y le daba la puntilla definiéndolo como un estado de ánimo. No se porqué me sigo extrañando ante afirmaciones de este estilo, lo característico de nuestro tiempo es la perdida o confusión del significado de las palabras.

Identificar el amor con un estado de ánimo es empobrecerlo y reducirlo a algo banal. Hacer depender una relación de amor, por ejemplo el matrimonio, de un estado de animo es muy pobretón y tiene pocas posibilidades de exito más allá de pasar un buen rato. No es de extrañar que la gente que piensa así no sea capaz de mantener una relación estable.

Es cierto que el amor influya en los estados de animo y que cuando se está enamorado se ven las cosas de otra manera, pero el amor ni es un estado de ánimo ni puede depender de él. Los estados de ánimo no son ni más ni menos que el reflejo de nuestra situación personal en un momento concreto. Son oscilantes, variables, suben y bajan y dependen generalmente de cosas tan prosaicas como un atasco de tráfico, el calor, los cambios hormonales o un dolor de muelas.

Mientras se siga identificando el amor con un estado de ánimo seremos incapaces de encontrar sentido a las situaciones que nos incomodan o molesta. La experimentación y la vivencia del bien llena a las persona de paz y de una felicidad que va más allá del estado de ánimo; las personas que aman de verdad son felices aunque sufran.

Yo creo que lo que le pasa a la señora famosa es que sufre el sindrome de Peter Pan adolescente y sigue pensando, como muchos, que el amor se limita a sentir gusanitos en el estomago, a ir con una flor en la mano o a dar grititos.

“Resetear” el matrimonio

¿A quién no se le ha quedado "colgado" alguna vez el ordenador?. Dicen que los usuarios de Mac no sufren cuelgues, inestabilidad u otros incidentes similares, pero quienes utilizamos Windows sabemos mucho sobre el uso de las famosa tríada de teclas alt+ctrl+sup para seguir adelante, o de tener que hacer un reset blando o incluso tener que formatear el disco duro para volver al origen.

Al hilo de esta consideración pensaba en las veces que en el matrimonio nos quedamos colgados o congelados, aparentemente sin posibilidades de seguir adelante. En estos casos puede ser bueno plantearse la necesidad de un reset o un formateo para salir de una situación de inestabilidad. Resetear o formatear el disco duro, aún siendo soluciones distintas, tienen en común la vuelta a una situación anterior estable.

Pienso que el simil puede ser útil para salir de muchas situaciones. Cuando se instale la inestabilidad, cuando se sufra un "cuelgue" y no se sepa que hacer, puede servir hacer un reset a la relación, vencer egoísmos, aburrimientos y monotonías y volver al principio. Estabilizarse y lanzarse nuevamente a la aventura diaria del matrimonio.

Esas pequeñas cosas

Hace unos días pronuncié una conferencia sobre el matrimonio en un colegio, asistieron numerosas parejas jovenes. Al día siguiente, me llegó el correo que transcribo a continuación y que es una pequeña muestra de cosas que se pueden hacer para mantener viva la relación. A veces nos empeñamos en hacer cosas grandes y llamativas, no hace falta, basta con poner cada día un poco de sal.

“Te escuché ayer en X. Aunque llegué a las 7, aún me dio tiempo para escuchar sabrosos consejos que me hicieron reflexionar. Por la noche estuve leyendo tu libro. Tampoco he leído mucho: Pasé del epílogo a la portada y ahí me quede.

El epílogo me sugirió nuevas ideas para mejorar en el trato con los de mi casa. De ahí pasé a escudriñar la portada. La portada me cautivó, pues me hizo recordar el tiempo de cuando era novio. No se, tiene esa portada algo magnético.

Hoy volví por X y, me sorprendí repitiendo un pequeño detalle que llevo a cabo desde el año 95: Arranco una ramita de un árbol de mimosas que hay en un jardín de X, y se lo llevo a mi mujer. Cuando empezamos a salir, allá por diciembre del 94, tomé nota en un papelito de las cosas que le gustaban, pues quería conquistarla. Un mes después ya éramos novios pero el papelito seguía cumpliendo su función.

El otro día lo encontré en una vieja agenda de papel, metido en una especie de bolsillito. Me emocioné, pues allí estaban escritas cosas que he asimilado. Es curioso: ya no me daba cuenta de que aquello tan sencillo había logrado forjar una relación eterna”

Lo que nos hace mejores

El pasado verano leí un libro, Rosa Krüger, que recomendé en su momento y a una de cuyas frases dediqué un post titulado "El amor verdadero nos hace mejores". Lo he recordado en estos días de Navidad mientras leía la nueva Encíclica de Benedicto XVI dedicada a la Esperanza, Spe salvi.

Confieso que, hijo de mi tiempo, comencé leyendo la Encíclica en mi pda. Después de algunos días decidí ir a una librería y comprarla en papel. Fue una sabia decisión, gracias a la publicación en papel he podido disfrutarla más y más, he usado el lápiz para subrayar una y otra vez, para apuntar ideas, ….. la estoy exprimiendo como un limón.

En estos tiempos de relativismo y, por tanto, de escepticismo; las reflexiones de Benedicto XVI son un regalo para el alma. La Encíclica rezuma esperanza por todos lados, anima a vivir, a disfrutar, a encontrar sentido a todo, a lo bueno y a lo malo.

Digo, que la lectura de Spe salvi me recordaba la frase del protagonista de Rosa Krüger cuando el Papa afirma: "Cuando uno experimenta un gran amor en su vida, se trata de un momento de redención que da un nuevo sentido a su existencia." (n 26). También he recordado otro libro fantástico de C.S. Lewis, "Cautivado por la alegría". No es extraño, esperanza y alegría van de la mano.

Seguramente en los próximos días dejaré caer algún post más sobre Spe salvi, son muchas las notas que he tomado. Y un propósito que hago: nunca volver a leer cosas serias y profundas en la pda, a partír de ahora papel y lápiz.

Dar gracias, decir te quiero

Aunque se empeñen algunos en negar la naturaleza de las cosas, los hombres y las mujeres no somos iguales y por tanto, la percepción que tenemos de la vida es distinta. Forma parte del éxito en el matrimonio entender esto.

Hoy pongo dos ejemplos que considero muy claros: no es lo mismo estar agradecido que dar gracias y no es lo mismo querer que decir te quiero. La mayoría de los varones considerarán que es suficiente estar agradecido y querer a la mujer. Sin embargo ellas afirmarán que no es suficiente sentir algo, hace falta expresarlo.

Muchos distanciamientos comienzan cuando no se sabe dar lo que el otro espera, la mayoría de las veces porque ni siquiera se sabe que lo espera. Yo me pregunto:¿Tan dificil es que los hombres digamos “gracias” y “te quiero”?. Si nos consta que a ellas les gusta que lo sintamos y que lo digamos ¿porqué dar las cosas por supuestas?.

Ya se que se trata de cosas pequeñas, pero es que son precisamente las cosas menudas las que sostienen a las grandes.

El matrimonio y los estados de animo

  Los estados de animo reflejan como está nuestra afectividad, provocan que veamos las cosas de una manera subjetiva, positiva o negativamente. Por contra la inteligencia ve la realidad de forma objetiva .

Saber que en el matrimonio ocurre algo similar a los ciclos de la luz sobre el planeta tierra puede ayudar a discernir sobre el papel de la afectividad en las relaciones conyugales. La luz del sol sobre la tierra admite muchas tonalidades: amanecer, mediodía, crepúsculo, anochecer… La luz del sol se da siempre, la luz depende de la tierra.

Los estados de animo son las distintas posiciones de la tierra, el sol está siempre ahí. Con los cambios de los estados de animo cambia nuestra percepción del amor, del otro, lo cual no significa que no haya sol. Somos así. Y así, cuando anochezca habrá que procurar pasar la noche y esperar a que salga el sol ¡que siempre sale! Resulta muy importante nunca tomar decisiones conyugales en función del estado de animo.

Querer querer

Nuestra sociedad, tan dada al bienestar y el sentimentalismo, ha reducido el amor a mero sentimiento y ha aplicado esta idea al matrimonio: en la medida que siento amo. Parecíera que la “prueba del algodón” del amor matrimonial fuera estar continuamente sintiendo cosquillas en el estomago u oyendo campanillas.

Resulta curioso que este sentimiento que parece imprescindible para el amor matrimonial, no lo sea para el amor a los hijos. Cualquier padre o madre afirmaría que quiere a sus hijos a pesar de los problemas que les puedan plantear.

De la conjunción de ambos amores, el matrimonial y el paternal, podemos derivar que el amor se compone de sentimientos y de voluntad. Considero que para que el amor matrimonial sea exitoso es necesario reforzar su dimensión volitiva, se hace imprescindible “querer querer” y desde el principio. No se puede esperar a que el sentimiento oscile o decaiga, que decaerá, para poner voluntad ya que seguramente se llegará tarde.

Se hace necesario enseñar a las personas que se casan que además de sentir cosquillas en el estomago, algo que no depende de ellos, deben fomentar los deseos de querer al otro y acompañarlo con los detalles y el cuidado de la relación cada día .

Herramientas para salvar el matrimonio (1)

 La ruptura matrimonial es un drama se mire como se mire. Supone demasiado sufrimiento para demasiadas personas, el marido, la mujer y sobre todo los hijos. El pensamiento dominante nos dice que hay que ayudar a las parejas para que se separen de la manera menos traumática posible. Esta es la politica que se aplica cada vez en más paises.

Este planteamiento me parece un tremendo error. La postura correcta es: “Vamos a hacer lo posible para que ese matrimonio no se deshaga, vamos a ayudarles a salir adelante”

En el fondo lo que hay son dos ideas antagónicas de la sociedad y por tanto de su base que son, el matrimonio y la familia. Por un lado se presenta una visión individualista y hedonista de la vida, enemiga de los compromisos y del esfuerzo. Su justificación es supuestamente evitar todo sufrimiento.

Por otra parte hay una visión mas elevada del ser humano que define que lo característico del hombre y la mujer es su capacidad de compromiso y de cumplir lo prometido, el hombre y la mujer son capaces de entregarse y ser fieles. El sufrimiento en la vida existe queramoslo o no, démosle sentido.

Bajo este planteamiento escribiré en los próximos días sobre algunas herramientas que pueden ser útiles cuando lo que que se quiere es salvar un matrimonio y ahorrar sufrimientos a los seres mas queridos.

Herramientas para salvar el matrimonio (2)

Herram2 Es una verdad experimentable que las cosas se ven de distinta manera según se sea actor o espectador de las mismas. Muchos pueden considerar el divorcio como un gran progreso social, sin embargo dudo mucho que quienes hayan sufrido un divorcio piensen de igual manera.

La mayoría de los divorciados lo consideran un fracaso personal y de hecho no conozco a nadie que esté encantado de su divorcio. Todos, absolutamente todos han sufrido y muchos se arrepienten de no haber hecho mas por salvar su matrimonio.

¿Que diferencia hay entre las parejas que se divorcian y las que mantienen su matrimonio? Para muchos expertos la respuesta es que quienes tienen éxito en su matrimonio saben gestionar mejor las crisis y las situaciones dificiles.

Para defender el matrimonio es necesario superar el ambiente negativo y resignado que existe sobre él y no se debe admitir que el divorcio sea un mal necesario. Esta manera de pensar nos permite disponer de nuestra primera herramienta: ser positivos y vivir la virtud de la alegría.

Tener una actitud positiva no significa ocultar la realidad ya que los conflictos y las dificultades existen. Asumir esto desde una actitud constructiva nos pone en camino de

Herramientas para salvar el matrimonio (3)

Herramientas3 Otra herramienta importante para gestionar bien las posibles crisis en el matrimonio es según Diane Sollee “dejarse influir por el otro”, aprender a escuchar y valorar sus opiniones y consejos, buscar sus valores.

Es importante buscar tiempo para estar juntos, salir al encuentro de la pareja buscando aquellas cosas que al otro le gustan, dejarse seducir una y otra vez. Muchas veces es mas dificil dejarse querer que querer.

Uno de los principales peligros de la vida en común es el amor propio, el orgullo que muchas veces hace que pequeñas diferencias levanten un muro de silencio que puede llegar a convertirse, con el tiempo, en un muro infranqueable.

Es necesario conocer la distinta psicología del hombre y la mujer que se manifiesta en aparentes “pequeñeces”. El hombre debe saber lo que la mujer reclama: no da por supuesto que es amada, necesita que el hombre le diga que la quiere. Así, ceder el paso o el asiento, hacer de vez en cuando algún pequeño regalo, una llamada en medio de la jornada laboral, el recuerdo de un aniversario, escuchar con interés y mas pequeños detalles ayudan a mantener vivo el amor.

Aunque se trate de una simplificación, los hombres, generalmente mas infantiles, nos conformamos con que se nos admire y reconozca nuestra valía.

Se que puede haber quien tache estas ideas de machistas pero estoy convencido de que son validas y prácticas. Dejemos lo “políticamente correcto” para quien vive de ello

Herramientas para salvar el matrimonio (4)

Herram1_1 El titulo de los escritos de estos últimos días me hace recordar otro articulo mas largo que publiqué en “Ser Audaces” y que a su vez fue publicado en varios sitios, se titulaba “Trabajar el matrimonio”.

Efectivamente herramientas y trabajo van muy unidos. Ya sea un trabajo manual o intelectual el que se realice, hacen falta herramientas adecuadas para llevarlo a cabo. A esas dos palabras: herramientas y trabajo se une de manera obligatoria otra mas, esfuerzo. Ningún trabajo bien hecho puede ser realizado sin esfuerzo, sin entrega. Hace falta poner voluntad en lo que se hace ya que no siempre apetece.

Fue del periodista británico Paul Johnson de quien aprendí la expresión “trabajar el matrimonio”. Johnson se refería a una anécdota que tenía como protagonista a la esposa del canciller Bismark. Ella era una mujer mas bien tímida y apocada, él por el contrario un hombre de mucha personalidad y en auge socialmente. En esta situación ella le planteó sus miedos de que el no la amara debido a sus diferencias y Bismark le contestó: “Olvidas querida que me casé contigo para amarte

Lo normal es que una pareja se case enamorada en un momento en que todo es de color rosa y se está lleno de ilusiones y sentimientos. Pasado el tiempo ésta situación puede desaparecer o atenuarse, será entonces el momento de utilizar la herramienta que hoy toca: recordar que “me casé contigo por amor y para amarte”.   

Herramientas para salvar el matrimonio (y 5)

Herramientas4_1 Ser Audaces es un Blog en el que suelo publicar mis reflexiones sobre familia y educación. En los últimos días he escrito exclusivamente sobre el matrimonio y ha sido así porque creo que muchos de los problemas que se plantean en nuestra sociedad tienen su base en los fracasos matrimoniales.

La unión humana mas intima que existe es el matrimonio de un hombre y una mujer, una unión en la que ambos se dan el uno al otro de manera incondicional y para siempre, una unión tan maravillosa que genera vida. De la estabilidad de esa unión depende y mucho, la estabilidad de personas concretas y la estabilidad social. Por eso el matrimonio es un bien y por eso debe de ser protegido por las autoridades.

Podría seguir escribiendo mas sobre el matrimonio pero creo que por ahora es suficiente, lo seguiré haciendo puntualmente. Mientras tanto me gustaría compartir un breve resumen de ideas de estos días ¡Ojalá hayan servido a algún/a lector/a para recordar, actualizar o descubrir la maravilla que es el matrimonio!

Es necesario recuperar una visión optimista y alegre del matrimonio. Solo si somos capaces de transmitir esto a la sociedad el matrimonio ocupará su lugar.

El cónyuge debe ocupar el primer lugar en la cabeza y el corazón del otro y esto debe de demostrarse en la relación cotidiana. Amar no es una idea abstracta, tiene que ser visible.

Uno se casa por amor pero lo mas importante es casarse para amar. El amor no es solo cuestión de sentimientos sino de compromiso personal.

No perder nunca la capacidad de asombro ante la vida, buscar las virtudes y valores del otro y dejarse seducir.

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